Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Aprovechando la catástrofe, EEUU pretende instalar una base militar en Haití

In Actualidad on 17 enero, 2010 at 14:45

Una masiva presencia militar norteamericana se está instalando en Haití, aprovechando la tragedia que ese pueblo esta viviendo, con el objetivo de instalar una nueva base militar en el Caribe para amenazar a los gobiernos progresistas de la región.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, denunció que Estados Unidos  se vale de la tragedia que vive Haití para meter en el país a miles de soldados armados, y consideró que la situación es preocupante porque «ya han ido tomando el control militar del aeropuerto».

«Se está manipulando un drama para instalar tropas norteamericanas en Haití, y que ya han ido tomando el control militar del aeropuerto en Puerto Príncipe y esto es preocupante», señaló el presidente Ortega en el sitio en Internet El 19.

El mandatario realizó la denuncia en la noche del viernes, durante una reunión con el ministro de Información de Siria, Mohsen Bilal, en su residencia particular.

Ortega no se opone a que EEUU lleve cooperación humanitaria y equipos de rescate, ni a que aviones y helicópteros del Ejército lleguen con alimentos y demás enseres de primera necesidad, «pero parece que no son suficiente las bases militares y quieren aprovechar esta tragedia del pueblo haitiano para instalarse en Haití, y yo quiero denunciar esto», enfatizó.

EEUU enviará hasta 10.000 militares al país caribeño, supuestamente con el objetivo de «ayudar y prevenir posibles disturbios», según señalaron mandos militares estadounidenses.

El jefe de Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, manifestó que el total de la presencia de su país dentro y cerca de Haití podría ser superior a los 10.000 soldados si así lo determinan los oficiales que evalúan las necesidades. las tropas llegarán a Haití este lunes.

Ante la decisión del jefe de la Casa Blanca, el presidente Ortega aseguró que «no tiene ninguna lógica que tropas norteamericanas estén desembarcando en Haití. Si lo que Haití está pidiendo es ayuda humanitaria, no está pidiendo tropas. Sería una locura que todos empecemos a enviar tropas a Haití», cuestionó.

El mandatario del país centroamericano envió brigadas solidarias a la devastada nación. Desde el jueves pasado se encuentran en Puerto Príncipe 31 integrantes de una brigada militar de Nicaragua participando en tareas de rescate, atención médica y evaluación de daños causados por el sismo.

Ortega alabó la participación de la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), pero «me preocupa que EEUU está haciendo acompañar la ayuda humanitaria de un ejército», insistió el líder sandinista.

«Quiero pensar que al presidente Obama le están creando una situación de hecho, los intereses militares en los Estados Unidos, que están vinculados a las grandes trasnacionales de la guerra que se enriquecen con la guerra y el armamentismo», explicó Ortega.

«Quiero creer que el presidente Obama no está viendo lo grave de esta presencia militar norteamericana en Haití, en un momento tan dramático como este», reafirmó.

Ante este panorama, demandó el retiro de las tropas militares e hizo un llamado al gobierno estadounidense a mantener y multiplicar la ayuda humanitaria. Propuso además que los fondos que están invirtiendo en mantener a los militares en la isla lo destinen a ayuda humanitaria.

«Espero que retire las tropas, porque al ocupar Haití está ocupando EE.UU. un territorio latinoamericano y caribeño», advirtió.

No es la primera vez que EEUU se involucra directa y unilateralmente en la nación caribeña. Son muchas las implicaciones que la gran potencia imperialista tiene en la política de Haití, lo que provoca desconfianza en las acciones que realiza para «ayudar» a este pueblo.

El ejemplo más significativo de esta injerencia ocurrió en el año 1991, cuando el presidente constitucional de Haití, Jean-Bertrand Aristide, fue derrocado tras un golpe de Estado que, según el mismo ex dignatario, fue organizado por Estados Unidos y Francia.

Aristide ha sido dos veces víctima de la acción colonialista estadounidense. Después del exilio en 1991, y en donde tuvo que asumir el cargo su primer ministro René Preval, el mandatario regresó entonces a la isla en 1994 para culminar su mandato. Al finalizar el mandato de Preval, Aristide volvió al poder con una significativa mayoría.

Aristide comienza nuevamente con su política anti-imperialista y exige sobre todo a Francia el pago o la devolución de 90 millones de francos-oro que fueron robados por el gobierno francés a Haití entre 1825 y 1885. Pero en 2002 la administración de George W. Bush  tomó la decisión de derrocar a Aristide, para lo cual consulta con Francia.

Nuevamente Aristide fue secuestrado el 29 de febrero de 2004 por las fuerzas especiales estadounidenses, tras haber sido amenazado por los emisarios franceses Régis Debray y Veronique de Villepin-Albanel, quienes intentaron convencerlo de que renunciara.

Ortega recordó también que durante el terremoto de 1931, Nicaragua estaba ocupada por las tropas invasoras norteamericanas y esos soldados se dedicaron a matar a la gente. «Asesinaron gente, esa fue la forma en que ellos contribuyeron a enfrentar la tragedia, porque tenían un dominio militar total en Managua».

Asimismo, al presidente nicaragüense también le preocupa la multiplicación de bases militares de Estados Unidos en territorio latinoamericano. Las más recientes son las siete que instalará en Colombia.

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La igualdad revolucionaria

In Actualidad, Opinión on 17 enero, 2010 at 0:01

Jerónimo Carrera
Presidente del Partido Comunista de Venezuela (PCV)


Desde mucho antes de la gran revolución francesa, de 1789, puede decirse que uno de los objetivos básicos de todos los movimientos revolucionarios, y esto en las más diversas partes del mundo, ha sido el establecimiento de un sistema de organización social que realmente garantice la igualdad entre todos los seres humanos.

Sin embargo, también puede afirmarse que todas las tentativas en tal sentido han resultado fallidas, pese al haberse producido sin duda notables progresos que ameritan reconocimiento por lo que le pueden servir de enseñanzas a nuevos intentos.

De rica experiencia, por ejemplo, ha de servir a la humanidad en su conjunto lo vivido por los ya numerosos pueblos que a la luz del marxismo han emprendido la tarea de edificar sociedades justas, de equilibrio social, y por ello denominadas socialistas. En todas las cuales se ha buscado eliminar las desigualdades, primordialmente en un sentido económico y brindando a todos igualdad de oportunidades.

Los resultados obtenidos -y puedo hablar de ello por experiencia personal, ya que a partir de 1947 llegué a conocer todos y cada uno de los muy diferentes países donde se emprendió tal construcción, e incluso pude vivir durante largos años en alguno de ellos- fueron en general unos resultados alentadores, muy positivos sin duda.

Por lo tanto me suena hasta ridículo que a posteriori se quiera en tales casos hablar de supuestos fracasos del socialismo, sin tomar en cuenta los obstáculos que desde el exterior se les crearon como parte de una llamada “guerra fría”, emprendida por Estados Unidos y los otros países capitalistas apenas finalizó en 1945 la devastadora y prolongada II Guerra Mundial. Es decir, tanto en Europa como también en los continentes asiático y americano, ha sido un socialismo nacido y desarrollado en condiciones no normales, o sea las creadas por una costosa, prolongada y permanente guerra política y económica.

Lo cierto es que en ninguno de esos países había desempleo, ni se veía a nadie pidiendo absolutamente nada. Mucho menos se temía que lo robaran, ni nada parecido. Todo el mundo trabajaba, sin que el Estado les diera nada ya que parte del salario cubría todo lo referente a gastos de salud, una pensión cuando llegaba la edad de retiro, y la educación de los hijos. En fin, eso sí era el verdadero socialismo. Un socialismo para cualquier siglo, pasado o futuro.

Pero de todos modos ese socialismo no logró establecer entre los seres humanos una total igualdad, ni nada cercano. Subsistieron desigualdades notorias en muchos aspectos, especialmente en cuanto a la aparición de una capa burocrática que se adueñó del partido primero, y por esa vía del aparato gubernamental, con privilegios evidentes y chocantes.

Por eso considero indispensable que los marxistas, que somos en primer lugar los comunistas, no cabe duda, estudiemos a fondo lo sucedido en esos países, analizando sus aciertos y fallas. Esto nos plantea, en primer término, el empleo de la crítica y la autocrítica, para que podamos avanzar hacia la sociedad más justa, igualitaria, que ha de ser la sociedad comunista.

Mientras tanto, creo yo, la especie animal a la cual pertenecemos todos los seres humanos, del color, sexo o religión que sea, seguirá teniendo grandes desigualdades, y por lo tanto no tiene nada de sorprendente que entre nosotros aparezcan algunos animales raros.

Geográficamente, por ejemplo, yo me considero uno de los más raros, ya que nunca he sido funcionario público, ni he buscado serlo, como tampoco he aspirado a ser parlamentario ni algo similar. Bastante más raro, todavía, es que no he militado sino en un solo partido político en toda mi vida de 87 años, el partido comunista, desde hace ya más de sesenta años. O sea que en Venezuela ciertamente sí soy un animal muy raro…