Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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El ultraderechismo caducado de Paulino Rivero

In Actualidad, Economía on 15 marzo, 2009 at 0:01

paulinocapitalismo11El mediocre personaje que preside el gobierno colaboracionista de Canarias, Paulino Rivero, planteó el pasado jueves en Madrid sus alternativas a la recesión económica, las cuales, según él, debería adoptar el gobierno metropolitano español: abaratar el despido, acabar con las bajas médicas y suprimir los convenios colectivos sectoriales.

Alucinando con la filosofía neocon de sus socios de gobierno, no se quiere enterar de que esas medidas de extrema derecha están más que caducas. Para las trabajadoras y los trabajadores canarios queda cada vez más en evidencia el verdadero carácter de Coalición Canaria.

Rivero, que intervino en un almuerzo-coloquio organizado por el Foro Nueva Economía (un think-tank capitalista que apadrina The Wall Street Journal), arropado por el jefe de la derecha española, Mariano Rajoy (PP) y, cómo no, por el alcalde de Las Palmas, Jerónimo Saavedra (PSOE), puso como ejemplo la posibilidad de llegar a acuerdos de despido con la mitad de la indemnización y que el 50% restante vaya a cargo del fondo de garantía salarial.

Ese fue su llamado a “reflexionar” sobre las medidas de “flexibilización” del mercado laboral que reclaman los empresarios para “facilitar la creación de empleo”. En esta misma línea, Rivero opinó que al menos debería suprimirse la cotización a la Seguridad Social de los empresarios en los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) con resolución de contratos.

También quiere que la negociación colectiva se lleve a cabo “en el ámbito de las empresas”, de modo que queden obsoletos los convenios sectoriales, tanto en cuanto al salario como a la jornada laboral. Igualmente se mostró de tomar medidas contundentes para “frenar el absentismo laboral” para que las empresas sean “competitivas”.

Como es lógico, el presidente de la patronal española (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, señaló que su organización “comparte plenamente” lo manifestado por Rivero. A Madrid fueron también a hacer de claque de Rivero un nutrido grupo de capitalistas, entre los que estaban Vicente Boluda, Santiago Bergareche, Carlos Pérez de Bricio, José Sánchez Rodríguez, Rafael González Bravo de Laguna, Sebastián Grisaleña, Pedro Agustín del Castillo, Enrique Hernandis y Agustín Espino.

Ante ellos, y haciendo gala de su papel de subordinado al poder colonial, dijo que para que la situación de Canarias mejore “tiene que cambiar primero la situación económica de España”.

Tras todas estas medidas reaganistas totalmente desfasadas, Paulino culminó la sarta de despropósitos asegurando que “hay que impulsar el consumo privado”.

Lo que el presidente colaboracionista no entiende es que, precisamente, la recesión económica del imperialismo tiene su origen en la falta de demanda por la caída de la capacidad de consumo de los trabajadores. Y que la mejor vía para impulsar la economía es aumentar la capacidad de ahorro y de gasto de la inmensa mayoría asalariada. Y esto es especialmente urgente en un país, como Canarias, en que los salarios son un 20% inferiores a los de los españoles, con una jornada un 7% más larga.

Si el señor Rivero consigue que se apliquen sus obsoletas medidas capitalistas para abaratar aún más el despido y reducir salarios, la espiral de la crisis se cebará aún más en Canarias, hundiéndonos más deprisa. Cuanto menos dinero dispongamos para gastar, más duras y más largas serán las consecuencias. Pero el dinero no circula, no “impulsa el consumo privado” si queda en manos de los bancos y de unos pocos capitalistas, cosa que, aunque no sepa, debería haber visto ya en los hechos.

Apostar por una Canarias aún más capitalista y con unos trabajadores aun más explotados y empobrecidos, hasta el punto de negar los diagnósticos médicos y obligarles a ir a trabajar enfermos, es una receta segura para el desastre. Mala cosa es que quién está al frente de la nave sea un piloto suicida.