Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Archive for 4/11/08|Daily archive page

190.469 trabajadores en paro en Canarias

In Actualidad, Economía, Laboral on 4 noviembre, 2008 at 10:11

depresion

El doble de parados que la media del Estado

El paro oficialmente reconocido en Canarias alcanzó las 190.469 personas en octubre, 9.664 más en un solo mes, lo que supone un incremento del 5,34%, llevando el porcentaje de paro en nuestro país al 19,5%, casi el doble que la media de la metrópoli. Las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo español revelan que son 97.657 las trabajadoras canarias en paro (51,27%) y 92.812 los trabajadores (48,72%).

Las islas occidentales reflejan un paro de 85.278 trabajadoras y trabajadores (44,77%), mientras que las orientales sufren un paro de 105.191 personas (55,22%). Por sectores, 5.170 parados pertenecen al sector agrícola (2,71%), 7.765 a la industria (4,08%), 35.935 a la construcción (18,86%), y 20.278 no tienen empleo anterior (10,65%). La mayor parte de las trabajadoras y trabajadores canarios en paro se concentran en turismo y servicios, con 121.321 personas (63,69%).

Jugando con fuego

In Actualidad, Opinión on 4 noviembre, 2008 at 1:00

Pedro Brenes

La dirección nacional del Partido Popular español, alarmada ante la “deriva soberanista” de Coalición Canaria manifestada en su reciente Congreso, ha exigido inmediatamente explicaciones a su sucursal en las Islas. Soria, temeroso de perder su poltrona de consejero en el gobierno colaboracionista canario, se ha apresurado a tranquilizar a Rajoy y al sector más rabiosamente nacionalista español del PP.

Paulino, gran derrotado en el Congreso, y Claudina y Marimar, grandes triunfadoras oficiales por obra y gracia de los insularistas palmeros y herreños, se han lanzado también a una alocada campaña de explicaciones y aclaraciones, entre aspavientos españolistas y constitucionalistas,  y disquisiciones filosóficas sobre las ponencias y los anexos.

Pero lo cierto es que el ya famoso anexo a la ponencia ideológica fué aprobado por amplísima mayoría y, quieran o no, es un documento oficial que debe definir la política de Coalición Canaria hasta el próximo Congreso. Por mucho que digan ahora que se trata sólo de una propuesta “para la reflexión posterior”, no pueden negar el hecho que fué incluida (anexada, añadida) en la ponencia ideológica y presentada ante el Congreso para su debate y aprobación formando parte integrante de la misma.

¿Cómo se explica todo este revuelo en torno a un par de afirmaciones de nacionalismo descafeinado, que ni de lejos se pueden comparar a los planteamientos independentistas de algunas fuerzas ibéricas con las cuales, tanto PP como PSOE, han pactado sin mayores reparos para gobernar el conjunto del Estado español?

Por un lado existen, desde luego, las ya muy conocidas y divulgadas contradicciones internas de Coalición Canaria que, desde su nacimiento como gran operación antiindependentista y defensora de la españolidad y el colonialismo a cambio, por supuesto, de dinero y Poder, no es ni ha pretendido ser otra cosa que un mosaico heterogéneo de intereses locales e insulares, dentro del que se pueden encontrar desde burgueses franquistas, hasta nacionalistas folklóricos. Unidos todos, naturalmente, por el reparto de cargos en las instituciones y sus correspondientes beneficios legales e ilegales.

Además, por su propia naturaleza de falso montaje político que jamás podrá conformarse como partido, Coalición Canaria se debate continuamente entre la imagen moderada y servil de socio fiel del imperialismo borbónico, y la necesidad de poner en valor ante Madrid su papel de freno ideológico y neutralización política del Movimiento de Liberación Nacional de Canarias.

Pero han calculado mal. Madrid desprecia el servilismo descarado y la actitud indigna de los cipayos canarios. Y los poderes fácticos hispanos (el ejército y la banca) ya están sopesando cuidadosamente las ventajas y los perjuicios de mantener a estos chantajistas que, aun sin proponérselo, podrían alentar con sus concesiones a los sectores más canaristas y regionalistas, la confluencia futura con grupos más claramente soberanistas.

Como chiquillos inconscientes, ajenos a las consecuencias, están jugando con fuego. En su ignorancia política estratégica, pues sólo saben moverse con soltura en las miserables y pueblerinas disputas electoralistas, no han tenido en cuenta que al imperialismo español le preocupa sólo moderadamente el independentismo en sus nacionalidades ibéricas. A pesar del terrorismo, que en último término les favorece, los militares y los banqueros españoles pueden soportar con relativa tranquilidad la presencia de soberanistas en las instituciones autonómicas y aun estatales de su democracia burguesa.

Tanto el Partido Popular, no olvidemos que Aznar habla catalán en la intimidad, como el PSOE con su alianza con los independentistas de ERC, han demostrado que para ellos el independentismo pacífico y democrático de sus nacionalidades históricas no representa un verdadero peligro para la estabilidad de su Estado burgués imperialista. Y esta actitud se sostiene en la realidad objetiva de la coherencia económica, derivada de la continuidad geográfica, y la total integración de los centros y redes de producción, distribución y consumo de bienes y servicios entre todos los territorios peninsulares.

Coherencia económica y, por consiguiente, social que no ha hecho más que reforzarse con la integración en la Unión Europea.

En la colonia africana de Canarias, sin embargo, no hay ni puede haber coherencia económica con la metrópoli situada a mil quinientos kilómetros de distancia, y con todo un Océano por medio. Un simple vistazo a la historia de la economía de las Islas puede llevar a cualquiera hasta esta conclusión.

Por eso el independentismo en Canarias sí preocupa muchísimo a Madrid. Los ideólogos y planificadores estratégicos del imperialismo español saben perfectamente que no pueden descuidarse ni hacer concesiones al soberanismo canario, que inmediatamente se convierte en anticolonialismo. Y saben muy bien que de las “relaciones bilaterales” y el “Estado libre asociado” a la reivindicación de la Liberación Nacional y la Independencia no hay más que un paso.

Y no están dispuestos a permitirlo. Están convencidos que cualquier concesión, por inocente que pueda parecer, por mucho que en otras “autonomías” se vean con naturalidad y no escandalicen a nadie, puede desencadenar un proceso imparable e incontrolable.

Ejemplos como el de la resistencia numantina a la creación de una Policía Canaria o el sabotaje a la creación de líneas de comunicaciones aéreas y marítimas, y el establecimiento de relaciones comerciales fluidas con los países vecinos, demuestran que acertadamente preveen que el desarrollo económico natural del Archipiélago sigue una línea divergente que aleja cada día más a la colonia de la metrópoli.

Coalición Canaria está llegando al final de su ciclo histórico. La pérdida de su electorado en Gran Canaria y la estrepitosa derrota congresual de ATI, la pone en una situación delicada. Si no aclara sus objetivos políticos y su ideología perderá su condición de referencia del nacionalismo canario, que otras organizaciones y pactos están deseando alcanzar. Y si se radicaliza y “soberaniza” perderá el favor de Madrid que dejará de considerarla una barrera eficaz contra el independentismo.

Esta disyuntiva, que amenaza con hacerla desaparecer, es lo que explica la disparatada táctica de poner una vela a Dios y otra al Diablo. Aprobar anexos soberanistas para contentar a sus propias bases y ampliar su influencia en el nacionalismo canario, y negarlo todo inmediatamente en una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados en Madrid.  
 
Al final, como ocurre siempre a los oportunistas y a los falsos proyectos políticos, no convencerán ni a unos ni a otros y serán rechazados y desdeñados por todos.

Agrupación de insularistas mal avenidos. Ése es todo el futuro que se puede augurar a los impresentables nacionalistas que no creen en el nacionalismo.