Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Socialismo y socialismos

In Actualidad, Opinión on 18 enero, 2010 at 0:01

David Delgado

Es fundamental que exista un lenguaje común entre todos los militantes adscritos al marxismo-leninismo. Es decir, una comprensión estricta de las teorías y conceptos elementales que manejamos los comunistas. Si hablamos de la teoría de la lucha de clases o de la ley del valor marxista, tenemos que saber de lo que hablamos. Igualmente, tenemos que ser capaces de diferenciar entre socialismo y comunismo, entre sociedad socialista y sociedad comunista. Y además, distinguir entre los distintos tipos de socialismo.

Para avanzar en la lucha, en el debate teórico e ideológico, y en la formación de cuadros revolucionarios, primero es imprescindible estudiar. Muchos militantes de organizaciones obreras incurren en el error de querer hacer la revolución (los que aún no han renunciado a ella) sin tener claro para qué y por qué. Se basan en generalidades y rehuyen la concreción. No comprenden las leyes que rigen el modo de producción y apropiación capitalista en la fase imperialista, ni tampoco qué socialismo es el que respaldan.

Los comunistas, en cambio, sí que lo tenemos claro, o al menos deberíamos tenerlo. Los que no lo tengan, no les queda otra que hincar los codos.

Sin embargo, más allá de las diferentes tendencias y corrientes que se han desarrollado desde los orígenes del socialismo científico, más allá de desviacionismos, revisionismos e izquierdismos varios, existe una gran confusión e incomprensión sobre la teorización marxista-leninista de las distintas fases de desarrollo histórico postcapitalista.

Naturalmente, es una quimera pretender discernir en la actualidad sobre como serán exactamente las sociedades socialista y comunista del futuro. Sabemos que el derecho a apropiarse del trabajo ajeno será abolido y que las clases sociales y el Estado como instrumento de la clase dominante para reprimir a la clase oprimida desaparecerán. Si no, estaríamos hablando de otras sociedades. Pero es imposible vaticinar con total rigurosidad muchas otras cosas.

El problema es que muchos dicen ser socialistas pero no definen por qué socialismo abogan. Imbuidos por principios humanistas, desean una sociedad más justa e igualitaria, donde se respeten los derechos humanos y el medio ambiente y se radicalice el derecho burgués.

Pero también están quienes sí definen qué socialismo es el que propugnan. Unos el “socialismo del siglo XXI” dieterichano. Otros el socialismo “real” o cualquier otro, a imagen y semejanza del modelo que más admiran: ya sea el de la URSS de Stalin, la China de Mao, la Albania de Hoxha o la Yugoslavia de Tito. Estos comunistas, a pesar de que en muchos casos reconozcan que sólo están inspirados por estos ideales, terminan extrapolando mecánicamente estas experiencias históricas a su realidad.

Luego está la burguesía imperialista socialdemócrata que se hace llamar socialista, e incluso se agrupan en una Internacional. Pero todo esto no es nada extraordinario ni pasmoso. Marx y Engels le dedican todo un capítulo (III – Literatura socialista y comunista) en el Manifiesto del Partido Comunista (1848), donde abordan el socialismo feudal, el socialismo pequeñoburgués, el socialismo alemán, el socialismo conservador o burgués, y el socialismo y comunismo critico-utópicos de la época, nada más y nada menos.

Imaginemos, un siglo y medio después, con el desarrollo que han experimentado el movimiento obrero y las ideas socialistas, las diferentes variantes que se han teorizado en todo este tiempo dando lugar a un enorme ramillete de socialismos ligera o radicalmente dispares.

No obstante, de todos los que dicen ser socialistas, se pueden reducir las desemejanzas a dos grupos claramente diferenciados: los comunistas y los que no lo son. Cada uno de los bloques es heterogéneo. Ni todos los comunistas son iguales, ni lo son todos los socialistas no comunistas o anticomunistas.

Llegados a este punto habría que hacer una precisión: los comunistas no somos socialistas. Somos herederos y continuadores del socialismo científico y luchamos por el socialismo. De hecho, quienes históricamente han luchado de la forma más resuelta y decidida por el socialismo han sido los comunistas. Pero esta paradoja no implica que seamos estrictamente socialistas. Esta es una ideología diferenciada de la comunista en el seno del movimiento obrero, con características pequeño burguesas.

A los comunistas, lo que nos debe ocupar es la tarea de desembrollar la dificultad que implica para muchos camaradas la comprensión del desarrollo histórico de la sociedad capitalista a la sociedad comunista.

Una idea básica de Marx y Lenin es la concepción del socialismo como período histórico de transición entre el capitalismo y el comunismo, cuya esencia es la dictadura del proletariado. Otra idea importante, es el reconocimiento de la diversidad de formas que tendrá este período. Es decir, que los comunistas definimos el socialismo como la primera fase de la sociedad comunista caracterizada como no podía ser de otro modo, por la diversidad de formas en que se desarrolla, pero cuya esencia de todas ellas es la dictadura del proletariado; y en último término no es más que un período histórico de transición entre la sociedad de esclavos asalariados del capitalismo y la sociedad comunista.

Uno de los debates más rutinarios en el movimiento comunista es el de evaluar que Estados son socialistas y cuales no. Unos piensan que Cuba es el único país socialista que queda en pie, otros añaden a la lista a Corea del Norte, y los más “osados” (a decir por la reacción de algunos) reconocemos también a China y Vietnam.

La realidad es que cada uno con sus propias armas y métodos avanza hacia el socialismo. Bien diferente es el modo en el que lo hacen: respetando más o menos la economía política marxista, por ejemplo.

Hillel Ticktin, opina que el socialismo de mercado es una “imposibilidad práctica, indeseable y no tiene nada que ver con el socialismo”. También cree que en el socialismo “dejan de existir el valor y el dinero”, y que de acuerdo a todo esto, el socialismo de mercado debería ser considerado como una “variedad del capitalismo”.

Ernst Mandel también considera incompatibles al socialismo y el mercado. Y llegó a describir el socialismo de Marx como “una sociedad regida por los productores libremente asociados, en la que la producción mercantil, las clases sociales, y el estado se han extinguido”.

En contra de lo que opinan ambos, en el socialismo existe la producción mercantil, el mercado, el valor, el dinero, las clases sociales y el Estado. Confunden socialismo con comunismo, que es un error muy frecuente.

En el socialismo perdura la producción mercantil, lo que cambia es el modo de apropiación. Y la división de la sociedad en clases, así como la lucha entre éstas, también continúa. Por tanto, existe el Estado, en este caso al servicio del proletariado organizado como clase dominante.

En definitiva, lo que hay que tener presente es que el socialismo no es un fin en sí mismo ni representa con respecto al capitalismo un antagonismo radical. Muchos elementos del capitalismo perviven en el socialismo, como el carácter asalariado del trabajo. La diferencia es que en esta fase empieza la desaparición del derecho a la apropiación del trabajo ajeno.

Por tanto, no debemos imaginarnos ni aspirar a que las sociedades socialistas sean como nos gustaría que fueran, si no como pueden ser en base a las condiciones objetivas.

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Represión anticomunista en la República de Moldavia

In Actualidad, Represión on 18 enero, 2010 at 0:00

El nuevo gobierno ultraliberal de Moldavia ha organizado y llevado a cabo un masiva operación represiva contra los comunistas, y especialmente contra el ala juvenil del Partido de los Comunistas de la República de Moldavia (PCRM) y los miembros de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC).

Como se expone en la declaración hecha pública a este respecto por el PCRM, “decenas de jóvenes integrantes de las agrupaciones del Partido en Chisinau, han sido llamados a declarar en comisaría, incluido el primer secretario de la agrupación de Chokan, candidato a diputado por el PCRM, M.Polyansky.

Así mismo se han efectuado registros arbitrarios e ilegales en números pisos de nuestros activistas y partidarios, además de detener y mantener incomunicado a un joven comunista durante más de doce horas, impidiéndole el derecho a efectuar una llamada o recibir asistencia jurídica.

Durante los interrogatorios, los efectivos policiales exigían a los representantes del PCRM reconocer su participación en los hechos acaecidos en la plaza central de Chisinau el 14 de octubre de 2009”.

Aquel día, en el centro de Chisinau en mitad de una fiesta popular, unos desconocidos hicieron detonar una granada. Con esa provocación contra losjóvenes comunistas, el nuevo gobierno de Moldavia celebraba sin querer sus tres primeros meses de desgobierno y su incapacidad para enfrentar el auge de la delincuencia.

En un primer momento apuntaron a la huella de Prednistrovie, diciendo que la granada que había explotado habría sido supuestamente robada de los arsenales de Prednistrovie. Cuando se aclaró que la granada estaba fabricada en 1942, detuvieron al primer joven que pasaba por ahí, intentando así calmar la ola de indignación popular con la desidia e incapacidad del gobierno. Sin embargo el detenido tenía una sólida coartada. Fue entonces cuando se lanzaron a arrestar comunistas.

En la declaración de la UJC se dice: “la Unión de la Juventud Comunista considera el trato hacia sus activistas un eslabón más en esa larga cadena que persigue desacreditar a nuestra organización e intenta paralizar nuestra actividad mediante la presión y la intimidación, características de un estado policial”.

Las acciones del nuevo gobierno tienen un connotado y creciente carácter represivo anticomunista. “Desde los primeros días de su llegada al poder, la coalición de ultraderecha ha invertido una cantidad considerable de recursos y esfuerzos propagandísticos para desacreditar y atemorizar a los militantes del PCRM, a sus activistas y simpatizantes. Hoy debemos constatar que desgraciadamente el gobierno ha pasado de las palabras y las amenazas a los hechos, recurriendo al uso de la fuerza y la provocación para con los miembros del opositor Partido Comunista”.

Para ello se están usando las palancas de presión económica sobre la población. Así por ejemplo, el nuevo gobierno se puede permitir anular la financiación del nuevo sistema de canalización -con las obras ya comenzadas- en diversas zonas rurales, debido a que en las elecciones pasadas sus habitantes respaldaran al PCRM.

Como se dice en la declaración conjunta del PCRM y la UJC, Moldavia no solo está regresando al anticomunismo cavernario propio de los primeros años de la década de los 90, sino también a los métodos intimidatorios y de presión, característicos de un estado policial, lo que demuestra que estamos ante evidentes señales de la formación en la República de Moldavia de una dictadura de derechas.

Así mismo subrayan, que el partido y la juventud saldrán en defensa de cualquier ciudadano, víctima de la represión por parte del actual gobierno, utilizando para ello todos los medios y recursos disponibles, ya sean jurídicos, políticos o informativos.