Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Alcalde Sol, ciudad de hambre

In Actualidad on 26 diciembre, 2009 at 0:01

El ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria es el que más ha subido los impuestos indirectos, es decir, los más injustos, porque se aplican por igual a los más humildes que a los más ricos. Su alcalde llama a subir otros impuestos indirectos como el IGIC o el impuesto de gasolina. En ese ayuntamiento, que alega no tener dinero para necesidades sociales de primer orden, se despilfarra el erario público en subvenciones de cientos de miles de euros a los Amigos de la Ópera, o en proyectos fantásticos como la “capitalidad cultural europea” o la llamada Asociación Iniciativa Para la Reflexión Estratégica de la ciudad, el llamado Plan PROA 2020.

Estos días hemos conocido que el director de dicho engendro, Francisco Rubio Royo, cobra casi el doble que el alcalde, Jerónimo Saavedra. El ex rector de la ULPGC cobrará 117.000 euros en 2009 (en 2008 llegó a ser 130.000 euros). Supera así el sueldo de del presidente del gobierno autonómico, Paulino Rivero, que asciende a 92.859 euros, y al del presidente del gobierno metropolitano español, José Luis Rodríguez Zapatero, que alcanza los 91.982 euros. Por no hablar del sueldo del propio Saavedra que está en 68.148 euros. No es moco de pavo.

La desvergüenza de estas cifras se hace más patente si tenemos en cuenta que la mayoría de las trabajadoras y los trabajadores canarios con empleo ganan menos de 12.000 euros anuales. Y que las pensiones no contributivas no alcanzan ni los 4.000 euros.

La cosa no queda en Rubio Royo. El “director de Contenidos” de PROA 2020, José Ángel Gil Jurado, gana 80.000 euros al año y el “director de Participación”, Carlos Guitián, 70.000 euros. En total, los sueldos brutos de esta canonjía le han costado a las arcas públicas un total de 712.856 euros (289.716 en 2008 y 423.140 en 2009). Si se añaden los gastos de arrendamiento de oficinas, contrataciones de despachos profesionales y otros gastos, PROA ha costado 1,5 millones en los dos últimos años.

Saavedra se ha defendido de las críticas diciendo que “se ha tratado de algo extraordinario” que permitirá definir “estrategias de futuro” para Las Palmas. Y que, en cualquier caso, lo que a él le importa es “gobernar conforme a mis principios y a mi formación universitaria”.

Sobre su continuo presumir de “formación universitaria” (algo para unos pocos privilegiados cuando él estudió) volveremos en otro momento. Lo que nos preguntamos ahora es sobre los “principios” del señor Saavedra. Los mismos que le permiten derrochar el dinero y mantener unos servicios sociales inútiles, mientras en las calles y en los barrios de Las Palmas, con un paro que ronda el 45% de la población activa, miles de familias se encuentran en lo que los estadounidenses llaman eufemísticamente “inseguridad alimentaria”.

Estas son unas tristes navidades de hambre para decenas de miles de personas, muchas de las cuales llegan a final de mes con una comida al día, en el mejor de los casos. ¿Combatir esta desesperada situación de sus conciudadanos no entra en los “principios” del fallido jefe de la masonería española?

Tan “demócrata” como es, nombra a dedo a los representantes vecinales en el consejo de “participación”. O desprecia burdamente la voluntad popular cuando afirma que seguirá actuando igual sean cuales sean sus perspectivas electorales. No le falta sino añadir, al estilo del “rey sol” Luis XIV (al que tanto imita), “Las Palmas soy yo”.

El derroche, la ampulosidad versallesca, la vanidad de burgués provinciano y decimonónico, le permite en cambio llamarse “socialista” y defender la privatización de las empresas públicas como algo moderno. O disponer de los dineros municipales como si fueran la calderilla de su cortijo, algo siempre a disposición de sus amigos y de sus caprichos.

Por su cabeza no pasa una política de austeridad que reduzca drásticamente el número de enchufados en su gobierno local. Por no hablar de reducir los sueldos abusivos de concejales y altos cargos al salario medio de un obrero, como exigía Marx.

Claro que el “marxismo” del burgués Saavedra se reduce al de Groucho Marx: “éstos son mis principios pero, si no le gustan, tengo otros”. Y la ciudad proa al marisco.


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culturaCapital cultural intergaláctica

De voces coloniales (y postcoloniales)

In Actualidad, Cultura on 25 diciembre, 2009 at 0:01

Carlos Pulido


Como a otros que aquí nacieron antes que yo, y aquí realizaron su vida y su tarea, una certidumbre nos marca: somos insulares. Un lugar en el tiempo, un espacio limitado: hombres y geografía fundan nuestro dilema. Me gusta creer que todos los insulares de la tierra arrastramos lo mismo a cualquier parte del mundo en el que nos encontremos: esa cualidad que precisa el modo de ser y el modo de estar en la isla. Pero reconocer la insularidad en Canarias sirve de bien poco si no reparamos en el hecho de que nos condiciona una instancia mayor, y que nos afecta algo más que el mero atributo de la geografía. Somos también el legado de voces coloniales y postcoloniales que señalan, en la historia de Occidente, el desplazamiento español posterior al siglo XV. Fuimos la primera frontera de la expansión, somos la frontera sur de Europa: somos una entidad del límite.

Desde el primer texto literario que la historia nos adjudica (un anónimo canto fúnebre dedicado a un joven conquistador, muerto tras el intento de conquista de la isla de La Palma, fechado en la proximidad de 1447), se pone de manifiesto la contradicción de los dos mundos. En la geografía conquistada, repoblada, reescrita y confinada en el alfabeto y el idioma de llegada, las “Endechas” a la muerte de Guillén Peraza fundan una composición poética con lo que escapa a su control. En su último verso el poema termina diciendo: “Todo lo acaba la malandanza”.

Desde los principios que fundamentaron la conquista y posterior colonización española, su misma verdad se resquebraja en el cierre del canto fúnebre. Es difícil, si no imposible, justificar de ese modo el “acabar” por “malandanza”. Un excelente poeta, quizá del séquito de Guillén Peraza, compuso el poema. A veces me da por creer que este poeta no participaba de la igualdad de raza, de estirpe o de religión del conquistador, que era un ser degradado e igual en suerte que los desposeídos, alguien que prestó su lengua -la lengua del acoso- y su tinta para construir un canto a lo que habría de convertirse en ruina. Como quiera que sea, el poema es revelador, bajo la capa de las maldiciones y de las imprecaciones está la tierra espléndida, dadivosa… La isla es palma, árbol de vida, vegetación de oasis; es placeres, es flores. Y es también defensa aguerrida de un territorio que, a su vez, es testigo y guardián de una memoria, de una identidad, de una permanencia.

Entre las contradicciones y desde las contradicciones de nuestra historia, buscamos inventar nuestro porvenir. Desde el lejano canto fúnebre inaugural, nuestro primer nacimiento a la creación literaria, aún somos repetición y colonia.

Pero aquí quería hablar de letras y de lo que nos fundó (literariamente), y nos mantiene en el mundo. Sin actitudes ni perspectivas histérico-literarias donde se mezcla la mitología de Antonio de Viana con la razón contemporánea de Cairasco de Figueroa; donde Viera y Clavijo es importante en su triple vertiente de historiador, oficiante de la cultura y “falseador” (en algunos pasajes de su Hª de Canarias); o donde nos sigue quedando descolocado un “polémico” escritor y periodista -Clavijo y Fajardo-, afincado en la dieciochesca corte de Madrid. Algo parecido ocurre con los Iriarte, Galdós…Y si nos acercamos más a nuestro tiempo, Alonso Quesada, Agustín Espinosa…Y así podría seguir nombrando hasta mañana. Siempre queda fuera del registro lo que conviene al apaño. Una vieja discordia que complementa la poca voluntad por airear nuestra tradición literaria con todas las consecuencias.

Otro asunto es la falta de una industria de la cultura en Canarias que permita al creador literario pasar de ser escritor (por su práctica de la escritura), a ser autor (por su inserción en el circuito comercial). Tampoco es que la burguesía canaria, fundamentalmente agraria y comercial, haya sido capaz de articular un proletariado industrial al que explotar productivamente de forma sistematizada. Que no extrañe entonces, que a la literatura canaria le haya faltado, mayormente, (encontrar) su punto de referencia social, su base material e ideológica, lo que en definitiva ha condicionado sus planteamientos. Sin base social, tanto en la parte superior como por la inferior de la pirámide social, no teniendo en nombre de quien ejercer su función, buscará con frecuencia un contexto más amplio en el que insertarse, sea este nacional, europeo o mundial, perdiendo de vista, en la mayoría de las veces, el plano local.

Este “insertarse” -ya lo hemos visto en gran parte de la novelística de los años 70 en Canarias-, lleva por el camino de la aculturación: de la producción original se pasa a la repetición de valores y conceptos ya establecidos, que bien podrían ser de ámbito local, pero tratados de tal modo que sólo contribuirán a solidificar la estructura socioeconómica de la dependencia.

Nuestra búsqueda es aprendizaje. Como seres de frontera, como un territorio de ultramar. Lugares comunes y angustias reales en la literatura canaria: por un lado el “cosmopolitismo”, la tentativa de lo universal, la búsqueda en el exterior; y por otro, el doble aislamiento, del medio local y del exterior. Esto es, el escritor canario está considerablemente relacionado con el exterior y aislado del interior a nivel de corrientes, influencias, contenidos ideológicos, etc. El autor canario se encuentra aislado del exterior y, parcamente, relacionado con el interior a nivel de publicación y consagración artística. Ambos están aislados- del exterior y del interior- a nivel de punto de referencia (base social) en la que insertarse.

Esta falta de base material e ideológica, por supuesto que tiene sus efectos en la creación artística, pero también las tiene en la práctica social de los creadores literarios. En el limitado ámbito insular, la consagración alcanza pronto su techo. La opción habitual de los pretendientes será el disputárselo mutuamente sin plantearse la posibilidad de ampliarlo. Tal postura supone firmar un pacto de no agresión con el medio social, es decir, seguir abonando los márgenes de la dependencia ideológica.

Podemos seguir resignándonos al colonialismo o a la reserva, podemos aspirar incluso a que el resto del idioma nos registre a pie de página, aunque sea en cuerpo mínimo, y reconocernos así en el listado; pero no creo que pase por ahí nuestra tarea, sino por la solvencia de nuestra literatura en el lugar de las letras.

Tampoco se engañe nadie, también hay en la literatura canaria notables excepciones de autores que han sabido transformar la ausencia de un circuito de distribución en auténtica libertad positiva, elaborando una obra de cúspide y ruptura. Citar a unos cuantos es olvidar a otros tantos, y todos son parte de la misma historia, del mismo recuento. Elaborar una obra con los diferentes elementos que conforman a una cultura es directamente proporcional a los valores que la identifican y, casi por lo mismo, a los valores de intercambio. Sin casi esquema crítico y de pensamiento para este corpus literario, con graves carencias de difusión (incluso en Canarias), amparada en ediciones de corta tirada, y generalmente de una sola impresión, sin líneas claras en su enseñanza, de difícil consulta…

En semejante perspectiva habremos de ganar la razón y presencia que espera tras los textos y la crítica congruente. A cada autor le toca responder individualmente a través de su personal escritura; comunitariamente pertenece a una sociedad y época concretas, y los rasgos diferenciadores, las identidades distintivas, estarán en caracteres socio-políticos, enmarcados por una geografía y una historia. La tarea no es fácil, nunca lo ha sido y no promete serlo en el futuro; pero esa, y no otra, es la tarea que hemos de cumplir en la cultura. En definitiva, la patria del libro es el lector, y entre las cosas grandiosas que tiene la Literatura es que se emancipa del autor y emancipa al lector.

EEUU y Rusia: ¿desarme nuclear o hegemonía militar?

In Actualidad on 24 diciembre, 2009 at 0:01

David Delgado


El pasado 5 de diciembre, expiró el acuerdo del Tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (START-I), que firmaron los gobiernos de la URSS (cinco meses antes de su desaparición) y EEUU, para regular las relaciones entre ambos países en materia de desarme nuclear.

El documento, aunque firmado en 1991, entró en vigor el 5 de diciembre de 1994 por un período de 15 años. Las potencias firmantes del Tratado convinieron en reducir a 6.000 unidades las ojivas nucleares que tendrían cada una.  Además, un Memorándum definía las normas de cómputo de cargas para misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y misiles instalados en bombarderos estratégicos.

Antes de la aplicación de START-I, en enero de 1993, Rusia y EEUU firmaron un nuevo convenio actualizado (START-II) que solo estipulaba unos nuevos trámites y nuevas limitaciones numéricas: la reducción de las ojivas para una década después (2003), hasta las 3.000-3.500 unidades.

Mientras el primer acuerdo era efectivo en la práctica, hubo que esperar hasta enero de 2006, para que el Senado de EEUU ratificara el segundo. Rusia, por su parte, bloqueó la ratificación hasta abril de 2000 argumentando falta de recursos presupuestarios. Sin embargo, la obstrucción rusa tenía una naturaleza bien diferente. La Duma de Estado, en señal de protesta contra la intervención militar del imperialismo estadounidense en Kosovo y  contra la ampliación de la OTAN y de sus esferas de influencia hacia el este europeo, tardó tanto en ratificar START-II.

EEUU en junio de 2002 se autoexcluyó del Tratado sobre Defensa Antibalística (Tratado ABM), que en 1972 había firmado con la URSS, mientras que los compromisos recogidos en START-II estaban siendo cumplidos por ambas partes, a pesar de que con el transcurso de los años, este acuerdo iba perdiendo relevancia.

Así, en el 2002 se firmó un nuevo Tratado de reducción de armas ofensivas estratégicas (SORT), que estipulaba una disminución y reducción, hacia finales de 2012, del arsenal de ambos países a 1.700-2.200 ojivas nucleares operativas instaladas en misiles estratégicos. Este acuerdo, en cambio, tenía la particularidad de que cada Estado decidiría de forma independiente el desarme y la estructura de sus fuerzas nucleares estratégicas.

Pero de todos los acuerdos de desarme firmados en estas últimas dos décadas, el único documento de carácter vinculante fue el START-I. Ahora pues, que su vigencia ya caducó, las relaciones y la política entre ambos países en materia de arsenal nuclear y desarme variará sustancialmente, a menos que se firme un nuevo tratado vinculante que ambas partes cumplan.

En julio de 2009, los presidentes de Rusia y de EEUU, Dmitri Medvédev y Barack Obama, reconocieron la necesidad de firmar un nuevo tratado vinculante que sustituyera al extinto START-I, para reducir las cargas nucleares hasta 1.500-1.675 unidades y los vectores, hasta 500-1.000 para cada país.

Y aunque ambos Estados ofrecieran una imagen interesada por el desarme nuclear, lo cierto es que no se logró un acuerdo para reducir considerablemente los vectores, ni para las normas de cómputo de cargas para misiles balísticos ni para el empleo de vectores estratégicos sin capacidad nuclear.

Desde entonces las reuniones han sido casi inexistentes, lográndose según algunos datos, la reducción de vectores estratégicos, incluidos los que no tienen capacidad nuclear, hasta un máximo de 700 unidades.

El planteamiento actual, es establecer el tope de vectores estratégicos con ojivas nucleares al nivel de 600 unidades. Rusia aceptó tomar en cuenta sólo las cargas instaladas en vectores, más limitar las áreas de emplazamiento de misiles estratégicos en plataformas móviles (Topol y Topol-M)

Rusia se encuentra actualmente en una reforma de sus fuerzas armadas. El Ejército ruso verá reducido sus efectivos, que serán de un millón en el 2012. El cuerpo de sargentos quedará exclusivamente integrado por militares profesionales y se suprimirán los eslabones sobrantes en los organismos de mando. El objetivo es adecuarse a los problemas actuales que aborda Rusia en el plano militar: la división es una estructura muy grande para los conflictos locales que predominan en la actualidad.

La delegación estadounidense, consultada en Ginebra, confía en que antes de cerrar el año se firme un nuevo acuerdo. A día de hoy, según algunas estimaciones, Rusia cuenta con 3.909 ojivas nucleares y 814 portadores, mientras que EEUU dispone de 5.576 ojivas y 1.198 portadores.

La realidad, sin embargo, no es tan idílica como aparenta ser. Pues, lejos de las declaraciones de intenciones y los compromisos que se pretenden adquirir, las tensiones y contradicciones entre EEUU y Rusia existen desde hace mucho tiempo.

El escudo antimisiles promovido por el gobierno del ex presidente George Bush, con la imposición a países como Polonia, la República Checa y diferentes Estados bálticos, de sus directrices militares, es un claro ejemplo de lo que se avecina.

Ya en mayo de 2007, Rusia probó exitosamente un nuevo misil intercontinental balístico capaz de portar varias cargas nucleares, que sustituirían a los RS-18 y RS-20. Todo en medio de de la crisis política desatada por los planes imperialistas de EEUU de desplegar en Europa oriental su escudo antimisiles.

Y no hay que olvidar que el gobierno español, en su momento, ofreció el territorio canario como plataforma de misiles antimisiles de la OTAN, demostrando que convertir a Canarias en un objetivo nuclear no es para el Ejecutivo español ningún impedimento, ni usarla como moneda de cambio.

Se plegaba así, a los intereses de EEUU y de su estrategia nuclear de cercar a Rusia con una red de plataformas de lanzamiento de misiles antimisiles antes de 2013.

Es evidente que ni la paz ni el desarme nuclear se lograrán mientras al imperialismo estadounidense agonizante no se le aseste el golpe final. Además de que Canarias, como territorio al servicio de la OTAN y de EEUU, no es para nada un sujeto ajeno a los acontecimientos que están por venir.

Copenhague: el olor a podrido del capitalismo

In Actualidad, Economía, Medio ambiente on 23 diciembre, 2009 at 0:01

La Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático de Copenhague terminó en un rotundo fracaso. El acuerdo meramente formal alcanzado a última hora (que se negaron a suscribir Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Sudán) no obliga a los firmantes, ni concreta volúmenes de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (que quedan pendientes de posteriores compromisos “voluntarios”), ni establece plazos. Fue el presidente de EEUU, Barak Obama, el primero en declarar en la capital danesa que el documento, cuando aún se estaba redactando, no sería vinculante. El mismo secretario ejecutivo de la cumbre, Yvo de Boer, lo ha calificado de “declaración de intenciones”. El anunciado objetivo de limitar la subida de las temperaturas en dos grados con respecto a 1900 queda así en mera fantasía.

Sin embargo, el calentamiento global ya es hecho indiscutible. Según las estadísticas científicas, 11 de los 14 últimos años han batido el récord del año más caliente. Las capas de hielo de los dos polos y los glaciares del Himalaya están derritiéndose aceleradamente, la superficie del mar se eleva en forma constante y los desastres climáticos aumentan en frecuencia e intensidad. Estos desastres ya han afectado gravemente a 250 millones de personas, más del 90% de las cuales son de los países pobres.

Evidentemente, el planeta no se ha calentado de repente. El cambio climático es el resultado de varios siglos desde la Revolución Industrial. Las potencias imperialistas son las protagonistas principales de la emisión de gases de efecto invernadero. En cambio, los numerosos países en vías de desarrollo, que apenas empiezan a desarrollar su industria, son las mayores víctimas.

Pero las potencias imperialistas eluden los hechos para exigir a los países pobres que “compartan” la misma responsabilidad que ellas y hagan más “contribuciones”. En Copenhague, esas potencias imperialistas, meras representantes de los intereses depredadores de sus grandes transnacionales, se han negado a comprometerse a reparar parte del daño que han hecho a la supervivencia de la vida en el planeta.

La clave para lograr una efectiva reducción de emisiones no reside en los países pobres, sino en los países occidentales. Pero estas potencias imperialistas se negaron a asumir índices de reducción de emisiones aceptables. Por ejemplo, y a pesar de la existencia de los programas de reducción de emisiones como la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático” y el “Protocolo de Kyoto”, EEUU, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, ni siquiera quiso ofrecer lo que exigía a los países en vías de desarrollo. Su oferta máxima era una reducción de apenas el 4%.

El otro gran asunto a debate en Copenhague era la necesidad de que las potencias imperialistas suministren suficientes fondos y tecnologías a los países pobres. No cabe otra alternativa: los países en vías de desarrollo han sido sistemáticamente descapitalizados por el orden económico imperialista, y la introducción de tecnologías no contaminantes exige cuantiosos capitales.

De los 100.000 millones de dólares que se estimaba eran necesarios hasta el 2012, solo se comprometieron 30.000 millones, de los que EEUU aportará 3.600 millones, la Unión Europea 10.600 millones, y Japón otros 11.000 millones de dólares. Pero ese escaso “compromiso” también flaquea cuando el texto final dice que esos fondos procederán de fuentes “privadas, públicas, bilaterales y multilaterales, incluidos recursos alternativos de financiación”. En otras palabras: ni se garantiza el dinero, ni se tiene claro de dónde se va a sacar.

Hay también otro “compromiso” de proveer 100.000 millones de dólares adicionales ¡a partir de 2020! Es decir, cuando ninguno de los gobernantes actuales tenga ya responsabilidades de gobierno. Largo me lo fiáis, amigo Sancho.

Y eso con la condición de que China y otros países aceptasen “mecanismos de supervisión y verificación” de las emisiones en su territorio (y no, por ejemplo, en el de EEUU). Al final la cosa ha quedado en una inocua alusión a sistemas “internacionales de consulta y análisis” que “garantizarán que se respeta la soberanía nacional”.

Lo que ha dejado claro la cumbre de Copenhague es que el capitalismo imperialista internacional no está dispuesto a ceder en su acelerada carrera por más y mayores beneficios, aunque eso ponga en peligro la misma supervivencia de la vida humana en el planeta. La disyuntiva sigue siendo socialismo o barbarie.



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Sahara, en el mapa de Obama

In Actualidad, África on 22 diciembre, 2009 at 0:01

JuanRafaelJuan Rafael Lorenzo
Miembro del Comité Nacional del Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC)


La responsabilidad del Estado español

En 1966, la ONU aprobó la primera resolución favorable al referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. España ocupaba entonces el Sahara Occidental como metrópoli colonial, por lo que, conforme al derecho internacional, adquiría el papel de potencia descolonizadora, condición que, en tanto el proceso de descolonización no ha concluido, aún ostenta, por lo que el Estado Español tiene la obligación legal y la responsabilidad política, moral e histórica de facilitar la satisfacción de los derechos nacionales del pueblo saharaui.

No obstante, la política de Estado de España, desde esa resolución de hace 43 años, ha sido la de impedir la independencia del Sahara Occidental. Con el dictador Franco en fase terminal y en ascenso las ansias democratizadoras de los pueblos de España, el impulso de liberación nacional dado por el Frente Polisario era imparable con fuerzas coloniales propias. El llamado “Acuerdo Tripartito de Madrid” (firmado por España, Marruecos y Mauritania en 1975, por el que España entregaba la administración del territorio saharaui a los otros dos firmantes) suministraba esas fuerzas de ocupación, que frustraban el éxito cercano de la lucha saharaui.

Sea dicho esto de entrada, estableciendo la responsabilidad de la política de Estado española –dirigida por Franco, Juan Carlos de Borbón, UCD, PP y PSOE- en la situación actual del pueblo saharaui y en la vivida a lo largo de estos últimos 34 años.

Marruecos coge oxígeno con Bush

Múltiples han sido las vicisitudes políticas y diplomáticas transitadas por la República Arabe Saharaui Democrática (RASD). Con el derecho internacional de su parte –expresado en los dictámenes favorables del Tribunal de la Haya o de la ONU, donde el Frente Polisario tiene status permanente-, el cambio negativo en la correlación de fuerzas en el escenario mundial provocado por el desmantelamiento de la URSS ha propiciado maniobras dilatorias marroquíes con el apoyo de Francia y EEUU.

La Administración Bush llevó a su punto culminante el abandono del derecho internacional también en el conflicto del Sahara, defendiendo la posición marroquí en la misma ONU al hacer alegatos a favor del “plan de autonomía”, que contraviene todas las resoluciones de la ONU, regidas por la defensa del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui como elemento imprescindible del proceso de descolonización.

Fortalecida la parte marroquí, hasta el suave plan Baker -primero, habría una autonomía controlada por la ONU; y, después, un referéndum de autodeterminación con un censo favorable a Marruecos- fue llevado a vía muerta, no sin antes forzar la dimisión de Baker, en 2004, lo que fue producto de la “tenacidad de la diplomacia marroquí”, según palabras del Ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos.

El Sahara aparece en el mapa de Obama

Tras la investidura de Obama como presidente yanqui emergen varias iniciativas impulsadas por los sectores socio-políticos prosaharauis de EEUU, cuya figura más prominente es el recientemente fallecido E. Kennedy: cartas a Obama del mismo Kennedy y otra firmada por personalidades del mundo universitario y de la investigación social, gestos en el Senado –la Comisión de Finanzas solicita un informe sobre respeto por Marruecos de los derechos humanos en el Sahara ocupado antes de dictaminar sobre los presupuestos de 2010- y amplio despliegue de numerosas ongs (con visitas a Argelia incluidas). Estas iniciativas aparecían escalonadas en el tiempo y demandaban una señal del presidente para “ayudar a resolver este largo conflicto y garantizar los derechos del pueblo saharaui incluido el derecho inalienable a la autodeterminación”.

Obama respondió con dos gestos en menos de tres meses: uno, de su representante en la ONU, la cual ignoró el “plan de autonomía” en sus declaraciones sobre el Sahara del pasado mes de abril; dos, del propio Obama, en carta al sátrapa marroquí, en la que expresa que “mi gobierno trabajará con el suyo y con otras partes implicadas en la región para alcanzar una solución que responda a las necesidades de la población en términos de gobernanza transparente, de confianza en el Estado de derecho y de una justicia equitativa”, obviando cualquier referencia a la posición marroquí.

Estas significativas omisiones coinciden con el relevo del enviado de la ONU para el conflicto del Sahara, relevo no sólo de personas, sino también de punto de vista. El holandés Peter van Walsum intentó en vano que la discusión se centrase en el “plan de autonomía”, para lo que contó, entre otros apoyos, con el de Moratinos-Zapatero. El nuevo enviado, Christopher Ross –estadounidense-, ya digiere un primer gesto marroquí: tras cuatro días de espera, no fue recibido ni por Mohamed VI ni por su Primer Ministro.

Ante este lenguaje diplomático, Ahmed Bujari, representante saharaui en Naciones Unidas, reclama, como no puede ser de otra manera, que “Obama implique a la ONU para resolver el conflicto en base a la legalidad internacional, el plan de arreglo y los trabajos realizados por el anterior enviado, James Baker”.

Apreciando en lo que vale este cambio de orientación, obligado es relacionarlo con el nuevo entramado político-militar y económico que EEUU teje en Africa. Por ello, esta  pregunta para un próximo análisis: ¿Ahora le interesa a EEUU un Sahara independiente o presiona a Marruecos para lograr la gran base que necesita para disputar el Africa Occidental al neocolonialismo francés?

El PCB participa en Caracas en la fundación del Movimento Continental Bolivariano

In Actualidad, Comunicado on 21 diciembre, 2009 at 18:00

Partido Comunista Brasileiro (PCB)


La semana pasada se celebró en Caracas el Congreso fundacional del MOVIMIENTO CONTINENTAL BOLIVARIANO (MCB). Participaron en el evento centenares de delegados de organizaciones políticas revolucionarias y movimientos populares clasistas de más de treinta países. El PCB estuvo representado por su Secretario General, Ivan Pinheiro, y su Secretario de Relaciones Internacionales, Edmilson Costa. De Brasil, participaron también de la fundación la Corriente Comunista Luiz Carlos Prestes, representada por el camarada Geraldo Barbosa, y el PCML.

El MCB representa un salto cualitativo con relación a la ahora extinta Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), embrión del Movimiento. De Venezuela, son fundadores el PCV (Partido Comunista de Venezuela), algunos sectores del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y otras diversas organizaciones.

El Congreso debatió y aprobó tres documentos básicos: las normas de organización, la plataforma política y el manifiesto fundacional.

Al discutir su carácter, el MCB se definió como “una corriente revolucionaria, antiimperialista, anticapitalista y pro-socialista”. El Movimiento respetará la autonomía de las organizaciones integrantes y no será excluyente con otras iniciativas y articulaciones antiimperialistas en América Latina y el mundo. Por el contrario, se considera parte de este contexto de lucha, plural y diversificado.

La campaña “Ningún soldado yanqui en Nuestra América” es una de las principales iniciativas aprobadas por el Congreso.

El Movimiento Continental Bolivariano, al cual el PCB, invitado por la Comisión Organizadora del Congreso, se adhirió en la calidad de miembro fundador, dará su solidaridad a todas las formas de lucha adoptadas por los pueblos. Como ejemplo de esta amplitud, el Congreso constitutivo garantizó su solidaridad tanto a los gobiernos electos por el voto popular que impulsan cambios en la perspectiva del socialismo, como a organizaciones insurgentes como las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo), cuyo pronunciamiento en la apertura del evento fue difundido en video por Alfonso Cano, su Comandante en Jefe.

En función de la instalación de siete bases militares yanquis en Colombia, del carácter terrorista de su Estado y de su actual gobierno; de las provocaciones con que el imperialismo instiga y amenaza una guerra contra Venezuela, además de la necesidad de lucharnos por una verdadera paz con justicia social en Colombia –que tiene como prerrequisitos un nuevo gobierno democrático en el país y el reconocimiento de las FARC como fuerza política beligerante– la solidaridad a los pueblos venezolano y colombiano tuvo un destacado énfasis, natural y necesario.

Es en la región en que viven estos pueblos hermanos que, incluso, ya conformaron un mismo país (la Gran Colombia), es trabada hoy la principal batalla contra el imperialismo. Fortalecer la revolución Bolivariana en Venezuela en la perspectiva del socialismo, derrotar el Estado y el gobierno terrorista colombiano e impulsar una gran y masiva campaña “Ningún soldado yanqui en Nuestra América”, son tareas que se presentan como prioritarias en América Latina.

El PCB propone a las fuerzas internacionalistas unitarias en nuestro país la creación de un espacio específico de solidaridad a la lucha del pueblo colombiano, en todas sus expresiones políticas, militares, sindicales y sociales.

A la vez, en un ámbito mucho más amplio, el PCB propone a todas las fuerzas y personalidades antiimperialistas, progresistas, pacifistas y democráticas la creación de un movimiento Brasileños por la Paz en Colombia, que se integre al importante y expresivo movimiento Colombianos por la Paz, liderado por la Senadora Piedad Córdoba, en el sentido de ayudar a respaldar e internacionalizar la lucha por la paz con justicia social en Colombia.

A pesar de la gran importancia de la lucha contra el Estado terrorista colombiano –que reproduce en América Latina el rol que el Estado terrorista y sionista de Israel ejerce en el Oriente Medio– no se puede disociarlo de la lucha anticapitalista en cada uno de los países del continente, y de la solidaridad a todos los pueblos en lucha, pues el imperialismo, a partir de la Cuarta Flota y de las bases militares en Colombia y en otros países, está dispuesto a atacar cualquiera de los países de la región cuyos pueblos resuelvan implantar cambios sociales para intentar frenar el fortalecimiento del ALBA y el ascenso del movimiento de masas.

La lucha de clases se acentúa en nuestro continente. El ejemplo del golpe en Honduras es representativo de la ofensiva imperialista. El ejemplo de la extraordinaria victoria electoral de Evo Morales en Bolivia es representativo de la ofensiva popular.

El PCB actuará, en el marco del MCB y de otros espacios de lucha, de forma amplia y unitaria, bajo diversos ángulos y aspectos de la solidaridad, desde la unidad de acción de los comunistas –en los principios del internacionalismo proletario– hasta las articulaciones lo más amplias posibles, que viabilicen la creación de un poderoso movimiento antiimperialista en América Latina, que tenga como objetivo principal la lucha contra la presencia militar estadounidense en la región.

¡VIVA EL MOVIMIENTO CONTINENTAL BOLIVARIANO!

¡NINGÚN SOLDADO YANQUI EN NUESTRA AMÉRICA!


Comissão Política Nacional – dezembro de 2009