Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Divide y vencerás

In Actualidad, Opinión on 20 noviembre, 2008 at 1:00

davidDavid Delgado

“Divide et vencis” dijo Julio César, una solución a los problemas difíciles de resolver que se ha convertido en una máxima para la burguesía moderna. Los canarios sabemos sobradamente, porque diariamente la padecemos, la hostilidad de esta estrategia que desde hace siglos emplea la clase dominante para enfrentar y dividir a los trabajadores canarios.

Históricamente, la burguesía comprendió que la unión obrera debía de ser combatida por todos los medios porque esta es un principio básico para el derrocamiento de su hegemonía. Sin la unidad obrera no es posible una revolución socialista que llegue a buen puerto. Y en el caso de las naciones oprimidas y colonizadas el problema es doble, porque las reivindicaciones serán nacionales y sociales.

Antes de la configuración de la burguesía como clase social hegemónica y el nacimiento de un movimiento y una ideología obrera tras la formación del proletariado industrial, las clases sociales en pugna también fueron víctimas de estas triquiñuelas pero con una relevancia muchísimo menor. En cualquier caso las contradicciones clasistas inclinaron la balanza siempre del lado de la clase social en ascenso.

Pero es en la sociedad burguesa donde las clases se van definiendo cada vez más en torno a dos grupos: burgueses y proletarios. Las capas más bajas e intermedias oscilarán entre los intereses de estas dos grandes clases dependiendo de sus intereses inmediatos. Se trata como vaticina el materialismo histórico marxista del final del período histórico basado en la propiedad privada de los medios de producción.

En este estadio, la burguesía con la especialización de los métodos represivos y coercitivos, su propaganda y su concepción del mundo, que traslada a los trabajadores para que la asuman como propia, se aferra al poder. Su experiencia del pasado como clase revolucionaria la conduce a ejercer la violencia a través del Estado para impedir por todos los medios su derrocamiento.

Una táctica que suplante la necesidad de ejercer esta violencia y apelmace a la clase obrera es un requisito imprescindible para enmascarar la verdadera esencia de sus métodos violentos y contener a las masas obreras que de alzarse acabarían con su poder político.

En Canarias, todos hemos oído hablar del famoso pleito insular, términos que conceptualizan el enfrentamiento que durante siglos han protagonizado las burguesías de Gran Canaria y Tenerife por la hegemonía político-económica de nuestro Archipiélago. La burguesía misma ha desvirtuado y extendido esta rivalidad lacerante a los trabajadores canarios para neutralizar nuestras aspiraciones independentistas.

Esta rivalidad inter-burguesa se inicia a principios del siglo XIX con las reformas liberales que territorialmente organizan al Estado español en provincias. En esta fase histórica, la burguesía todavía incipiente se irá desarrollando principalmente en la segunda mitad del siglo por la importancia de los puertos francos en 1851.

La ley de Cabildos de 1912, lejos de poner fin a las disputas perpetuó la burocracia y el parasitismo político de la burguesía. La ineficacia y prueba de la falsedad de las intenciones que esgrimió la burguesía en cuanto a los Cabildos se materializa en 1927 con la división provincial.

Los deportes, los carnavales, las tradiciones religiosas, cualquier oportunidad de provocar tanganas verduleras es aprovechada para fomentar el divisionismo en la actualidad. Y muchos trabajadores embutidos equivocadamente de la imposibilidad burguesa de configurarse como clase nacional equilibrada se tragan el discurso reaccionario.

En el contexto actual ante la inexistencia de unas vanguardias que representen los intereses de los trabajadores y de la pequeña-burguesía a diferencia de la burguesía que si que tiene representación, se atomizan las aspiraciones de superar el sistema colonialista. Los sindicatos gremialistas, burocráticos e interclasistas robustecen también la desmoralización y desorganización obrera.

El Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias concibe que la liberación del colonialismo debe producirse de la unión de un amplio Frente donde estén representadas las clases interesadas en la independencia. La segunda fase de la Revolución Canaria será el socialismo, que construiremos con la ciencia marxista-leninista como guía dialéctica que nos permitirá abordar en todo momento las condiciones objetivas y el estado de ánimo y capacidad de lucha del proletariado combatiendo el dogmatismo y el sectarismo en todo momento.

Los trabajadores asalariados, mayoría de la población activa y motor de la revolución socialista, no se identifican con experimentos interclasistas, reformistas ni ideológicamente débiles. Una vanguardia que constituya en clase para si a los trabajadores, y desarrolle una línea política y un programa acorde con las necesidades actuales es lo que demanda.

De este modo alcanzaremos la unidad obrera, capacitaremos la conformación de un proletariado con conciencia de clase y aspiraciones revolucionarias y asestaremos un golpe mortal a la dictadura burguesa poniendo fin a siglos de oprobio colonial y explotación económica.

La incapacidad del sector burgués canario, representado por CC para constituirse como clase nacional, su papel comisionista de intermediario de prebendas, su carácter apátrida y su debilidad ideológica, la abocará inexorablemente a su derrota, que llegará con el final del colonialismo y la toma del poder político de la clase obrera en nuestro futuro Estado archipielágico soberano.

Las demás fuerzas políticas burguesas españolistas por su parte serán derrotadas en el momento que la mayoría, los trabajadores, constituidos en clase dispongan de su propio Partido.