Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Los marxistas marroquíes estamos del lado de las causas justas

In Actualidad, Opinión on 13 enero, 2009 at 0:01

viademocraticaAli Fkir

¿Porqué debemos sostener (según nuestros propios medios) el combate del pueblo palestino, y condenar la agresión sionista contra los habitantes de Gaza (según nuestros medios y nuestras posibilidades?

El Estado de Israel es un Estado colonial. ¿Porqué? El imperialismo había decidido construir una base en el corazón de Oriente Medio (región estratégica a todos los efectos). Esta base ha tomado la forma de un Estado al que era necesario encontrar una base social: un pueblo unido por cualquier cosa consistente. La religión ha sido, y es todavía, un arma para provocar odio entre unos y otros. Instrumentación del judaísmo, religión respetable como todas las demás religiones, para concentrar hombres y mujeres de diferentes ciudadanías, hombres y mujeres con historias diferentes, lenguas distintas, distintas culturas, para crear un «Estado» parásito y racista. «Estado» intruso, sobre la base de la religión. El pueblo de Palestina, multiconfesional, paga la factura: la mayoría fue expulsada por la fuerza de su tierra natal, de su patria (millones de «refugiados» viven hoy en chabolas en el Líbano, en Jordania, en Siria, en Irak… otros, verdaderos apátridas, vagan a través de los continentes en busca de refugio.

Decenas de miles de campesinos, artesanos, pequeños comerciantes amazighs judíos fueron adoctrinados por el sionismo y  «expedidos», con la complicidad del difunto Hassan II, hacia Palestina para desalojar y tomar por la fuerza el lugar de los ciudadanos históricos de esa tierra.

En África del Norte, las poblaciones amazighs habían hecho del judaísmo su religión monoteísta siglos antes de la conquista árabe y la llegada de la nueva religión monoteísta: el Islam. ¿Puede encontrarse alguna excusa a esos judíos amazighs que han abandonado la tierra de sus antepasados para instalarse en la tierra de otros, tierra manchada de la sangre de las víctimas de la barbarie del sionismo y del imperialismo?

«Crear» una nación a partir de una «apañada» sobre la única base de la religión, construir un Estado racista (Estado judío, Estado hebreo) sobre los despojos de millares de víctimas palestinas de todas las confesiones, aumentar «su territorio» en detrimento de millones de exiliados, es un crimen histórico. Sólo puede compararse con lo ocurrido a las poblaciones indias de América, víctimas del genocidio «blanco», el más abyecto de la historia de la Humanidad.

La edificación de un Estado sobre la base de la religión no puede engendrar más que crímenes colectivos. Y por eso, los militantes demócratas consecuentes no tienen otra opción que luchar por sociedades laicas, sociedades donde las personas tengan el derecho de practicar libremente sus creencias al margen de la gestión de la vida política pública.

La mezcla de la religión y la política engendra la intolerancia, la violencia, el crimen. Releamos la historia  de todas las religiones. A raiz de la muerte del profeta Mahoma, todos sus compañeros se enfrentaron a causa del problema de la sucesión política. ¿Quien mató a Omar Ibnou Al Khattab? ¿Alí? ¿Othman?…

Ayer, los marxistas marroquíes denunciaron los crímenes de Pinochet en Chile, los crímenes de los generales fascistas en Argentina, en Guatemala, en Perú… la guerra imperialista de los Estados Unidos en Vietnam, en Laos, en Camboya, las intervenciones francesas en África, el apoyo del Estado reaccionario marroquí a las dictaduras africanas (Congo de Mobutu, Guinea de Sekou Touré…), la financiación de regímenes árabes reaccionarios, de contrarrevoluciones en todo el mundo… estos mismos marxistas han denunciado siempre la ocupación de Palestina, denunciado los crímenes del sionismo, y apoyado la lucha de la izquierda palestina por un ESTADO LAICO Y DEMOCRÁTICO EN TODO EL TERRITORIO DE PALESTINA donde cada uno será libre de practicar su religión, y donde los ciudadanos ateos tendrán la libertad de vivir sin riesgo de ser lapidados, flagelados o encarcelados.

Los marxistas marroquíes, como todos los marxistas del mundo entero, salen a la calle para denunciar los crímenes del Estado colonial y racista de Israel, apoyar al pueblo palestino en general y a la población de Gaza en particular. Y no es ni por «arabismo» ni por «islamismo».

En Occidente los medios están generosamente a disposición de los propagandistas sionistas, en Medio Oriente las cadenas de los petrodólares (como Al Jazzira), alérgicas a todo lo que es progresista, ignoran, minimizan este apoyo laico, y reservan sus platós a los charlatanes barbudos y a otras marionetas. (Las gesticulaciones de ciertos islamistas, no todos por supuesto, en Marruecos son puestas de relieve). Los medios audiovisuales del régimen no insisten más que sobre el punto de vista oficial.

Se pueden señalar en Marruecos cuatro actitudes principales:

-La actitud oficial, actitud makzeniana. Se inscribe en el cuadro de la política americana, seguidismo obliga. El Estado marroquí forma parte del «club» de los regímenes árabes (y son numerosos) que juegan el papel del pequeño peón en el tablero de ajedrez estratégico del imperialismo. Pues por natural interés y por deducción lógica (el amigo de mi amigo es mi amigo), estos regímenes se transforman en cómplices del Estado sionista, amigo y vástago de los USA.

Recordemos que en 1972, la primera gran represión contra los marxistas leninistas marroquíes afectó también a militantes palestinos en Marruecos. Sufriendo conjuntamente el infierno del centro secreto de tortura de Derb Moulay Cherif y las mazmorras del régimen marroquí.

-La actitud de los islamistas (no todos), fieles a la divisa de «apoya a tu hermano sea agredido o sea agresor». Esta corriente islamista que rechaza en bloque la civilización humana, se encuentra con un hábito «nacionalista árabe» en ciertas fuerzas de izquierda (CDT y PSU particularmente).

-La actitud de ciertos individuos que, en nombre de lo tamazight, se encuentran en la misma cesta que los peores enemigos de las causas justas. Estos individuos, hijos políticos de Ahardane y de otros grandes propietarios de bienes raíces (pilares del régimen político actual, grandes hombres que siempre han aprobado sin ninguna reserva, las constituciones otorgadas por Hassan, constituciones que ignoran totalmente la lengua y la cultura amazighs).

Estos individuos que lloran a sus hermanos judíos que han abandonado su tierra natal, Marruecos, para apoderarse de la tierra de los palestinos. Nuestros verdaderos hermanos y conciudadanos judíos están con nosotros en Marruecos. Assidon Sion, Abraham Serfaty… descendientes de familias judías, se comportan como verdaderos patriotas marroquíes, antiimperialistas y antisionistas. Tal como nosotros, descendientes de familias musulmanas que, además de antiimperialistas y antisionistas, estamos contra el oscurantismo islamista.

-La actitud de los progresistas en general y de los marxistas marroquíes en particular. Nosotros, marxistas marroquíes, somos internacionalistas. Esto quiere decir que formamos parte del campo de las fuerzas antiimperialistas, antisionistas y anticapitalistas.

Nosotros estamos del lado de los trabajadores, del lado de todos los oprimidos. Somos africanos geográfica e históricamente. Somos amazighs por la lengua, por la cultura y por la historia. Somos árabes por la lengua, la cultura y la historia. Formamos parte del gran Magreb que es parte del mundo árabe (ese mundo que está compuesto de pueblos que no todos son, necesariamente, árabes). El obrero de la SAMIR, sea amazigh o árabe, practicante o no practicante, está interesado antes que por cualquier otra cosa por la solidaridad de clase que les une a sus camaradas de trabajo frente al vampiro CORRAL que les explota conjuntamente. La explotación de la fuerza de trabajo no tiene «olor» (el patrón siempre será el patrón se llame Hadj, Moha, Fassi Fihri, David o Jacque…). Ni el Estado con su bayoneta, ni Ahardane con su chovinismo tribal, ni los islamistas con sus oraciones, han podido hasta el presente crear un sindicato obrero que merezca tal nombre, y esto a pesar de la impopularidad de las direcciones de los sindicatos que se han hundido en la política de compromisos con los patronos.

(*) Ali Fkir es militante de Vía Democrática

29 diciembre 2008