Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Archive for 23/03/10|Daily archive page

EEUU es el mayor manipulador de los tipos de cambio en el mundo

In Actualidad, Economía on 23 marzo, 2010 at 0:01

Editorial  de
Diario del Pueblo


Suficientes pruebas muestran que Estados Unidos, que acusa con frecuencia a otro país de manipular las tasas de cambio y le ejerce continuas presiones para cambiar el valor de su moneda, es precisamente el más grande “país manipulador de los tipos de cambio” en el mundo. Este país hegemónico que coloca sus estrechos intereses económicos y políticos por encima de todo, en realidad, no tiene ninguna condición para hacer, a título de viejo maestro, comentarios y críticas imprudentes contra los tipos de cambio y políticas pertinentes de otros países.

Desde luego, los medios y formas de Estados Unidos para manipular las tasas de cambio son relativamente encubiertos y astutos. Cao Honghui, director de la Oficina de Mercado Financiero del Instituto Financiero de la Academia de Ciencias Sociales de China, señaló: Estados Unidos ha venido manipulando las tasas de cambio del dólar a través de formas indirectas y recursos astutos. Por ejemplo, recurre con frecuencia a engañosos informes de bancos de inversión o resultados de estudio de los expertos para difundir informaciones seductoras en el mercado destinadas a revaluar o devaluar el dólar.

El que últimamente, los fondos compensatorios de Estados Unidos menospreciaran el euro y la libra esterlina y, en el futuro, puedan atacar al yen es precisamente un ejemplo de que EEUU manipula el dólar en forma encubierta. A través del ataque a las monedas de estas economías principales, Estados Unidos ha podido mantener la posición dura del dólar como instrumento de su hegemonía, ayudar a sí mismo a librarse del pantano de la recesión económica y ganar la iniciativa para una nueva vuelta de desarrollo.

Estados Unidos, mediante la manipulación de las tasas de cambio del dólar, ha reducido en grandes márgenes las reservas y propiedades en dólar de China y otros países en vías de desarrollo para superar la presión de su enorme deuda externa y, al mismo tiempo, se ha aprovechado del “efecto de evaluación de valor” para elevar el valor de sus propios bienes relacionados con el exterior.

Por ejemplo, bajo la manipulación de la Reserva Federal de Estados Unidos, el dólar devaluó frenéticamente en más del 40% después de firmado en 1985 el “Acuerdo de Plaza”; después de 2001, la continua devaluación del dólar frente a las principales monedas ha excedido del 30%. Correspondientemente, aunque el volumen total de la deuda externa de Estados Unidos se incrementó en 3,856 billones de dólares, la deuda neta disminuyó en 199.000 millones de dólares, es decir, obtuvo una ganancia neta de capital por el monto de 4,055 billones de dólares, de los cuales 892.000 millones de dólares por la manipulación de la devaluación del dólar y 3,163 billones de dólares por forzar la revaluación de monedas de otros países y lograr una ganancia neta a través de los cambios de los precios de bienes.

Cuando Estados Unidos recurre a medios políticos, diplomáticos y comerciales para obligar al renminbi a revaluar de acuerdo con su exigencia y criterio, también intenta dejar el comercio de las exportaciones de China en una situación difícil, muchas empresas en quiebra, innumerables trabajadores en desempleo, abatida la economía e inestabilidad social.

Para enfrentar el impacto de la crisis financiera provocada por él mismo, EEUU tuvo que imprimir billetes y pedir préstamos en grandes cantidades y, en el curso de pedir créditos, se vio obligado a revaluar el dólar para elevar la capacidad seductora. Entonces, Estados Unidos recurrió primero al Fondo de Estabilización para vender euro en grandes sumas, lo que condujo a una vertiginosa caída del euro y el alza del dólar y luego, imprimió frenéticamente billetes y, a través de una serie de complejos procedimientos y medios manipuladores como la eliminación de las deudas de cobranza dudable, controló la tasa de aumento del dólar para alcanzar sus objetivos.

Zhang Monan, vice investigador del Departamento de Pronósticos Económicos del Centro Nacional de Informaciones, indicó: La tendencia de la marcha del dólar siempre coincide hábilmente con el ritmo de la recuperación económica de Estados Unidos y el ciclo del dólar corresponde justamente al ciclo de la recuperación económica, lo que es también una manifestación y resultado de la manipulación de las tasas de cambio por parte de Estados Unidos. El reajuste táctico del dólar tiene un fuerte color egoísta y unilateralista; el alza y la caída del dólar, aparentemente sin ley alguna, coinciden de hecho con las tácticas económicas de Estados Unidos.

De 2009 a esta parte, la crisis económica mundial ha mostrado obviamente tres etapas, es decir, la de agravamiento (de comienzos de 2009 a comienzos del mes de marzo), la de mejoramiento (de comienzos de marzo a fines de octubre de 2009) y la de recuperación (de fines de octubre de 2009 hasta la fecha). El ciclo del dólar coincide precisamente con el ciclo de la recuperación económica.

En la etapa de agravamiento, todo el mercado financiero global estaba ocupado en la “deleveragización” en tanto que el dólar aprovechó su “propiedad de evitar riesgos” y su posición fuerte de etapa para atraer el retorno de fondos a su territorio y equilibrar el balance por saldos.

En la etapa de mejoramiento, Estados Unidos abrió la válvula de la movilidad del dólar, de modo que la cuantificación de la relajante política monetaria no sólo incitó un fuerte repunte del mercado de capital, sino que también, a través de la devaluación del dólar en grandes márgenes, estimuló la poderosa recuperación de la economía física, particularmente del comercio.

En la etapa de recuperación, Estados Unidos logró terminar su profunda recesión económica en el tercer trimestre, con un crecimiento de 3,5% (fue reajustado en 2,2% después del trimestre); de este modo el dólar cumplió su tarea de “aparato equilibrante” para reajustar la recuperación económica y, para mantener el equilibro de intereses del dólar y compensar la brecha de etapa desde hace un año, su margen de repunte superó el 5%. De fines del año pasado a esta parte, debido a la crisis financiera en Europa, el dólar tuvo un fuerte repunte y revaluó en cerca del 10%.

En general, la Reserva Federal de Estados Unidos sigue una táctica de “descuido de buena voluntad” respecto a las tasas de cambio del dólar y su política monetaria se basa completamente en la situación económica de Estados Unidos, de manera que los tipos de cambio del dólar no son norma de medir o variar la política monetaria.

No obstante, cuando las cuentas corrientes suben abruptamente o la deuda externa se incrementa vertiginosamente, la Reserva Federal de Estados Unidos toma medidas para intervenir en el mercado u obligar a revaluar las monedas de otros países y manipular la devaluación del dólar para promover las exportaciones, mejorar el pago internacional y reducir la neta deuda externa.

Cuando la comunidad internacional pone en tela de juicio la fiabilidad del dólar y se reduce grandemente la velocidad del flujo de fondos hacia Estados Unidos, el gobierno estadounidense entona en tono alto un fuerte dólar, e incluso toma la iniciativa de intervenir en el mercado para elevar el tipo de cambio del dólar.

Xiang Songzuo, subdirector del Instituto de Monedas Internacionales de la Universidad del Pueblo de China, puntualizó: La política monetaria de Estados Unidos es “antojadiza”, pues cuando es necesario devaluar, manipula inmediatamente para lograrlo; y cuando es necesario revaluar, manipula de inmediato para alcanzarlo. La condición clave para esa política de tipo de cambio es precisamente la “tasa de cambio flotante”.

Yu Zuyao, académico honorario de la Academia de Ciencias Sociales de China, apuntó: “Las maniobras e intentos de Estados Unidos de manipular las tasas de cambio vienen de largo y tienen objetivos múltiples, pues no es tan sencillo como conquistar ventajas económicas y comerciales. El tipo de cambio del renminbi no puede someterse a voluntad de otros países. En realidad, ninguno de los bancos centrales, incluidos los de los países occidentales, deja rienda suelta a las tasas de cambio, la cantidad de dinero puesto en circulación y la cantidad de préstamos.”


(Extraído de Pueblo en línea)