Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Inmigración: hermano contra hermano o la solidaridad como delito

In Actualidad on 27 febrero, 2009 at 0:01

mujerinmigranteSiguiendo la estela del neofascismo italiano, el gobierno metropolitano español prevé severas multas con sanciones de hasta 10.000 euros a quienes acojan o ayuden a inmigrantes sin papeles, sean hombres, mujeres o niños, conforme recoge el anteproyecto de reforma de la Ley de Extranjería, que tipifica como infracción grave “promover la permanencia irregular en España de un extranjero”.

El texto de modificación aprobado en Consejo de Ministros establece que se promueve la permanencia irregular “cuando el extranjero dependa económicamente del infractor y le prolongue la estancia autorizada más allá del período legalmente previsto”. Las sanciones para las infracciones graves en la Ley de Extranjería conllevan una multa de entre 501 y 10.000 euros.

En la actualidad, son numerosas las organizaciones no gubernamentales que desarrollan programas para la inserción laboral de inmigrantes no comunitarios que se encuentran en España en situación irregular y que les proporcionan alojamiento durante su etapa de formación, especialmente con aquellos que llegaron al Estado español de forma clandestina cuando aún no habían cumplido los 18 años y que fueron internados en centros de menores. Al alcanzar la mayoría de edad, el recurso público se agota, y quedan en libertad sin papeles ni trabajo.

Evidentemente, se trata de inmigrantes de los países pobres. Trabajadoras y trabajadores que se juegan la vida para llegar a las costas de la comida y de los hospitales. Allá donde está el futuro que el colonialismo europeo se ha llevado a sangre y fuego de sus países.

De esta forma, el arrogante imperialismo europeo criminaliza la más elemental solidaridad entre trabajadores, a los que se procura enfrentar unos contra otros. El trabajador negro, latinoamericano o asiático es un peligro, alguien al que si ayudas te puede caer un paquete. Y de paso se penaliza a las organizaciones humanitarias que hacen lo que debería hacer todo Estado, no ya que fuera democrático, sino simplemente no criminal. Triste pedagogía la de los amos blancos.

En el caso de las trabajadoras y trabajadores de nuestro continente, de los que el 70% mueren ahogados en el océano intentando esquivar al Sive europeo, se van a encontrar con que la supervivencia no es más que otra forma de llamar al infierno: detenciones sin cometer delitos, redadas, explotación esclavista, miseria… Y castigo a los que se atrevan a echarles una mano solidaria.

A las multinacionales que saquean el Tercer Mundo, sin embargo, no se las multa por cada trabajador al que obligan a jugarse la vida tras expoliar su país. Saquear está bien, pero ser solidarios con nuestros hermanos proletarios es un “delito”. Que sepan los señores capitalistas y sus lacayos socialdemócratas que los comunistas seguiremos “delinquiendo”, porque estamos empeñados en vivir como mujeres y hombres libres, y no como siervos egoístas y atemorizados.

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