Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

XIV Congreso comunista: Congreso histórico

In Actualidad on 14 septiembre, 2009 at 0:01

ArmichePadronArmiche Padrón Suárez
Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV)



Inmenso el esfuerzo desarrollado por los comunistas venezolanos en estos últimos 10 años por darle al pueblo venezolano la orientación necesaria para el avance en su redención. Tres Congresos (el XI -2002-, el XII -2006-, el XIII Extraordinario -2007-), y la XI Conferencia Nacional -2007- demuestran el esfuerzo militante por garantizar, como ninguna otra organización política lo ha demostrado, el carácter verdadera y profundamente democrático de nuestra organización, en medio de un clima socio-político claramente pre-revolucionario en el cual los ataques contra el Partido, las expresiones de anticomunismo y las traiciones, ausencias y distancias son -aun- parte de la lucha que libramos.

En este transitar por los senderos que se abren al calor de la lucha de clases, los comunistas venezolanos con nuestros aciertos y errores venimos construyendo el referente real, objetivo, científico, popular y clasista del verdadero socialismo a pesar de los eclecticismos y bufonadas que pretenden imponerse como verdades absolutas.

En el XI Congreso reafirmamos nuestra intención de construir los espacios de lucha necesarios en esta fase de liberación nacional, con la guía que nuestro Programa (1980) y que sentíamos -y no nos equivocamos- sería desarrollado y concretado bajo el liderazgo del Presidente Chávez. Ello a pesar de la pelea que dieron algunos mencheviques dentro del Partido quienes venían desgañitándose en alertar el error de apoyar la opción chavista.

Cuatro años después llegamos al XII Congreso, y ahora los mencheviques criollos se expresaban como los más puros chavistas dentro del Partido y asumieron ese espacio, más que para el debate, más que para el crecimiento del Partido, como una excusa de un escenario propicio para apoderarse del Comité Central y dar rienda suelta a sus más escondidos traumas. La mayoría dimos la pelea. Asumimos la urgencia por dar al Partido de definiciones claras en la articulación teórico-política, y demostramos que el espíritu unitario de Gustavo Machado, Jesús Faría y Pedro Ortega Díaz -por nombrar unos pocos- es parte de nuestra idiosincrasia y conciencia clasista. Los derrotamos y no permitimos que la futura “diáspora” se convirtiese en la muerte del Partido.

La derrota de los mencheviques criollos no se consumó hasta un año después cuando celebramos el XIII Congreso Extraordinario para debatir la propuesta-orden presidencial de bajar las santamarías del Partido e incorporarnos a un partido policlasista de clara orientación socialdemócrata. Ellos asumían el Proyecto del Socialismo del Siglo XXI mientras el 80% de los más de 1.000 delegados presentes afirmamos, confirmamos y dejamos en claro que nuestra orientación es ¡Marxistas-leninistas por siempre y para siempre! y que los embelesamientos de un poder a parte de coyuntural, burgués no dejaban espacios para otra definición que la de mantener en alto las banderas comunistas por la redención del proletariado y demás sectores trabajadores de nuestra sociedad.

Meses después, sin despedirse, tomaron el autobús del reformismo cambiando años de formación, años de sacrificios, años de trabajo y de combate por unos espejos que brillaban al calor de posibles cargos que, en el mejor de los casos duró un año para, luego ser beneficiados con el estigma del desprecio y la condena al ostracismo sin pena ni gloria.

Tres Congresos donde los comunistas hemos combatido a los enemigos de siempre, los de afuera y los que no entendieron que esta lucha es larga, de distancia. Tres Congresos en los cuales, al calor de las especificidades de este proceso, venimos elaborando y dando propuestas constructivas y alertas la mayor de las veces confirmadas. Se nos ha denominado contrarevolucionarios y traidores desde las trincheras del «socialismo», lamesuelas y cobardes desde la oposición contrarevolucionaria. Ni unos ni otros sustentados en el mínimo argumento, demostrando que los comunistas estamos en la pelea y que nuestro accionar y andar en la lucha de clases no deja de ser observado por quienes defienden intereses arraigados en esta sociedad burguesa y que saben, que al alcanzar el poder, los comunistas confirmaremos con hechos que, en Venezuela, otro mundo es posible.

Y esa será la gran pregunta a responder y desarrollar en el XIV Congreso. ¿Queremos los comunistas tomar el Poder o simplemente ser aliados en el proceso «socialista» venezolano?, ¿construiremos una Estrategia para la toma del Poder, o simplemente acompañaremos a la nomenklatura socialista en el poder burgués?, ¿estamos en posibilidad de construir el referente que Chávez necesita para lograr sus objetivos estratégicos, o dejaremos a la neoburguesía que siga cargando con sus defectos y desviaciones cada vez más sentidas por nuestro pueblo?, ¿seguiremos dejando a la clase obrera venezolana y al campesinado adormecerse por nacionalizaciones de claro corte burgués-populista-burocráticas, o sabremos desplegar todo nuestro arsenal teórico-práctico para avanzar en la Construcción del Poder Popular?.

El XIV Congreso se realizará en condiciones difíciles y peligrosas. De eso estamos claros no sólo en el Comité Central sino en toda la estructura del Partido. Las políticas liquidacionistas se mantienen y se fortalecerán en la medida en que las células y el resto de los organismos del Partido debatan y construyan la Nueva Línea Política de los comunistas. Tratarán de quebrarnos y de “envirarnos” nuevamente con espejitos brillantes. Por ello redoblar la vigilancia revolucionaria, profundizar el estudio y el debate, consolidar la camaradería, y respetar los principios del Centralismo-Democrático pasan a ser condición militante de primera línea para los comunistas venezolanos.

El XIV Congreso está predestinado a ser un Congreso Histórico. No sólo por la urgencia que existe en el proceso político venezolano de clarificar concepciones y estrategias, políticas y lealtades, sino porque sabemos que a nivel mundial nuestros camaradas están pendientes de nuestra voz.

Y si de algo nos caracterizamos los comunistas venezolanos, es que nuestra voz se expresa y se convierte en orden de batalla en cada Congreso donde todos los comunistas nos expresamos.

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