Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Angostura, una lección socialista

In Cultura, Historia on 13 diciembre, 2010 at 0:01

victor1COLABORACIÓN


Víctor J. Rodríguez Calderón

Bolívar expresa una posición muy bien definida que refleja los más variados aspectos en las concepciones políticas y en las realidades del momento que él representaba, es un hombre sin lugar a dudas de una conciencia estrictamente democrática, muy a pesar de que la situación de ese tiempo que se vive, lo ha encaminado obligatoriamente a llevar otras circunstancias y otras posiciones donde la lucha liberadora tenía que ser rescatada para que la indolencia se disipara. La justicia social, como erradicación de la miseria del hombre.

Se trata de crear una nación soberana, libre en el concierto del universo; y un ciudadano justo, hombre a carta cabal, integrado en plan de igualdad a los otros hombres.

Sabemos que este documento político, como costumbre de historiadores y escritores idealistas, se han empecinado a determinarla como una pieza filosófica y literaria. Nosotros tenemos la obligación de demostrar su valor social objetivamente. Aquí encontramos las quejas de una sociedad, que en sus proposiciones y búsqueda de una estabilidad, los criollos no sabían todavía como se podría obtener, en vista de las duras contracciones que se vienen enfrentando desde 1810, tales como la anarquía popular.

Bolívar se considera como una especia de síntesis de la ciencia y de las artes del tiempo que vivía. Bolívar dijo muchas veces algo parecido, con clarísimo conocimiento de los factores históricos.

Nos encontramos dentro de las mas graves complicaciones de la independencia, la mayoría de los sectores oprimidos por los criollos se colocaron, no de parte de lo que ahora caracterizamos como progresivo en la historia, la lucha anticolonialista, sino junto a los enemigos, de sus enemigos, los mantuanos dueños de haciendas, donde imponían las leyes esclavistas, o miembros de ayuntamientos, desde los cuales administraban impuestos, regulaciones de tierras, ejidotes, toda clase de presiones políticas y económicas contra indígenas y pardos.

Comprobamos las grandes dificultades de Bolívar “HURACAN REVOLUCIONARIO”, “JUGUETE”, ¿Qué significa?:

Internamente existen dos grandes movimientos sociales:

Uno: El esfuerzo de los mantuanos por conquistar el dominio político de Venezuela, la libertad del comercio con el mundo, y el reconocimiento de su condición nacional.

Dos: La lucha de los sectores populares, con los esclavos a la cabeza, para lograr la abolición del sistema esclavista, de las distinciones de castas y de la explotación de negros, indígenas y pardos, a través de numerosos procedimientos en el ámbito de la producción, así como en el de la circulación y administración de lo producido.

“HURACAN REVOLUCIONARIO”, Bolívar conoce perfectamente lo que está ocurriendo, políticamente y socialmente en el momento y lo expresa; es la gran contradicción entre los colonizadores y los colonizados; la contradicción fundamental del sistema de producción esclavista, entre los esclavos y los mantuanos, sus amos. La contradicción entre los indígenas explotados en servidumbre y sus explotadores, españoles y criollos.

A ello Bolívar ya le suma el circulo de intereses distintos entre criollos propietarios de tierras y otros, poseedores de capitales mercantiles.

Lógica social: Cuando el movimiento liberador se extiende al sur, surge de inmediato otro tipo de oposiciones, entre mantuanos de Venezuela, criollos de Colombia y del Perú, quienes colaboraron en muchos aspectos durante la época de la guerra, hasta Ayacucho, pero no posteriormente.

Cuando comenzaron los factores fundamentales en las incipientes economías nacionales a reflejarse en el terreno de las rivalidades políticas y regionales. (Inclusive hoy en día mas vividas que nunca) Bolívar comprende el significado real de la esclavitud, ya PETION, Presidente haitiano lo ha conducido a la necesidad de extender la lucha no solo con los colonialistas, sino internamente, Bolívar viene de experimentar las derrotas de 1814, cuando estos sectores populares, se han incorporado a las filas realistas que les permiten saqueos, pillajes, violaciones, consumo de aguardiente y toda clase de represalias contra quienes los habían llevado al cepo, a los calabozos, al botalón de los azotes. En 1813 y 1814, ya hacia mucho tiempo que los esclavos fugitivos, en grupos, cimarrones, sin lineamientos políticos habitaban las cumbres montañosas de nuestras sierras, comerciaban con los contrabandistas en las costas y en los ríos del llano y combatían en forma permanente contra las guardias armadas que enviaban los criollos para someterlos.

En el discurso de Angostura Bolívar muestra una clara conciencia como hombre político, sus concepciones son socialmente científicas, juzga con propiedad, convence con la realidad y se extiende como una lección no solo del momento, sino a todos los tiempos, con franqueza expone una correcta interpretación histórica.

Con entera claridad, es el examen del colonizado que ya había expuesto en Jamaica. Con el índice señala precaución desde ya, muestra históricamente una lección sobre el verdadero sistema democrático lineado sobre la libertad abstracta.

Al hablar así Bolívar en realidad encontramos la imploración política por la vida de la república. Ella no podrá existir sin que todos combatan para liberarla y sostenerla, es la busca de la unidad de todos los sectores frente a los colonialistas.

Estas eran unas verdades surgidas de las condiciones en que se habían dictado leyes, durante la guerra, pero el acento de Bolívar era más bien el de una crítica a los juristas quienes se enorgullecían de sus creaciones. El cotejaba las jactancias con la realidad y así prevenía, el mensaje en general coloca las dificultades en manos de los legisladores, como en anticipo de las reconvenciones que contra él se harían.

Una y otra vez encontramos a Bolívar inclinado sobre el tema de su propio significado histórico, que comprendió a cabalidad dentro de las estructuras de su época y de su ámbito de acción. Al estudiar su documento científica y socialmente, encontramos en definitiva que Bolívar fue solo un instrumento aprovechado para una lucha liberadora, de ahí que se trate como el héroe, el guerrero, el gran combatiente, el soldado, el libertador y tantos otros muchos calificativos para su culto y su glorificación.

Políticamente se le pusieron todas las limitaciones en constituyentes y congresos. En Angostura no logra la declaración definitiva de la libertad de los esclavos, es decir, se improbaron en la práctica sus decretos de Carúpano y de Ocumare.

En Cúcuta, la constituyente estableció la “libertad de Vientres” y los procedimientos de manumisión que claramente también fueron burlados por los propietarios, a quienes correspondió contribuir a la formación de los fondos que habían de liberar a sus propios esclavos.

La soberanía nacional trabajada, luchada por Bolívar frente a España, se ha derrumbado y sus escombros quieren presentarlos con la fachada formalista de una supuesta República políticamente.

Pero como legado quedan sus lecciones de política nacional o internacional a esta Latinoamérica caribeña ahora encaminada de nuevo en busca de su propio destino. Es así, desde el punto de vista científico revolucionario que Bolívar se hace político, el más grande estadista del siglo XIX latinoamericano y porque no decirlo del mundo, él está por encima de cualquier otro, no hay sino que revisar su obra, es la más desarrollada, la más política, la más social de la época.


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.


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Sobre el conflicto laboral de los trabajadores y trabajadoras controladoras aereas y su militarización

In Actualidad, Comunicado, Laboral, Represión on 13 diciembre, 2010 at 0:00

Resolución del 9º Congreso del
Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)


En los días en que estamos celebrando nuestro IX Congreso, hemos asistido a un hecho inédito en décadas: el gobierno ha respondido a una huelga de controladores aéreos decretando la “alarma social”, es decir, imponiendo la militarización del trabajo.

En otras palabras, el gobierno de la burguesía, en tiempos de crisis capitalista, ha anulado el derecho constitucional a la huelga, asumiendo el ejército el control de los aeropuertos, imponiendo normativas laborales de facto por la fuerza de la imposición armada e iniciando un proceso judicial contra los líderes sindicales bajo el Código Penal Militar, bajo la infame acusación de sedición.

Lo ha hecho además contando con el respaldo de una enorme campaña de desprestigio mediático contra los controladores aéreos. Calificar esta medida como excepcional es dejarse engañar por el discurso del sistema, que en este caso siempre nos trata de recordar que los controladores son aristocracia obrera.

La militarización de la producción es una herramienta en manos del gobierno de la burguesía, que puede utilizar en cualquier momento ante la combatividad de una lucha o ante la imposibilidad de que mantenerlas dentro de los cada vez más estrechos límites del sistema.

Es un hecho muy grave que nos reafirma en uno de los análisis que veníamos realizando durante los debates congresuales: en el momento actual de descomposición, el capitalismo incrementa la represión y cada vez le son más molestas las formalidades democráticas que en otros tiempos tuvo tanta eficacia. El Gobierno de Rodríguez Zapatero está actuando por decreto en el conflicto laboral de los controladores aéreos desde hace meses, con ello está encauzando el camino para la privatización de la gestión y control aereoportuario, eliminando los convenios colectivos y planteando la represión por decreto de toda la clase obrera en el Estado español.

Exigimos desde el PCPE la retirada de los expedientes abiertos y la anulación de sanciones y el Decreto de “Alarma Social” y llamamos a la solidaridad de todas las trabajadoras y trabajadores.

No estamos ante un bache temporal, sino ante una crisis estructural, un momento en que la burguesía trata de recomponer buena parte del marco de explotación con condiciones mucho peores para la clase obrera, pues es la única forma de recuperar la tasa de ganancia. Ante eso, la clase obrera sólo tiene dos armas: organización y lucha. ¡La respuesta es Revolución!