Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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La tarea de los comunistas

In Actualidad on 27 diciembre, 2010 at 0:01

Teodoro Santana


Tanto tiempo cantando “agrupémonos todos en la lucha final” y, rianga, aquí está. La crisis agónica del capitalismo imperialista arrastra todo a su paso como un tsunami. Derechos laborales, ilusiones europeizantes, viejos y cómodos métodos de militancia, creencias arraigadas… Nada queda en pie.

Y uno de los edificios cuyo derrumbe es más espectacular es el de la socialdemocracia europea, obligada más que nunca a desenmascarar su verdadero rostro de lacayos del capitalismo. A la hora de la verdad, en el momento que se acaban los “pactos sociales”, la “paz social”, el “consenso” y el buen rollito, cuando la cosa se queda en un desnudo clase contra clase, no han tenido más remedio que servir a sus amos “cueste lo que cueste”, aún a costa de su creciente desaparición del escenario político.

Libre la clase asalariada de la venda socialdemócrata en los ojos, queda sin embargo desorientada, sintiéndose huérfana de partidos que representen sus intereses, tanto a corto como a largo plazo. Con el peligro de que, no sólo caigan en la apatía y el abstencionismo, sino de que pueda convertirse en víctima de la propaganda del fascismo.

Por lo tanto, ha llegado el momento de que los comunistas, que nunca hemos cejado en el empeño de defender a la clase obrera, demos un definitivo paso al frente y asumamos el reto de presentar ante esa inmensa mayoría asalariada una alternativa política de resistencia popular, primero, y de superación del capitalismo  y construcción del socialismo, después. Esto es, la unidad de toda la izquierda anticapitalista.

Esa responsabilidad cae, efectivamente, en los destacamentos comunistas organizados, únicos capaces de poner en pie un referente que vaya más allá del puro electoralismo y de las inconsecuencias de la pequeña burguesía. Ha llegado la hora de la verdad, de estar a la altura de la necesidad histórica, de dar respuesta al anhelo de muchísimos trabajadores y personas de izquierda. Y en esto no valen excusas, minucias, regates.

Aún más: paralelamente a la necesidad de un amplio frente de resistencia popular, se hace preciso avanzar en la unificación de los comunistas en un solo partido marxista-leninista, en un momento en que el comunismo toma nuevos bríos en todo el planeta.

En una y otra tarea, el Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC) ha estado y está totalmente comprometido, sin reserva alguna, en la línea de nuestra consigna “La Unidad es la Revolución”. Afortunadamente, y a pesar de las dificultades, en Canarias ya se avanza en la dirección adecuada y con el compromiso de nuestros camaradas del Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC) y del Partido Comunista de Canarias (PCC). Y estamos convencidos de que este camino se empezará a recorrer muy pronto en todo el Estado español.

Porque, a diferencia de la socialdemocracia, nosotros sí que no podemos fallarles a las trabajadoras y los trabajadores.


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Trabajar más los pobres para que vivan mejor los ricos

In Actualidad, Laboral on 27 diciembre, 2010 at 0:00

Pedro Costeras

Subir la edad de jubilación obligatoria hasta los 67 años no solo es una medida injusta, es una medida injustificada que exige otro sacrificio estéril a la parte más débil de la sociedad. Los sindicatos CCOO y UGT tenemos una batería de propuestas para incluir los ajustes necesarios para que el sistema público de pensiones, desde su más que demostrada solvencia actual, pueda superar los retos que se avecinan en el futuro dentro de dos o tres décadas. Unos ajustes que deben pasar por la racionalización del gasto, la modificación de algunos comportamientos perniciosos para la sostenibilidad del sistema, y el incremento de los ingresos. Ajustes que aseguran la sostenibilidad futura permitiendo incluso la mejora de alguna de las famélicas actuales prestaciones.

Sin embargo, la imposición del Gobierno de aumentar la edad de jubilación a los 67 años es una medida que solo actúa sobre la disminución del gasto, que se presenta con una gran premura para tranquilizar nuevamente a los insaciables mercados financieros que provocaron la crisis, y que no esconde otra cosa que la intención de rebajarles a los empresarios las cotizaciones. Esta reducción de los ingresos por cotización, tan reclamada por los empresarios, sí que pone en peligro la sostenibilidad futura del sistema que tanto dice querer preservar el Gobierno. Todo con el objetivo final de hacer adelgazar el sistema público de pensiones para entregarle una parte del pastel a la banca privada.

¿Se imaginan donde estarían los más de 60.000 Millones de Euros de superávit del sistema público de pensiones, si en vez de ser público lo hubiera gestionado en estos años de crisis la banca privada? Hasta miedo da solo pensarlo.

Según el capital la lucha de clases ha terminado. Pero ellos siguen defendiendo sus intereses de clase en una lucha sin cuartel, solo que preferirían hacerlo sin que nosotros nos defendiéramos. Elevar la edad obligatoria de jubilación de 65 a 67 años tiene un claro componente de clase. Las clases más pudientes, con trabajos menos penosos, viven más tiempo, y podrán disfrutar durante más años después de la jubilación. Una jubilación que se financia fundamentalmente a base de las cotizaciones que realizan de forma mayoritaria los más pobres ocupando profesiones mucho más penosas.

Si Usted, querido amigo o amiga, tiene un trabajo que requiere únicamente esfuerzo intelectual, no excesivamente estresante, no sujeto a turnos ni a cambios de turnos, y dispone de un yate para su tiempo libre, es probable que pueda disfrutar de su pensión durante más tiempo después de su jubilación a los 67 años. Si por el contrario pertenece Usted al resto de los y las mortales, pertenece Usted al colectivo mayoritario de los y las que más se verán afectados por esta medida injusta e injustificada.

Oscar Wilde decía en su tiempo que las novelas modernas comienzan por el final, para continuar por el centro, y acabar por el principio. Este planteamiento irónico que hacía alusión a una forma de escribir muy comercial y algo carente de principios, al lector actual podría evocarle la forma errática en la que el Gobierno del Estado finge gobernarnos.

Si al comienzo de la legislatura el Gobierno del PSOE parecía un gobierno fiel a los principios de la socialdemocracia, en la fase media del mandato aplica unas políticas completamente intercambiables, que en nada se diferencian de las de la derecha europea al servicio de los mercados. Todo esto para dirigirse a un final de legislatura en el que renuncia completamente a la defensa de los intereses de la clase trabajadora, y se aplican, como dogma, recetas ultraliberales alejándose por completo de los principios socialdemócratas.

Ya vamos por la tercera ronda que Zapatero invita al capital a un nuevo despojo del Estado Social de Derecho al dictado de los mercados. Esto claramente ya se ha convertido en una práctica habitual de la acción de gobierno. Una nueva invitación a unos mercados que supuestamente solo son fondos de inversión sin dirección política, pero lo cierto es que saben demasiado bien como proceder para seguir avanzando posiciones frente al propio Estado.

De aquí, a la barra libre, ya solo queda un paso.


(*) Pedro Costeras Nebreda es Secretario de Política Institucional de Comisiones Obreras Canarias