Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Una burguesía apátrida

In Actualidad, Opinión on 30 octubre, 2008 at 1:00

Una de las características determinantes de la gran burguesía canaria es su incapacidad para constituirse como clase nacional, manteniendo sus esferas de actuación en el reducido ámbito insular. La otra es su papel de agente intermediario de las multinacionales extranjeras, españolas, del resto de Europa o de cualquier otro país que les permita llevarse una comisión. Este carácter comisionista se amplía en la búsqueda de subvenciones y fondos procedente de la metrópoli o de la Unión Europea, así como de ventajas fiscales que les permita capitalizarse a velocidades de vértigo.

Por eso, la pervivencia de la situación colonial es decisiva para su supervivencia, siempre y cuando sigan garantizándose sus intereses. Precisamente eso es lo que está en el aire con la desaparición de los fondos europeos y la pérdida de valor de los diputados de CC en el Congreso español.

En momentos de cuestionamiento o redefinición del Pacto Colonial histórico, esa burguesía comienza a amenazar con posturas nacionalistas radicales, agitando opciones que van desde el Estado Libre Asociado a la independencia, pasando por múltiples expresiones de «canariedad» y hasta de «soberanía». Desde luego, se trata de una pose puramente instrumental destinada a asustar a los poderes españoles y así conseguir una mejor posición en la negociación con la metrópoli. Al final todos esos gestos se esfuman a cambio de dinero.

Hay que recordar que en 1808, ante la ocupación de las tropas francesas y creyendo que Napoleón no iba a salir nunca de España, la Junta Suprema de Canarias se plantearon las opciones de unirse con las colonias americanas que se estaban independizando, la de integrarse a los Estados Unidos o la de alcanzar un estatus especial si se agregaba al imperio del Brasil. Finalmente se acordó convertirse en protectorado británico, para lo que se fletó un barco a Gran Bretaña para negociarlo con el gobierno inglés, aunque se frustró porque el navío se hundió.

Todavía hoy un sector de esa burguesía estaría dispuesto, a cambio de suculentas comisiones, a convertir Canarias en Estado Libre Asociado o directamente el 52 de EEUU. Reciente es la propuesta del lobby Cámara de Comercio Americana de convertir al Archipiélago en el «Miami de África». El asunto es ¿quién da más?

Esta burguesía no es especialmente españolista. Se le da igual quienes sean sus amos. Donde no ve negocio es en la independencia «a palo seco», que incluso podría derivar en una república «fuera de control» para sus intereses. Ello le da su carácter a la vez apátrida y vendepatrias. Eso sí: tampoco son aventureros. Por eso seguir bajo la corona española les ofrece, hoy por hoy, más garantías.

De ahí que cuando su principal representante político, Coalición Canaria, habla a la vez de «Estatuto Federal» y de «cosoberanía», de «modelo confederal» y de competencias exclusivas en «fiscalidad, el territorio o el control demográfico», no debamos encandilarnos con las banderas que enarbolan, sino entender qué intereses mueven el palito.

El problema radica en que, mientras la burguesía colonial y proimperialista tiene su expresión partidista, los intereses de la pequeña y mediana burguesía y, sobre todo, de la clase obrera, mayoritaria en Canarias, no aparecen representados en el escenario político. Este desafío marca la tarea principal de los comunistas, aquí y ahora.

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