Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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El poeta que murió para nacer

In Actualidad, Cultura, Efemérides on 6 octubre, 2010 at 0:01

victor1COLABORACIÓN


Víctor J. Rodríguez Calderón

La historia nos muestra que hay poetas que vivieron sin el oficio de vivir y por eso están muertos. Es decir, se hicieron esclavos de la belleza y se olvidaron del hombre.

Neruda mi amigo y maestro dijo: “Para nacer he nacido” y se hizo poeta. Libertó su imaginación para construir todo un basamento primordial con oficio humano orientado en el vivero de sus asociaciones y alimentando en el diario racimo de problemas que se debaten en nuestras sociedades.

Su poesía es liberadora, porque él le cantó al amor como gran romántico, como hombre, pero se hizo militante del drama de la vida, y de ahí que su literatura es contraria, es decir, aliteraria, se traspuso a su protocolo, rompió los cánones del código para responder a las leyes y estructuras de la realidad, no hizo historia, no, la vivió.

Ese hueco vacio que la modernidad suele marcar como mundo desarrollado y progresista, Neruda lo encontró como el diluvio, como la creación de un mundo regresivo a esa modalidad caótica, destructora, sin sentido. Rechazó su estilización y no se hizo cubridor de lo artificial y lo abstracto.

A 106 años de su natalicio y 37 de su partida, la humanidad le rinde homenaje al gran poeta Pablo Neruda.

Cuando partiste, ese día se escuchó tu voz encabezando el primer grito de protesta de tu pueblo, contra la felonía que se levantada y ese día se ratificó tu militancia “Yo no voy a morirme, porque ahora es que estoy naciendo, salgo hoy en este momento lleno de volcanes, con la multitud hacia la vida”.

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, nació en Parral, Chile, el 12 de Julio de 1904, y se retiro de este mundo un lunes 23 de Septiembre al atardecer, cuando arriba sobre las colinas de Santiago, en su casa devastada por los militares que no respetaron su cadáver para allanarla y quemar libros y revistas.

Ciudadano de Chile y del mundo comprometido con las aspiraciones y demandas de los trabajadores y del pueblo, las de ayer y las de hoy. Neruda de Chile, rico en artistas y creadores como Violeta, Víctor Jara, Sergio Ortega, Patricio Bunster, Santos Chávez, como Gabriela Mistral, a quien Neruda conociera en Temuco. Se integraba al grupo universal de inmortales como su amigo el poeta español Federico García Lorca, asesinado por la dictadura franquista. Tomando posición durante la Guerra Civil española, establece su definición poética.

Neruda de amistades. Poeta del amor, de los pájaros, de la naturaleza. Amigo de la buena mesa. Amante de la vida y que convirtiera sus Memorias en un “Confieso que he vivido”.

Neruda hombre completo: poeta, militante, representante del pueblo, cumplió su palabra. Neruda cantor del amor, pero, como lo dije, también poeta intransigente, intérprete de los reclamos y luchas del pueblo.

De esas luchas centenarias como la de los hermanos mapuches, a quienes admiró y conoció bien en la Araucanía. Neruda estaría hoy apoyando la huelga de hambre de los comuneros mapuches.

Hoy, cuando conmocionan a Chile y al mundo el entierro en vida de los 33 mineros de la mina San José como resultado de la codicia empresarial amparada por la legislación y la institucionalidad oficial, resuenan las palabras de su Testamento del Canto General: “Dejo a los sindicatos del cobre, del carbón y del salitre mi casa junto al mar de Isla Negra. Quiero que allí reposen los maltratados hijos de mi patria…

Preguntareis por qué su poesía no nos habla del sueño, de las hojas, de los grandes volcanes de su país natal. Venid a ver la sangre por las calles del mundo…” Y como anticipándose, también acusa: “Generales traidores, mirad mi casa muerta, mirad España rota, venid a ver la sangre por las calles…Venid a Venezuela, Ecuador, Bolivia, para que conozcáis de cerca el imperio”.

Ese es su discurso escrito por allá en las lejanías del siglo pasado cuando se atrevió a señalar y a gritar con su voz “Yo Acuso”, cuando denunciaba la antidemocracia, no solamente de su país, sino del mundo, para ser perseguido y ocultarse en un exilio que lo hizo cruzar la cordillera.

Neruda fue parte del pueblo, tomó parte en la larga columna de los pobres y oprimidos para convocar a la felicidad colectiva, luchó y sostuvo en sus hombros una porción del dolor de todos los hombres. Porque la cultura es estéril, opaca y vacía, sino la compartimos, haciéndola pan de todas las mesas de la tierra.

Neruda muere para nacer, porque el viene de eliminar ese viejo concepto que existe del poeta y de la poesía. No pisar, no tocar. La poesía es un templo sagrado, el poeta es un sacerdote y su obra una reliquia contenida para el culto. Neruda maduró el tiempo moderno y demostró que la poesía es comunicación, es educación, es información es forjadora de conciencias libertarias, para buscar la justicia y la liberación de hombres y pueblos.


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.


Primeros efectos de la contrarreforma laboral: más precariedad y menos empleo fijo

In Actualidad, Economía, Laboral on 6 octubre, 2010 at 0:00

La contrarreforma laboral funciona exactamente en sentido contrario a lo que prometía el gobierno español y los partidos que la hicieron posible. Si en la exposición de motivos de la ley, se decía que con la reforma se impulsaría “la creación de empleo estable y de calidad”, lo cierto es que casi tres meses después de la publicación en el BOE del Real Decreto Ley, la precariedad va en aumento. Hasta el punto de que durante el mes de septiembre -y según datos oficiales- se suscribieron únicamente 13.013 contratos de fomento de la contratación indefinida en todo el Estado, lo que supone un 33,5% menos que hace un año.

Pero no sólo eso, la dualidad en el mercado de trabajo -otro de los supuestos objetivos de la reforma- no sólo disminuye, si no que aumenta. Hasta el extremo de que en septiembre de cada cien contratos de trabajo suscritos, sólo 8,78 son de carácter indefinido. El resto son temporales. En septiembre de 2007, inmediatamente antes de que estallara la crisis económica, 12 de cada cien contratos eran fijos. Dicho en otros términos, tras la reforma, el 91,22% de los nuevos contratos son temporales. Incluso por encima del 90,5% de 2009 o el 88,4% de 2008.

Como se sabe, el contrato de fomento de la contratación indefinida incorpora una indemnización por despido improcedente de 33 días por año trabajado (inferior a los 45 días que establece el contrato ordinario), y estaba llamado a ser la gran novedad de la reforma laboral en materia de contratación, toda vez que prácticamente se ha universalizado su uso al incluir a nuevos colectivos.

La generalización en el uso de ese contrato ya se podía realizar desde el pasado 18 de junio, un día después de que el BOE publicara el Real Decreto-Ley, pero a pesar de incorporar una indemnización más baja continúa representando un porcentaje ínfimo dentro de la contratación. En septiembre se formalizaron 1,39 millones de contratos en todo el Estado, pero de ellos solamente 122.090 tuvieron carácter indefinido, y de estos, únicamente 13.013 fueron al amparo de la nueva legislación ampliada. Es decir, menos del 1% del total. Por el contrario, se formalizaron 63.945 contratos indefinidos ordinarios, aquellos que incorporan una indemnización de 45 días por año trabajado, mientras que otros 44.411 corresponden a conversión de temporales en indefinidos.

Los datos de septiembre no son, desde luego, un hecho aislado. Todo lo contrario. En julio pasado -ya con la reforma laboral en vigor- se firmaron 10.085 contratos de fomento de la contratación indefinida, un 38% menos que en el mismo mes del año anterior; mientras que en agosto la caída fue del 39%, lo que da idea de lo poco que ha calado el nuevo contrato ampliado entre los empresarios.

Al haberse facilitado las causas del despido objetivo por motivos económicos, que supone una indemnización de 20 días por año trabajado, las empresas no tienen ningún incentivo para celebrar un contrato que incorpora un coste sensiblemente mayor: 33 días. Con la legislación anterior, casi el 90% de los despidos acababan en improcedentes, pero ahora es altamente probable que ese porcentaje caiga en picado, lo que desanima a los empresarios a tirar del contrato de fomento indefinido para abaratar costes.