Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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La política en Canarias: ni tres ni cuatro

In Actualidad on 29 abril, 2009 at 0:01

teo08bTeodoro Santana


En el reciente congreso de Nueva Canarias, su presidente, Román Rodríguez, afirmó que “la política en Canarias ya no es cosa de tres, sino de cuatro organizaciones”. Trataba así de dar importancia al papel de NC como un partido “de los grandes” (junto a PP, PSOE y CC), a pesar de su evidente carácter de fracción insularista y marginal de Coalición Canaria. Rodríguez expresa así la concepción de que la política se reduce a la política electoral, y de que los sujetos y protagonistas de la política son los políticos profesionales de las grandes maquinarias electorales.

En esa visión, que no es sólo la de Rodríguez, sino la de todo el aparato estatal y mediático, la inmensa mayoría de nuestro pueblo es sólo un decorado de “clientes” potenciales que abonan la mercancía política que cada uno vende mediante un voto cada cuatro años. El papel político de las canarias y los canarios se reduce a elegir entre tres (o cuatro) alternativas que se diferencian en poco y que representan todas ellas los intereses de quienes pueden contribuir a financiarles las campañas electorales. O, en su defecto, quienes pueden hundirlas si se sienten amenazados por tal o cual partido.

Tanto NC como PSOE, PP y CC, son fieles defensores del sistema capitalista, que no cuestionan. Defienden la permanencia de la situación colonial de Canarias, con mayor o menor grado de “autonomía” (más bien, de mayores o menores transferencias de fondos estatales). Todos ellos defienden exenciones fiscales brutales para los capitalistas, como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) y otras, amén de subvenciones y otros privilegios para las grandes empresas. Ninguno defiende la nacionalización de la banca u otras medidas que molesten al régimen. Las diferencias entre ellos son de orden menor, dependiendo de a qué sectores empresariales o electorales pretendan atraer.

Lo cierto es que ninguno de ellos representa los intereses de las trabajadoras y los trabajadores asalariados, que suponen el 90% de la población activa de Canarias. Ni que decir tiene que, menos aún, ninguno de ellos es una organización obrera, en la que las asalariadas y los asalariados sean los protagonistas y en la que sus intereses estratégicos estén al mando. Con tres o con cuatro partidos, la inmensa mayoría de las canarias y los canarios y sus intereses objetivos quedan fuera de la política establecida.

Pero esa política burguesa y gilielectoral no resuelve las necesidades y los problemas de esta inmensa mayoría. No sirve a los trabajadores que ven empeoradas sus condiciones laborales y que tienen que aguantar sin rechistar el hacer más horas sin cobrarlas. No sirve a quienes se ven obligados a aceptar contratos temporales con salarios de miseria. No sirve a las canarias y los canarios que sufren el paro y ven como se le agotan las prestaciones (si es que llegaron a cobrarlas). No sirve a las miles de familias en las que ninguno de sus miembros puede traer ni un euro a casa (si es que tienen casa). No sirve a los más de seiscientos mil isleños bajo el umbral de la pobreza.

Ni con tres, ni con cuatro, ni con diez que hubieran. Los partidos y la política imperantes no nos sirven. Es precisa una política que no se reduzca a elegir entre la sota, el caballo y el rey del capitalismo. Una política de protagonismo, de participación, de lucha popular. Que no se decida en oscuros despachos y con oscuros maletines, sino a la luz del sol y de la calle. Para que ello sea posible, precisamente, hay que echarse a la calle, a proclamar a voz en grito que otra política y otra Canarias son posibles. Y, sobre todo, necesarias.