Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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¿Qué hacemos con el Sur?

In Actualidad, Opinión on 8 julio, 2009 at 0:01

victor1COLABORACIÓN


Víctor J. Rodríguez Calderón

Nadie necesita «evangelios» que impongan «verdades» acabadas y perennes. Estamos cansados de vernos obligados a alabar ideologías quietistas, autoritarias, sectarias y esclavizantes. La humanidad es una buscadora pertinaz de pistas para ayudarse a impulsar su inteligencia, para investigar y luchar por la verdad, apasionadamente. Necesitamos pensamiento concreto, dinámico y social. No más empirismos extraterrestres, no más monolitos ideológicos, no más dogmatismos, no más idealismos, no más nihilismos, no más solipsismos, no más individualismos, no más golpes militares, ni gorilismos embadurnados de socialismo…ya estamos hartos de eso. ¿Por qué olvidarse de la doctrina bolivariana cuando ella nos mostro el camino?

Eso si, siempre lo hemos señalado claramente el bolivarianismo no consiste en una colección de datos ni en una sucesión de acontecimientos, tal y como lo afirman y hasta buscan enseñarlo algunos “expertos”, no es una historia cuantitativa, el Bolivarianismo es una lección que retrata la historia larga de la política social libertaria, justa e igualitaria. Son las lógicas sociales de la obra en la vida política de Bolívar, el cual pues evidencia un método cuantitativo precisamente para evitar la reproducción del discurso como lo hacen esos actores que solo se limitan a elogiar su doctrina para mantenerla bien muerta, ellos matan la ciencia al eliminar su realismo, su pluralismo y lo convierten en una simple y corrupta teoría de sus juegos.

Es indiscutible el lugar preponderante que la doctrina de bolívar puede, y debe ocupar en el proceso de transformar al Sur, cambiar la vida. Claro que los seudo-revolucionarios no están convencidos de que pueden y deben cumplir un rol transformador con ello para el Sur, porque, o están muy comprometidos con el mundo neoliberalista que tenemos, o no les interesa la realidad inhumana a que son sometidas nuestras naciones, o les pagan para que sirvan al inmovilismo o al «reaccionarismo». Y hasta existen aquellos que mueven su cola intelectual y agachan las orejas para (hasta lo indecible) oponerse a cualquier cambio emancipador que se impulse desde la voluntad de los nuevos esclavizados, de los oprimidos, de los explotados, de quienes ya están hartos de este modelo de vida usurera imperante. El nazi-fascismo se prepara para revitalizarse con vitaminas financieras para infestar al mundo con violencia sorda. Paga la alianza y complacencia de empresarios y burócratas. ¿Quién cree que la humanidad ganará algo bajo tal panorama?

De ahí que El Bolivarianismo justifica sus planteamientos, interactivos hoy a través de la articulación de tres momentos, la energía de los pueblos que de nuevo buscan su libertad, su justicia y su propia identidad y lo hace en un lenguaje y con una dinámica constructiva empleando el verdadero Bolivarianismo, es decir, donde este pensamiento y sentimiento se pone de nuevo en holomovimiento, se funde no en emociones como lo hacen algunos de sus pregoneros, sino en liberación de la energía social lo que hace que vivamos un proceso nuevamente creativo, quiero decir, la ciencia Bolivariana aplicada a la problemática que viven nuestros pueblos del Sur, es decir, es una onda creativa inimaginable que pone a temblar al imperialismo.

Hay «bolivarianos» que se comportan como hordas del fascismo, nostálgicos del asesinato, que en su intolerancia patológica no resisten la idea de que un mundo mejor no sólo es posible sino que es inminente: El mundo socialista bolivariano. La fase progresista del capitalismo terminó hace tiempo e inició su debacle y será costosa. No habrá Blog, Web, mail, spam… que lo salve de la revolución obrera y campesina que nos enseño Bolívar y menos con insultos prepotentes de pandilleros adolecentes.

Hay bolivarianos promotores de la desorientación y el pesimismo, filtran sus elixires de irracionalidad gracias a fuerzas «terroríficas» visibles e invisibles, terrestres y extra-terrestres. Su negocio es sembrar pánico (a propios y extraños), asustar incluso a su patrón burgués porque nada mejor que el miedo para que el patrón suelte dinero. Asustado el jefe financia la represión. Y así se contrata, se organizan y se propagan las sectas nazi-fascistas que viven felices con eso. Que sólo sirven para eso. De ahí se financia su estética ramplona de «pandilleros profesionales», sus simbologías, sus svásticas, sus cortes de pelo y sus atuendos hollywood style. Detrás de ellos sus administradores, sus agentes ideólogos, proveen puntualmente provisiones bastísimas de nadería intelectual: técnicas de insulto probadas en la «Escuela de las Américas», descalificación planificada «psicológicamente» con vocabularios soeces y fotos «agresivas» muy ad hoc para «espantar al burgués». Se les olvida que la clase obrera ha visto cosas peores y menos ridículas.

Nuestra revolución ante la inseguridad ideológica que la misma ha creado y a la verdadera falta de planes de acciones sociales de combate, recurre descaradamente a un discurso demagógico, populista, al marketing político que es el área donde verdaderamente la quieren destacar y en la que cada día parece especializarse y donde muere más rápido.

Si en verdad se aplicara la ciencia Bolivariana revolucionaria, se observaría el orden mundial y se encontraría que a partir del siglo XX se esta en pleno proceso de mutaciones, que nuestras sociedades se enrumban a un nuevo cambio de paradigmas. El Bolivarianismo puro de Bolívar, es el que mejor sintetiza el momento histórico, tal y como lo hizo en la época colonial, hoy la humanidad vive en una época llena de cambios y esos cambios nos obligan por supuesto a un cambio de época total y nueva y eso si se puede llamar el auge de la nueva revolución.

Nuevamente se obliga a cambios radicales estructurales a los que piden a gritos nuestras sociedades y aquí en Venezuela es mentira que eso este ocurriendo, La revolución no asiste a esta sociedad contemporánea, ella no encuentra el cambio de la evolución porque como ya lo dije tiene atragantado un arroz con mango ideológico. Solo es una imagen cuantitativa de la historia de Bolívar , es un parapeto que no vive el momento político y se dan solo las posiciones de la cultura moderna la que aun no ha descifrado y por eso la han convertido en una época estática, pues como historicismo lo que hace es tender e interpretar el Bolivarianismo como una época paralitica, que hoy no realiza la máxima apertura hacia las nuevas épocas, explico: se estancó en la vieja época, se estancó a Bolívar, se mató y no entra a las necesidades de hoy sociales y mundiales, por eso se convierte en una revolución vacía, tendencialmente, no puede pasar adelante porque todavía no ha entendido el atrás.

Vivimos un momento de evolución donde el orden mundial ha ingresado en una era hegemónica unipolar de carácter imperial y en que la globalización no es más que una forma de materializar y expandir esa hegemonía. Contra eso luchan los pueblos, pero les ha sido imposible zafarse y para muestra, la llamada revolución Bolivariana o como lo llamen.

La pelea es fundamental, pero tiene que hacerse dentro del camino político prolongado, reconocer que vivimos en plena transición hacia una nueva sociedad libre, pero libre de verdad, sin ataduras y para ello es necesario conocer y combatir nuestras crisis internas, para después enfrentarnos con fuerza a esa crisis imperial mundial. Reconocer que asistimos a una crisis de nuevos paradigmas y que se debe pensar en nuevas estrategias, cuestionarnos los cambios negativos y anteponer una forma social de actividad intelectual, practica encaminada a pensar y a dirigir para gobernar y luchar contra una sociedad en plena crisis, con Bolívar, es necesario crear una nueva clase política Bolivariana que una las instituciones, la clase política y la ciudadana.

Hoy, los bolivarianos dispuestos a luchar por la dignidad humana sin esclavitudes ni alienación, pueden y deben enriquecer las ideas revolucionarias de Bolívar en todo momento y en su totalidad. Animarse y animar a los movimientos revolucionarios para que juntos estudien cuidadosamente las mejores ideas emancipadoras. Ante un panorama tan sombrío como el que vivimos en el Sur, el esclarecimiento conceptual, la corrección en el planteamiento de los problemas y la reflexión moral sobre la convivencia humana se imponen como guías humanizantes.

Hoy los bolivarianos dispuestos a transformar al Sur, deben intervenir inmediatamente, organizadamente, con base social y frentes de lucha concretos… «Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo verificación, van cayendo en la rutina, van cayendo en el conformismo y acaban por ser simplemente un recuerdo.»


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.