Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Todos al paro

In Actualidad, Economía, Laboral on 25 enero, 2009 at 0:01

paro21La crisis económica avanza a gran velocidad. Cada día más despidos, más empresas cerradas, más «regulaciones» de empleo, más familias con todos sus miembros en paro. Y las oficinas del INEM colapsadas con colas desde las tres de la madrugada para poder coger número.

Las escasas prestaciones acabándose, las tiendas y comercios vacíos, las ventas y la facturación en los negocios y empresas bajando hasta niveles críticos, de ruina, de cierre y… de despidos. Nadie se atreve a gastar, el consumo y toda la actividad económica por los suelos.

Los que conservan todavía su puesto de trabajo, sumidos en la angustia de pensar cuándo les tocará a ellos. La crisis psicológica, el miedo al futuro, la incertidumbre, frenan el consumo y agravan y aceleran el descenso de la producción y la distribución de productos. Lo que, consecuentemente, destruye más empleo y alimenta la espiral de la recesión.

Los bancos no le dan un duro a nadie. Temen por su propia supervivencia. Las garantías que siempre han exigido para dar préstamos ya no les valen. Demasiadas propiedades embargadas que pierden valor cada día y no pueden vender, como antes, con grandes beneficios porque ahora nadie quiere comprar nada.

Y Paulino Rivero y su banda de incompetentes, entretenidos con su grandes corrupciones y sus pequeñas corruptelas (declaradas «secreto de Estado»), ajenos a la catástrofe que se avecina, como si con ellos no fuera la cosa, limitándose a repetir como loros esa tontería de que el año 2009 será «difícil» y que aumentará el paro, pero que en el 2010 empezará a «remontarse» la crisis, afirmaciones gratuitas sin ninguna base científica que ya no se cree ni el mismísimo genio de la economía (un poco desmoralizado últimamente) del superministro de Zapatero, Pedro Solbes.

¿Y Europa? La mítica e indiscutible Unión Europea que, hasta hace cuatro días, nos la vendían como el gran espacio de la prosperidad económica y la democracia, la protección social y el pleno empleo. Tierra de promisión, paraíso anhelado, al que sólo algunos pobres locos se resistían a incorporarse a cualquier precio, con el anticuado y desfasado argumento de defender la producción nacional frente a los buitres imperialistas multinacionales.

¿Qué nos pueden decir ahora los arrogantes y simplones europeístas, todos aquellos babosos admiradores de todo lo que proviene del «hombre blanco»? Primero destruyeron sin contemplaciones la producción agrícola de las Islas, tanto para el mercado interno como para la exportación, después acabaron con la poca industria que nos quedaba y, por último, arrasaron con nuestro sector comercial, que daba empleo a muchos miles de trabajadores, implantando sus «grandes superficies» que por cada puesto de trabajo que crean, destruyen cuatro.

¿Y el turismo? Inglaterra acaba de entrar oficialmente en recesión y la libra esterlina se hunde en sus cotizaciones de cambio con el resto de divisas. Alemania, que ya había declarado el descenso de su producto interior bruto, empieza  a sufrir el desempleo masivo. España no puede ir peor, con todos sus índices económicos en alerta roja. Toda Europa se desmorona, hasta los países nórdicos que, hasta hace poco, encabezaban los rankings de prosperidad y bienestar, empiezan a hundirse en la crisis general del sistema capitalista condenado a desaparecer.

Pues bien, son precisamente los trabajadores de esos países los que, sobretodo en los meses del duro invierno europeo y aprovechando nuestras magníficas condiciones climáticas, pasan sus vacaciones en las Islas, sosteniendo hasta ahora un sector económico que representa ¡más del sesenta por ciento de la actividad económica de Canarias!

Cuando la crisis y el desempleo impidan a los europeos viajar al Archipiélago, el cierre de establecimientos turísticos y la cadena imparable de quiebras de empresas auxiliares y proveedoras del turismo, elevará las cifras del paro, que ya son enormes con casi el veintidós por ciento de la población activa desempleada según las amañadas cifras oficiales, a niveles de auténtica catástrofe social.

Y, desgraciadamente, en el mundo actual no tenemos a donde emigrar.