Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La nueva victoria electoral del presidente Hugo Chávez

In Actualidad on 18 febrero, 2009 at 0:01

chavezvenezuelaDesde hace diez años, el presidente de Venezuela ha ganado catorce de las quince citas electorales a las que se ha sometido. Excepto el referendum sobre la nueva Constitución que perdió por escaso margen, en todas las elecciones celebradas hasta ahora ha obtenido la victoria.

Esto significa que la mayoría del pueblo venezolano identifica la nueva época de cambios democráticos con Hugo Chávez. Que personaliza en él los avances económicos, sociales y políticos alcanzados en estos últimos diez años, la recuperación de la soberanía nacional, la nacionalizacion de los recursos naturales del país, las grandes inversiones en infraestructuras, sanidad y educación que tanto han beneficiado a los trabajadores y sobre todo a los más pobres y marginados.

Representa pues el presidente Chávez, a los ojos del pueblo, la garantía de la continuidad de la política antiimperialista, de la soberanía y la dignidad nacionales, del desarrollo económico, de la inversión pública y de una distribución más justa de los inmensos recursos naturales de este riquísimo país americano. Esto explica que, cualquiera que sea el motivo y el carácter de la consulta electoral, las clases trabajadoras apoyan, en definitiva, a Chávez y su proyecto.

Sin embargo, el parlamentario europeo español Luis Herrero, conocido fascista cristiano hijo del gobernador civil franquista del mismo nombre, comportándose como el típico godo arrogante e irrespetuoso, se atreve a aparecer por Venezuela, olvidando tal vez que hace mucho tiempo que este territorio dejó de ser una colonia española, para cuestionar la honestidad de la autoridad electoral e insultar al Jefe del Estado llamándolo «dictador».

Por supuesto que, ante la actitud provocadora de este extranjero invitado, según parece, por la «oposición», fue inmediatamente conducido por la fuerza pública venezolana al aeropuerto más cercano, y expulsado del país sin contemplaciones.

Pero este impresentable godo repelente no es el único vocero de la «democracia» europea que clama contra la «perpetuación en el poder» de Hugo Chávez. Aunque son bien conocidos el doble rasero y la hipocresía de los supuestos demócratas europeos que pretenden dar lecciones de democracia al mundo, no deja de sorprender que representantes de partidos, autoridades y medios de comunicación insistan en criticar a los venezolanos lo que ellos mismos practican sin ningún pudor.

La reelección indefinida de los cargos públicos, por ejemplo, es la regla más que la excepción en los países de la Unión Europea. En España se dan casos de «perpetuación en el poder» de varias décadas en algunas presidencias de comunidades autónomas, por no hablar de la perpetuación en el Poder del Jefe del Estado, elegido por Franco y jamás sometido a consulta electoral. Pero, por lo visto, lo que es perfectamente normal y permisible en Europa sin menoscabo alguno de su carácter ejemplarmente democrático, resulta un crimen antidemocrático si aplicamos los mismos criterios en Venezuela. Una vez más la doble moral y la descarada hipocresía europea.

También se atreven a criticar el hecho de consultar por segunda vez la misma reforma constitucional que, dicen, ya fue rechazada en una anterior ocasión.

Aclaremos, en primer lugar, que esto no es cierto. Pues no puede compararse la propuesta de una nueva Constitución que debía sustituir completamente a la vigente, con la consulta de hace unos días sobre unas pocas enmiendas a la actual.

Pero, aunque así fuera, ¿acaso están legitimados los europeos para criticar lo que ellos mismos preparan en Irlanda para repetir, esta vez sí, exactamente la misma consulta que ya fue rechazada por el pueblo irlandés? Parece que la caradura de estos demócratas de conveniencia no tiene límites.

Todos los resentidos contra la política antiimperialista del presidente venezolano, los que no le perdonan el haber expulsado, o sometido a nuevas normas contractuales favorables a los intereses nacionales, a las grandes empresas multinacionales mineras, energéticas y financieras europeas, tratan de consolarse con el manido argumento de que, aunque gana elección tras elección, Chávez lo tiene muy difícil porque el precio del barril de petróleo «se ha desplomado» y tendrá grandes problemas económicos y presupuestarios para mantener sus políticas sociales.

Olvidan que cuando Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela el precio del barril de petróleo oscilaba entre los quince y los dieciocho dólares. Y que fue precisamente la presencia del nuevo ministro venezolano de la industria petrolífera en la OPEP, lo que propició el acuerdo de estabilizar los precios entre veinticinco y treinta dólares el barril.

Y aunque la política imperialista de guerras en Irak y Afganistán y de amenazas de agresión bélica contra Irán, han disparado temporalmente los precios del crudo hasta niveles astronómicos de ciento cincuenta dólares, ahora se han estabilizado en torno a los cuarenta – cuarenta y cinco. Es decir que hoy el valor de las exportaciones energéticas venezolanas equivale a tres veces el que tenían hace diez años, cuando el nuevo gobierno de Hugo Chávez inició sus espectaculares políticas de mejora de las condiciones de vida del pueblo.

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