Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Oligarquía

In Opinión on 23 diciembre, 2008 at 0:31

teo08bTeodoro Santana

Oligarquía: gobierno de unos pocos. El grupo de poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio. La dictadura de los oligarcas, más allá de formalidades y apariencias. Pongamos una sociedad en la que unos pocos son los grandes beneficiarios de exenciones fiscales desorbitadas, de forma que el Impuesto sobre la Renta sea, en realidad un impuesto sobre los salarios.

Pongamos que hablo de una colonia de una metrópoli europea de segunda fila. Una colonia  incapaz de decidir por sí misma su propio modelo económico, subordinada a las leyes ultracapitalistas de la UE. Pongamos que a esa banda de ricachones coloniales va dirigido el grueso de las subvenciones. Y de las contratas públicas.

Pongamos que los políticos al uso deben sus costosas campañas a las donaciones “anónimas” de ese puñado de potentados. Pongamos que cuando legislan y gobiernan lo hacen en beneficio de esa minoría. Pongamos que ese poderoso trust impone en el mercado sus posiciones de dominio y de favoritismo de las instituciones, asfixiando a los pequeños y medianos competidores y doblegándolos a su arbitrio.

Pongamos que las leyes laborales están redactadas para garantizarles la mayor explotación posible de sus trabajadores. Y que esos trabajadores tienen los salarios más bajos y la jornada más larga de la Unión Europea. Pongamos que el aparato mismo del Estado, la administración de justicia y la policía, están concebidos para que sus propiedades y sus riquezas -y las propiedades y riquezas de las corporaciones metropolitanas- sean intocables. Pongamos que ellos y sus amos son los que deciden quién trabaja y quién se va al paro.

Añadamos a esto que unos y otros dominan los medios de comunicación, la orientación de la enseñanza, y hasta la filosofía de resignación de las organizaciones religiosas. Pongamos que, incluso lo que ha sido público, se pone a su servicio, bien privatizándolo, bien entregándoles su gestión para que se enriquezcan más. Pongamos que sus lloriqueos ante los bwanas europeos no van dirigidos a mejorar la vida de la mayoría de los colonizados, sino a satisfacer su ambición sin límites.

Pongamos que hablo de una sociedad en la que el 0,2% de la población posee el 40% de la riqueza, mientras la cuarta parte de la ciudadanía vive bajo el umbral de la pobreza. Que al 80% no le alcance para llegar a final de mes. Y que para evitar que nada se mueva, se imponen leyes electorales cada vez más restrictivas.

Pongamos que hablo de Canarias.