Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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No dividan al mundo con nuevas alianzas de seguridad

In Actualidad on 20 junio, 2010 at 0:01

Fu Mengzi

La posibilidad de aplicar cambios a los principios básicos de la política exterior de China ha sido objeto de acalarorados debates académicos de un tiempo a esta parte.

Entre los temas de la polémica, ha tenido especial trascendencia el eventual abandono de la tradicional política china de no alineamiento, la cual sería substituida por un sistema de garantías de seguridad para los vecinos geográficos de China, o incluso por la formación de alianzas estratégicas, tal y como hicieron las potencias emergentes en el pasado.

Por tradición, la República Popular China ha conservado su independencia diplomática y militar, y ni siquiera cuando mantenía relaciones en pie de amistad con la ex Unión Soviética consintió en integrar el también extinto Pacto de Varsovia. Un poco más tarde, su compromiso estratégico con EEUU condujo al surgimiento de relaciones más amistosas.

El final de la Guerra Fría dejó a China como uno de los pocos países socialistas sobrevivientes, enfrentándola a serias presiones políticas y estratégicas. Sin embargo, al despuntar la década de los 90 del siglo XX, el país continuó ateniéndose firmemente a sus opciones estratégicas de “no portar la bandera” y de “no asumir el liderazgo”.

El término de la Guerra Fría propició una nueva era de globalización, cuyos términos aprovechó China para participar en la integración económica global. Como superpotencia emergente, el país asiático despertó reacciones variadas en el resto del mundo, donde nacieron teorías al estilo de la “arrogancia de China” y la “amenaza de China. ”

Pero China ha abogado siempre por nuevos principios, tales como seguridad integral y un mundo armonioso, los cuales superan con creces a las maniobras geopolíticas consustanciales a las alianzas de seguridad militar tradicional.

Todo indica que China tiene contados amigos fieles. Algunos de sus vecinos parecen insatisfechos con las ventajas económicas que el país les ha aportado. Las preocupaciones de índole política y de seguridad se confabulan para hacerles ver con suspicacia el despegue chino. Por ejemplo, algunos singapurenses se pronuncian por que EEUU actúe como fuerza externa que permita equilibrar la influencia de China en Asia.

Hay cierta lógica detrás de la idea de que China conforme una alianza regional de seguridad. Si China puede proporcionar protección de seguridad a algunos países, éstos verán el ascenso chino sin mayores procupaciones, además de que no necesitarán aliarse con otros.

Sin embargo, aunque China pueda proporcionar seguridad a algunos países, queda por ver aún cómo reacionarán terceros.

Los países vecinos de China no evidencian una actitud clara hacia EEUU y China. Incluso aliados de EEUU como Australia no expresan de manera diáfana si estarán del lado de Washington en la eventualidad de un conflicto bélico entre este último y Beijing.

La teoría tradicional de establecer alianzas sobre presupuestos “realistas” queda superada con creces por las necesidades del realismo verdadero.

No es propicio para la ambición estratégica de China de lograr un mundo armonioso, simplemente copiando las teorías y el comportamiento occidentales sobre del poder.

A pesar del elemento competitivo en las relaciones bilaterales entre China y EEUU, entre ambos países existe, de facto, relaciones simbióticas de intereses bajo las condiciones de la globalización.

El mundo globalizado se enfrenta a enormes y complejos desafíos. Algunas cuestiones que requieren la cooperación para manejarlas, por ejemplo el cambio climático, la protección ambiental, la crisis económica y diversos problemas de seguridad no tradicionales. Sin embargo, las alianzas militares y de seguridad no puede resolver los nuevos retos.

Incluso en un contexto regional, la lucha por las esferas de la influencia que tan importante fue durante la Guerra Fría, está ahora desfasada. Ahora, los frentes internacionales basados en líneas ideológicas ya no existen. Por el contrario, el control de una organización regional puede significar una carga que desborde la responsabilidad.

China puede tener alianzas, pero debe limitarse a cuestiones particulares, como el terrorismo internacional, la piratería, el cambio climático, la protección del medioambiental, la propagación de enfermedades infecciosas y la lucha contra el crimen transnacional.

Una China en ascenso deberían participar más en la construcción del sistema y los mecanismos del mundo, y reflejar los elementos más los elementos chinos en el orden internacional. No debemos simplemente dividir el mundo en distintas alianzas.


(*) Fu Megzi es analista del Instituto Chino de Relaciones Contemporáneas Internacionales


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