Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Tiempos de cambios y transformaciones: una reflexión necesaria en el movimiento comunista canario

In Actualidad on 7 abril, 2010 at 0:01

David Delgado


A nadie debería escapársele que las perspectivas políticas de la izquierda canaria se están transformando. Que se empiezan a vislumbrar atisbos de superación de las viejas formulaciones y actitudes sectarias predominantes en el acontecer político desde la conversión del Estado español en un régimen democrático burgués, constitucionalista y autonomista. Que ahora todo el mundo es unitario (aunque unos lo demuestren más que otros), y que la tendencia a concebir a otras formaciones de izquierda como contrincantes electorales que no hacen más que estorbar, sin entender el componente de clase, las diferencias tácticas existentes, y la necesidad de articular en torno a esa realidad, alianzas y frentes populares amplios, está siendo superada progresivamente por la tendencia al reconocimiento de los diferentes grupos políticos, sindicales y sociales organizados, la confraternización y la unidad de acción.

Pese a todo ello, el proceso está aún muy inmaduro, en su fase inicial, y no ha terminado de ser asimilado por todos, como es natural. Pero en el caso concreto de los comunistas, sí que están habiendo pasos muy importantes en la dirección correcta, y las diferentes manifestaciones, concentraciones y actividades políticas públicas que se han desarrollado en los últimos meses, reflejan en cierto modo este nuevo marco político.

Aunque aún es tan sólo el principio. No hay mucho que celebrar todavía. En cambio sí que queda muchísimo trabajo unitario por delante, mucha coordinación, mucho debate y mucha voluntad por parte de todos para avanzar. Porque el que empuje en la otra trayectoria, la de perpetuar el sectarismo, la división y la hostilidad hacia los camaradas de otras organizaciones, se quedará atrás rezagado, y acabará pagándolo caro políticamente.

Desde un principio, por nuestra parte, dejamos absolutamente claro que la necesidad y conveniencia de la unidad de los comunistas es irrenunciable, pero que esa política unitaria, en ningún caso, debía formularse de manera burocrática, artificial, acrítica, ni ser asumida ex profeso como algo electoral. Se trata de todo lo contrario. De que la unidad posibilite la crítica ideológica, fomente la riqueza de ideas y el debate fecundo.

Los comunistas tenemos el deber y la responsabilidad de organizarnos y configurarnos como un bloque ideológicamente férreo, para afrontar nuestro papel de vanguardia organizada de la clase obrera canaria, en un momento histórico en el que la recesión económica imperialista ha puesto una vez más al descubierto que Canarias es el eslabón más débil de la Unión Europea, y que este modelo económico productivo que nos han impuesto por la fuerza tiene que ser destruido.

Uno de los puntos de partida para los comunistas canarios debe ser, precisamente, analizar los inicios del comunismo maduro en Canarias y aprender de esa experiencia. Recordar a Guillermo Ascanio, José Miguel Pérez, Eduardo Suárez y muchos otros comunistas cuyas teorizaciones y cuyo ejemplo revolucionario siguen vivos y nos son de especial interés en esta etapa concreta de crecimiento a todos los niveles.

Una de las primeras enseñanzas que tenemos que extraer de la práctica política de los fundadores del comunismo canario, es la de desarrollar un periodismo revolucionario. Plantar cara al enemigo en el terreno ideológico, tener nuestra referencia, y que esta penetre en el seno de la clase obrera como altavoz de las ideas comunistas. Utilizar de inspiración la herencia del trabajo de Guillermo Ascanio en el Altavoz, o del semanario Espartaco, el que fuera órgano de la Federación de Trabajadores de La Palma y principal publicación del movimiento comunista canario de la época, en el cual José Miguel Pérez abordaba multitud de temas: situación de la clase obrera y el campesinado canario, política del gobierno republicano, reflexiones teóricas y cuestiones trascendentes de Canarias, el Estado español y el mundo en su conjunto. En esencia, retomar las ideas leninistas sobre la organización y la batalla ideológica expresadas en la obra: ¿Qué hacer?

Hay que recordar que estos primeros líderes del movimiento comunista canario se oponían al reformismo, el oportunismo, el revisionismo y la conciliación de clases. Recordar también la crítica de José Miguel Pérez, en enero de 1933, a los socialistas como Besteiro, y a todos aquellos que estaban en el gobierno y se pusieron al servicio de la revolución burguesa. Su crítica a la “colaboración vergonzante” con la burguesía y su llamamiento a la conquista revolucionaria del Poder.

Tener absolutamente presente, atendiendo a la opinión que Guillermo Ascanio plasmó en noviembre de 1930 en el número 10 de Altavoz, que el republicanismo per se no es un ideal de los comunistas si no está completamente ligado a la implantación de un régimen socialista del proletariado. Hay que combatir toda manifestación de “hacer una revolución de orden. Es decir, cambiar solamente el nombre de Monarquía por el de República y continuar la misma organización estatal”. Hay que tener muy claras estas cuestiones que Lenin profundizó en El Estado y la revolución.

Hay que huir del “dogmatismo democrático”, una expresión que da título a otro de los artículos de José Miguel Pérez de abril de 1932, refiriéndose a la dogmatización que se hace de la democracia como en el pasado se hizo del despotismo, “estrangulando voluntades”, anulando y reprimiendo el entusiasmo y la rebeldía, sacralizando el principio de autoridad, el mantenimiento del orden y el cumplimiento de las leyes.

Hay que estudiar mucho conjuntamente. Realizar un análisis profundo de la historia del movimiento comunista canario, sus organizaciones, ideas, personalidades, formulaciones teóricas, y del desarrollo de las capas populares hasta la actual configuración de una sociedad mayoritariamente asalariada. Instruirnos con todo el legado teórico y práctico de la historia contemporánea y reciente. Seguir con la superación de la falsa dicotomía entre organizaciones que defienden tácticas diferentes. Avanzar hacia la unificación de los comunistas. Confluir en la formación de cuadros y espacios de debates amplios.

El fundamento teórico que expresa el proyecto revolucionario de los comunistas canarios y sus objetivos, fue expuesto por el Frente Único Revolucionario (FUR) en el año 1934: «la liberación de Canarias de la opresión del imperialismo español y el derecho a la autodeterminación hasta la constitución en Estado independiente, si tal fuese su voluntad.«

Y en todo este proceso, tenemos que ser conscientes de la necesidad de fortalecer la alianza con los socialistas revolucionarios fundamentalmente, y con todos nuestros potenciales aliados de las clases y sectores sociales interesados en la superación de este sistema socio-económico desde posiciones antimonopolistas y anticapitalistas.

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