Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

El gobierno autonómico reconoce de hecho que la RIC es una estafa, pero insiste en ella

In Actualidad, Economía on 28 febrero, 2009 at 0:01

paulinosoriaEl vicepresidente del gobierno colaboracionista, José Manuel Soria, reconoció el pasado miércoles que la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) “es un asiento contable que tienen las empresas que pueden materializar siempre que los bancos y cajas les den créditos y en estos tiempos su predisposición es muy inferior a la que venía siendo habitual en los últimos años“. Es decir, que las empresas no reservan ese dinero que consignan a la RIC disminuyendo sus beneficios, sino que se ahorran los impuestos, reparten dividendos, y después buscan dinero prestado para “materializar” las inversiones.

Dado que ese ahorro del 90% del Impuesto de Sociedades que supone la RIC debe compensarse con la “materialización” de las cantidades con que se dota esta exención impositiva, la búsqueda de trincheras donde colocar el dinero sin tener que invertirlo en la producción se convierte en un auténtico reto. Y un reto importante, ya que hablamos de más de 20.000 millones de euros en los últimos 15 años, más de 1.000 millones de euros anuales.

Sin embargo, el gobierno autonómico y los cabildos insulares han encontrado desde hace tiempo un truco para darle salida a ese dinero, cuyo 31,5% son impuestos no pagados: emitir deuda pública como refugio. De forma que el dinero de la RIC, incluidos los impuestos no pagados, se pide prestado desde las arcas públicas para devolverlo con intereses y totalmente “blanqueado”.

Así, y como hemos señalado con anterioridad, cada vez que el gobierno autonómico y los cabildos insulares emitían deuda pública, los bancos financiaban préstamos a los grandes capitalistas para que compraran esa deuda a cuenta de las futuras deducciones que estos harían por la RIC, llevándose los bancos los intereses que pagaban las administraciones públicas. Al llegar la crisis del sistema imperialista, las corporaciones financieras han cerrado el grifo, especialmente a los capitalistas de la construcción. De ahí que más del 60% de la deuda pública emitida no se cubra.

Sin embargo, tanto Soria como Paulino Rivero han encontrado una nueva fórmula para beneficiar a la minoría oligárquica criolla a cuyo servicio gobiernan: la llamada “prefinanciación” de las obras previstas en el convenio de obras hidráulicas de 2010 a 2012 suscrito con el gobierno de la metrópoli, que ascienden a unos 300 millones de euros. Se trata de obras de desaladoras, potabilizadoras y algunas carreteras.

Para entendernos: en vez de que el gobierno autonómico pida prestado el dinero a los bancos -pagando un determinado tipo de interés-, son las grandes constructoras las que pedirán el dinero por adelantado a las corporaciones bancarias, ¡poniendo como garantía que son obras consignadas en los presupuestos públicos!

Lógicamente, las pequeñas constructoras quedarán fuera de cualquier posibilidad de entrar en el reparto de los contratos, salvo que sean respaldadas por un banco. Y las grandes tendrán garantizada la obra como prestamista del dinero autonómico al mismísimo gobierno autonómico, más el correspondiente diferencial de intereses por el préstamo con respecto al interés bancario. Además, claro, de ya no tener que preocuparse por materializar el dinero consignado a la RIC, que les viene devuelto con absolutas garantías.

Esta fórmula de la “prefinanciación” ya la ha utilizado la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que además ha creado para estos enjuagues la empresa RIC ULPGC, respaldada por el gobierno autonómico.

En plena recesión económica, y cuando se nos dice que los salarios deben contenerse, que no hay dinero para servicios sociales y que al paro “qué le vamos a hacer”, los lacayos de la oligarquía colonial siguen maquinando estratagemas para trasvasar dinero público a los bolsillos privados de esa minoría. CC, PP, PSOE y NC deberían explicar por qué siguen empeñados en mantener la RIC. Aunque en realidad no hace falta que lo expliquen, como tampoco es preciso explicar quién les financia las campañas electorales.

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