Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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El Pentágono y su política de cañoneras

In Actualidad on 26 agosto, 2010 at 0:01

Li Hong


La alta estima en que los chinos tenían al presidente estadounidense, Barack Obama, y su administración demócrata ha estado desvaneciéndose desde que EEUU vendió armamento de alta tecnología a Taiwán, a finales de 2009. La situación no ha hecho más que empeorar luego de que Washington comenzara a dar demostraciones de fuerza, enviando su poderoso portaaviones nuclear a las aguas adyacentes a China.

Nadie podrá regatear a China el decisivo aporte que hizo para conjurar los nocivos efectos de la crisis financiera y la recesión globales, derivadas ambas de la desregulación impulsada por EEUU, para lo cual el país asiático compró bonos de la Hacienda estadounidense, como forma de apoyar los decisivos gastos de estímulo en ese país.

Hace ocho meses, el presidente Obama dijo al mundo que “el ascenso de una China fuerte, próspera, puede ser una fuente de poderío para la comunidad de naciones.” Sin embargo, hoy es muy difícil detectar algo de calidez en las relaciones bilaterales.

A pesar de la carga de deudas que soporta su país, a los militares de EEUU nunca les faltan fondos, y sus cañoneras humeantes siguen su marcha infatigable, siempre listas a disparar. Se afirma que el super-portaviones George Washington, después de efectuar un ejercicio de alto perfil con Corea del Sur en el mar de Japón, y de acoger la visita de un grupo de generales vietnamitas en el mar de la China Meridional, protagonizará otra maniobra con los surcoreanos en el mar Amarillo, en una zona desde la cual los cazas F-18 podrían alcanzar a Beijing.

Y Beijing, como es de suponer, no se siente nada feliz. Una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de China puntualizó: “Hemos reiterado en varias ocasiones nuestra oposición clara y firme” a cualquier maniobra en el mar Amarillo. Por su parte, un general chino advirtió que los planes de EEUU de colocar el George Washington a las puertas de China podrían provocar una “respuesta económica”. Algunos comentaristas en línea han recomendado que China adopte medidas discretas para expresar su descontento, incluida una moratoria temporal en su compra de deudas a EEUU. Pero no faltan los que propugnan un “ojo por ojo”.

Este país no debe acudir a reacciones extremas. Después de todo, el Pentágono sólo está alardeando, mostrando su poderío y predominio militares, a pesar de que el Tío Sam tiene cada día más vacíos los bolsillos. Como bien han señalado algunos economistas estadounidenses, hay ciudades de su país que sólo usan el alumbrado público parcialmente de noche (para ahorrar dólares), pero sus sofisticados navíos de guerra navegan sin preocupación día y noche por los siete mares. Es lo que en China denominaríamos “bai-ja-zi” [hijo pródigo].

Observadores del acontecer global consideran que detrás de las más recientes posturas de provocación militar, Washington esconde una bien definida agenda geopolítica. A pesar de la rotunda afirmación del presidente Obama de que “EEUU no intenta contener a China”, lo que procura Washington es crear un arco de “aliados” que circunde a China. No en balde la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, extendió su mano al ex archienemigo de su país, Vietnam, durante la reunión sobre Seguridad en el Sudeste Asia, celebrada el mes pasado en Hanoi, capital vietnamita.

La intención de EEUU de plantar las semillas de la desconfianza entre China y sus vecinos ha surtido los efectos deseados en algunos. Por ejemplo, no hace mucho, un veterano político integrante de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático ANSEA afirmó que si el creciente poderío militar y económico de China no es “equilibrado” por EEUU, el Tío Sam podría correr el riesgo de perder el liderazgo global. Más claro que el agua. Algunos en la región, sumándose al viejo orden que propala EEUU, se sienten intimidados por el acelerado crecimiento económico de China.

Vietnam se sumó a EEUU en la dura arremetida contra China por una solución a los litigios limítrofes en el mar de la China Meridional, durante la reunión de Hanoi. Allí, Clinton sugirió el establecimiento de un mecanismo internacional para resolver las diferencias, dando a entender por primera vez la intención de su país de involucrarse directamente en el tema. Beijing no está solo en el rechazo a esta posibilidad. El Secretario de Relaciones Exteriores de Filipinas, Alberto Rómulo, ha advertido a Washington que se mantenga al margen. “Es la ANSEA y China. ¿Me hago entender? Es la ANSEA y China. ¿Queda claro?”, dijo a la prensa.

Calculo empero que pasará mucho tiempo antes de que EEUU deje de meter las narices en cualquier rincón del globo. Habrá quienes saluden con salvas ese día; otros lamentarán su llegada.

China, por su parte, con sus 5.000 años de historia y una cultura marcada por la benevolencia, puede mostrarse flexible y tolerante ante la actual agresividad castrense de EEUU. Bien haría nuestro país en pasar por alto la animadversión del Pentágono y concentrase en desarrollar su meta de expansión económica, modernización militar y acercamiento amistoso hacia todos los países del mundo.


De las FARC-EP a la Unión de Naciones de Suramérica UNASUR

In Actualidad, Comunicado on 26 agosto, 2010 at 0:00

Secretariado del Estado Mayor Central de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP)


Aunque el gobierno de Colombia mantiene cerrada la puerta del diálogo con la insurgencia acicateado por el espejismo de una victoria militar y la injerencia de Washington, queremos reiterar a la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, nuestra irreductible voluntad de buscar una salida política al conflicto.

Es un hecho que éste desbordó, desde hace años, el marco de las fronteras patrias como consecuencia de las estrategias “preventivas” impuestas a Bogotá por el gobierno de los Estados Unidos. Si Colombia hoy está ocupada militarmente por una potencia extranjera, lo es en desarrollo de un interés geoestratégico, de predominio continental y no en razón de una guerra local contrainsurgente. Nadie discute que la Casa Blanca asume con preocupación la presencia política, cada vez mayor en este hemisferio, de gobiernos que optan por el decoro patrio y la soberanía.

En nuestro país, el Plan Colombia, la estrategia neoliberal, la violencia institucional y para institucional, han agravado a niveles insospechados el conflicto, haciendo muy difícil superar esta etapa de confrontación fratricida sin la ayuda de países hermanos.

El drama humanitario de Colombia clama la movilización y solidaridad continental. La obsesión oligárquica por someter militarmente a la guerrilla desde hace 46 años, y la ejecución de los planes guerreristas y represivos de Washington han costado innumerables masacres, fosas comunes como la de la Macarena que esconde más de 2000 cadáveres: la más grande de América Latina, crímenes de lesa humanidad llamados eufemísticamente “falsos positivos”, un desplazamiento forzoso de cinco millones de campesinos, desapariciones de ciudadanos por causas políticas, detenciones arbitrarias, 30 millones de pobres en un país de 44 millones de habitantes…

Algunos aluden frecuentemente a la obsolescencia de la lucha armada revolucionaria, pero nada dicen de las condiciones y garantías para la lucha política en Colombia. Otros ubican la amenaza en la insurgencia y no en la estrategia neocolonial del gobierno de los Estados Unidos, pareciendo ignorar que con guerrilla o sin ella el imperio dará curso a su agenda de predominio. Y los hay también proclives a presionar a una sola de las partes contendientes, casi siempre a la insurgencia.

La paz con justicia social y no la guerra por la guerra, ha sido el objetivo estratégico de las FARC desde su surgimiento en 1964 en Marquetalia. Si las conversaciones de paz de Casa Verde, Caracas, Tlaxcala y el Caguán, no llegaron a feliz término, fue porque las oligarquías no quisieron considerar ningún cambio en las injustas estructuras políticas, económicas y sociales que motivan el alzamiento. Hoy enfrentamos, enarbolando incuestionables banderas políticas, la más grande maquinaria bélica que haya enfrentado guerrilla alguna, pero siempre luchando la posibilidad de una solución política.

Señores presidentes: cuando lo estimen oportuno estamos dispuestos a exponer en una asamblea de UNASUR nuestra visión sobre el conflicto colombiano.

La paz de Colombia es la paz del continente.

Reciban nuestro saludo

De ustedes atentamente,

Compatriotas

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, Agosto de 2010,
Año bicentenario del grito de independencia