Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La noria

In Actualidad on 21 agosto, 2009 at 0:01

noriapsoeLo ha dicho Inmaculada Medina, alcaldesa en funciones de Las Palmas: la colocación de una noria en la zona de Santa Catalina es «una idea de la ciudad» y «no hay que entrar en las pequeñas cosas». Desde luego, el pegote de un enorme y casposo armatoste ejemplifica muy bien la idea de la ciudad que tiene el PSOE. Con el añadido de que «las pequeñas cosas» (60 metros de altura) de la mayoría de gobierno municipal siempre tienen que ver con facilitar negocios «redondos» -100.000 euros de Cabildo y Ayuntamiento- a empresas privadas.

La beneficiaria es World Tourist Attractions (WTA), que tiene actualmente una docena de estas atracciones repartidas entre el Reino Unido, Dinamarca, Alemania y Australia. Claro que esta multinacional británica ya instaló en 2006 una noria como la que van a hincarnos en la zona de Santa Catalina, y que fracasó antes de ocho meses. No importa: de lo que se trata es de sacarse la foto y hacer ver que «se hace algo», aunque sea despilfarrando dinero público.

Por su parte, la concejal Nardy Barrios, que se apuntó entusiasta al «chollete», alega, como el consejero de turismo del Cabildo, Roberto Moreno, que la noria va a suponer un incremento del número de turistas. El argumento no cuela: ni semejante monstruosidad supone atractivo turístico alguno, ni los ingleses o alemanes van a desplazarse a la costa africana para subirse en una noria teniendo varias iguales al lado de casa. Mienten y lo saben. Mucho más cuando la bajada del turismo europeo no se debe a la falta de atracciones de barraca en Canarias, sino al puro y duro deterioro económico de los europeos.

Cuando los barrios -entre ellos el de Santa Catalina- siguen agonizando por la falta de proyectos útiles y por la desidia de la mayoría de gobierno municipal, los ediles de Las Palmas siguen dando vueltas y más vueltas a su incapacidad, mientras exprimen las arcas y el patrimonio municipales para amamantar a determinadas empresas. No es de extrañar, ya que el mismísimo alcalde («socialista») defiende la teoría de que lo público está anticuado y hay que privatizarlo todo. Y a precio de saldo, como Guaguas Municipales.

El derroche de la noria de marras llama especialmente la atención cuando el ayuntamiento de Las Palmas se ha convertido en un moroso de primera para los pequeños proveedores del municipio, a los que mantiene en la asfixia. Para unas cosas no hay dinero, para otras se tira alegremente. ¿No sería más razonable que, antes de dilapidar en chirimbolos, se gastase hasta el último euro en dotar a la ciudad de un alcantarillado decente, de redes de suministro modernas en las que no se desperdicie más del 30% del agua, de guarderías, etc.?

Por más vueltas que le den, eso sí que sería emblemático: una ciudad amable, con una calidad de vida aceptable y servicios dignos para todos. Lo otro son caprichitos y regalos a capitalistas (de esos con los que se tienen «buenas relaciones»), que no dejan tras de sí sino marmotretos y endeudamiento. Aunque aquí el inefable Saavedra nos corregiría diciendo que, para la poca cultura que gastamos los maúros ciudadanos de Las Palmas, con unas atracciones de feria vamos que chutamos.

Y gira, gira y gira la rueda. Cada vez es más urgente que, en una ciudad con más del 45% de los ciudadanos en paro, le paremos los pies a la noria del despilfarro, la prepotencia y las políticas contrarias a los trabajadores.

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