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Hambre en Estados Unidos

In Actualidad, Economía on 27 noviembre, 2009 at 0:01

Más de 49 millones de estadounidenses sufrieron una constante “inseguridad alimentaria” durante 2008 (13 millones más que en 2007), según reconoce un informe del Departamento de Agricultura de EEUU. Esta cifra indica que uno de cada seis hogares tiene problemas para conseguir suficiente comida en la primera economía del mundo. Y, lo que es peor, el número de niños norteamericanos que padecen de hambre aumentó de 11 a 17 millones, una cantidad récord desde que empezaron a hacerse estudios oficiales al respecto en 1995.

El gobierno norteamericano clasifica a las familias como food secure o food insecure en función de lo que han comido en los últimos doce meses. Por ejemplo, se les pregunta si los padres o sus hijos han pasado alguna vez un día entero sin comer porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos. La cantidad de respuestas afirmativas da una idea de la dimensión del problema, que ya ha provocado que medios estadounidenses exijan a Barack Obama que amplíe los programas federales de alimentación ya existentes.

Un tercio de los hogares con problemas económicos sufre lo que los investigadores denominan eufemísticamente como una “muy baja seguridad alimentaria”. Es decir, sus miembros no comen dos veces al día, reducen considerablemente las raciones o, simplemente, no tienen suficiente dinero para comprar comida.

Las familias sin recursos suelen alimentar primero a sus hijos, protegiéndoles del hambre todo lo que pueden. Sin embargo, el informe denuncia que el número de niños expuestos a una “muy baja seguridad alimentaria” pasó de 323.000 a 506.000 en el año 2007.

Además, antes incluso de que estallase la crisis, más de dos tercios de las familias definidas como food insecure tienen entre sus miembros a uno o más trabajadores a tiempo completo. Lo que indica que millones de estadounidenses estaban atrapados en empleos con sueldos basura antes de que la recesión redujese aún más sus posibilidades de alimentar adecuadamente a sus hijos.

La mitad de los niños estadounidenses tendrán en algún momento que depender de asistencia federal para comer antes de llegar a adultos. Según el informe, unos 17 millones de niños vivían en hogares donde a veces no había suficiente alimento, un incremento de casi 5 millones con relación al año anterior, y un número que representa más de uno de cada cinco menores de edad. A la vez, el número de niños que a veces padecían hambre aumentó en un año en casi 400.000 para llegar a un total de 1.100.000 en 2008.

De hecho, en otra investigación elaborada por los sociólogos Mark Rank y Thomas Hirschl y publicada en la revista de medicina pediátrica Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine a principios de noviembre, se reveló que casi la mitad de todos los niños estadounidenses -y 90% de los afroestadounidenses- dependerían del principal programa de asistencia alimentaria del gobierno federal, el Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP), y sus food stamps (vales de comida) en algún momento de su niñez. Los investigadores alertaron que estas cifras provienen de una evaluación de 30 años de datos oficiales, pero que la recesión económica actual podría incrementarlas.

De acuerdo con las cifras oficiales, aproximadamente 28.4 millones de estadounidenses dependían del programa federal de food stamps para alimentarse en un mes promedio durante 2008 (133 dólares por persona).

El informe del Departamento de Agricultura revela también que más de una de cada tres madres solteras reportaron dificultades para obtener suficiente alimento, y más de una de cada siete informaron que alguien en su hogar padecía hambre. Además, el estudio detectó que es dos veces más probable que los afroamericanos y los hispanos carezcan de alimentos en sus hogares.

La razón principal de ese incremento del hambre en EEUU es el aumento del paro, que pasó -en cifras ofiales- del 4,9% en 2007 al 7,2% en 2008. Dado que hoy está en el 10,2%, el informe no da idea de la cantidad de estadounidenses que ahora mismo pelean desesperadamente por conseguir comida suficiente.

La entrega de food stamps ha aumentado a niveles récord, con 36 millones de estadounidenses que hoy reciben ayuda, un incremento de casi el 40% respecto a hace dos años, con los consiguientes retrasos administrativos.

Pese a que el gobierno norteamericano anunció recientemente que EEUU ha salido de la recesión con un crecimiento del 3,5% del PIB en el tercer trimestre, lo cierto es que la inmensa mayoría de estadounidenses afronta una situación económica extremadamente dura.

El acusado descenso de los precios de la vivienda está empobreciendo aún más a los trabajadores, incluidos los que tienen un mejor sueldo (lo que se empeñan en llamar “clase media”), cuyo patrimonio principal es una casa. Mientras, la subida de la bolsa y los movimientos especulativos de capital está haciendo más ricos a los grandes capitalistas, cuyo patrimonio principal son acciones.

Tras acceder a la presidencia, Barack Obama decidió destinar 20.000 millones de dólares al SNAP. Teniendo en cuenta que la población actual estadounidense es de 304 millones, con una tasa de pobreza del 13% -que se eleva al 21,9% en los menores de 18 años-, con dicha cantidad apenas podrán atenderse a seis millones de personas más de las que ya se benefician del SNAP.

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