Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La debacle del imperialismo en Afganistán

In Actualidad on 7 octubre, 2008 at 0:02

Los soldados estadounidenses y de la OTAN siguen cayendo a manos de la resistencia nacional afgana. Veinte mil soldados estadounidenses y diez mil del resto de la OTAN tratan inutilmente de sofocar la insurgencia de un pueblo que aspira a su soberanía nacional y a expulsar de su suelo a los invasores. El pasado sábado, el comandante de las fuerzas ocupantes británicas en Afganistán, el general de brigada Mark Carleton-Smith, advirtió que es «poco probable» que se alcance una victoria militar decisiva sobre los talibanes. Y también señaló que podría ser necesario llegar a un acuerdo con los patriotas afganos para poner fin a su insurgencia.

En una entrevista que concedió al periódico británico Sunday Times, el jefe militar ocupante indicó que se deberían disminuir las expectativas de lo que se puede lograr en Afganistán. «No vamos a ganar esta guerra», dijo.

El imperialismo no puede sostener ya un régimen títere despreciado por los propios afganos y sustentado en los «señores de la guerra» que controlan el tráfico de opio. Según la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU, Afganistán cultiva las tres cuartas partes del opio ilegal producido en el mundo, ocupando más de 80.000 hectáreas.

El comercio internacional de opiáceos procedentes de Afganistán mueve 40.000 millones de dólares anuales, y en él hay más de 500.000 personas involucradas. Todo este dinero circula a través de paraísos fiscales, y de él saca fondos la propia CIA para operaciones ilegales en todo el mundo.

El imperialismo no solo no ha conseguido someter Afganistán, sino que ve como el hasta ahora baluarte de sus políticas en la zona, Paquistán, comienza a descomponerse, con una población que cada vez simpatiza más con el radicalismo islamista, mientras el Estado paquistaní se fractura ante una guerra impuesta desde fuera. Y que ya se traduce en bombardeos estadounidenses sobre la población civil paquistaní en las regiones fronterizas.

El Estado español, que retiró sus tropas de Irak, no sólo no se atreve a hacer lo mismo con respecto a Afganistán, sino que trata congraciarse con EEUU en una «labor humanitaria» consistente en asesinar civiles. Con tropas, armas y dinero público. También de los canarios. Aunque eso le vaya a suponer cada vez más muertos en aras a respaldar un narcogobierno.

Esa es la verdadera cara de la socialdemocracia gobernante en el Estado español. No son sino la cara de «buen talante» de un barco imperialista que se va a pique.

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