Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

142º aniversario del nacimiento de Secundino Delgado

In Efemérides on 5 octubre, 2009 at 0:01

secundinodelgadoSecundino Delgado Rodríguez nació en Santa Cruz de Tenerife el 5 de octubre de 1867, de una familia modesta (su padre era herrero), de la que nacieron siete hermanos más. Emigró a América antes de cumplir los veinte años. Se casó en Nueva York con Mary Trifft y tuvieron tres hijos. Durante más de diez años, con una orientación anarquista, lucha en los Estados Unidos y  luego en la propia isla por la independencia de Cuba, donde colabora con los insurgentes en la guerra contra el ejército español, y donde pronto se significó como un “elemento peligroso” para los servicios de información del ejército colonial.

Acusado de coparticipar en un atentado con explosivos en el edificio del Palacio del Gobierno en La Habana, tiene que salir de Cuba y regresar a Tenerife, a principios de mayo de 1896. Pero como el Capitán General  de Cuba era Valeriano Weyler, que había sido Capitán general de Canarias, recién fue nombrado, y conocedor del paradero de Secundino, le denuncia por telegrama a las autoridades militares de Canarias. Nueve meses después de volver, Secundino tendrá que huir de nuevo, con la ayuda de los portuarios tinerfeños que le esconden en un barco con dirección a Venezuela.

En Caracas, junto al palmero José Esteban Guerra Zerpa (fundador del periódico nacionalista Diario de Avisos), edita la revista quincenal El Guanche, de la que sólo se publicaron cinco números por la presión que el embajador de España en Caracas ejerció sobre el dictador venezolano, el general Crespo, para que dispusiese el cierre inmediato de la revista y prohibiese toda clase de organizaciones canarias de tipo nacionalista en aquel país, exigiendo además la expulsión de Secundino Delgado, que Crespo decretó al poco.

Después de una breve estancia en Curazao, Secundino Delgado pasa a Nueva York donde conoce a otro descendiente de canarios, hijo de la tinerfeña Leonor Pérez Cabrera: José Martí, el libertador cubano.

Finalizada la guerra de Cuba, vuelve a su residencia tinerfeña de Arafo. Seguirá colaborando en medios escritos, como ya había hecho en El Guanche y El Esclavo, y participará en el semanario Vacaguaré, que se publica en La Laguna, hasta 1902 en que es cerrado por las autoridades coloniales españolas. Igualmente colabora como redactor en el semanario El Obrero, que se edita en Santa Cruz de Tenerife, al igual que en la revista Arte y Letras y en El Diario de Tenerife.

A partir de 1901, con la fundación del Partido Popular Autonomista (el 22 de octubre), Secundino pasa de defender la independencia de Canarias a conformarse con una autonomía amplia, tal vez desengañado por el atraso y la división de la sociedad canaria de la época, en la que el proletariado era muy minoritario.

Por estas fechas publica cuatro cuentos que titula: Alegrías y Penas, Clary, Mi Peral y El mejor de los mundos. En 1903 publicará Un golfillo canario. En 1904, hallándose en la ciudad de Yucatán, publicará su autobiografía bajo el pseudónimo de Antonio Rodríguez López, con el título Vacaguaré (Vía Crucis).

De marzo de 1902 a enero de 1903 es encarcelado en Madrid por Weyler. Secundino fue detenido por la Guardia Civil cuando se hallaba en su casa de Arafo, y conducido a pie hasta la prisión de Santa Cruz de Tenerife, para seguidamente ser trasladado a la Modelo de Madrid.

Secundino relata la vergüenza que tuvo que sufrir al caminar esposado y escoltado por guardias civiles al desembarcar en Cádiz, como un criminal traído de las colonias, estando tentado de gritar: “Soy inocente, un hombre de bien; no me juzguen mal. Toda mi vida la he llevado olvidado de mí y sólo atento al dolor ajeno. Yo siempre he defendido a los débiles“.

Se llevaron a cabo gestiones para su liberación especialmente por el consulado de los Estados Unidos, que representaba los intereses de Cuba en España, dada su nacionalidad cubana. Sin embargo, permaneció casi un año encarcelado sin recibir el auto de procesamiento, ni el motivo de la detención, ni ser sometido a juicio. Con la intermediación de Nicolás Estévanez se logró finalmente su libertad.

En la cárcel adquirió o se agravó la enfermedad pulmonar que padecía y que causó más tarde su muerte, el 4 de mayo de 1912, en la casa  de la calle Progreso de Santa Cruz de Tenerife donde vivía, con sólo cuarenta y cuatro años de edad. Posiblemente por contagio, esa estancia en prisión provocó también la muerte de sus hijos Darwin y Lila en 1910, cuando no llegaban a los 20 años de edad.

Secundino Delgado conocía el peligro de enfrentarse al colonialismo español, y decía con frecuencia: “Qué importan los sacrificios si algún día llega a alumbrar nuestra Patria el sol de la libertad“.

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