Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La Bolivalogía (I)

In Actualidad, Opinión on 27 enero, 2011 at 0:01

victor1COLABORACIÓN


Víctor J. Rodríguez Calderón

A finales de 1998 y comienzos del nuevo milenio, la ciencia politológica venezolana viene exigiendo pasar a la realidad que vive, como es la transición de su renovación, la que conllevará a que esa serie de desafíos tan importantes que se vive en toda Latinoamérica y el Caribe se vincule indisolublemente al impacto que nació aquí en nuestra nación, y que exclusivamente tiene plano de ciencias sociales propias, puesto que la caída estrepitosa de la seudodemocracia que nos gobernó durante 40 décadas perdió definitivamente todo piso político.

Estamos obligados de inmediato a repensar como reconstruimos el sistema básico de la nueva economía, la sociología y de crear la nueva politología que se tiene que aplicar desde perspectivas críticas y por supuesto haciendo la creación de la bolivalogía (ciencia bolivariana).

Por ello, para comprender lo que ha pasado en estos últimos doce años de llamada revolución, conviene echar una mirada y un análisis a la ciencia política venezolana del siglo XVIII. Con tales fines, este documento comenzará por una descripción histórica de los aportes del régimen colonial al neocolonial establecido en nuestra nación desde la llegada de Colón y posesionándose total y nuevamente con la desaparición física de nuestro libertador Simón Bolívar.

HISTORIA

Arribamos a 1492 aquí existía una cohabitación de modos de producción, sustentados en sistema de recolección y en actividades agrícolas de naturaleza sedentaria. El trabajo de la tierra significó entonces un reto en zonas semidesérticas como Lara y Falcón, pero condujo a resultados dignos de atención en los lugares de paisajes feraces. En ambos casos, nuestros aborígenes desarrollaron significativos avances, como la construcción de camellones, sistemas de regadío y baluartes para protegerse de las inundaciones.

También se mantuvo una subsistencia con regularidad la cual no se limitó al consumo de comunidades aisladas, sino que también se atrevió a fructíferos contactos con comarcas vecinas. Ellos crearon una rica cosmogonía que informaba de la vida y de la muerte, determinaba las jerarquías de la sociedad en la bonanza y en la carestía, en la paz y en la guerra, se distinguía en términos religiosos entre lo propio y lo ajeno a través de exquisitas manifestaciones de culto, se pudo establecer un fenómeno religioso que pudo resistir los embates de la conquista española para sobrevivir a través del tiempo.

Supieron mantener la convivencia entre pares, mas también para la guerra con los rivales mas cercanos, conquistaban y dominaban territorios, sometían a los derrotados, cobraban impuestos y hacían la paz cuando ella era necesaria para el progreso. Así lograban su horizonte y el dominio pleno del territorio a la altura de 1492, cuando llegaron los españoles el choque fue muy fuerte. Bajo la figura del caciquismo, superaron el reto de la supervivencia y cuando se encontraban en plena etapa de desarrollo social, desgraciadamente ocurrió lo inesperado, vino el enfrentamiento de las dos culturas, y la europea trajo el infierno, en vez de la paz y el progreso.

En la historia oculta, esa que no investigó la verdad, aparecen lo héroes, como los caciques: Guaicaipuro, Baruta, Cayaurima, Carapaica, Chacao, Terepaima, Guaicamacuto, Orocopón, Tamanaco, Tiuna, Aramaipuro, Arichuna, Catia, Conopaima, Guaratari, Queipa, Mamacurri, Paramaconi, Guarauguta, Mara, Maracay, Meregote, Murachí, Naiguatá, Paramacay, Pariata , Maiquetía. Prepocunate, Sorocaima, Yaracuy, Yare, Yavire – Paramaiboa , Pariaguán, Yoraco, Yamari y Cubimacury, en ellos podemos resumir el vigor de un tipo de vida y los rasgos de un genero humano que cayó en sus combates por sus tierras y la libertad, en los brazos de una hostilidad sustentada en la arrogancia y en la superioridad de sus elementos ofensivos.

Como es conocido, esta sociedad no poseía las manifestaciones arquitectónica de otras culturas prehispánicas de América y sin el soporte de los metales preciosos que en otros lugares permitieron primorosas labores y formas refinadas de vida, una cultura peculiar su expuso al sobresalto, la mudanza y a la desaparición cuando unos hombres más fuertes por la posesión de medios incomparables de acometimiento, los persiguieron, los dominaron utilizando el camino de la crueldad y la injusticia humana.


(Continuará…)


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