Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Colombia y Venezuela más allá del abrazo

In Actualidad, Opinión on 23 agosto, 2010 at 0:01

victor1COLABORACIÓN
 
 
Víctor J. Rodríguez Calderón

No es para menos la euforia que despertó el “relanzamiento” de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia realizada hace poco por los Presidentes Chávez y Santos en Santa Marta. No cabe duda que esta decisión bajará la temperatura a la hipertensión que se vivió en los últimos meses entre estos dos países hermanos y abre la posibilidad de construir una relación un poco más creíble y estable.

Por supuesto, con lo ocurrido ganamos los pueblos hermanos. Ganó el Presidente Juan Manuel Santos que, en apenas 48 horas, solucionó un problema que no parecía tener solución posible y tenía muy preocupados a los habitantes de la frontera. Ganan los habitantes a lado y lado de la frontera incluidos industriales y comerciantes. Gana Néstor Kirchner, Secretario de Unasur, que muestra más resultados que la OEA y gana el Presidente Lula que se consolida como líder de la región.

Ganó el Presidente Chávez, porque se consolidó como líder internacional al quedar desenmascarado el narcoparamilitar del Uribe Vélez, su última provocación no sólo convirtió su país en una suerte de portaviones estadounidense, sino que se empeñó en escalar los conflictos en la línea de militarización que defienden el Pentágono y el Comando Sur, que buscan a como dé lugar, el modo de asegurar el control de un patio trasero que se les escapa de las manos.

Sin embargo, es muy temprano para echar campanas al vuelo. Las operaciones psicológicas que vemos a diario no son un fenómeno mediático aislado, no, estas poseen finalidades políticas múltiples, tales como la deslegitimación del proceso, descalificando la obra del gobierno de Chávez, exaltando fallas y errores.

No olvidemos que a diferencia de Uribe, salido de la lumpenburguesía ligada al narcotráfico y al paramilitarismo, Juan Manuel Santos es un hombre de la más rancia oligarquía colombiana, contra cuyos intereses llegó a actuar en más de una ocasión el primero con tal de complacer a Estados Unidos. Es imposible desligar a Santos de los desmanes cometidos por el gobierno anterior, del que fue ministro de Defensa en el momento de la agresión a Ecuador, y de los famosos “falsos positivos”, pero por otro lado los colaboradores que ha escogido y los pasos que ha dado en sus primeros días de gestión evidencian un deseo de alejarse del uribismo en política exterior, lo cual es lógico puesto que la oligarquía necesita reparar la situación de aislamiento internacional en que se mantuvo este país. En este terreno, los hechos corroboran sus reiteradas declaraciones de que la prioridad es restablecer las relaciones con Quito y Caracas. Preguntado sobre el discurso de toma de posesión del flamante mandatario, el ex presidente Samper –reconocido adversario político de Uribe y de Santos– declaró que había “hecho girar la agenda política exterior y doméstica de Colombia 180 grados”.

Aunque Santos tenga, como parece, la voluntad política de normalizar las relaciones con nuestra nación, eso no le será tan fácil como lo ha querido demostrar. Tiene tres obstáculos visibles y beligerantes en los sectores más agresivos de la oligarquía colombiana, del imperio y en la contrarrevolución venezolana.

Santos no es menos derechista ni fascista que Uribe, continuará siendo un fiel aliado de Washington y combatirá a la guerrilla buscando su exterminio. Como buen oligarca, Santos piensa en grande, en los intereses de su clase, mientras que Uribe piensa solo en su futuro personal.

GALEANO DIXIT

No quisiera terminar sin dejar un excelente escrito de Eduardo Galeano, porque Colombia nos duele a todos:

En el caso de las bases militares en Colombia no sólo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de cualquiera, que se diga que su función va ser combatir las drogas”.

Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico a escala universal y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante”.

La celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente”.

Los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser hipócritas que lo sean con más cuidado”.

Este país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando”.

Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino”.


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.