Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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202.993 parados oficialmente reconocidos, y subiendo

In Actualidad, Economía, Laboral on 8 enero, 2009 at 10:55

paro2El gobierno español reconoce ya 202.993 trabajadoras y trabajadores en paro en Canarias, según datos del INEM a 31 de diciembre de 2008. Según estas cifras oficiales, se encuentran sin empleo en nuestro país 100.170 trabajadoras (49,35%) y 102.823 trabajadores (50,65%). En conjunto, se reconocen 24.784 paradas y parados de menos de 25 años (12,21%) y 178.209 de mayor edad (87,79%). Por sectores, se registran 5.498 personas en paro en agricultura (2,71%), 8.372 en industria (4,12%), 40.629 en la construcción (20,01%), 127.771 en servicios (62,94%) y 20.723 «sin empleo anterior» (10,21%).

En las islas orientales el paro oficial reconocido alcanzó a final de año a 111.965 personas (55,16%), mientras que suponían 91.028 en las islas occidentales (44,84%).

El gobierno metropolitano no contabiliza como paradas a aquellas personas que han trabajado 7 días en los últimos doce meses, ni tampoco a aquellas a las que, estando en el desempleo, obliga a hacer los conocidos e inútiles cursos de formación. Por no mencionar a quienes, desesperanzados y agotadas ya todas las prestaciones, ni se molestan en hacer cola para firmar la cartilla del paro.

Por otro lado, el número medio de afiliados a la Seguridad Social en Canarias se situó en 747.781 personas en diciembre. Esto supuso la pérdida de más de 58.000 afiliaciones, un 7,25% por debajo del mismo mes de 2007. Según los datos gubernamentales, la tasa interanual de la afiliación media en nuestro país supone una disminución de 58.415 afiliados.

Consignas idiotas y tics ideológicos

In Actualidad on 8 enero, 2009 at 0:00

artemiArtemi Semidán

 

Desde hace décadas, las consignas coreadas en las manifestaciones en Canarias (e imagino que en otros lugares) se inician más porque simplemente riman, o por ser graciosas, que por lo acertado de su contenido. Todos hemos oído la de «No nos mires, uneté» lanzada a los espectadores de las marchas. No sólo no ha conseguido que se sume ni una persona, sino que encima causa rechazo.

En las recientes concentraciones y manifestación contra la agresión israelí contra Gaza hemos escuchado algunas que merecen comentarse. Una de ellas era «Así, así, ni un paso atrás, con las piedras en la mano Palestina vencerá». Ni el más tonto puede creer que con piedras se puede vencer a la maquinaria de guerra sionista. ¿Por qué entonces el megafoneador de turno vocea esa consigna? Evidentemente, para evitar decir «con las armas en la mano». Es aquí donde aparece el tic ideológico bienpensante, el «buen rollito» pequeñoburgués que no quiere perder clientela entre los de su clase. En vez de centrar la atención en que, en última instancia, la cuestión se decide por el uso de la fuerza, nuestro voceador procura que los manifestantes que le rodean miren para otro lado y ni se les ocurra pensar en la cuestión central.

Otra de las consignas era «No es una guerra, es un genocidio», que estuvo acompañada por otra que rezaba (nunca mejor dicho) «Basta ya de tanta violencia». El asunto es que sí que es una guerra. Por el lado israelí es una guerra de exterminio. Y por parte de las milicias palestinas es una guerra popular revolucionaria, de resistencia frente al genocidio. Y lo de la «violencia» es, una vez más, la estupidez de la moralina pequeñoburguesa que pretende atarnos de manos por aquello de que «toda violencia es mala». Interesante reflexión que nos lleva a poner dócilmente la cabeza bajo el hacha del verdugo.

Para no extenderme más, comentar una última consigna, la de «unidad de las fuerzas palestinas». Y eso en el momento en que la ANP, Mahmud Abbas y la cúpula de Fatah esperan instalarse como gobierno títere en Gaza al rebufo de los tanques israelíes y sobre los cadáveres de miles de palestinos. En el momento en que esos colaboracionistas prohíben en Cisjordania las manifestaciones de apoyo a Gaza y su policía acompaña a los soldados israelíes para detener y encarcelar a los partidarios de Hamás.

Por cierto, ni una sola consigna, ni un solo reconocimiento de que Hamás ganó limpia y abrumadoramente las últimas elecciones democráticas en toda Palestina. Reconocimiento que chocaría con la pleitesía a la propaganda imperialista sobre que el Movimiento de Resistencia Islámico no son más que una panda de «terroristas» y de «islamistas muertos de hambre».

Ya va siendo hora de que los megafoneadores dejen de vocear tonterías, y de que las consignas que se coreen en las concentraciones y manifestaciones sean expresión de ideas consecuentes y cumplan un papel pedagógico. Entendiendo que son una parte importante de la lucha, y no un mero formalismo. Evidentemente, para ello primero hay que librar y ganar la batalla ideológica, porque de dónde no hay no se puede sacar.