Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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Grandes movilizaciones populares este viernes en Túnez, Egipto, Yemen e Irak

In Actualidad on 26 febrero, 2011 at 1:09

Las movilizaciones populares siguen produciéndose de forma masiva en Túnez, Egipto y Yemen, ante el poco avance de las reformas democráticas. En Irak también miles de personas han salido a las calles para exigir mejoras en los servicios básicos y manifestar su desacuerdo con la corrupción en el gobierno. En la ciudad de Mosul los manifestantes fueron agredidos con un saldo de tres muertos y seis heridos.

TÚNEZ

Miles de jóvenes se dirigieron a la capital de Túnez desde diversas zonas del país para unirse a la masiva manifestación llevada a cabo este viernes en demanda de la salida del primer ministro tunecino, Mohamed Ghanuchi, y la convocatoria de una asamblea constituyente.

La manifestación, que tuvo lugar en la Plaza del Gobierno de la capital tunecina, concluyó con fuertes enfrentamientos, que todavía prosiguen, en diversos puntos de la ciudad, especialmente la zona de la Casbah, la medina antigua y la avenida Habib Burguiba, donde se encuentra el Ministerio del Interior.

En los enfrentamientos la policía ha lanzado botes de humo y realizado disparos con fuego real. La manifestación congregó a decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes que respondían al llamamiento a la “jornada de cólera” hecho por los organizadores.

EGIPTO

Miles de egipcios volvieron este viernes a concentrarse en la céntrica plaza Tahrir de El Cairo para exigir la destitución del primer ministro en funciones, Ahmed Shafik.

Los manifestantes pedían también que Mubarak sea llevado ante los tribunales y que sus bienes y los de su familia sean confiscados por el Estado, al igual que las propiedades del ex presidente del Parlamento, Fathi Surur, y otros antiguos miembros del Partido Nacional Democrático (PND) de Mubarak.

Mubarak, queremos nuestro dinero” o “El pueblo quiere un proceso contra el presidente” eran algunas de las consignas coreadas. La manifestación tiene también el objetivo de mover a la cúpula militar para que presente un calendario vinculante que fije los próximos pasos a dar para reformar el sistema.

Los manifestantes habían exhortado a las Fuerzas Armadas, que actualmente están al mando del país, a acelerar las reformas democráticas y excluir del gobierno de transición a figuras como Shafik y otros ministros que habían sido designados por Mubarak poco antes de que este abandonara el poder, el 11 de febrero.

Este sábado se espera que un comité de juristas instaurado por el Ejército presente un borrador de Constitución reformada que permita, entre otras cosas, que ciudadanos sean candidatos a la presidencia sin el respaldo de un partido político.

Además, se prevé que el mandato presidencial se reduzca de seis a cuatro o cinco años y que el presidente sólo pueda ser reelegido en una ocasión. Además, todas las elecciones deben ser vigiladas por funcionarios judiciales.

YEMEN

Yemen vivió este viernes manifestaciones masivas consideradas como el “inicio del fin” del presidente Alí Abdalá Saleh, con un saldo de un muerto en Adén (sur) por disparos de la policía. Importantes manifestaciones tuvieron lugar en Saná, Adén, Taez (sur) y Mukalla (sureste), en las que participaron cientos de miles de personas.

Un joven de 17 años, Mohamed Ahmed Saleh, falleció en un hospital de Adén, la ciudad que está siendo escenario de importantes manifestaciones y enfrentamientos con la policía, que se saldaron con 20 heridos.

Dos manifestaciones en Adén (sur) dieron lugar a enfrentamientos, cuando la policía intentó impedir que los manifestantes se reunieran en una plaza cercana a la sede de la seguridad y de varios consulados extranjeros en el barrio de Jor Maksar.

El pueblo quiere la caída del régimen“, “muerte y vergüenza al régimen” y “fidelidad a los mártires“, coreaban los manifestantes.

Una primera marcha había transcurrido sin violencia hacia el cementerio Rahmane, en el barrio de Mansura, para presenciar el funeral de la última víctima de la represión, Yasin Askar, asesinado el jueves por las fuerzas del orden.

En la capital Saná, una muchedumbre se reunió para la oración semanal en una plaza situada delante de la universidad, en donde acampan algunos manifestantes desde hace ya varios días. Unas cien mil personas participaron a este acto.

El imán Abdalá Satar dijo en su sermón que “la caída del régimen es la única solución a la situación actual“. “Vete, vete”, gritaba por su parte la muchedumbre, dirigiéndose al presidente Alí Abdalá Saleh.

Los manifestantes bautizaron el día de protesta como “viernes del principio del fin del régimen” y gritaban “no al diálogo con el gobierno“, “no hay solución sin la caída del régimen“. La policía se limitó a buscar posibles armas entre las pertenencias de la gente.

En el centro de Saná, numerosos partidarios del régimen también participaron a una oración colectiva en memoria de los “mártires de Yemen”.

En Taez, al sur de Saná, una oración de protesta se llevó a cabo. La muchedumbre, estimada a varios cientos de miles por sus organizadores, acudió al funeral de un manifestante que murió la semana pasada, tras la detonación de una granada atribuida a las fuerzas del orden.

El presidente Saleh ordenó el jueves a las fuerzas de seguridad que “protejan” a los manifestantes que desfilan pacíficamente en el país. Doce personas fueron asesinadas en Adén desde el inicio de la protesta, (27 de enero) más los dos muertos de Saná y el de Taez.

IRAK

Una multitudinaria manifestación bautizada como Día de la ira paralizó este viernes la capital de Irak, pese al toque de queda impuesto por el primer ministro Nouri Al-Maliki, quien advirtió además de posibles actos terroristas.

Los organizadores de la movilización aseguraron que cientos de miles de iraquíes se unieron a las marchas después del rezo musulmán del mediodía en Bagdad para protestar contra la corrupción, la falta de empleos y el déficit generalizado de alimentos, electricidad y agua.

El propósito es forzar al gabinete iraquí a tomar medidas para mejorar las condiciones de vida en un país que recibe significativos ingresos por el petróleo, pero que exhibe una marcada desproporcionalidad en el reparto de la riqueza nacional.

La concentración desembocó en choques en la plaza Tahrir de Bagdad cuando la policía antimotines, apoyada por vehículos blindados y gases lacrimógenos, impidió el acceso de numerosos manifestantes, quienes respondieron al intento de dispersarlos.

Además de Bagdad, las ciudades de Basora, Kirkuk, Sulaimaniya y otros poblados del interior han sido escenarios de reivindicaciones populares en las últimas semanas, algunas de las cuales desembocaron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Dejen que se escuche la voz de libertad en todas las calles de Bagdad y tomen lecciones de Egipto, Túnez y Libia”, fue uno de los mensajes circulados por teléfonos móviles y redes sociales para convocar a la masiva demostración contra el gabinete de Al-Maliki.

Otros activistas señalaron que los manifestantes deben salir a las calles con gritos como “Viva Irak” o “Revolución de febrero contra la corrupción“, al tiempo que alentaron a iraquíes residentes en el exterior a manifestarse fuera de las embajadas de este país.

La concentración de este viernes se realiza bajo un abultado despliegue de fuerzas antimotines, y a pesar del toque de queda adoptado por el Gobierno para intentar frenar la protesta.

Al-Maliki ordenó a la policía prohibir la circulación de automóviles por las calles de Bagdad, a la vez que se impidió a muchas personas el cruce de uno de los principales puentes de acceso a la plaza donde tiene lugar la demostración.

Incluso, el primer ministro, que lleva casi tres meses de su segundo mandato, advirtió de brotes de violencia que presuntamente provocarían milicianos de la red Al-Qaeda y miembros del proscripto partido Baaz, con el que gobernó este país el ya derrocado presidente Saddam Hussein.

Si bien dijo respetar el derecho de los iraquíes a protestar pacíficamente y expresarse de forma libre, apuntó que elementos saddamistas (leales de Hussein), terroristas y de Al-Qaeda aprovecharían las marchas para realizar atentados.

También en Estados Unidos hay manifestantes en las calles

In Actualidad, Laboral on 26 febrero, 2011 at 0:01

Juana Carrasco Martín

Las miradas y apreciaciones se van abriendo paso hacia una batalla que se libra hoy en Estados Unidos, a pesar de que los grandes medios hacen que el planeta siga más los movimientos que tienen lugar en el mundo mesoriental y del norte de África, donde un efecto dominó se esparce a ojos vista en la cima de una ola de petróleo.

Pero algo nuevo parece estar naciendo en Wisconsin, y otros estados norteamericanos como Ohio, Illinois, Michigan, Iowa, Minnesota y Kansas, y algunos estudiosos afirman que allí se están salvando los últimos jirones de la democracia estadounidense frente a un fascismo fortalecido con la victoria republicana de las últimas elecciones congresionales y de gobernaturas.

Hay una confrontación al stablishment y la están llevando a cabo decenas de miles de empleados que desde hace una semana protestan en las calles contra el proyecto de ley presupuestario y la reducción de sus derechos sindicales, y a la vez añaden un condimento muy especial, están exigiendo la renuncia del nuevo gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walter.

Walter, tan pronto tomó posesión en enero, puso sobre la mesa una legislación que exige a los funcionarios de la administración pública el pago de una cuota mayor por su seguro médico y el fondo de pensiones y además se echó de un tajo los convenios colectivos, forzó a los sindicatos a celebrar anualmente un plebiscito que los legitime, y prohibió las deducciones automáticas de las contribuciones sindicales, toda una condena a muerte de la representación de los trabajadores. La reducción de los gastos también llevará inexorablemente a las cesantías.

El gobernador enarboló un solo pretexto: eran necesarias esas medidas para equilibrar las cuentas del estado en medio de la crisis económica; y para subrayar el carácter fascistoide del procedimiento, llamó a la Guardia Nacional e impuso el estado de sitio para ahogar cualquier intento de protesta… Pero no logró amedrentar a los ciudadanos de Wisconsin, que tampoco se han amilanado ante el crudo invierno y mantienen sus protestas de calle.

La causa cierta para ese desbalance en las cuentas de Wisconsin y otros estados, no puede ser achacado en ningún caso a salarios y pensiones. Por el contrario, su razón única reside en los cortes impositivos que han beneficiado solo a los más ricos, a expensas de las clases trabajadoras y medias de la sociedad. En el caso de Wisconsin, la amnistía fiscal a empresas multinacionales y estatales mermó las arcas en 170 millones de dólares.

El movimiento sindical estadounidense se está mirando en el espejo de Wisconsin, y es importante ver las reacciones en sus menguadas filas.

Pero el adversario es poderoso y asoma las pezuñas hasta con nombres y apellidos, pues la decisión de ese gobernador no es ajena a un fenómeno supuestamente también con raíz ciudadana, el movimiento Tea Party de pensamiento conservador en extremo, tras el cual está el financiamiento de los hermanos billonarios Charles y David Koch, grandes contribuyentes por cierto a la campaña electoral de Scott Walter, y cuyo capital se acumula en la Koch Industries, uno de los mayores consorcios mundiales en el campo de la energía.

Una frase de uno de sus abogados pone sobre alerta: «Nosotros vamos a traer el saneamiento fiscal a esta gran nación». Y eso significa en la práctica que arremeterán a nivel nacional —como ya lo está haciendo el presupuesto de la administración Obama— contra lo que llaman pagos excesivamente generosos y los beneficios que permiten a los sindicatos negociar a favor de los empleados locales y estaduales, que incluyen a maestros, policías, bomberos y trabajadores de hospitales públicos, entre otros.

La maniobra del gobernador de Wisconsin, y las manos enguantadas de los Koch que manejan los hilos de los títeres, impone paso a paso un régimen de índole fascista. En alguno de los comentarios sobre el tema se recordaba que cuando Hitler impuso su política no fueron los judíos y los gitanos los primeros en ir a los campos de concentración y crematorios, sino los líderes sindicales y de las izquierdas…

Pero así son las cosas cuando la causa más cierta de la crisis económica estadounidense reside en un trillonario presupuesto militar y las guerras en curso. Y un columnista, Robert Greenwald, sacó cuentas al respecto y encontró que la plata que Wisconsin necesita para cubrir sus déficits puede obtenerla solamente con hacer regresar a sus casas 180 efectivos de los que ese estado tiene en Afganistán… Con razón también ya hay manifestantes en las calles de Estados Unidos.


(*) Juana Carrasco Martín es periodista cubana y jefa de la página internacional del diario Juventud Rebelde.


Los trabajadores derrocaron a un dictador en Egipto, pero podrían acabar silenciados en Wisconsin

In Actualidad, Laboral on 26 febrero, 2011 at 0:00

Harold Meyerson


En Egipto, los trabajadores pasan por un febrero revolucionario. En los Estados Unidos, por contra, febrero parece perfilarse como el mes más cruel que hayan conocido los trabajadores en muchas décadas. El golpe de gracia que derribó a Hosni Mubarak se produjo cuando miles de trabajadores egipcios se declararon en huelga el martes pasado [15 de febrero].

Para el viernes, cuando los mandos del ejército decidieron aparentemente que los disturbios habían alcanzado un punto tal que Mubarak debía marcharse, los egipcios que hacen funcionar el Canal de Suez y sus compañeros trabajadores de la siderurgia, el textil y las plantas embotelladoras, de hospitales, museos y escuelas; además los conductores de guaguas y tranvías habían abandonado sus puestos de trabajo para protestar por sus condiciones de empleo y gestión. Tal como advirtió Jim Hoagland en el Post, Egipto se deslizó por el sendero que en su día tomaron Polonia, Alemania Oriental y las Filipinas, la senda en la que los trabajadores se unen a los estudiantes que protestan en las calles y juntos barren un régimen autoritario.

Pero aunque hubiera trabajadores que contribuían a derribar el régimen en El Cairo, el gobierno de un estado en particular se movilizaba para demoler las organizaciones de trabajadores aquí en los Estados Unidos. El viernes pasado, Scott Walker, nuevo gobernador republicano de Wisconsin, proponía despojar a los empleados públicos de la mayoría de sus derechos de negociación colectiva.

De acuerdo con su legislación, agilizada a tal velocidad en la nueva asamblea legislativa republicana del estado que podría llegar a votarse el jueves, los sindicatos que representan a profesores, trabajadores sanitarios, médicos, y enfermeras de hospitales públicos, y todo un conjunto de empleados públicos, perderían su derecho a un convenio colectivo en su cobertura sanitaria, de pensiones y otras prestaciones [el gobernador ha exceptuado de su lista de objetivos a los sindicatos de bomberos y policías]. Lo único en lo que los demás trabajadores del sector público podrían plantear una negociación colectiva sería su sueldo base, y dadas las restricciones fiscales que acosan a los estados, apenas hay gran cosa que negociar.

Se podría pensar que Walker llegó a esta medida tan extrema como consecuencia de un callejón sin salida en las negociaciones con los sindicatos del sector público. Lo cierto es que esas discusiones no han tenido lugar. “No tengo nada que negociar” es lo que declaró Walker al Milwaukee Journal Sentinel la semana pasada. Para subrayar lo consumado de sus hechos, prometió llamar a la Guardia Nacional si los trabajadores que protestaban abandonaban el trabajo o interrumpían los servicios del estado.

Esto significa un retorno a la Norteamérica del siglo XIX, cuando las huelgas se suprimían por la fuerza de las armas. O, bien pensado, al Egipto de Mubarak o a la Polonia y Alemania Oriental comunistas.

Ahora bien, no es que nuestros estados no tengan que ocuparse de una crisis fiscal, y Walker insiste en que son las arcas vacías de Wisconsin las que le han llevado a recortar los derechos de los trabajadores. Pero hay otras opciones: gobernadores demócratas como Jerry Brown en California y Andrew Cuomo en Nueva York han propuesto reducir servicios públicos, salarios y prestaciones sin hacer peligrar los derechos fundamentales de los trabajadores a la negociación colectiva. Está claro que el derecho a esa negociación es cosa aparte.

Sin embargo, los gobernadores republicanos recientemente elegidos pueden llegar a la misma conclusión que Walker y utilizar la crisis fiscal inducida por la recesión para alcanzar un objetivo político partidista: eliminar del panorama a los sindicatos, la fuerza más potente de la maquinaria electoral de los demócratas. “Si nos paramos ahora y remediamos el problema de las pensiones, no vamos lo bastante lejos“, afirmó Steve Malanga, del City Journal del Manhattan Institute  en la Conservative Political Action Conference de la semana pasada.

El verdadero objetivo de la derecha norteamericana consiste en reducir a los sindicatos de empleados públicos al nivel de los sindicatos del sector privado, que representan hoy el 7% de los trabajadores norteamericanos. La propuesta de Walker no sólo limita a los sindicatos del sector público a la negociación colectiva anual sobre aumentos salariales sino que restringe los incrementos de los empleados del estado al alza según el índice de precios al consumo y obliga a todos esos sindicatos a celebrar una votación anual entre sus miembros para determinar si el sindicato puede seguir representando a los trabajadores. Tiene la clara intención de destruir por completo estas organizaciones.

¿Qué se conseguiría con ello? Nuestros sindicatos ya se han visto diezmados en el sector privado, los resultados a la vista están. Los beneficios empresariales alzan el vuelo, mientras la inversión interna, los salarios y prestaciones (sobre todo en empresas no sindicadas) se congelan en el mejor de los casos. Sin nadie que negocie en favor de los trabajadores, Norteamérica se convierte cada vez más en una utopía económicamente estancada y plutocrática. ¿Todo el mundo está contento?

Los conservadores norteamericanos profesan a menudo gran admiración por la valentía de los trabajadores extranjeros cuando protestan y minan regímenes autoritarios. Que los trabajadores ejerzan sus derechos en casa, sin embargo, amenaza con socavar algunos de nuestros regímenes (los de los republicanos, mayormente) y eso no puede permitirse. Ahora que el gobernador de Wisconsin ha ordenado marchar a la Guardia, podemos discernir cómo surge un patrón nuevo de solidaridad represiva global: del faraón escarmentado del Medio Oriente al faraón cabezaqueso [apelativo usado en referencia a los  habitantes de Wisconsin] del Medio Oeste.


(*) Harold Meyerson es columnista de The Washington Post y editor general de la revista The American Prospect, así como del Comité Político Nacional de Democratic Socialists of America.