Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

¡Fuera yanquis de América Latina!

In Actualidad, Comunicado on 15 agosto, 2009 at 0:01

pcbrasileiro¡NO A LA INSTALACIÓN DE LAS BASES MILITARES DE ESTADOS UNIDOS EN COLOMBIA!

Comité Central del Partido Comunista Brasileño (PCB)

El Partido Comunista Brasileño (PCB) hace público su repudio de la intención del gobierno de los Estados Unidos, con el apoyo y el permiso del presidente fascista de Colombia, Álvaro Uribe, de instalar bases militares en siete puntos del territorio colombiano. La estrategia, negociada secretamente entre los dos gobiernos en los últimos meses y ahora tornada pública, objetiva sustituir la base de Manta, en Ecuador, el más importante centro de operaciones de los EUA en la región hasta ahora, después de la devolución del Canal de Panamá, en 1999.

El gobierno democrático y popular de Rafael Correa recusó la renovación de la permanencia de los militares estadounidenses en su país, en respeto a la decisión aprobada en la reforma constitucional refrendada por el pueblo ecuatoriano en septiembre de 2008. La actitud de Correa también fue una respuesta a la acción terrorista en contra las FARC, montada desde la base de Manta, bajo el comando de los EUA y con el apoyo de Uribe, responsable por el asesinato del dirigente revolucionario Raúl Reyes.

Colombia pasará a ser ocupada oficialmente por los EUA a través de siete bases militares, como fue anunciado por el general James Jones, asesor de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama. Si depende del deseo del dictador de turno, los colombianos perderán definitivamente la soberanía de parte de su territorio, oficializando la condición del país de mera base de operaciones y puente del imperialismo en el hemisferio sur.

Las bases militares serán usadas por el Ejército, la Marina y la Aeronáutica de los EUA. Servirán para que las fuerzas armadas yanquis, desde el territorio colombiano, tengan vigilancia y control militar y aéreo sobre colombianos y los pueblos de Latinoamérica y del Caribe y, posiblemente, hasta sobre las naciones de África bañadas por el Océano Atlántico, que quedarán bajo el poder de fuego de la aviación norteamericana.

Hace algunas semanas, el embajador estadounidense en Colombia, William Bronfield, (cerebro de la operación militar en diciembre de 1989, realizada para rescatar al dictador Noriega, aliado de los EUA en Panamá, con el costo de cerca de dos mil civiles muertos), confirmó que se trata de la transferencia de la base de Manta para Colombia. La sumisión del gobierno colombiano es tanta que uno de los puntos del acuerdo prevé la total impunidad de los militares y civiles estadounidenses ante la justicia local. En Ecuador, 300 norteamericanos jamás pudieron ser juzgados, aunque cometieron delitos como robos y homicidios.

El objetivo del plan es que las bases militares puedan servir como amenaza permanente a los “peligrosos” países vecinos, como Ecuador y Venezuela, donde los procesos electorales asociados a movimientos sociales, marcados por la intensa participación popular, conducen a importantes transformaciones socioeconómicas, responsables por el enfrentamiento a la burguesía y por el progresivo control sobre el antes intocado poder del capital en estos países. Las acciones militares, una vez más bajo el falso argumento de ampliar la guerra contra el narcotráfico, y de atacar el “terrorismo”, es decir, las guerrillas y las luchas de masas contra el capitalismo, serán dirigidas, centralmente, en contra de la población en toda América Latina, desde el Pacífico hasta el Caribe.

Desde la década de 1980, en nombre de la pretendida guerra contra las drogas, los gobiernos de los EUA financian, entrenan y arman tropas colombianas para el combate a las guerrillas formadas a partir de la revuelta popular de 1948, El Bogotazo (que desencadenó innumerables conflictos sociales entre los años 1948 y 1953, período conocido como La Violencia, cuando murieron 180 mil colombianos). La estrategia de ocupación fue ampliada con el Plan Colombia, en 2000, que objetivaba el combate a las FARC, que pasaron a dominar una gran parte del territorio colombiano. Pero, fundamentalmente, se aumentaba la presencia norteamericana en una región de gran interés geopolítico, por su posición estratégica y por la riqueza en recursos minerales y energéticos, como petróleo, gas y carbón.

Está claro que la iniciativa del gobierno de Obama es parte de la política imperialista, que a favor de los intereses de las corporaciones y de la industria bélica estadounidense, mantienen sus tentáculos mundo afuera. La cara moderada de Obama busca ofuscar la política del big stick. Pero la máscara empieza a caerse, pues el silencio acerca de la masacre israelí en Gaza, el recrudecimiento de la guerra en Afganistán, la manutención de la ocupación de Irak, las amenazas veladas a Irán y Paquistán, así como el apoyo al golpe civil militar en Honduras, demuestran que las acciones del imperialismo, uniendo los intereses económicos de las transnacionales a la amenaza constante de guerra, continúan más vivas que nunca. En América del Sur, la reactivación de la IV Flota en la costa sur atlántica viene a sumarse ahora al proyecto de instalación de bases militares en Colombia.

El PCB repudia el acuerdo criminoso entre Obama y Uribe, y denuncia la iniciativa como una amenaza concreta a la paz y a la convivencia fraterna entre los pueblos de nuestro continente. Llamamos a las fuerzas de izquierda, democráticas y populares en nuestro país, a prestar solidaridad activa y a la protesta organizada en contra de esta acción agresiva del imperialismo estadounidense.

PCB – Partido Comunista Brasileiro

Comitê Central

agosto de 2009

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