Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Crisis ayer, mañana y siempre

In Actualidad, Economía on 23 octubre, 2008 at 0:04

David Delgado

Lenin, una vez triunfó la Gran Revolución Socialista de Octubre, como Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo recibió la visita de obreros y campesinos que, ensimismados y desorientados por los cambios que se estaban produciendo en Rusia, acudían ante el líder de la revolución para pedirles que les devolviesen a la función que ejercían antes como miembros de la clase obrera, pues su labor era meramente productiva; no sabían como ayudar y fortalecer al incipiente Poder Soviético. Lenin les espetaba que todo era nuevo, que el tampoco fue nunca Presidente, que el Estado de los Obreros y los Campesinos debía ser dirigido por los trabajadores y no por los explotadores y que, si cometían un error, lo enmendarían, pero que no había marcha atrás. Se había constituido el primer Estado gobernado por los trabajadores.

Esta es una valiosa lección para el presente. Los trabajadores tienen que concienciarse de que, objetivamente, pueden y deben prepararse y tomar las riendas del Estado y no aceptar el interclasismo y las leyes burguesas como axiomas incuestionables.

La burguesía, la clase social minoritaria y hegemónica, posee los medios de producción, pero de nada les sirven estos medios sin los obreros que vendemos nuestra fuerza de trabajo como una mercancía más por un salario precario. Que estos medios sean gestionados directamente por los trabajadores canarios y la riqueza generada repartida equitativamente no es una utopía ni una quimera, pues experiencias obreras de este tipo así lo certifican.

Considero este momento histórico un punto de inflexión para la clase obrera. Reflexionar y asumir que ya es hora de plantearnos ir más allá de las luchas económicas y formarnos, concienciarnos, organizarnos y combatir para alcanzar el poder político en un futuro, debe planear en las mentes de los explotados.

Las consecuencias reales de esta crisis, más allá de cifras macro-económicas y justificaciones financieras y virtuales, todos sabemos cuales son: a finales de año alrededor de 200.000 canarios en paro, inflación y más flexibilización del «mercado» laboral para que la burguesía se enriquezca aún más. Muy pronto el 30% de los canarios serán pobres -barajando los parámetros establecidos oficialmente- y el resto de los trabajadores estarán amenazados por los despidos que se abaratarán aún más en beneficio de los patronos, el endeudamiento y los embargos por impago.

Varios billones de euros es lo que se ha «inyectado» a entidades privadas para salvarlas de la quiebra internacionalmente. Ahí es nada. Estamos hablando del mayor expolio a los trabajadores probablemente de toda la historia.

Y en la metrópoli, para echarnos a temblar. En millones de euros, durante el primer semestre de este año, el banco Santander obtuvo unos beneficios de 4.730, un 22% más que el año anterior, el BBVA 2928, un 11,6% más, La Caixa 1.228 un 20,3% y así podríamos continuar. El Banco Santander, en el año 2007 obtuvo unos beneficios de ¡9.060 millones de euros! Y a pesar de la crisis, según Botín, que se está poniendo las botas como nadie, aspiran a ganar este año un 10,3% más. El BBVA, por su parte, en el ejercicio pasado batió su récord de resultados: un beneficio neto de 6.126 millones de euros. ¡Pobrecillos!

Y a pesar de todo, los banqueros españoles se salieron con la suya una vez más, puesto que los dos planes de rescate del Gobierno español cubrirán todos los vencimientos de deuda de 2008 y 2009, la gran espada de Damocles que amenazaba al sector. Tranquilidad banqueros, que quienes gobiernan gestionaran sus intereses. Y es que el incumplimiento del pago de un vencimiento supondría el default de la entidad en cuestión, lo que los mortales trabajadores conocemos como suspensión de pagos.

Lo que debemos entender los trabajadores acerca de la crisis es lo siguiente:

Desde que aparece la gran industria relacionada con la maquinaria, durante el siglo XIX, el ciclo de la reproducción capitalista temporalmente se interrumpe por crisis económicas. Como marxistas-leninistas, científicamente las denominaremos crisis de superproducción.

Por lo tanto las crisis existen desde poco después de nacer el capitalismo moderno y se repetirán continuamente.

La manifestación primaria de las crisis es que las mercancías no encuentran ninguna salida por que se han producido en cantidades mayores a las que la mayoría de los consumidores -es decir la clase obrera- no puede adquirir. Entonces los capitalistas reducen la producción con el consiguiente paro forzoso de una gran masa de obreros. Miles de negocios, empresas, fábricas y trabajos en general se cierran. En las bolsas ya hemos visto el resultado, las acciones descienden y se infravaloran repetidamente.

Es necesario entender que la mercancía sobrante, el stock no vendido, existe sólo en relación con la solvencia en la demanda de la mayoría, no en sus necesidades reales. Por lo tanto, no es absoluta, sino relativa.

Fundamentalmente estamos hablando de una contradicción en el modo de producción capitalista, absolutamente necesaria de entender. Dialécticamente diremos, que esta contradicción fundamental del sistema capitalista se concibe como la oposición -contradicción- de la producción interna de cada «empresa» capitalista vista individualmente y la anarquía existente en la producción de toda la sociedad.

El trabajador en su trabajo se somete al mandato del burgués, pero este orden se transforma en anarquía productiva si analizamos el sistema capitalista por la sagrada e inviolable ley de la propiedad privada de los medios de producción, y por lo tanto, es imposible impedir que se violen las condiciones necesarias para que el producto social en virtud de la reproducción capitalista ampliada -vigente se entiende en tales relaciones de producción- se realice por su complejidad en tal orden de cosas.

En la actual crisis, como en todas las crisis capitalistas anteriores, el divorcio entre la burguesía y el proletariado, la lucha y los antagonismos de clase se hacen más evidentes que nunca, se intensifican, y mientras exista capitalismo, es decir, mientras perdure el actual modo de producción capitalista existirán crisis, estas desaparecerán sólo cuando desaparezca este sistema. Que conste, el que avisa no es traidor, decimos.

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