Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

Acerca del viejo, cansino, cutre y falaz argumento de “si no hubiéramos estado nosotros, habría sido mucho peor”…

In Actualidad, Laboral on 3 febrero, 2011 at 0:00

Corriente para la Unidad de la Izquierda Sindical de Canarias (CUIS Canarias)


Resulta evidente que los dirigentes de CCOO y UGT son conscientes de que la gente en general es, a su vez, consciente de que el papel que han cumplido ambos en la mala comedia de enredos que desembocó en el nefasto Acuerdo del 27 de enero, sólo puede ser calificado de bufones traicioneros, cooperadores necesarios para que el Gobierno del Estado pueda presentar, ahora, como “fruto del esfuerzo de flexibilidad y la voluntad negociadora del Ejecutivo” lo que no es más que un brutal hachazo a los derechos de las y los trabajadores que, si nos remitimos exclusivamente al terreno de las Pensiones Contributivas, nos obliga a retrotraernos 43 años atrás (en plena dictadura franquista), con la Ley General de la Seguridad Social dictada en 1967 por las “Cortes” del Régimen, para encontrar un parangón o punto de comparación asimilable a lo que estamos contemplando ahora…

Permítannos una consideración previa: cuando hablamos de CCOO y UGT, no nos estamos refiriendo, exclusivamente, a Cándido Méndez, Toxo y sus respectivos grupos de subalternos directos. UGT y CCOO son pesadas maquinarias burocráticas, formadas por un entramado de estructuras más o menos complejas que alimentan los estómagos cautivos de miles de plutócratas de diferente nivel (territorial y sectorial), quienes son, a la postre, los encargados de “atar en corto” a la clase trabajadora y transmitirle, de arriba abajo, las consignas alienantes, desmoralizadoras y desmovilizadoras que emanan desde sus Centros neurálgicos en Madrid.

En Canarias, por si ello fuera poco, UGT y CCOO tienen una importantísima misión complementaria: son agentes del colonialismo español, por lo que a su genérica tarea de mantener las contradicciones de Clase “dentro de un orden” soportable para el Sistema, añaden la de impedir a toda costa que nuestra Clase trabajadora se organice en torno a Sindicatos de Clase propios y soberanos.

Dicho lo anterior, añadimos algo que es de sentido común: para cumplir una tarea de esa magnitud, lógicamente, CCOO y UGT necesitan recursos suficientes para mantener bien engrasada sus maquinarias. Muchos, muchísimos Recursos; que no cubren, ni en su mínima parte, las Cuotas de las y los afiliados ni el (ya prácticamente inexistente en esas organizaciones) trabajo militante y voluntario de los miembros más conscientes.

Ya sabemos de dónde “manan” sus fuentes de financiación. No nos repetiremos. Nos interesa solamente insistir en una cosa: si lo sabemos nosotros y nosotras, lo saben igualmente (de hecho, mucho mejor) ese enorme “ejército de burócratas” que sirven a CCOO y UGT de “correa de transmisión Dirección-Clase”, quienes además (contrariamente con lo que ocurre con el resto de los mortales) participan directamente del “festín”. Por consiguiente, ellos no van a cuestionar cosas que impliquen poner en riesgo su “modus vivendi”. Raro es el caso del perro que muerde la mano del amo que le da de comer…

Y la consigna lanzada desde Madrid está clarísima: se trata de maquillar su increíblemente deshonesta traición a la Clase con un argumento central: “si no hubiéramos estado nosotros allí, habría sido peor…”. Se nos presenta tal afirmación, además, como una especie de axioma o verdad que no necesita demostración… Sin embargo, la aplicación del mero sentido común al estudio de los acontecimientos ocurridos a partir de Mayo de 2010, nos conduce, precisamente, a la conclusión contraria:

Si tras la primera medida tomada por el Gobierno del PSOE (con el apoyo, entre otros, de CC) al aprobar en dicho mes por Decreto-Ley de la “Reforma Laboral”, la reacción de los llamados “Sindicatos Mayoritarios” hubiera sido verdaderamente contundente e inmediata, llevando a efecto movilizaciones en las que, de verdad, “creyeran”, y dirigidas no a “cubrir las apariencias” ante la Clase trabajadora, sino a ganar la batalla, el texto legal aprobado finalmente por las Cortes en Septiembre, o se habría retirado, o en todo caso habría tenido un contenido incomparablemente menos lesivo para las y los trabajadores; y desde luego, habría sido bien diferente el escenario de total desmovilización, desmoralización y desorganización de la Clase trabajadora que se encontró el Gobierno a finales de año, cuando (visto lo visto) se lanzó a la yugular del Sistema de protección social (azuzado por “los mercados”, y en especial por los Bancos interesados en capitalizar de una vez sus ruinosas inversiones en Planes de Pensiones Privados) con los resultados ya conocidos. Y esto no tiene visos de haber acabado (al menos en lo referido a la voluntad de los «Mercados» y sus servidores de seguir rapiñando derechos).

El discurso “perdonavidas” de CCOO y UGT (“si no hubiéramos sido ´responsables´, el Gobierno habría aplicado medidas peores”) no es creíble, rezuma falsedad e inconsistencia por todos sus poros, pero sin embargo resulta un discurso peligroso, porque puede terminar calando en un contexto de alienación, desmovilización y terror social en el que vivimos: al servicio de tal mensaje recurrente, que se repite machaconamente, se han puesto poderosísimos “mass media” (incluso la mayoría de los que se autoproclaman “de izquierda”), y esas inmensas estructuras sindicales burocráticas que saben que “sus garbanzas” corren peligro si se diera un escenario en el que la Clase trabajadora les diera la espalda.

¿El método para que una mentira aparezca como verdad a los ojos del pueblo…?: desde el III Reich ya está teorizado: repetirla cuantas veces sea preciso, hasta alienar las conciencias de las personas. De libro…

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