Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Plan B: ¡Sálvese quien pueda!

In Actualidad, Economía on 8 octubre, 2010 at 0:01

David Delgado
 
 
Los capitalistas están nerviosos. Los pequeños empresarios que no le pueden hacer sombra a las grandes corporaciones, están acojonados, pero es que los oligarcas que dirigen las grandes multinacionales, los principales accionistas de los bancos, los especuladores, los dueños de los grandes monopolios, en definitiva, no están muy tranquilos a pesar de que sus beneficios permanezcan intactos en tiempos de crisis, o incluso aumenten escandalosamente. Porque hasta el más tonto y miope sospecha que se avecinan tiempos duros para el capital ante el ascenso de la organización y la lucha de la clase obrera en todo el Estado español, en toda Europa, y en todo el mundo. La lucha de clases se recrudece y pasa a ser cada día más abierta.

La agencia de calificación Standard & Poor´s rebajó la calificación de la deuda de la Comunidad autonómica de Canarias de “AA” a “AA-” porque prevé una “muy alta tasa de paro”. Quince días antes hizo lo propio la agencia Fitch. Otra agencia de calificación crediticia, Moody´s, retiró la nota máxima a la deuda española por el débil crecimiento. Anteriormente, este mismo año las dos agencias citadas, Standard & Poor´s y Fitch, también rebajaron la deuda española.

La previsión de la Comisión Europea (CE), en cuanto al crecimiento de la economía española para este 2010, es de -0,3%. Los analistas de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), consideran que el paro aumentará en lo que queda de año y en el venidero. Los expertos de Ernst & Young Eurozone Forecast (EEF), según sus estudios, afirman que el aumento del paro no se limita a lo que queda de año y al que viene, sino también al 2012.

Por mucho que algunos piensen que ya se tocó techo, la realidad es que todavía lo peor está por venir. Y los capitalistas lo saben. Porque, ahora, al problema del desempleo, el descenso del consumo y el estancamiento de la economía, se le sumará otro factor importante: la Resistencia Popular frente a la ofensiva capitalista.  Será la política del Gobierno, dictada por las instituciones internacionales imperialistas y la oligarquía española, contra la lucha organizada de las clases populares frente a las agresiones del capital.

Para muestra del nerviosismo reinante en el seno de la clase burguesa las declaraciones de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, que emplazó al Ejecutivo de Zapatero el martes 5 de octubre en la Comisión de Presupuestos del Gobierno, a que tenga un plan alternativo por si no se cumplen los objetivos económicos previstos para el 2011. Y, en su opinión, es urgente reforzar el compromiso de consolidación fiscal de las comunidades autónomas y de las entidades locales a través de la fijación de gasto para estas administraciones. Lo cual constituye una incongruencia pues, en realidad, lo que está pidiendo es que se profundice en el Plan A, porque lo que pide está en la línea de las políticas que están llevando a cabo gobiernos autonómicos y ayuntamientos. En definitiva: Ordóñez solicita un Plan B y a la vez la única propuesta y alternativa que ofrece es ahondar en el Plan A. Sí señores, es tan inteligente como todos los responsables de la crisis. Igual de inepto y estúpido.

De hecho, el gobernador del Banco de España, que no se mostró nada optimista sobre la situación económica, lleva, en todo lo que se ha desarrollado la crisis capitalista, alentando al Gobierno a aplicar las políticas de ajuste y austeridad, la desregulación del mercado laboral y de las pensiones, etc. Ha defendido junto al coro de organismos como el FMI, la CE, el Consejo Europeo, el Banco Mundial, etc., las medidas que se adoptan por toda Europa. Y ahora pide un plan alternativo a la vez que sigue promoviendo las mismas recetas antipopulares.

Pero la que de verdad pone los pelos de punta es María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno, al decir que ellos siempre tienen un Plan B y que seguirán haciendo reformas, como han ido adelantando desde hace meses distintos ministros y el propio presidente Zapatero. Es para echarse a temblar porque, si hasta ahora teniendo siempre un plan por si acaso, las cosas han ido como todos sabemos, y encima nos vendrán encima muchas más reformas, ¿qué podemos esperar? Pues que se siga cargando la crisis sobre los trabajadores y las trabajadoras, y los culpables se salgan de rositas. Pero les saldrá mal la jugada porque siguiendo por este camino suicida la intensificación de la lucha de clases pondrá en serios apuros a la clase dominante.

En cualquier caso, y debemos suponer que esto el gobernador del Banco de España lo sabe de sobra, el Gobierno no tiene Plan B porque ni siquiera tiene Plan A. El Gobierno del PSOE no tiene planes ningunos, y podrían ponerse a trabajar y elaborar cientos de ellos que seguirían siendo inútiles porque el único “plan” por llamarlo de alguna manera que tiene el Gobierno metropolitano es el mismo que tiene el Gobierno de Sócrates en Portugal, de Sarkozy en Francia o de Mary McAleese en Irlanda, por poner algunos ejemplos. Y este consiste en obedecer ciegamente los mandatos del gran capital europeo e internacional y de sus burguesías nacionales. Y ya está. El Gobierno del PSOE puede elaborar los planes que quiera, que con un par de llamadas de Botín (presidente del Banco Santander), César Alierta (presidente de Telefónica), el banquero de inversión Borja Prado (presidente de Endesa) y un par de colegas más, exigiendo que se imponga lo que desean, el Gobierno no dirá más que: sí, bwana.

Porque está claro que no van a hacer caso a los economistas afines al sistema capitalista como Joseph Stiglitz o Paul Krugman, críticos con las políticas de recortes de ajuste y austeridad, y defensores de políticas keynesianas como el aumento del gasto público en períodos de crisis para solventar el descenso del consumo privado, haciendo que el Estado caiga en déficit y cree demanda adicional. Parece que el monetarismo de Milton Friedman seguirá siendo el que mande.

Para inquietar un poco más al gobernador del Banco de España, firme defensor del abaratamiento del despido, le recordamos que si bien no hay ningún plan a la vista que resuelva el atolladero en el que está metido el capitalismo agonizante en su fase terminal, habemos otros que sí que tenemos planes que resolverían los principales problemas que afectan al pueblo trabajador. Lo que pasa que eso de nacionalizar la banca y los grandes monopolios de los sectores estratégicos no va con ellos. Porque de esa manera sí que se podría liberar inmensas cantidades de dinero para reactivar el consumo a través de créditos a los pequeños empresarios y a los trabajadores, y crear empleo mediante inversión pública productiva. Ese pequeño paso sería una solución real. Pero sólo con la organización de los comunistas en alianza con la izquierda anticapitalista puede lograrse este objetivo. Todo lo demás es el cuento de la lechera.


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