Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Educación: acoso laboral y debilidad sindical

In Actualidad, Educación, Laboral on 7 mayo, 2009 at 0:01

teo08bTeodoro Santana


La Consejería de Educación del gobierno autonómico que padecemos en Canarias se ha lanzado a una campaña de acoso a profesoras y profesores enfermos, a través de su propia inspección médica, vulnerando el derecho de los enseñantes a estar de baja por enfermedad. La consejería alega una supuesta existencia de “muchas bajas fraudulentas”, pero no ha llamado a declarar ni ha presentado ni una sola denuncia contra los médicos que conceden las bajas. A la vez reconoce que se trata de ahorrar dinero y no contratar profesores sustitutos.

Por si fuera poco, la Consejería tiene previsto aumentar el número de alumnos por aula a 28, medida que implementará el próximo curso. Este “ahorro” de profesores conlleva no solo un empeoramiento de las condiciones de trabajo de los enseñantes, sino un acelerado deterioro de la calidad educativa, ya por los suelos en nuestro país. Todo por la pasta.

Los inspectores médicos son azuzados como perros de presa contra las profesoras y los profesores en el momento de mayor debilidad y vulnerabilidad de estos, obligándoles a reincorporarse al trabajo enfermos, sin que se tengan en cuenta ni los informes médicos, ni las radiografías ni los análisis. De paso se insulta a los médicos del Servicio Canario de Salud a los que se presupone unos incompetentes que dan las bajas médicas alegremente sin tener ni repajolera idea de si el paciente está de verdad enfermo o no. O eso, o de directamente corruptos.

Este abuso se produce con total impunidad porque las trabajadoras y trabajadores de la Enseñanza –a quienes la Consejería considera el enemigo– están desarmados sindicalmente. En efecto, los sindicatos presentes en el sector son meros grupos burocráticos de liberados, “parlamentarios” sindicales totalmente domesticados –con la excepción de EA Canarias–, atrincherados en sus despachos y totalmente incapaces de movilizarse y movilizar. Cuando no son meros brazos políticos de Coalición Canaria, con poses muy radicales y críticas y prácticas reales de entreguismo a las concepciones y los dictados del gobierno, como es el caso paradigmático de STEC-IC.

Aún está por explicar, por ejemplo, por qué se retrasó tanto la reivindicación de la homologación del profesorado. Y por qué cuando se inicia el conflicto, se recurre a huelgas intermitentes y con fechas distintas en cada isla. Evidentemente, se trataba de no apretar demasiado a la Consejería, con el resultado de la desmoralización y la desmovilización de las profesoras y profesores. No se podía haber ayudado más a CC en su deseo de debilitar a los enseñantes.

La erradicación de las prácticas democráticas en los centros, la conversión de los directores en auténticos comisarios políticos de la Consejería y la obsesión por desviar los recursos de la Educación pública a sectores privados, ha ido de la mano de prácticas de amedrentamiento sistemático del profesorado y, a la vez, de promoción de profesores “de la cuerda” a tareas administrativas, con la total complacencia de las burocracias sindicales.

En este escenario, con la inspección educativa sólo interesada en que se rellene un inútil y cada vez mayor papeleo, reivindicaciones como la calidad educativa, los contenidos canarios y el carácter democrático y participativo de la enseñanza, quedan muy lejos del horizonte de sucesos de las burocracias sindicales. Sin embargo, es precisamente ese aspecto vocacional la principal motivación de unos enseñantes que batallan día a día con las carencias, dificultades y lacras sociales que han llevado el fracaso escolar en Canarias hasta la marca del 40%.

Urge fortalecer de inmediato un sindicalismo que trabaje por la base, que se mueva en los centros, que no se limite a las horas de oficina y a asambleas minúsculas centralizadas en Las Palmas y Santa Cruz. Y sobre todo, que tenga una perspectiva política de largo recorrido. Que se gane el sueldo defendiendo con uñas y dientes a todo el profesorado, saliéndose de las pautas que le marca la patronal.

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