Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Nacionalización de la banca, inversión pública y consumo

In Actualidad, Economía on 27 agosto, 2009 at 0:01

davidDavid Delgado



Las economías de los países capitalistas, que sufren una prolongada recesión, continúan su escalada negativa. Los efectos devastadores sobre la vida de las familias trabajadoras son cada día más visibles. La economía de la China socialista, en cambio, a pesar de no ser ajena a las consecuencias de la recesión económica de los Estados imperialistas, volverá a crecer este año. La previsión es que el Producto Interior Bruto (PIB) aumente alrededor del 8,5%.

El Banco de Comunicaciones de Beijing divulgó una serie de datos que preveen un crecimiento del 9% en el tercer trimestre y 9,8% en el cuarto. 13 de las 27 provincias, municipalidades y regiones autónomas del país, van más allá de estas cifras y en los primeros seis meses del año tuvieron un crecimiento superior al 10%.

¿Cómo ha obtenido China estos magníficos resultados en medio de un escenario internacional de crisis económica? Según el Centro de Información Estatal, la clave está en los diversos programas de estímulo económico puestos en marcha por el gobierno socialista, encaminados a la expansión de la inversión y el aumento de los préstamos.

Estos planes han posibilitado el impulso de la inversión nacional y la producción industrial, además de detener el aumento del desempleo y permitir grandes ganancias a las empresas.

Todo lo contrario de lo que acontece en los países capitalistas, donde los “programas de estímulo económico”, en realidad sólo han sido un robo monumental del dinero del erario público para entregárselo a la banca y salvaguardar así los intereses de la gran burguesía financiera.

El paquete de estímulos gubernamentales de China, que fueron entregados por los bancos en el último septiembre, alcanzó unos 585.000 millones de dólares y, a diferencia de los gobiernos capitalistas, el dinero fue empleado para obras de infraestructura, en la red de seguridad social, en atención sanitaria y en proyectos rurales de desarrollo para disminuir las diferencias entre el campo y la ciudad, entre otros proyectos.

En la primera mitad del año los bancos ofrecieron préstamos por un valor de 7,37 billones de yuanes (aproximadamente 1,3 billones de dólares), todo un récord sin duda. Y, por si fuera poco, la corporación China Internacional Capital señala que la cantidad puede alcanzar los 10 billones de yuanes, el doble de lo previsto por las autoridades para la totalidad del año 2009.

En el occidente capitalista, donde el imperialismo euronorteamericano se encuentra en plena fase de descomposición, el panorama no puede ser más desolador.

En el Estado español un millón de trabajadores necesitan recibir alimentos de ONG’s. Esta cifra ha experimentado un crecimiento tan grande que el presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal), José Antonio Busto, reconoció que no se le puede hacer frente “ni remotamente”. Ya veremos que sucederá después del verano.

Diez países del antiguo campo socalista, del este europeo, se encuentran en quiebra y han pedido ayuda urgente al Fondo Monetario Internacional (FMI), institución imperialista que más que ayudar lo que provocará será un mayor endeudamiento y una mayor dependencia política y económica a estos países, cuyas poblaciones están “saboreando” las mieles del capitalismo que les vendieron.

La banca española, a pesar de las cantidades multimillonarias de dinero que ha recibido, ha despedido a más de 10.600 empleados, cerrando casi mil oficinas en un año. Y esto es sólo el principio, pues en los próximos meses continuará el goteo de cierres y despidos.

En Canarias las condiciones objetivas son sencillamente propias de una situación pre-revolucionaria. Una colonia que alcanzará a finales de año un paro superior al 30%, con unos índices de pobreza extremadamente elevados y un modelo económico productivo totalmente agotado, no sugiere más que el fracaso histórico de un sistema capitalista y colonial cada vez más dependiente de la Unión Europea que de España.

Entre octubre de 2008 y mediados de julio de 2009, la Comisión Europea aprobó planes de ayuda a los Estados miembros para salvar a las bancas nacionales, por un valor de 2.900 millones de euros en garantías bancarias y de 313.000 millones de euros en ayudas para recapitalizar bancos.

El gobierno español, al igual que sus homólogos imperialistas, financia y protege a la alta burguesía, destinando miles de millones de euros y creando un fondo con 9.000 millones para ayudar a los bancos, mientras la clase obrera es desangrada y condenada al paro, la pobreza y la exclusión.

En la China socialista, como comprobamos, la realidad es bien distinta: gracias al control estatal directo sobre los bancos, que disponen de grandes volúmenes de dinero, es posible dirigir adecuadamente los préstamos multimillonarios ya citados, a la vez de ser depositarios de los ahorros de los empleados y trabajadores.

En el Estado español, un trabajador o una pequeña empresa, no tienen ninguna oportunidad de ser beneficiarios de préstamos, a pesar del dinero regalado a los bancos, que tampoco se ha invertido eficazmente en planes de inversión productiva. Todo lo contrario de lo que sucede en China.

La crisis económica que soportan EEUU y la Unión Europea, provocó que disminuyeran las importaciones desde China, pero el gigante asiático actuó adecuadamente manteniendo el salario a quienes conservaron sus puestos de trabajo y reubicando a quienes perdieron sus empleos.

Los trabajadores chinos de las ciudades industriales costeras, afectados por la diminución de las exportaciones del país, se colocaron en los proyectos de infraestructura fomentados por las inversiones del Estado a través de la banca: regresaron a trabajar en el campo o fueron ubicados en nuevas tareas industriales. Gracias a estas medidas el paro es sólo del 4,2%.

La producción industrial no ha aflojado ni se ha estancado, sino que ha aumentado más de un 10% en el mes de junio, principalmente por la demanda del mercado interno, lo cual es un indicador de la salud económica de las masas del país. De hecho, los ingresos monetarios en las urbes crecieron un 11,2% por persona, y en el campo un 8,1%, en comparación con el 2008.

Desde el año 2001 el PIB de China creció un promedio de 11,8%, y la nación cuenta con las mayores reservas de divisas del mundo,: 2,13 billones de dólares, el doble que Japón, segundo país en esa lista.

El PRCC defiende desde su creación, las medidas encaminadas a la nacionalización de la banca, la financiación pública de infraestructuras productivas y la incentivación del consumo. Medidas que a día de hoy son impensables en Europa, donde la hegemonía política y económica la detenta la burguesía y, que como ha quedado patente en China, son efectivas tanto para los intereses de los trabajadores (mantenimiento o aumento de los empleos y salarios), como para el conjunto de la economía nacional con el aumento del consumo interno, la materialización de proyectos productivos de caracter público y el desarrollo de la producción industrial.

No quiere decir esto que debamos copiar a China. Simplemente decimos que las medidas inmediatas que defendemos los comunistas, han sido llevadas a la práctica por este país, y su conveniencia y necesidad han quedado demostradas.

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