Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Concesiones y complicidades alentadoras del fascismo

In Actualidad, Opinión, Represión on 27 abril, 2010 at 0:00

Paqui Sánchez
Secretaria Política de Gran Canaria del
Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC)



A PROPÓSITO DE LAS ACTUACIONES JUDICIALES CONTRA GARZÓN

Históricamente, el ascenso del fascismo, tanto en influencia social como en su llegada al gobierno, ha estado precedido por las concesiones y complicidades recibidas desde sectores democráticos que, o bien no son conscientes del peligro, o bien pretenden apaciguar a la bestia echándole carnaza, o bien contemporizan con ella para, conjuntamente, oponerse a la profundización democrática y a las transformaciones revolucionarias. Tal pudiéramos considerar el caso de Baltazar Garzón. Su actuación como juez, polémica y contradictoria, ha tenido un protagonismo especial en la represión del movimiento popular vasco. Contra este movimiento, todo ha valido y todo sigue valiendo, con una vulneración permanente, sistemática y planificada de la Constitución y de las leyes.

Garzón ha sido uno de los principales baluartes de esa vulneración haciendo oídos sordos ante las denuncias de torturas efectuadas ante su persona por detenidos, dictando autos lesivos sin disponer de pruebas o a sabiendas de la falsedad de la acusación o implicándose como juez en habilitar la aplicación de la política del Gobierno de privar de derechos constitucionales a una parte de la ciudadanía vasca por sus opiniones políticas. Ante un asunto político tan delicado como es la represión del terrorismo, que se presta a la alimentación grosera de los bajos instintos de la sociedad y a todo tipo de abusos políticos, policiales, procesales y penales, Garzón no sólo no ha dado la talla de demócrata, sino que, con muchas de sus actuaciones, ha allanado el camino para el avance de los sectores más reaccionarios y fascistas del aparato del Estado y de la sociedad.

Hoy, ante una actuación justa, cual es la intención de investigar los crímenes franquistas, la jauría que él ha alimentado con concesiones y complicidades lo persigue, envalentonada por el debilitamiento de los ideales de justicia, democracia, igualdad ante la ley y rechazo a la arbitrariedad e impunidad que el “pacto de la transición” y todos los garzón que lo han servido han provocado desde 1975 hasta hoy.

En el movimiento democrático en defensa de Garzón echo en falta este análisis, lo que considero muy preocupante. En esa gran campaña con iniciativas como recogida de firmas, concentraciones, actos públicos, pronunciamiento de personas relevantes de la cultura, la política, etc, todo ello enmarcando al juez como un gran defensor de los derechos humanos, la libertad y la democracia, nada se dice de las concesiones y complicidades que señalo al inicio de este escrito.

Y está lejos de la realidad tanta bondad asignada a Garzón, ya que si nos retrotraemos a su historial político y jurídico, en Euskal Herría, por ejemplo, vemos cómo no le ha temblado el pulso a la hora de ordenar el cierre de prensa y radio (Egin, Egin Irratia), con la socorrida argumentación de que dichos medios son ETA sin aportar pruebas (siendo desautorizado, al cabo de años, por sentencias de otros jueces, que han fallado a favor de los medios cerrados). También Garzón ha servido con pasión la antidemocrática Ley de Partidos. O ha criminalizado a muchísimos y muchísimas activistas del movimiento popular vasco por ir en contra de la Constitución española de 1978, la cual no reconoce el derecho de los pueblos a su autodeterminación. O el caso de detenidos y detenidas que han denunciado en múltiples ocasiones en la Audiencia Nacional, al ser puestos a su disposición, cómo han sido torturados y torturadas por la Guardia Civil y la Policía y no les hace caso, mira para otro lado, legitimando la tortura.

Por lo tanto, cabe preguntarse de qué derechos humanos, de qué libertad y de qué democracia estamos hablando. ¿Acaso son perseguibles las torturas y crímenes pasados del franquismo y no las presentes y los presentes que hoy en día realiza el Estado español? 
Como miembro del Partido Comunista del Pueblo Canario entiendo que por lo que verdaderamente debemos movilizarnos, como hemos hecho hasta ahora, junto a otros colectivos de memoria histórica, familiares de represaliados antifranquistas y ciudadanía democrática en general es por una verdadera Ley de Memoria Histórica, antifascista y republicana, donde se recoja:

1.- La derogación de la Ley de Amnistía de 1977, que se ha convertido, de hecho, en una ley de punto final, y que ha supuesto un tapón para la investigación del genocidio franquista, no respetando el principio de verdad y justicia. Con esta Ley no sólo se dio amnistía a la Jefatura de Estado (o sea, al Rey) como herencia del franquismo, también se dio amnistía al Ejército, cuyos mandos nunca fueron depurados, y a los cuerpos represivos –Guardia Civil, Policía, funcionarios de prisiones– cuya violencia represiva viene del pasado y llega hasta nuestros días. Y amnistía también para el poder judicial, donde los jueces venidos del criminal Tribunal de Orden Público (TOP) y demás instrumentos del franquismo siguieron copando poder y nutriendo, entre otros, a la heredera del TOP, la actual Audiencia Nacional (tribunal de excepción de carácter enteramente político), de la que es ferviente servidor el juez Garzón. Como dice un refrán popular, “de aquellos polvos vienen estos lodos”.

2.- La declaración de ilegal del régimen franquista, ya que protagonizó un levantamiento militar contra la República y el Gobierno del Frente Popular, elegido democráticamente por decisión popular, declaración que niegue toda legitimidad política y jurídica al régimen del 18 de Julio.

3.- La declaración de nulidad de las actuaciones y sentencias dictadas por los tribunales de excepción y los juicios sumarísimos.

4.- Una Ley de Memoria Histórica donde se cree una Comisión de la Verdad, sostenida por el Estado, que se encargue de investigar todos los crímenes del franquismo.

5.- Una Ley que considere víctimas a las todas personas que fueron perseguidas, detenidas, encarceladas, torturadas, ejecutadas y forzadas al exilio durante la anterior dictadura.

6.- Que obligue a eliminar todos los símbolos franquistas y a levantar monumentos en los pueblos recordando a quienes dieron sus vidas y lucharon por la libertad, por la igualdad, por la democracia, para que no caigan en el olvido y sus ejemplos permanezcan en la memoria de nuestros pueblos.

Como revolucionaria, defiendo la democracia, lucho por la democracia, y levanto mi voz contra el fascismo y todas sus actuaciones, hoy y siempre, sin concesiones ni complicidades.

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