Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Afloja un punto, Jerónimo

In Actualidad on 7 octubre, 2009 at 0:01

momoemalsaEl agua de abasto de Las Palmas sigue siendo de pésima calidad, hasta el punto de que es imbebible y no se puede utilizar para las comidas. Ni siquiera para las plantas, a riesgo de matarlas. Encima es la más cara del Estado. Por si fuera poco, hace unos meses nos enteramos de que la empresa concesionaria, Emalsa, nos estaba envenenando a todos con niveles de boro superiores a lo permitido. Todo por no gastarse el dinero en sustituir las membranas que hacen de filtro en una de las potabilizadoras.

Durante un par de meses tras el escándalo, nos siguieron suministrando agua no apta para el consumo (esta vez no por su pésima calidad, sino por estar contaminada). Sin embargo, no sólo no fue sancionada Emalsa por el Ayuntamiento, sino que nos siguieron cobrando el boro disuelto en agua como si se tratase de agua potable. Ni siquiera se les obligó a bajar los precios para compensar de alguna manera los trastornos ocasionados a los vecinos de la ciudad.

Sin embargo, al gobierno municipal saavedriano y psoeísta les debió parecer poco. Dado que la ciudadanía se la envainó sin rechistar, buscan una nueva forma de meterle el dedo en el ojo: ahora suben el precio del agua de abasto un 6%. Subida que se hará efectiva manu militari a partir de enero, y que se añade al incremento en un 45% de la tasa de depuración, que se aplicará a los ciudadanos en el recibo del próximo mes de noviembre, y al aumento de nueve impuestos y tasas, también a partir de enero.

Queda en evidencia, por lo tanto, que Jerónimo Saavedra y su equipo son servidores de los intereses privados y no de los de las vecina y vecinos de Las Palmas. Cosa que ya se hizo patente en su empecinamiento en entregar Guaguas Municipales a empresas privadas, frustrado de momento por su propia incapacidad para gestionar la privatización.

Y queda al descubierto también su política de cargar sobre las espaldas de los asalariados y el conjunto de la ciudadanía sus mala gestión financiera y los derroches en sueldazos, ejército de asesores y directores generales, subvenciones a los Amigos de la Ópera, canonjías como PROA, festivales como el de cine o Womad, protocolos y otras suntuosidades.

Precisamente por quedar desenmascarado, Saavedra busca ahora al “culpable” de haber filtrado la noticia sobre la subida de agua a la prensa. No es la realidad lo que le preocupa, sino las apariencias.

Camino a convertir el Ayuntamiento de Las Palmas en una república de Saló, ya no se trata sólo de defender los intereses de la mayoría y, especialmente, los de los más necesitados (por ejemplo, de quienes tienen que acudir a unos incompetentes, ineficaces y despóticos Servicios Sociales). Bien estaría que Saaveedra y el PSOE aflojaran un punto el saqueo de los bolsillos de los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios de Las Palmas (¡con más de un 40% de paro!). Que redujesen gastos superfluos y que recuperaran para las arcas municipales parte de lo que se embolsillan en la ciudad los bancos y las grandes multinacionales.

Claro que, para eso, los que vamos a tener que “apretar” unos cuantos puntos somos los vecinos, porque el “fino oído” de Saavedra no capta la melodía.

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