Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Archive for 2 02+03:00 octubre 02+03:00 2008|Daily archive page

El PRCC y la juventud canaria

In Actualidad, Opinión on 2 octubre, 2008 at 23:01
David Delgado

La teoría marxista exige de un modo absoluto que, para analizar cualquier problema social, se le encuadre en un marco histórico determinado, y después, si se trata de un solo país (por ejemplo, de un programa nacional para un país determinado), que se tenga en cuenta las particularidades concretas que distinguen a este país de los otros en una misma época histórica.
(V.I. Lenin – 1914, El derecho de las naciones a la autodeterminación)

Tienen ustedes que educarse como comunistas. La tarea de la Unión de Juventudes consiste en organizar su actividad práctica de modo que al estudiar, organizarse, unirse y luchar, dicha juventud haga su educación de comunistas y la de todos los que la reconocen como su guía. Toda la educación, toda la enseñanza y toda la formación de la juventud contemporánea deben darle el espíritu de la moral comunista.
(V.I. Lenin – 1920, Discurso en la I Sesión del III Congreso de Juventudes Comunistas de Rusia)

Hasta hace muy poco tiempo, quienes políticamente nos proclamamos anticapitalistas, teníamos un elenco de organizaciones y partidos políticos donde militar dependiendo de nuestra ideología concreta. Quienes irreflexivamente barajaban cual era la organización política que más se aproximaba a su pensamiento para formar parte de ella, llegaban a cualquier conclusión excepto a que existía una ausencia importante. -«Existen docenas de micro-organizaciones, ¿qué puede faltar en el panorama político canario? En tal caso sobran organizaciones puesto que muchas son prácticamente iguales»-. ¡Qué gran error!

Muchos somos los comunistas que defendemos la independencia como objetivo táctico y paso previo a la construcción del socialismo, un objetivo para las clases sociales interesadas en el mismo, donde la clase obrera es la mayor interesada y será la mayor beneficiada cuando se materialice. Es decir, que defendemos la independencia no como meta, sino como objetivo que está estrechamente ligado a la superación del sistema colonial actual para edificar posteriormente el socialismo. ¿Y cual era el Partido que satisfacía nuestras aspiraciones? Rotundamente ninguno.

Los jóvenes que nos encontrábamos en esta situación podíamos al menos sumarnos a las filas de alguna organización juvenil, pero la realidad era calcada.

Abandono entonces el empleo de verbos en pasado -simple y continuo valga la redundancia- y desvelo porque inicié este escrito con la tediosa expresión: «hasta hace poco tiempo».

El Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC), entró en acción para erigirse en la vanguardia comunista de nuestro archipiélago. Los marxistas-leninistas que abogamos por la independencia estamos de suerte tras décadas de fluctuaciones entre organizaciones del ambiguo e indefinido campo popular nacional-«ista» de izquierda. Por fin, gracias a la reflexión y al trabajo de un grupo de comunistas conscientes surge un proyecto revolucionario marxista-leninista que supera el cíclico defecto de partir de las condiciones materiales estatales en lugar de nuestra propia realidad objetiva.

La clase trabajadora canaria está de enhorabuena, y los jóvenes revolucionarios debemos acoger con ánimo e ilusión renovada la noticia puesto que formamos el grupo político y social más inexperto y desfavorecido. Nacimos y vivimos en un contexto histórico muy despolitizado en comparación con nuestros padres, y nuestra formación y capacitación brilla por su ausencia. No tuvimos la oportunidad de formar parte de la formación de cuadros de ninguna organización, apenas tenemos la experiencia de asistir a manifestaciones, conferencias y demás actos políticos básicos en la militancia de cualquier revolucionario. Si hemos sido en cambio «explotados» en época electoral. Y para hacer valer y demostrar nuestra lozanía pecamos de ingenuos creyendo que hacíamos lo más oportuno y consecuente. ¡Qué equivocados estábamos quienes confiamos en nuestra in-«conciencia»!

Ahora podemos y debemos hacer nuestra la lucha del PRCC, porque no seremos meras piezas de engranaje electoral ni testigos mudos y marginales de la depauperación ideológica de los restos caducos de los partidos que arrojaron el marxismo-leninismo hace tiempo al foso del olvido. Tendremos por fin la posibilidad de recibir una formación ininterrumpida que nos capacitará como militantes revolucionarios potenciales integrados en un Partido de militantes verdaderamente conscientes y revolucionarios. Formar parte de una organización leninista democrática como no podría ser de otra manera que orienta su fuerza en una única dirección clara y concreta. Vencer a la debilidad ideológica fortaleciéndonos cada día. Hacer nuestra, su lucha y viceversa, puesto que nuestros intereses aunque particulares forman parte de un todo concreto global que es la emancipación nacional y social de la clase trabajadora canaria y la lucha por el socialismo y el comunismo.

No obstante, tendremos que cumplir nuestros deberes. Para militar en el Partido previamente deberemos demostrar ser verdaderamente combativos y consecuentes y tener unos conocimientos políticos, ideológicos y organizativos sólidos y claros. El Partido no es una asociación de vecinos donde por el mero hecho de ser residente en el barrio tenemos derecho a participar. En el Partido sólo tienen cabida quienes demuestren su disposición a abandonar toda clase de vaguedad intelectual y se empeñen en adquirir unos conocimientos político-ideológicos notables, y evidentemente comulgar con ellos. Esto quiere decir, que el Partido no es un destacamento donde sólo un grupo minoritario de iluminados puede participar previa demostración de una cultura revolucionaria inigualable, sino una vanguardia de revolucionarios con las ideas bien claras que no cierran la puerta sino a quienes demuestren su incapacidad y su falta de voluntad para formar parte de sus filas. Hay que conocer, profundizar y asimilar sus postulados y su Programa. Asumir sus tácticas y estrategias, y sobre todo, demostrar en la práctica diaria la voluntad y predisposición por mejorar en todos los ámbitos.

Canarias es el territorio que lidera la tasa de «fracaso escolar» -que es un fracaso del régimen- en el Estado español, que de seguir el ritmo actual superará pronto la barrera del 40%. Y mientras desde el año 2000 el PIB ha aumentado más del doble, la inversión en educación en términos proporcionales disminuyó. La masificación de las aulas, el bajo número de estudiantes que realiza estudios post-obligatorios -por no hablar de universitarios-, la imposibilidad de estudiar para muchos isleños en su propia isla no ya estudios universitarios sino incluso bachillerato artístico por ejemplo, unido a que si ya de por si recibimos una educación -de muy baja calidad- orientada a la formación de técnicos «especializados» en las materias que interesan a los capitalistas y no a ser formados integralmente como seres humanos, tenemos el inconveniente añadido de recibir una educación colonial que desprecia omitiendo y tergiversando nuestra historia, nuestra identidad nacional y nuestra cultura creando el marco adecuado a sus intereses de clase para anular nuestra conciencia nacional y racional, nuestro espíritu crítico y nuestra dignidad como seres humanos. La juventud canaria debe luchar por una educación canaria, y no de «contenidos canarios». Pero lo más importante, debe luchar por una educación gratuita y universal, científica, de calidad e incluyente que satisfaga la demanda de todos y que independientemente de que decida estudiar cada persona, todos dispongan de unos conocimientos y una cultura elevada e integral que posibilite el pleno desarrollo de las capacidades de cada uno. Una educación materialista y dialéctica. En definitiva debemos luchar por una educación socialista.

Como no podría ser de otra forma, Canarias está inmersa en el actual proceso de mercantilización y privatización de la enseñanza, fundamentalmente universitaria, al formar parte de la Unión Europea -siempre fuimos europeos para sembrar la semilla y no recoger el fruto-.

Tras la «Declaración de Bolonia» acordada en 1999 por los ministros de Educación de la Unión Europea para iniciar el Espacio Europeo de Educación Superior (E.E.E.S.) la política educativa ha estado marcada por lo que se conoce desde entonces como «Proceso de Bolonia». Este proceso lleva consigo la elitización de la enseñanza universitaria que sólo será accesible para quienes dispongan de una cantidad elevada de dinero, -fundamentalmente para la burguesía- teniendo en cuenta que este proceso equiparará el horario estudiantil al de un horario laboral por el aumento de horas lectivas presenciales obligatorias, imposibilitando así la conciliación de los estudios con el trabajo. La clase obrera estará aún más privada de la posibilidad de estudiar y los sectores populares más desfavorecidos sencillamente no tendrán derecho a la enseñanza universitaria. La universidad será concebida para preparar a individuos competentes y válidos para entrar en el mercado europeo común. Las aplicaciones sociales mínimas que pueda tener la universidad encima estarán dirigidas y serán impulsadas por empresas privadas.

Ya en 1995 se presentó un informe por la European Round Table of Industrialists (ERT), una mesa redonda que agrupó a ejecutivos de multinacionales como Nestlé, Renault o Siemens cuyas impresiones fueron dirigidas en este sentido. La universidad como cantera de técnicos despersonalizados y desideologizados por completo al servicio de las grandes multinacionales y accesible únicamente a los hijos de los burgueses pudientes. A los canarios no nos interesa formar parte de este tinglado ya que seremos como no los más perjudicados de todos sin ninguna duda por nuestra realidad colonial y nuestro contexto económico-social y geográfico. La clase obrera principalmente será excluida de la enseñanza y rezagada a cumplir los trabajos sociales mecánicos de menor cualificación.

Para la juventud trabajadora las cosas no pintan nada mejor. El desempleo juvenil en Canarias está a la cabeza del Estado superando la tasa del 25%, y la mayoría de las contrataciones pertenecen a los archiconocidos «contratos basuras» y temporales (90%). La emancipación es totalmente imposible en estas condiciones, con lo cual ser canario y tener una vida digna es complejo, pero ser un joven canario y disponer de ese privilegio es una utopía.

Podríamos continuar hablando de la juventud inmigrante, de la juventud rural -aún con mayores dificultades que la juventud urbana- del ocio alienante, consumista y despersonalizador que nos han impuesto, de la prácticamente inexistente oferta cultural y artística, de la imposibilidad de desarrollar nuestras capacidades y nuestros deseos por la mercantilización generalizada de la cultura que convierten a quien quiere desarrollar una actividad extra-académica como aprender un idioma en un autodidacta resignado incapaz de costearse su preparación, de las jóvenes canarias que además de la problemática descrita está sometida a un reparto injusto y desigual de la remuneración aunque generen la misma plusvalía al capitalista de turno que los hombres y sean víctimas del patriarcado imperante y la violencia psicológica-emocional y física en muchos casos que este sistema social lleva consigo, en fin, podría enumerar decenas, centenares de problemas pero no es este el momento en el que toca abordar todo esto.

Ahora toca mirar al presente con vistas al futuro y abandonar nuestros complejos y nuestro sempiterno síndrome del colonizado y rechazar realizar todo tipo de genuflexiones al poder para en su lugar luchar para transformar nuestra realidad. Somos comunistas orgullosos, y africanos igualmente orgullosos de serlo que despreciamos cualquier actitud xenófoba y racista, que vamos a fortalecer convenientemente con las armas que cada uno dominemos al Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias. Vamos a acabar con la división clasista de la sociedad y con la propiedad privada de los medios de producción. Vamos a acabar con el colonialismo y con el capitalismo monopolista de Estado para construir el socialismo en Canarias. Vamos a luchar por que se conforme un Frente nacional antiimperialista, antimonopolista y anticolonial que alcance la primera fase de la Revolución Canaria: Una revolución democrática nacional que desemboque en la descolonización e independencia de Canarias para inmediatamente proseguir la lucha en el proceso ininterrumpido de nuestra revolución y llevar a cabo la revolución socialista.

Necesitamos al Partido y el Partido nos necesita. Los jóvenes canarios somos herederos de las mejores tradiciones de la lucha revolucionaria y seremos quienes recojamos el testigo de los camaradas que hoy están construyendo el presente para transformar el futuro. Sin nuestro apoyo Canarias y su pueblo milenario avanzaran inexorablemente a su defenestración y los trabajadores sufriremos en un futuro próximo las consecuencias de este sistema productivo basado en el monocultivo del turismo destructivo que genera riqueza para unos pocos a corto plazo y pobreza y dependencia para nosotros cuando la cuerda se tense tanto que se rompa. ¡Ya está bien que estos mismos señores capitalistas evadan sus impuestos mediante la RIC y se enriquezcan a costa de las particularidades generosas de nuestro régimen económico y fiscal que sólo beneficia a los poderosos!

¡Luchemos por la descolonización e independencia de Canarias!

¡Proclamemos el socialismo como única alternativa posible a la barbarie! 

Movimiento obrero y reformismo sindical

In Economía, Laboral on 2 octubre, 2008 at 12:03

Pedro Brenes

La lucha de la clase obrera -el conjunto de los trabajadores asalariados- por sus objetivos generales estratégicos, contra la burguesía capitalista, por la sociedad sin explotadores, por el socialismo y contra la apropiación privada de la riqueza creada colectivamente es, en esencia, un combate político revolucionario.

Pues estos objetivos son, por definición, inalcanzables dentro del estrecho, mezquino e hipócrita marco del Estado burgués, por muy democrática que sea la forma en que se nos presente.

Todos aquéllos que han perdido de vista esta verdad irrefutable, asumiendo ingenua o interesadamente la «legalidad democrática» de los patronos, han terminado cayendo en el más rastrero reformismo, condenando al movimiento obrero a ser parte integrante del Estado de los capitalistas, en lugar de combatirlo.

Las organizaciones sindicales cuyas burocracias dirigentes aceptan servilmente las leyes y Estatutos laborales, en cuya confección han participado codo con codo con los patronos, se convierten en simples apéndices del Estado de los explotadores cuya función principal es la de mantener sojuzgada, sometida y explotada a la clase obrera.

Y al colaborar con entusiasmo en el mantenimiento de esta situación injusta de dominación política e ideológica y de explotación económica, por medio de toda clase de «concertaciones» y «pactos sociales», devienen en cómplices activos de la burguesía capitalista y en traidores a los intereses generales y estratégicos de la clase obrera.

Todos sabemos que los sindicatos son el medio de que se valen los trabajadores para desarrollar la lucha económica contra los empresarios explotadores, es decir, la defensa de sus puestos de trabajo, el aumento de sus salarios y la mejora de sus condiciones de vida.

Por supuesto que es de la mayor importancia arrebatarles a los capitalistas una parte, lo mayor posible, de la plusvalía que nos roban. Desde luego que es imprescindible luchar por mejorar las condiciones de toda la clase obrera, y por la reducción de la jornada laboral, por el pleno empleo, por la estabilidad, la seguridad social efectiva y las pensiones dignas.

Además, la lucha económica es el primer paso del aprendizaje organizativo y político de la clase obrera. Es aquí donde los trabajadores empiezan a librarse de las cadenas ideológicas de los aparatos educativos y de información del Estado burgués.

En el transcurso de la lucha por mejoras inmediatas, llegan a comprender que todas las leyes, normativas, prohibiciones y prescripciones, incluso del más libre y democrático de los Estados capitalistas, están concebidas fundamentalmente para permitir que los empresarios obtengan el mayor beneficio posible del trabajo de los obreros y que, aun siendo ellos, con su esfuerzo y su sudor, los creadores de toda la riqueza de la sociedad, son precisamente los menos recompensados por ella.

Mientras los burgueses, que no producen nada, viven en la abundancia, ellos, que todo lo construyen, todo lo fabrican y con su trabajo diario hacen funcionar y producir a todas las empresas, están siempre al borde de la miseria y de la indigencia, enfrentándose al abismo de la crisis, el paro forzoso y los recortes salariales.

Pero cuando limitan la actividad práctica y las reivindicaciones a la lucha económica, y se olvidan de los grandes objetivos estratégicos -acabar con toda explotación por medio de la trasformación revolucionaria de la sociedad capitalista en sociedad socialista- los sindicatos caen irremediablemente en el reformismo y el entreguismo, deslizándose progresivamente hacia la colaboración de clases y el «acuerdo social», convirtiéndose en un elemento más del Estado burgués, que acaba controlándolos y manipulándolos a su antojo.

Desgraciadamente el panorama de bosque de siglas sindicales que existe hoy en Canarias, no nos puede ofrecer ni siquiera una eficaz lucha económica contra los patrones. Desde las dos grandes centrales españolas UGT y CCOO, hasta los despachos de abogados que en la práctica funcionan como sindicatos «independientes», pasando por los «nacionalistas» unidos o divididos según los intereses y las disputas de los burócratas, sin olvidar a los gremialistas que se organizan por profesiones o por empresas, dividiendo aún más si cabe a la clase de los trabajadores asalariados, no vemos hoy, lamentablemente, más que desunión, reformismo y supeditación estratégica a los intereses de la burguesía canaria y de las empresas colonialistas e imperialistas.

¿A quién beneficia la división sindical? Desde el punto de vista de la patronal, cuanto más divididos estén los sindicatos, más débiles, más manejables y más sobornables serán. Si alguno se resiste a firmar el convenio, siempre podrán encontrar a otros más «razonables», con los que llegar al acuerdo favorable a sus intereses.

Esto significa que, por principio, está en el interés general de la clase obrera, perseguir la unidad sindical, combatiendo las tendencias centrífugas de los sindicatos gremiales o de empresa, los colectivos seudosindicales en torno a determinados bufetes de abogados, y el sectarismo sindical interesado de los burócratas, liberados fijos de plantilla, que sólo buscan perpetuarse como dirigentes indiscutibles de su pequeño feudo reformista.

El problema aquí es que el estado natural del sindicalismo reformista es, precisamente, la división y el sectarismo sindical. Porque el reformismo se caracteriza justamente por el desprecio de los intereses estratégicos de la clase obrera, entre los que se encuentran la lucha por la transformación social y contra el capitalismo, y la unidad indisoluble de los trabajadores en torno a estos objetivos. Por lo que el burocratismo, el sectarismo y el reformismo sindicales van siempre de la mano.

El sindicalismo revolucionario, por el contrario, necesita de la mayor unidad posible para educar a toda la clase en el desprecio y la denuncia de la legalidad de los capitalistas, por medio de una actividad sindical asamblearia y antiburocrática,  transgresora e insumisa, anticapitalista y anticolonialista.

Una política sindical que, liberada del respeto reverencial a la «leyes laborales» con que el Estado burgués, con la inestimable colaboración de los reformistas, pretende desarmar el espíritu revolucionario propio de la clase obrera, se enfrente constantemente con los estrechos límites «democráticos» en que la burguesía pretende, interesadamente, encerrar las demandas y reivindicaciones de los trabajadores.

Como consecuencia, nuestra consigna no puede ser otra que la unidad sindical asamblearia, antiburocrática y antirreformista de toda la clase obrera de Canarias contra la explotación capitalista y contra el Estado burgués-colonial que justifica, respalda y defiende a los empresarios que medran y se enriquecen robándonos la plusvalía generada por nuestro trabajo.

El paro oficial registrado en Canarias alcanza ya los 180.805 trabajadores (el 17,42%)

In Actualidad, Economía, Laboral on 2 octubre, 2008 at 9:33

46.893 canarias y canarios han engrosado el paro en el último año

El paro oficial registrado en Canarias, según el Ministerio español de Trabajo, alcanza ya las 180.805 personas, con una subida de 4.466 trabajadoras y trabajadores en septiembre (+2,53%). Esto supone un 17,42% de parados sobre la población activa. En los últimos doce meses, y siempre según las cifras oficiales, 46.893 canarias y canarios han engrosado las listas del paro, con un crecimiento del desempleo del 35,02% (cinco puntos por encima de la media del Estado que ha sido del 30,14%).

De estas 180.805 personas en el paro, la mayoría son mujeres, con 93.952 trabajadoras desempleadas (el 51,96%), mientras que 86.853 son varones (48,04%).

Por sectores, tenemos 4.882 paradas y parados en agricultura (2,70%), 7.337 en industria (4,06%), 33.625 en construcción (18,60%), 115.895 en servicios (64,10%)  y 19.066 sin empleo anterior (10,55%).

Las islas occidentales registran un paro oficial de 80.742 personas (44,66%), mientras que las islas orientales registran 100.063 paradas y parados (55,34%).

A la vez, el número medio de afiliados a la Seguridad Social en Canarias bajó en septiembre en 36.143 personas, hasta situarse en 764.635 trabajadores, lo que supone un caída del 4,51%.

Del total de afiliadas y afiliados canarios medios, 620.760 pertenecen al Régimen General de la Seguridad Social, mientras que el Régimen Especial de Autónomos (RETA) sumó 114.427 afiliados, 15.282 el Agrario, 7.914 el Hogar y 6.251 el Mar.