Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Los presos canarios, a casa

In Actualidad, Represión on 30 agosto, 2009 at 0:01

presoUna de las características del colonialismo es su afán uniformizador de los territorios, ignorando a posta la realidad del país colonizado. Y no solo la geográfica: el galopante deterioro de la economía canaria, con más de 600.000 personas bajo el umbral de la pobreza y cerca del 30% de la población activa en paro, multiplica los casos de pequeña delincuencia, sobre la que el Estado actúa de forma implacable. Si sumamos a eso un sistema judicial represor e incompetente, heredado del fascismo e insensible a la realidad social de nuestro país, se comprende que en la actualidad haya más de 3.200 presos en las cuatro cárceles que el Estado español mantiene en Canarias, la mayoría preventivos. Evidentemente, esos presos pertenecen, prácticamente en su totalidad, a los sectores más humildes y con menos recursos de la sociedad canaria.

Esta cantidad de presos supone que las cárceles en el Archipiélago estén a más del doble de su capacidad. La solución que adopta sistemáticamente Instituciones Penitenciarias es el traslado de presos canarios a España. A la vez, y «casualmente», presos españoles cuyo arraigo familiar y social está en otros territorios de la metrópoli son mantenidos en las prisiones del Archipiélago.

El argumento es que la mayoría de los presos españoles son preventivos en espera de juicio. Buena cosa sería que pudieran esperar el juicio en centros cercanos a su lugar de origen. O que, dado que en la mayoría de los casos se trata de pequeños delitos, esperaran el juicio en libertad, sin tener que cargar con las deficiencia de una justicia lenta e inoperante. En cualquier caso, muchos de los canarios trasladados a España son también presos preventivos, con lo que el argumento no se sostiene.

El colonialismo hace caso omiso de lo que supone desterrar a las personas más indefensas a otro continente, a 2.000 kilómetros de su familia y de su país. Y el castigo añadido que supone no sólo para ellos, sino para sus familiares. No hay piedad. Madres que no pueden pagarse un pasaje -más el alojamiento- a una remota localidad española para estar un rato con sus hijos. Y que encima ni siquiera son informadas de estos traslados. Tampoco los presos, que se enteran el día antes del destierro, sin posibilidad siquiera de avisar a sus familias el día de visita. Y para completar el abuso, ni siquiera se les permite llamar por teléfono para avisar.

En España los presos canarios no sólo están desarraigados de su entorno familiar y afectivo, sino que encuentran muchas más dificultades para ser atendidos por sus abogados o para conseguir permisos de salida de dos o tres días. La maquinaria del Estado actúa contra ellos con una crueldad inusitada, incumpliendo descaradamente sus propias leyes sobre rehabilitación. Puro papel mojado en el caso de pobres africanos.

En lo que va de año, ya se han realizado cuatro traslados, alcanzando al 20% de la presos canarios. Por si fuera poco, el Estado español no da cuenta de los criterios por el que se confeccionan las listas negras de presos a trasladar. Por ejemplo, se llevan a Galicia a un canario que tiene a su madre enferma en un hospital tinerfeño y, sin embargo, a un español que pide voluntariamente el traslado a su tierra lo tienen más de cinco meses esperando. Está claro que no se trata de construir más cárceles, sino de acabar con una política penitenciaria hecha a posta.

El constante traslado de presos canarios a España es una de las manifestaciones más obscenas y oprobiosas del colonialismo. Y una realidad de la que la prensa burguesa y las ONGs «humanitarias» se hacen poco o ningún eco. Una realidad intolerable contra la que movilizarse para acabar con ella cuanto antes. Por nuestra propia dignidad como pueblo.

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