Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

¿Paraguay en una nueva hora decisiva: pacto de élites o avance en el proceso de cambios?

In Actualidad on 22 mayo, 2010 at 0:01

Ivan Pinheiro
Secretario General del Partido Comunista Brasileiro (PCB)


Estuve el 20 de abril en Asunción, representando el PCB como invitado del Partido Comunista Paraguayo, en un acto público en conmemoración del segundo aniversario de la victoria electoral de Fernando Lugo, que puso fin a sesenta años de gobierno del Partido Colorado, la principal expresión política de la oligarquía paraguaya.

Lugo fue electo por el «voto castigo» a las oligarquías, que mantuvieron la más larga dictadura de América Latina y constituyeron uno de los Estados más corruptos, injustos y excluyentes de la región. El pueblo lo eligió para promover los cambios profundos que anunciaba en la campaña. Había una gran expectativa de la izquierda paraguaya y latinoamericana con el gobierno Lugo, gracias al programa avanzado que presentó y al momento político en el cual vivimos en la región.

Habiendo comparecido a la pose de Lugo, hace dos años, después de haber regresado publiqué un artículo bajo el título «Paraguay, un país en disputa», en el cual mostraba las dificultades para la implementación de los cambios prometidos:

«el frente que eligió a Lugo es heterogénea; el Vice-Presidente es del Partido Liberal. Es el partido más fuerte de los que apoyaron a Lugo y el único que eligió representantes: casi un tercio de los Diputados y Senadores, además de algunos gobernadores y alcaldes; la oposición de derecha tiene dos tercios de las dos casas legislativas«;

«los partidos de izquierda están en reconstrucción; la clase obrera es reducida y los sindicatos tienen poco peso político«;

«Lugo tendrá que convivir con una cúpula burocrática y reaccionaria: los colaboradores ocupan los primeros cargos en la Justicia, en el Cuerpo Diplomático, en las Fuerzas Armadas, en los Ministerios, en el Congreso Nacional y hasta en la Presidencia de la República y en el palacio del Gobierno; todos los periódicos diarios y canales de televisión son burgueses«;

«si resuelve mantenerse fiel a las promesas de cambios, Lugo tendrá que adoptar en corto plazo acciones de emergencia destinadas a mitigar algunos problemas sociales, para no perder la credibilidad popular, creando condiciones para una gobernabilidad social, ya que no dispondrá de gobernabilidad institucional, salvo si traicionar a su programa. Esas acciones sirven también para evitar un golpe de la derecha, que empezó a ser cosido algunos días después de la pose«;

«eso dependerá de una mejor remuneración del excedente de energía eléctrica que el país vende a Brasil; por eso la necesidad de renegociar el acuerdo de Itaipu Binacional.«

«la convocatoria de una Asamblea Constituyente específica, con composición distinta del Congreso Nacional y abierta a candidaturas de partidos y movimientos sociales, puede ser una alternativa para el cambio en la correlación de fuerzas, desde que precedida de medidas sociales efectivas y de grandes movilizaciones populares«.

Desde entonces, algunos factores problematizaron el avance del proceso de cambios. El principal de ellos es el propio Lugo, cuya posición política, en verdad, no es lo que se podría llamar de izquierda. No ha superado los límites del reformismo de la iglesia progresista. Es un buen hombre, que cree sinceramente que un otro Paraguay es posible, con la humanización y la restauración del capitalismo.

La burguesía paraguaya es tan conservadora y celosa del poder que no admite cualquier cambio. Lugo sigue asfixiado por la mayoría aplastadora del parlamento y por la prensa hegemónica. Está bajo una Espada de Damocles: la amenaza de su impedimento constitucional, a pretexto de ingobernabilidad.

El reciente acto público en Asunción, alrededor de Lugo, contó con la presencia de más de 50.000 personas, una multitud para los patrones paraguayos, la gran mayoría de las capas proletarias, además de sectores de las capas medianas. Lo que más ha llamado la atención es que Lugo dio una gran demonstración de fuerza, pero no con el objetivo de profundizar los cambios, como era la expectativa de la izquierda. Por el contrario, limitó la continuidad de los cambios a los marcos de la lucha contra la corrupción y por inserción social a los llamados «excluidos».

El Presidente hizo un discurso más para sus enemigos ausentes do que para sus amigos presentes. En una postura ecuménica, por encima de las clases sociales y de los partidos, dijo ser el Presidente de todo Paraguay, «Presidente de todos». Citó cada uno de los partidos de la oposición de derecha, para decir que, a pesar de algunas divergencias, no los considera adversarios.

Todo lleva a creer que Lugo se valió de la movilización de las masas para marcar un pacto por encima. Resta ver ahora como se comportará el núcleo duro de la derecha, que dirige el parlamento, la justicia, las fuerzas armadas y la prensa, es decir, los poderes fáticos.

Hay dos alternativas para la derecha. Una de ellas es, a pesar del retiro, dar curso al golpe «constitucional», para poner en la presidencia al Vice-Presidente, un burgués con pedigree, y hacer retroceder el avance actual de las fuerzas populares. Este golpe sería a la moda hondureña, tal vez sin necesidad de remover al Presidente del país, incluso por su pacifismo. El golpe sería presentado como una solución «demócrata y constitucional», por decisión tomada «legítimamente» por el Congreso Nacional y «legalmente» respaldada por el poder judiciario. Por ironía, el partido que eligió a Zelaya en Honduras, y cuya mayoría, después, ayudó a destituirlo se llama Liberal, con la misma naturaleza del PMDB.

Otra hipótesis, menos traumática y, por tanto, más probable, es la derecha aprovecharse de las debilidades del Presidente y aceptar su invitación al pacto, cuyo resumen concretamente es lo siguiente: ustedes no me revocan el mandato y yo no avanzo en los cambios. Sería una especie de “autogolpe», para mantenerse tres años más en el gobierno.

Un hecho fue sintomático, guardado a siete llaves, y los partidos de izquierda y la masa presente al acto público solo tuvieron conocimiento después de terminado. El discurso de Lugo fue de una puntualidad británica: empezó exactamente a las 21 horas y terminó a las 21:15. La más poderosa y conservadora red de televisión privada paraguaya y Lugo había acordado el horario de su discurso en función de la programación de la emisora. Por primera vez, un discurso de Lugo, en la íntegra, fue transmitido en vivo por una especie de “TV Globo paraguaya”.

Otro signo de pacto fue que, antes de Lugo, solo cinco oradores hablaran en el acto, todos de organizaciones de centro, entre ellos los dos principales parlamentares del Partido Liberal que apoyan al Presidente. Ese partido – una especie de PMDB, que apoyó a Lugo en 2008 y eligió al Vice-Presidente, hoy líder de la derecha golpista – rompió desde el inicio del actual gobierno. Su hegemonía está en disputa entre grupos en favor y en contra Lugo.

Como todos los oradores se refirieran enfáticamente a la próxima elección presidencial (2013), y la Constitución no admite la reelección del Presidente, el acto también pareció una muestra de que el candidato de Lugo a su secesión vendrá de parte del Partido Liberal, en una alianza de centro, y no de la izquierda, que no tuvo voz en el acto. El candidato podrá ser uno de los oradores, algunos de los cuales llevaran carteles y banderas con sus nombres y una gran claque para aclamarlos.

Algunos días después del acto público, Lugo dio más una demonstración de que puede haber optado por el pacto de élites. Con pretexto de combatir un supuesto grupo guerrillero llamado EPP (Ejército Popular Paraguayo), totalmente desconocido de la izquierda paraguaya, por presión de la derecha y de la embajada norte-americana, Lugo decretó «estado de excepción» en cinco Estados paraguayos, incluso en la frontera con Brasil, una región en que 300 mil «brasiguayos» dominan 80% de la producción de soya y enfrentan a un emergente movimiento sin tierra. El decreto suspende todas las garantías constitucionales en la región y permite la prisión de ciudadanos, sin orden judicial. Para justificar el decreto, la prensa acusa el presunto grupo guerrillero de ser financiado y entrenado por las FARC, como si la insurgencia colombiana, acosada como nunca por el Estado terrorista colombiano, pudiera permitirse el lujo de «exportar» su forma de lucha.

Lo que revela más indicios de manipulación es que están intentando vincular pistoleros brasileños del PCC (Primero Comando de la Capital), de São Paulo, con un tal EPP y, «por tanto», con las FARC. Hay fuertes sospechas en la izquierda paraguaya de que el supuesto grupo guerrillero no existía o no tenía cualquier importancia, transformándose en una criatura mediática para justificar un retroceso político que puede darse, como aquí supongo, en la forma de golpe o de «autogolpe», cuyos efectos serán semejantes. En verdad, además de la soya, aquella es la región de plantación de la marihuana que abastece parte del mercado brasileño y, según algunas fuentes, el camino de la cocaína que sería producida en Bolivia. ¡Transforman un caso policiaco en político!

Para dar credibilidad a la existencia del EPP, la prensa lo mitifica, llamándolo «el ejército invisible», para justificar el hecho de que hasta ahora no hubo la prisión de un solo guerrillero, pero apenas de miembros del crimen organizado paulista. Por eso, Lugo pide la extradición de tres paraguayos que secuestraran a Abilio Diniz hace más de diez años, para enseñarlos en Paraguay como guerrilleros del EPP, siguiendo el ejemplo de Berlusconi, que exige la extradición de Césare Battisti para sacar a luz del día al «terrorismo».

La parte de la región que está bajo «estado de excepción», fronteriza al Brasil, es donde el Ejército brasileño hizo hace un año y medio un ejercicio con más de 10.000 soldados, usando tiro real, denominado «Presencia y Persuasión», e instaló recientemente decenas de tanques comprados de Alemania.

Todo indica que el atentado al Senador paraguayo y algunos asesinatos y secuestros recientes en la región hacen parte de la disputa entre cuadrillas brasileñas y paraguayas por la producción y distribución de la marihuana para el mercado brasileño. La prensa brasileña viene informando que más de cien miembros del PCC ya están en las cercanías de Pedro Juan Caballero, ciudad fronteriza con Ponta Porá. El EPP puede estar siendo usado como bandera falsa.

Lugo puede haber decretado el estado de excepción y pedido a Brasil para reforzar la vigilancia en las fronteras para luchar contra el PCC y no contra el «invisible» EPP. El riesgo de que el crimen organizado brasileño domine el tráfico de drogas en Paraguay, además del problema social y económico que genera, es una cuestión política, en la medida en que amenaza y descentraliza un monopolio rentable dirigido por sectores influentes de la oligarquía local, un negocio jamás reprimido por el Estado paraguayo, como el contrabando y la legalización y venta de coches robados en Brasil.

El decreto mereció el repudio unánime de toda la izquierda y de las entidades de derechos humanos paraguayas. Este nuevo gesto de Lugo es funcional para mostrarse confiable a las oligarquías paraguayas y al imperialismo, que las sostiene y dirige.

Solamente un factor puede cambiar esa tendencia al pacto de élites: la izquierda y los movimientos populares se fortalecen a ojos vistas y tienen avanzado mucho en la unidad de acción en la lucha, principalmente con la conformación de un frente de izquierda permanente, con programa común y participación de organizaciones políticas y sociales, el ESPACIO UNITARIO – CONGRESO POPULAR (EU-CP), del cual el PC Paraguayo es una de las principales referencias. Las masas maduraran y están haciendo su experiencia con la limitación de la lucha institucional para la promoción de cambios profundos.

Pero el juego continúa. La historia no para. Solo las masas pueden conducir o pendular Lugo para la retomada del proceso de cambios o, caso contrario, asumir el destino en sus propias manos, de forma independiente. El juego de la democracia burguesa tiene una cláusula pétrea: el proletariado hasta puede hacer unos goles y vencer unos partidos, ¡pero no puede ganarse el campeonato!

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