Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Guaguas, declaración de debilidades

In Actualidad, Laboral on 27 abril, 2009 at 0:01

pedrobrenes3Pedro Brenes

 

El discurso ante el Pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Rafael Marrero, portavoz del Comité de Empresa de Guaguas, no debe haber preocupado demasiado al alcalde Saavedra. Porque los argumentos y las consideraciones de Feluco parecen más bien una relación detallada de las debilidades y carencias del Comité de Empresa, la inutilidad de su forma de entender la acción sindical y la ineficacia de sus métodos de lucha para evitar la inminente privatización de Guaguas Municipales.

Insistió Feluco en que “se sentían engañados” por el incumplimiento de los compromisos municipales de no privatizar el servicio de transportes, pero eso ha sucedido ya demasiadas veces. Y dicen que si te engañan una vez la culpa es del mentiroso, pero si te engañan por segunda vez la culpa es sólo tuya.

No alcanzamos a comprender qué utilidad puede tener el lamentarse ante el enemigo de la propia ingenuidad, con una alocución lacrimosa y patética, una relación de quejas y agravios y el recordatorio del acuerdo al que, en su día, llegó Feluco con el PSOE para pedir el voto de los guagüeros para ese partido.

Pero al final las lamentaciones de Feluco se transformaron en amenazas. Prometió que no les votarían en las próximas elecciones y avisó de que, con el concurso de “prestigiosos abogados”, pondrían en marcha acciones legales contra el Ayuntamiento.

¿Pero cree realmente el Comité de Empresa de Guaguas que estas pueriles amenazas harán retroceder a Saavedra en sus afanes privatizadores? ¿Representa esta actitud quejumbrosa, derrotista y resignada el estado de ánimo de la mayoría de los trabajadores? ¿Se corresponde la política de pasividad, retrasos, conversaciones inútiles y falsas promesas, con la opinión mayoritaria de la plantilla de Guaguas?

¿Estará de acuerdo la Asamblea con la forma en que el Comité de Feluco está llevando el conflicto? ¿Por qué el Comité aplaza y desconvoca con tanta frecuencia las reuniones de la Asamblea de todos los trabajadores, único órgano legitimado para tomar las importantes decisiones necesarias para hacer retroceder a Saavedra?

¿Y qué sentido tiene la renuncia pública y explícita a la huelga indefinida? ¿Habría que recordarle a Feluco que la huelga indefinida del día 23 de Marzo consiguió, en menos de veinticuatro horas, que el Ayuntamiento diera marcha atrás y firmara el mantenimiento del carácter público de la empresa y la reposición de algunas líneas suprimidas?

¿A quién beneficia el desarmarse y debilitarse renunciando de antemano al más efectivo medio de presión y de fuerza de los trabajadores? ¿Y por qué Feluco y su Comité deciden por su cuenta sobre este asunto trascendental sin contar con la opinión y la decisión de la Asamblea?

El 16 de Diciembre del año pasado (¡hace cuatro meses!) se publicó en este periódico digital el artículo titulado “Lo que no se pelea no se gana” en el que, entre otras cosas se decía:

Somos conscientes de que ciertas inercias, ciertas formas de hacer sindicalismo, ciertas ideas que se han vendido a los trabajadores durante décadas, difícilmente cambian de la noche a la mañana, por mucho que el lobo ya no es que venga, sino que está ya dentro de la casa. Que lo más fácil es hacer un día de huelga y una manifestación testimoniales y después resignarse. Que se azuza el miedo a que una huelga de verdad pudiera suponer despidos. Pero también les tenemos que decir a los compañeros que si no se pelea no se gana. Y que si se entregan derrotados a la privatización, no será la única batalla que pierdan.

Desgraciadamente, la política del Comité de dar largas, de perder tiempo, de aplazar constantemente las reuniones de la Asamblea y las movilizaciones, han permitido a Saavedra y sus cómplices ganar el tiempo que necesitaban para presentar el hecho consumado de la privatización.

Y la pasividad, las declaraciones de debilidad y la falta de reacción del Comité que, en lugar de reunir a la Asamblea y fortalecer a los trabajadores llamándolos a la lucha, se dedica a meterles miedo y a desmoralizarlos recordando constantemente los malos resultados de luchas anteriores (dirigidas por el mismo Comité y con los mismos métodos), han dado alas y han envalentonado a los privatizadores, hasta el punto de que ya se atreven a programar la reducción de un treinta por ciento de la plantilla y a denunciar el Convenio Colectivo, preparándole el terreno a los empresarios privados que, por una cantidad irrisoria, se van a quedar con la empresa pública de transporte de Las Palmas.

En este momento, hemos de reconocerlo con todas sus consecuencias, con este Comité y su forma de gestionar el conflicto, lamentablemente los trabajadores se dirigen hacia una segura derrota. Y sólo un cambio radical de la política de debilidad seguida hasta ahora, y el traspaso de la dirección de la lucha desde el Comité de Feluco a la Asamblea de todos los trabajadores podría fortalecer y unir de nuevo al colectivo obrero, para iniciar otra forma de lucha sindical más decidida y firme que tenga posibilidades de ganar la batalla contra la privatización.

Si no es así, si el Comité de Feluco continúa actuando a espaldas de la Asamblea, especulando con promesas ficticias y llevando a los trabajadores por el camino del derrotismo y los lloriqueos, buscando la debilidad y la desmoralización en lugar de la unidad y la fuerza, seremos completamente derrotados por los capitalistas. Y ya sabemos que lo que nos espera es la reducción de plantilla, el expediente de regulación de empleo y el paro.