Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La caída de una revolución avisada (I)

In Cultura, Historia on 16 abril, 2010 at 0:01

victor1COLABORACIÓN


Víctor J. Rodríguez Calderón

Se cumple el octavo aniversario del frustrado golpe de estado contra el gobierno constitucional del Presidente Hugo Chávez Frías, y habiendo sido testigo y participante de unos hechos que se han perdido en el bosque de los silencios, considero necesario ubicarlos con el estricto sentido de la información y hacerlo en su contexto periodístico histórico, porque a pesar de haberlos vivido en poco tiempo, fueron días muy difíciles, peligrosos y combativos, pues el enemigo desesperado, angustiado y tenebroso, se desencadenó en una furia de odio y rencor como los más terribles conspiradores jurados contra la libertad, la justicia, la inteligencia, la cultura y nuestra carta magna. Aquellos que se jactaban de padres de la democracia, se enajenaron para convertirse en los más absurdos enemigos y criminales.

Muchas cosas se han ocultado, pero, cierto es que además de mi persona, existen muchos periodistas actores que somos testigos reales de aquellos acontecimientos, tan complejos, que esta crónica puede resultar una amenaza para la larga impunidad que se ha estacionado en todas sus acciones. Nuestro deber es informar el drama vivido esos días, por todos los venezolanos y especialmente por los revolucionarios bolivarianos.

Se han levantado historias, especulaciones, algunas de ellas muy epopeyicas e interesadas, donde han aparecido muchos héroes, ahora y que revolucionarios, vociferando testimonios que nunca vivieron, porque en esos momentos, la verdad es que estuvieron bien resguardados en sus madrigueras… Y lo mas trágico, que muchos asesinos nacidos en esa revuelta ahora son: “presos políticos” “momias putrefactas” de una oposición que no encuentra como salir del hueco de su propia sepultura. Entre otras de las cosas, recuerdo que algunos diputados oficialistas pasaron de inmediato a la clandestinidad; otros ya estaban a disposición del nuevo gobierno, como los que también estuvimos al lado del Presidente, defendiendo la causa y a los militares que más adelante nombraré en plena acción. Los revolucionarios bolivarianos no debemos olvidar lo que nos dejó Bolívar: “En moral como en política hay reglas que no se deben traspasar, pues su violación suele costar caro”.

A Francisco de Paula Santander. Lima, 30 de Octubre de 1823.

Estuvimos al lado de los protagonistas de uno y otro bando, los escuchamos, los vimos, unos derrotados y otros vociferando la victoria y junto a ellos estuvimos en todo el medio de las acciones, de ahí que moralmente, profesionalmente, estemos plenamente autorizados para terminar el rompecabezas que todavía a estas alturas, está incompleto.

LO QUE SE HA MANTENIDO OCULTO: Cuando estallan estas acciones Venpres era uno de los órganos oficiales de información del Estado Venezolano, quizás el mas subestimado por el Gobierno del Presidente Chávez, pero para los que laborábamos allí, el mas grande y de mayor valor en esos momentos de tantas dificultades, donde se abrío un nuevo proceso histórico.

El jueves 11 de Abril de 2002, todo el personal periodístico se preparaba para afrontar los sucesos anunciados. En la mañana comenzaron a congregarse los manifestantes de la marcha de la oposición, la cual estaba autorizada a salir del Parque del Este hasta las estructuras de petróleos de Venezuela, en Chuao. Nosotros pautamos 3 periodistas y 2 fotógrafos para seguir sus incidencias. Yo, para ese momento me desempeñaba como Director de Información y Redacción de dicho organismo, constantemente mantenía comunicación directa con la prensa presidencial e informaciones de otros colegas que había ubicado en las estaciones de televisión quienes me informaban que los principales protagonistas de la conspiración brincaban de un canal de televisión a otro, y que estaban azuzando al pueblo soberano con diversos argumentos, entre los que estaban los temas que para ese momento calaban con facilidad, Cuba, petróleo, Fidel Castro, el comunismo y la guerrilla colombiana, sobre todo en esa irreflexible clase media que se había declarado enemiga acérrima del gobierno nacional.

Los encargados de esta estrategia no desaprovecharon ni un minuto, ellos se propusieron asestarle el golpe definitivo al Presidente Hugo Chávez y por encima de todo tenían que justificar los medios. De ahí que nunca utilizaron los más serios, sino lo más vendibles.

ASI CORRIO DENTRO DE LA AGENCIA LA CRONOLOGIA DEL TIEMPO Y ASI FUERON LOS ACONTECIMIENTOS

Día 11 de abril de 2002

A primeras horas de la mañana se pautaron los periodistas a los diferentes sitios donde estaban confirmados los eventos especiales del día, además de los acostumbrados diariamente por la jefatura de información.

10:35 AM. Recibí la primera llamada, quien la hacia deseaba comunicarse con el Director General Sectorial, pero este se encontraba de viaje y en su cargo había quedado responsabilizada mi persona.

– Si dígame en que puedo servirle.

– ¿Qué paso con el Mayor Navas, dónde está?

– ¿Quién habla?

– Habla el general de la Guardia Nacional, Pedro Sifontes, le llamo para avisarle que se retire del organismo junto con todo el personal, de lo contrario lo hago responsable de lo que pueda pasar y usted correrá con las consecuencias.

– Dígame ¿Quién lo ordena?

– Mi Contralmirante Carlos Molina Tamayo.

El teléfono fue colgado de ipso-facto, pero no correspondía al palacio de Miraflores, sino al fuerte Tiuna. Rumores iban y venían, pero el personal de la agencia, inclusive el administrativo, se mantenían incólume en sus respectivos puestos de trabajo. Me reuní con los jefes de información y redacción y acordamos morir de pie cumpliendo con nuestro deber sagrado.

No me explicaba cómo de aquellos partidos políticos tradicionales ya muertos resucitara un grupo de lidereruchos desprestigiados por su historial y que en ellos se soportaran ilustres desconocidos que daban sus primeros pasos en política y en público. Las protestas de algunas asociaciones civiles sobre todas las vinculadas al campo de la educación, acaecidas en el último trimestre de 2000, hacían ver que los contra-revolucionarios no estaban desaparecidos y que solo esperaban el momento político para actuar.

– Por eso, al enemigo no se le puede subestimar y ese es el error enorme de la revolución -le manifestaba a mis compañeros.

1:00 PM. Una fuente oficial me llamó para informarme que el Presidente de PDVSA y la junta renunciarían, para dejarle libre el camino al Presidente Hugo Chávez. La marcha opositora era multitudinaria. Ya había presenciado las intenciones del diputado Andrés Velásquez, Orlando Urdaneta, Carlos Ortega, quienes junto con Pedro Carmona Estanga la estaban aregando para que se dirigieran hacia Miraflores.

1:30 PM. La periodista encargada del área de palacio me llama para decirme que la situación que se vivía era de suma peligrosidad. Afuera estaba el pueblo soberano que gritaba y se preparaba para defender al gobierno.

Por otra parte, nosotros veíamos desde nuestros monitores la marcha opositora que se enrumbaba hacia Miraflores y como los moderadores y locutores corrían la voz de que el Presidente había renunciado, se escuchaba a un solo coro cantar “se fue” “se fue” “se fue”, toman la autopista

Fajardo, la libertador y la avenida Bolívar. Trato de comunicarme con el Vicepresidente Diosdado Cabello, pero es en vano, este quien se da cuenta de la magnitud de lo que se avecina, había salido a buscar la forma de hablar con los propietarios de algunos medios para que tratasen de prevenir la desgracia.

1:45 PM. Decido llamar al director de prensa del Presidente, licenciado Carlos Javier Rojas, quien me responde supremamente nervioso y me dice:

– No podemos hacer nada, “nos jodieron”… “nos jodieron”…yo estoy en la calle con el pueblo, vete de esa vaina, abandona esa mierda y salva a tu gente, ya Romero Anselmi abandonó el canal, está en manos de los opositores, están fuera del aíre y Roberto Ruiz, nos traicionó, entregó la radio a los enemigos, solo quedan ustedes y para allá van. No hay nada que se pueda hacer.

Por mi teléfono directo me llama el Coronel Montilla y me pasa al Comandante Catalino Lagonnell, quien me dice:

– Ustedes son los únicos medios que tenemos, aquí estamos presionados, tenemos un aluvión que busca la rendición del Comandante, trata de comunicarte con los medios internacionales e informales que lo que está sucediendo es totalmente falso, Hugo no ha renunciado ni lo hará, las informaciones de los medios nacionales están mintiendo, la realidad es que el presidente todavía es presidente. ¡Resistan! es el único bastión comunicativo que nos queda, estamos en contacto.

Le hable que necesitábamos protección pues habíamos recibido amenazas, especialmente de muchos militares, a lo que me respondió que me iba a mandar gente de seguridad, que si podía me acercara al Palacio; al ver que la operación ofrecida no llegaba, tome la decisión de ir a buscarla yo mismo.

2:00 PM. Para esa hora el Diputado Juan Barreto y la Ministra de Salud, María Urbaneja, convocaban al pueblo a las puertas del Palacio para defender la revolución. Llegaba a tiempo, allí se congregaron todos los “compatriotas” y muchos círculos bolivarianos dispuestos al combate. Más tarde se prendieron en un enfrentamiento con palos, piedras, botellas, contra balas, perdigones, bombas lacrimógenas. Revolucionarios, Guardia Nacional y Guardia de Honor, hacían esfuerzos para que la marcha opositora no pudiese llegar a Miraflores.

Ya conocíamos de los planes del alto mando, el cual preparaba todo porque se iba a solicitar la renuncia del señor Presidente, y corrieron la voz que ya lo tenían preso en el Fuerte Tiuna y que allí estaban ocurriendo acciones por algunos jerarcas militares. Al llegar a Palacio me recibió en la puerta de entrada el Comandante Catalino Lagonell, Jefe de la seguridad del Presidente, y nervioso me dijo: “nada de los rumores que se corren en la calle son veraces”.

Recordamos que el Presidente Chávez había decidido un día antes que si tenia que aplicar el Plan Ávila, él mismo estaba dispuesto a dirigir la operación, tanto así, que ya tenia listo su uniforme y su fusil para echarle plomo a todo aquel que se interpusiera en su revolución.

Ese 11 de Abril, a esa hora, el alto mando pasó al despacho presidencial y fue cuando Rosendo, Jefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional, comprendió que el Presidente no estaba jugando y que estaba listo y decidido a combatir, lo vio con la pistola terciada a la cintura; de allí, pues, que tomo la decisión y junto con el vicealmirante Bernabé Carrero Cubero, presentaron sus cargos a disposición al Presidente.

Los demás miembros del alto mando militar prosiguieron realizando una evaluación de la situación de cada uno de los componentes. Lucas Rincón, informó que el general de división de la Guardia Nacional Alfonso Martínez, se había pronunciado en contra del gobierno por las muertes que estaban ocurriendo en el centro de Caracas. El comandante de la aviación, Régulo Anselmi, anunció que el general de división Pablo Pérez Pérez, también se revelaba y desconocía al gobierno.

2:10 PM. El Alto Mando convoca a los medios de comunicación para una rueda de prensa, el Comandante General del Ejército, General de División Efraín Vásquez Velasco me advierte que no quieren nuestra presencia allí, mas sinembargo logramos infiltrarnos y enviamos dos periodistas, el Comandante Lagonell, me comunica que este general también va a dimitir muy pronto, la cadena no se realizó con todos, pues decidieron hacer una donde el General en Jefe Lucas Rincón, en nombre de ellos, desmintiera que a Chávez no lo tenían preso.

2:20 PM: El General de División (GN) Carlos Alfonso Martínez, llamó al Comandante General, Francisco Belisario y le comunicó:

– Mi general, las instrucciones se están llevando exactamente como lo convinimos en la reunión de Alto Mando. La Guardia Nacional resguardará el orden y por toda razón se impedirá que las marchas se encuentren. No beneficiaremos a ningún bando.

Regreso a la agencia, la cual está controlada por el jefe de información, quien también había recibido amenazas.

3:00 PM. En el Fuerte Tiuna, Miraflores y el Cuartel Guardia de Honor, un grupo de oficiales, entre almirantes y generales hace circular un manifiesto, es el número tres de la disidencia, en el solicitan la renuncia de Chávez y lo tildan de traidor contra el pueblo, entre otras menudencias, y llaman a desconocer su gobierno. Por primera vez se identifican descaradamente, pues aseguran que el triunfo es definitivo, de ahí que mencionen grados, armas y especifiquen las intenciones claras del golpe de Estado. En ese mismo instante me llaman de nuestra embajada en Washington, es el amigo periodista Carlos Álvarez, quien conocía porque los dos habíamos realizado un trabajo en Madrid, España, para una novela que yo había escrito. Se trataba mas que de dos colegas, dos amigos.

Inmediatamente me pidió un teléfono que no estuviese “pinchado” y que en unos quince minutos me volvía a llamar pues era urgente lo que necesitaba comunicarme.

Así fue, al rato nos conectamos y el colega sin perder tiempo me informó:

– Mira, presta atención, el encargado de los asuntos latinoamericanos en el Departamento de Estado, Reich, acaba de hablar con Gustavo Cisneros, tu sabes que Cisneros es compañero de pesca de Bush padre y el viejo es la máxima cabeza del imperio empresarial de la familia, en el golpe que le están tirando a Chávez, están metidos estas joyitas, dicen que en Venezuela lo que hay es un vacio de poder. Tengo información veraz, de que están por reunirse en Venevisión todos los comprometidos con el “coñazo” allí va a estar Carmona, el Presidente de Fedecamaras, a quien le van a dar la Presidencia y el gobierno que armaron, aquí lo están pasando a las oficinas de Cisneros, de esto sabe el adeco Pablo Alcántara, trata de entrevistarlo para que confirmes. Todo lo están dirigiendo desde aquí y busca la forma de conversar o infiltra a uno de tus buenos periodistas a la embajada norteamericana, yo tengo grabaciones de las llamadas que el pentágono le ha hecho ordenándole al general Efraín Vásquez, quien va a ser el primer mando de Carmona. Te llamo y ponte alerta, saludos a tu familia.


(Continuará…)

(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.

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