Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Archive for 1/03/10|Daily archive page

Unidad del Pueblo se desmarca de la manifestación del 6 de marzo porque detrás de la convocatoria se esconde la “barbarie”

In Actualidad on 1 marzo, 2010 at 21:44

Vicente Quintana, secretario de Organización de Unidad del Pueblo (UP), analizó en una entrevista en el programa La Trapera de Radio San Borondón la idea de nación que defiende el editorialista de El Día, asegurando que las riendas del soberanismo no deben recaer en manos de los de siempre, ni de los mismos cuatro políticos, ni en los mismos empresarios que han esquilmado los recursos en su beneficio personal, que se han enriquecido y que han enladrillado a las islas desde un extremo al otro, lo que nos ha llevado a la situación en la que estamos.

Vicente Quintana explicó que Unidad del Pueblo no participa en la manifestación del próximo 6 de marzo, puesto que tras las primeras reuniones, en donde dijeron lo que consideraron oportuno, han visto que no se dan las condiciones adecuadas para apoyar ese acto.

Consideró que la cuestión independentista tiene que ser dotada de contenido desde ya y se preguntó en qué oscuro laboratorio se está elaborando el manifiesto de dicha convocatoria, puesto que su formación estaba de acuerdo con el que se elaboró en Tenerife, sin embargo no pasa por el elaborado para Gran Canaria puesto que el independentismo no es una cuestión de islas sino del conjunto de Canarias.

Tras aclarar que su formación política respeta a los colectivos que siguen adelante con la manifestación, dejó claro también que no apoya esta convocatoria porque no está de acuerdo en las formas en que se están moviendo los hilos, ya que prefiere ser fiel al ideal de su partido, teniendo en cuenta que las cosas se deben decir claramente y no andarse con tonterías.

El dirigente de UP aseguró que no es la primera vez que critica los posicionamientos de El Día y de su editor y asegura que “para seguir con los mismos amos” no cuenten con su partido, añadiendo que para que todo se quede como está tampoco contarán con Unidad del Pueblo, que sí quiere la independencia, lucha por una Canarias libre y socialista, pero llena de contenido en donde la gente sea capaz de tirar para adelante.

Quintana señala que no va a hacer campaña en contra de la manifestación del próximo 6 de marzo, pero dejó claro que Unidad del Pueblo no apoya la convocatoria porque no comparte lo que hay detrás, que no es otra cosa que la “barbarie”, ya que parece ser que la historia de Canarias se paró en el siglo XV y desde ese momento hasta ahora no ha pasado nada, salvo cuando nació Antonio Cubillo, que fue cuando empezó la historia moderna de Canarias.

Explicó que la situación actual de las islas requiere de medidas excepcionales y hace un llamamiento para que los partidos a la izquierda del PSOE trabajen por conformar una unidad de acción para poder empezar a cambiar Canarias, algo que pasa irremediablemente por cambiar todo lo que está, empezando por el gobierno de las dos derechas que nos ha tocado padecer durante los últimos 25 años, para que las instituciones se renueven y entre aire fresco y que en los partidos se configure de una vez un proyecto serio de Canarias tratando de confeccionar una hoja de ruta en la que saber a dónde queremos ir y cómo queremos hacerlo.

El dirigente de UP señaló que se hace imprescindble conquistar zonas de soberanía, suficiente como para poder decidir desde Canarias y no desde la península, pero no puede ser un proyecto basado en mitos e irrealidades como las abogadas por El Día, porque el recurso natural del sol está ahí, es cierto, pero no puede abogarse por mantener el binomio turismo-construcción, y menos que las riendas del soberanismo recaigan en manos de los de siempre, ni los mismos cuatro políticos, ni en los mismos empresarios que han esquilmado los recursos en su beneficio personal, que se han enriquecido y que han enladrillado a las islas desde un extremo al otro, lo que nos ha llevado a la situación en la que estamos.

Desde su punto de vista, se hace imprescindible cambiar el modelo económico, lo cual no se logra de la noche a la mañana, ni por decreto, sino que hay que empezar a trabajar y muy seriamente, logrando que los ayuntamientos no vivan de las licencias de construcción para evitar que siga habiendo corrupción urbanística, potenciar un cambio en las administraciones públicas, pero sobre todo lo importante es cambiar la concepción de cuestiones vitales en las islas como el sector energético y la agricultura, así como el modelo sustentado desde siempre, “la única parcelita, porque desde siempre los políticos se han dedicado a poner todos los huevos en la misma cesta, primero fue la caña de azúcar, después el plátano y ahora el turismo”.

Quintana advierte que no podemos seguir pensando que dentro de poco se saldrá de la crisis y llegará el nuevo maná, porque la realidad es que el modelo está agotado y lo importante es diversificar la economía, cambiando desde la raíz no sólo el modelo productivo, económico, sino también el político, “quitándonos del medio a toda esa caterva de inútiles que hemos padecido y seguimos padeciendo”.

Para posibilitar el cambio, Quintana afirmó  que hay que hacer a la ciudadanía partícipe de ese cambio, de ese modo palparán que ese cambio es posible, señalando  que para salir de la auténtica miseria que se vive actualmente en Canarias es cambiando desde las bases el modelo político y de modelo económico, todo lo demás son “boberías”, puesto que no es cierto aquello que se dice desde El Día que primero hay que lograr la independencia y luego ya se verá que modelo se adoptará, sino que lo primero es posibilitar el cambio y después ya se podrá hablar de independentismo.


Audio de la entrevista


(Extraído de Revista Digital San Borondón)

La guerra de Afganistán hace crujir Europa

In Actualidad on 1 marzo, 2010 at 0:01

Nunca había sucedido que todo un grupo parlamentario fuera expulsado de una sesión del Bundestag. Sucedió el pasado jueves en Berlín. Los 76 diputados de Die Linke, el partido de la izquierda, fueron expulsados en bloque por el Presidente de la Cámara, durante el debate para aprobar el incremento de tropas alemanas en Afganistán. Los Verdes (que metieron a Alemania en la guerra gobernando con los socialdemócratas) se abstuvieron. Les dio igual la ocupación de Afganistán, y se encogieron de hombros ante la recriminación de los diputados de La Izquierda.

El incidente se produjo al término de una apasionada intervención de la diputada de Die Linke, Christine Buchholz. Los diputados de su grupo se levantaron de sus asientos sosteniendo en silencio carteles con los nombres de las víctimas del bombardeo ordenado por el ejército alemán el 4 de septiembre en Kunduz, que costó la vida a unos 140 civiles.

Buchholz, recién llegada de Afganistán, había dicho que “la insurgencia afgana tiene apoyo popular y es parte de la población”. “Eso significa que la lucha contra la insurgencia y la protección de la población son temas irreconciliables”, y que, “Alemania está metida en una guerra contra la población”, añadió. La diputada recordó la creciente cifra de víctimas civiles en Afganistán barajada por la ONU en 2009, 2150 muertos civiles, entre ellos 350 niños, y mencionó algunos impactantes testimonios de víctimas del bombardeo del 4 de septiembre.

Por 429 votos y 111 en contra, con 46 abstenciones del Partido Verde, y con el apoyo de la oposición socialdemócrata, se aprobó el envío de 850 soldados más a Afganistán, que eleva el contingente alemán a 5.350 soldados. Die Linke es el único grupo parlamentario del Bundestag cuyos diputados merecen el privilegio de tener sus comunicaciones electrónicas y telefónicas vigiladas por los servicios secretos, según se reconoció oficialmente el año pasado.

Según la última encuesta realizada en Alemania, nada menos que el 71% de los ciudadanos de este país están en contra o expresan escepticismo sobre la guerra de Afganistán. Pero no solo en la gran potencia germánica crujen las contradicciones de mantener una guerra imperialista. En Holanda, con el 66% de la opinión pública en contra de la participación en la agresión a Afganistán, los plazos de retirada del contingente militar holandés del país asiático ha provocado la ruptura de la coalición política que gobernó en Holanda desde febrero de 2007.

El primer ministro democristiano, Jan Peter Balkenende, no pudo evitar el desplome de su gobierno, tras un acalorado debate que terminó con la salida del Partido Laborista. Mientras la agrupación Democristiana (CDA), de Balkenende, y su aliado minoritario, la Unión Cristiana, apostaron por cumplir los pedidos de la OTAN con una extensión a un año de la misión militar en el país centroasiático, los laboristas reclamaron iniciar la salida del territorio afgano en agosto de 2010, conforme a lo pactado en 2007.

Las horas de discusión en el Consejo de Ministros holandés fueron en vano: el cuarto gabinete encabezado durante casi una década por el político democristiano se hizo añicos. Los partidos de la alianza de centro-izquierda acordaron entonces que la prórroga para la permanencia de unos dos mil 160 soldados, aprobada por el parlamento hace tres años sería la última.

Las contradicciones suben de nivel en todos los países europeos que, en general, se quieren librar de su participación en una guerra en la que se mantienen –procurando por todos los medios eludir las acciones que puedan causarles bajas– por las presiones estadounidenses. Justo antes de que los ministros de defensa europeos se reunieran ese mismo jueves en Mallorca (España), el Secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, les urgía a que invirtieran más dinero en su propia seguridad: “Ahora es más necesario que durante la Guerra Fría”.

EEUU es consciente del rechazo que la guerra contra Afganistán genera en la opinión pública europea. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, presente en la reunión de Mallorca, les leyó la cartilla a los ministros europeos, criticando los “problemas de capacidad” militar de Europa e “invitándoles” a salvar los obstáculos políticos con Estados Unidos para potenciar la colaboración con la OTAN. Y evidenció las fisuras entre EEUU y los países europeos cuando se lamentó diciendo que “es un poco absurdo, y los contribuyentes no lo entenderían, que la UE y la OTAN intervengan en los mismos teatros de operaciones y aún no hayan sido capaces de conseguir un acuerdo”.

Pero es difícil sentir entusiasmo cuando, tras nueve años de invasión extranjera comandada por Estados Unidos y la OTAN, la guerra está prácticamente perdida y el número de ocupantes muertos sigue creciendo. Desde 2001 la coalición invasora registra 1.661 muertos en combate (mil norteamericanos). Solo en 2009, en el año más sangriento, 519 muertes (319 estadounidenses). Además, las numerosas víctimas civiles, en la mayoría de los casos mujeres y niños, acrecienta también la ola de rechazo a la guerra.

En Reino Unido, país que registra después de Estados Unidos el mayor número de muertos (263), cada vez son más quienes creen que no habrá un éxito en la guerra contra la resistencia. Las imágenes de los féretros de soldados muertos repatriados y las trágicas historias de sus familiares han mellado la confianza de los británicos. La cifra de escépticos creció en noviembre de 58% al 64%, en tanto un 63% reclamó al gobierno el regreso a casa de los soldados británicos, según una encuesta de la cadena BBC.

Francia, cuarto por la envergadura de su contribución dentro de la ISAF, respondió con solo un incremento de 80 “instructores” a los pedidos de refuerzos del presidente estadounidense, Barack Obama. La decisión del mandatario Nicolás Sarkozy al parecer es reflejo del aplastante repudio de la sociedad gala: un 82% deplora la nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán.

En España, la entidad Justícia i Pau de Barcelona ha interpuesto recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Supremo contra la decisión del Gobierno adoptada el 12 de febrero de 2010 de enviar un contingente de 511 militares a Afganistán. En el recurso se solicita, como medida cautelar, que se ordene la paralización del envío de tropas o, en su caso, que se ordene su vuelta a casa. El recurso se basa en que la participación española lo es en una guerra contraria al Derecho español y al Derecho internacional.

Los argumentos en que se fundamenta el recurso contencioso-administrativo son, en primer lugar, que el envío de tropas se ha realizado al margen de la Constitución española cuyo artículo 63.3 establece que «Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz». Aunque el envío de tropas fue autorizado por el Congreso de los Diputados el día 18 de febrero, no ha intervenido ni el Senado ni el Jefe del Estado.

En segundo lugar, que las tropas españolas no pueden participar en una misión de la OTAN que se sitúa claramente al margen del Tratado del Atlántico Norte, ratificado por el Estado español. Los artículos 5 y 6 del Tratado del Atlántico Norte sólo contemplan el uso de la fuerza armada en ejercicio del derecho a la legítima defensa ante un ataque armado a una de las partes en Europa o América del Norte, y hasta que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas haya tomado las medidas pertinentes.

En tercer lugar, que la ISAF se encuentra subordinada a la operación Libertad Duradera, prueba de ello es que el general Stanley A. McChrystal, es el Comandante de ambas. La operación Libertad Duradera es una guerra de agresión ya que incumple de forma manifiesta la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales y las condiciones a que se somete el derecho de legítima defensa establecidos en los artículos 2.4 y 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

Y, por último, que las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que autorizan el uso de la fuerza por parte de la ISAF son contrarias a la Carta de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad no puede convalidar una guerra de agresión como es la guerra de Afganistán, ya que eso viola el contenido de la Carta de las Naciones Unidas.

Pero si la opinión pública europea se moviliza por razones más que evidentes, qué decir de las que apenas se nombran. Por ejemplo, la decisión de Estados Unidos de no tocar la producción de opio en Afganistán, rechazando destruir las plantaciones de opio, según la nueva estrategia de Barak Obama para no enemistarse con los señores de la guerra y los narcotraficantes que conforman la escuálida base social del gobierno marioneta de Karzai.

Algo que, sin duda, deberían saber las madres y padres de los cientos de miles de heroinómanos de EEUU y la Unión Europea, pero que la prensa imperialista no tiene interés en airear.


Artículos relacionados:

Operación “Mushtarak”: juntos, hacia la barbarie y la derrota final

Afganistán: «avance elástico sobre la retaguardia»

Zapatero y la narco-ocupación de Afganistán