Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

El gobierno metropolitano se reúne en la colonia

In Actualidad on 6 octubre, 2009 at 0:01

Teo20090620bTeodoro Santana


Al igual que ya hicieron Adolfo Suárez, en el momento de máximo auge del movimiento popular independentista, o Felipe González, tras el No canario a la OTAN, Zapatero va a reunir su consejo de ministros en Canarias el próximo viernes día 9. Curiosamente, esos consejos de ministros nunca se reúnen en Valladolid, Cuenca o Bilbao.

El momento tampoco es casual: el Archipiélago presenta todos los elementos objetivos para un estallido social: casi 300.000 parados, más de 600.000 personas bajo el umbral de la pobreza, los salarios más bajos y la jornada laboral más larga del Estado, una caída del 15% del turismo, y miles de pequeñas y medianas empresas en proceso de echar el cerrojo.

El gobierno de la metrópoli confía en aplacar los ánimos dando unos cuantos millones al gobierno autonómico y publicitando un llamado “Plan Canarias” consistente, fundamentalmente, en hacer propaganda de lo mucho que nos quieren y se preocupan por nosotros. A cambio no piden “nada”. El Vicepresidente segundo del gobierno español, Manuel Chaves, en su reciente visita a Canarias, aseguraba que “no existe una relación directa entre el compromiso del Gobierno de España con la ciudadanía canaria y el sentido del voto de CC en el Congreso de los Diputados” para sacar adelante los Presupuestos del Estado.

“Casualmente”, Paulino Rivero anunciaba a la vez que, “obviamente”, CC los apoyará si recogen esas cantidades para la Comunidad Autónoma Canaria (CAC). Tampoco tiene tanto mérito: Canarias seguirá en 2010 a la cola de la inversión del Estado, con una bajada prevista en los Presupuestos de más de un 4% por debajo de la media (5,5%).

Para la casta político burocrática de la CAC, da igual si esos Presupuestos son beneficiosos o no para los asalariados y la mayoría del pueblo canario. Los verdaderos intereses de Canarias se venden por un plato de lentejas. O por un puñado más de euros a manejar para los enjuagues a los que nos tienen acostumbrados, dirigidos a beneficiar a una docena de familias, mientras se recortan fondos, por ejemplo, de Sanidad y Educación.

Un gobierno que representase dignamente a los canarios exigiría otras cosas al Ejecutivo metropolitano. Por ejemplo, que nacionalizara los bancos españoles, para los que Canarias ha sido una auténtica mina de oro y que han sacado de nuestro país ingentes cantidades de dinero. O, al menos, que obligara a esos bancos a reinvertir un porcentaje de esos fabulosos beneficios en el Archipiélago.

Y exigiría al gobierno español la descolonización del Archipiélago. O, al menos, que reconociese a Canarias como territorio en fase de descolonización con Plena Autonomía Interna, para que pudiéramos tener acceso a nuestras propias aguas territoriales y a sus recursos.

Unos verdaderos representantes de los intereses colectivos del pueblo canario pondrían sobre la mesa la relación de nuestro país con la Unión Europea (UE), en el sentido de derogar la aplicación de la Política Agraria Común (PAC) en las Islas, impidiendo así que sigamos siendo receptores y subvencionadores de los excedentes agrícolas y ganaderos de las potencias centrales europeas, ya subvencionados en origen.

Y exigiría que tampoco se aplicaran en nuestro país las directivas europeas que impiden la creación de empresas públicas en sectores estratégicos y permiten, en cambio, la penetración ilimitada de las grandes trasnacionales europeas (que controlan, por ejemplo, el abastecimiento y la distribución de alimentos y productos de primera necesidad). O que se pusiese límites al dominio omnímodo que en Canarias ejercen multinacionales como Telefónica o Endesa.

Nada de eso importa ni al gobierno de la metrópoli ni al de la CAC. A cambio de unas migajas, veremos muchas pleitesías, muchas ruedas de prensa, muchas fotos y besamanos. Y cuando por fin vuelvan a Madrid, aquí seguiremos con los mismos problemas estructurales, atados a una economía dependiente y en caída libre. Y encima, tendremos que estar agradecidos por la visita.

No, wana, no nos haga el “favor”.

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