Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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La izquierda se mueve, pero hacia la derecha

In Actualidad, Opinión on 10 marzo, 2011 at 18:02

Roberto Rodríguez Guerra


La política canaria está revuelta estos días. Bueno, la verdad es que lo único realmente revuelto es el panorama político-electoral en los partidos políticos extraparlamentarios. El resto, pese a las batallitas internas, sigue igual: Paulino foto tras foto (con Claudina y el partido desaparecidos), José Miguel intentando apuntalar un proyecto en declive (el resto escondido hasta que pase la tormenta y presto a firmar cualquier tipo de pacto) y Soria atusándose el escaso bigote mientras se siente próximo presidente (aunque Génova-Rajoy ya le ha dicho que no dañe futuros pactos a nivel Estado bajo promesa de ministeriable). Vamos, más de lo mismo. No obstante, la cosa sí que se mueve entre la izquierda extraparlamentaria, aunque me temo que no para bien.

La proximidad de las elecciones ha llevado a diferentes organizaciones políticas extraparlamentarias a confluir en una coalición electoral. Para tal confluencia ha primado –dicho por lo demás de forma expresa- un solo propósito: superar las injusticias del sistema electoral canario y, particularmente, las barreras electorales del 6% regional o el 30% insular. Y no les faltan razones pues, pese a que según propia la Constitución debería «representar» de forma estrictamente proporcional la opinión y voluntad política de los canarios, ya sabemos que el Parlamento canario es el menos representativo de los parlamentos autonómicos españoles (y el español –dicho sea de paso- de los menos representativos entre los europeos). Pero tan loable empeño se está gestando mediante artimañas que generan nuevos desengaños y frustraciones entre la izquierda canaria, al tiempo que legitiman una vieja y perniciosa forma de entender la política y los pactos políticos.

Uno será todo lo tradicional que se quiera, pero hasta ahora se suponía que los ciudadanos votaban en función de sus creencias o ideología o que, en el peor de los casos, lo hacían a ciertos programas electorales ofertados por las organizaciones políticas. Se suponía, a su vez, que éstas últimas eran acreedoras de un mínimo –cada vez más mínimo- perfil ideológico conforme al cual realizaban las citadas ofertas o promesas electorales. Se suponía, por último, que las organizaciones políticas podían establecer, sobre la base de aquél perfil, ciertos acuerdos o pactos políticos con organizaciones diferentes pero en alguna medida «afines». Aunque pudieran tener principios ideológicos ligeramente diferentes, cada organización poseía un cierto «marco o campo de alianzas» -por lo común aprobado por sus militantes en el pertinente Congreso- que les permitiría confluir con otras organizaciones afines en un programa electoral que sería dado a conocer a la ciudadanía y que servía de base para demandar el voto de los ciudadanos.

Pero he aquí que todo eso ha saltado por los aires en los últimos meses. Y lo ha hecho, en primer lugar, de la mano de Nueva Canarias y su bochornoso acuerdo con el PIL. Pero también, y en segundo lugar, de la mano de Izquierda Unida y Socialistas por Tenerife a través del acuerdo que acaban de anunciar. Ahora se firman acuerdos y se configuran coaliciones electorales pero –ahí reside la supuesta novedad de la artimaña- sin compartir programas, propuestas o proyecto. Esperaba que una cosa así la justificase algún que otro tránsfuga u oportunista político. Esperaba que lo hiciera la derecha y, sobre todo, aquellas de sus organizaciones construidas sobre personas y dineros (los hijos de… o los marqueses de…). Pero no que lo hicieran organizaciones progresistas o de izquierdas.

Supongo que la lacra de un sistema político articulado sobre la división enfrentamiento/provincial y un sistema electoral basado en la circunscripción insular –además de las convenientes dosis de personalismos, oportunismo y ansias de poder- impide una concepción y práctica política coherente a nivel canario, del mismo modo que permite que las contradicciones y vergüenzas de tales pactos no sean del mismo modo evidentes en las diferentes islas. En cada isla se cierran los ojos y se tapan las narices respecto de lo hecho, dicho y pactado en las otras islas por las respectivas organizaciones coaligadas. Lo importante es sumar votos y alcanzar los porcentajes de voto necesarios. Esta es la base de la «nueva forma de hacer política». Y a tal fin parece que todo vale, aunque sea coaligarse con quienes decimos repudiar. No obstante, debo decir que me ha sorprendido de modo especial que Izquierda Unida Canaria –al menos en su organización de Tenerife- haya terminado por asumir y justificar este pacto. Aún no está claro el alcance del mismo, pero todo apunta a que se trata de presentarse bajo una «coalición por Tenerife» (que más da otro plato de insularismo) al Parlamento, al Cabildo y a diferentes municipios. Dados los firmantes, sus ocupaciones actuales y sus conocidas aspiraciones, es seguro que Santa Cruz será una de esos municipios.

En un alarde de sinceridad y torpeza, Ramón Trujillo -coordinador insular de IU en Tenerife- decía hace poco en un artículo de opinión publicado en un periódico tinerfeño que este acuerdo “no supondría compartir ni programas, ni análisis político, ni candidaturas, ni nada de nada”. Es más, poco después de compararlo nada más y nada menos que con los pactos de la transición, añadía que el acuerdo “supondría que, a efectos legales, se articularía una coalición para que cada formación política tenga representación por separado en su isla, si obtiene votos suficientes”. No puedo decir más que no entiendo nada de este galimatías. Ni siquiera el aspecto formal de la presentación de la coalición. Si no se comparte nada –«ni programas, ni candidaturas, ni análisis»- ¿en qué consiste el acuerdo y la coalición?, ¿sobre qué base se va a pedir el voto a los ciudadanos? ¿qué propuestas se hacen para Canarias, para Tenerife o para éste o aquel municipio? Según Ramón Trujillo “nada de nada”. Vamos que -si Trujillo no engaña a propios y extraños- en el mejor de los casos se harán campañas por separado, cada partido de la coalición trasladará a la ciudadanía sus propias propuestas (poco importa que sean diferentes o se contradigan entre sí) y hasta es posible que esas organizaciones se critiquen mutuamente. Vamos, un segundo ejemplo de la nueva forma de hacer política.

Pero IU –de nuevo a través de Ramón Trujillo- ha ido todavía más lejos. Ha llegado incluso a justificar el acuerdo entre Nuevas Canarias y el PIL. Según nos dice Trujillo –será el pago por la deuda contraída- lo firmado por esas dos organizaciones “no es un acuerdo político para gobernar. Ni tan siquiera para hacer oposición”. Es solo un intento de superar las injusticias del sistema electoral canario. Eso mismo ha dicho Román Rodríguez reiteradamente para justificar el pacto con el PIL. Pero –de nuevo- ¿es que no importa lo que dicha organización representa para la política en Canarias?, ¿es que no importan las personas y sus trayectorias?, ¿es que no importan sus actos?

Dados tales pactos, ¿qué se va a decir a los ciudadanos para pedirles el voto? En Gran Canaria se harán unas propuestas, en Fuerteventura otras,…, y así en el resto de las islas en que se presenten. Tengo curiosidad por saber qué propuestas harán conjuntamente PNL/Nueva Canarias y el PIL a los conejeros. ¿Cuáles IUC-Tenerife o Socialistas por Tenerife a los tinerfeños? Trujillo insiste en que el pacto es sólo a nivel insular o municipal. Pero si esto es así ¿a qué viene tanta insistencia en la necesidad de superar las barreras electorales del 6% o el 30%, que son aplicables únicamente en las elecciones al Parlamento?

Curiosamente sí se sabe cómo se distribuyen los puestos. También sabemos que el papel todo lo aguanta. Basta con articular algunas promesas banales o no tan banales que luego se olvidan. Pero todo esto sólo significa una cosa: que por encima de los fines aludidos (superar las injusticias del sistema electoral) están las aspiraciones de unos pocos a tocar poder. Sólo así se explica que las listas –los primeros puestos en cada lista- y no los programas sean lo realmente importante.

Sabido es que en Canarias (pero no sólo en Canarias) la política goza de poco crédito (corrupción, personalismo, clientelismo,…). Pero estas últimas maniobras no hacen más que aumentar ese descrédito. Máxime cuando podrían superarse las injusticias derivadas del sistema electoral canario mediante otras opciones (mirando sólo hacia las fuerzas progresistas), formas (debate programático serio y sosegado) y personas (honestas y no corruptas u oportunistas). Esas opciones ya han tenido éxito –incluso electoral- en el pasado. Podría intentarse –sin ir más lejos- una nueva y actualizada reconstrucción de la izquierda canaria. Pero no es esto lo que interesa a Román, Trujillo y compañía, ni a tanto sediento de cargo y poder. De hecho, el propio Ramón Trujillo lo vuelve a expresar con toda claridad cuando finaliza su artículo señalando que: “el dilema consiste en llegar a acuerdos democratizadores, incluso con nuestros adversarios, y así reforzar nuestra capacidad de lucha democrática, o, por el contrario, pensar que el juego democrático limpio sólo se logra con los que son idénticos, o muy parecidos, a nosotros”. Pero no existe tal dilema. Desde luego que se pueden llegar a acuerdo con los adversarios. Faltaba más. Otra cosa es que ese acuerdo sea tal que para poder firmarlo sea preciso olvidarse de las propias ideas, programas o propuestas. Como otra cosa es también que parece más fácil y deseable llegar a acuerdos con los que son idénticos o muy parecidos a nosotros que con aquellos a los que consideramos en las antípodas de nuestros modos de pensar y hacer o que, en realidad, consideramos (el propio Trujillo lo ha dicho) organizaciones marcadas por la corrupción y no democráticas. Pero, aunque aún se está a tiempo de rectificar, me temo que no es esto lo que se ha hecho ni lo que se quiere hacer. En fin, la enésima oportunidad perdida en pro de ciertos personalismos y ansias de poder. Y tanto Nueva Canarias como IU tienen una especial responsabilidad en ello.


(*) Roberto Rodríguez Guerra es profesor de Filosofía Moral y Política de la Universidad de La Laguna


La OTAN, la guerra, la mentira y los negocios

In Actualidad, África on 10 marzo, 2011 at 10:56

Fidel Castro Ruz


Como algunos conocen, en septiembre de 1969, Muammar al-Gaddafi, un militar árabe beduino de peculiar carácter e inspirado en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser, promovió en el seno de las Fuerzas Armadas un movimiento que derrocó al Rey Idris I de Libia, un país desértico casi en su totalidad y de escasa población, situado al norte de África, entre Túnez y Egipto.

Los importantes y valiosos recursos energéticos de Libia fueron descubriéndose progresivamente.

Nacido en el seno de una familia de la tribu beduina de pastores nómadas del desierto, en la región de Trípoli, Gaddafi era profundamente anticolonialista. Se asegura que un abuelo paterno murió luchando contra los invasores italianos cuando Libia fue invadida por éstos en 1911. El régimen colonial y el fascismo cambiaron la vida de todos. Se dice, igualmente, que el padre sufrió prisión antes de ganarse el pan como obrero industrial.

Incluso, los adversarios de Gaddafi aseguran que se destacó por su inteligencia como estudiante; fue expulsado del liceo por sus actividades antimonárquicas. Logró matricularse en otro liceo y después graduarse en leyes en la Universidad de Bengasi a los 21 años. Ingresa después en el Colegio Militar de Bengasi donde creó lo que se denominó el Movimiento Secreto Unionista de Oficiales Libres, concluyendo posteriormente sus estudios en una academia militar británica.

Estos antecedentes explican la notable influencia que ejerció después en Libia y en otros líderes políticos, estén hoy a favor o en contra de Gaddafi.

Había iniciado su vida política con hechos incuestionablemente revolucionarios.

En marzo de 1970, tras manifestaciones masivas nacionalistas, logró la evacuación de los soldados británicos del país y, en junio, Estados Unidos desalojó la gran base aérea cerca de Trípoli , entregada a instructores militares egipcios, país aliado a Libia.

En 1970, varias compañías petroleras occidentales y sociedades bancarias con participación de capitales extranjeros fueron afectadas por la Revolución. A fines de 1971, la famosa British Petroleum corrió la misma suerte. En el área agropecuaria todos los bienes italianos fueron confiscados, los colonos y sus descendientes expulsados de Libia.

La intervención estatal se orientó al control de las grandes empresas. La producción de ese país pasó a disfrutar de uno de los niveles más altos del mundo árabe. Se prohibió el juego y el consumo de alcohol. El estatus jurídico de la mujer, tradicionalmente limitado, fue elevado.

El líder libio se enfrascó en teorías extremistas que se oponían tanto al comunismo como al capitalismo. Fue una etapa en la que Gaddafi se dedicó a la teorización, que no tiene sentido incluir en este análisis, aunque sí señalar que en el artículo primero de la Proclama Constitucional de 1969 se establecía el carácter “Socialista” de la Jamahiriya Árabe Libia Popular.

Lo que deseo enfatizar es que a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN nunca le interesaron los derechos humanos.

La olla de grillos que tuvo lugar en el Consejo de Seguridad, en la reunión del Consejo de Derechos Humanos con sede en Ginebra, y en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, fue puro teatro.

Comprendo perfectamente las reacciones de los líderes políticos envueltos en tantas contradicciones y estériles debates, dada la urdimbre de intereses y problemas que deben atender.

Todos sabemos muy bien que el carácter de miembro permanente, el poder de veto, la posesión de armas nucleares, y no pocas instituciones son fuentes de privilegios e intereses impuestos por la fuerza a la humanidad. Se puede estar o no de acuerdo con muchas de ellas, pero jamás aceptarlas como medidas justas o éticas.

El imperio pretende ahora hacer girar los acontecimientos en torno a lo que hizo o no Gaddafi, porque necesita intervenir militarmente en Libia y golpear la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe. Hasta ahora no se decía una palabra, se guardaba silencio y se hacían negocios.

Promovida la latente rebeldía libia por los órganos de inteligencia yanki, o por los errores del propio Gaddafi, es importante que los pueblos no se dejen engañar, ya que muy pronto la opinión mundial tendrá suficientes elementos para saber a qué atenerse.

A mi juicio, y así lo expresé desde el primer momento, había que denunciar los planes de la belicosa OTAN.

Libia, igual que muchos países del Tercer Mundo, es miembro del Movimiento de Países No Alineados, del Grupo de los 77 y otras organizaciones internacionales, a través de las cuales se establecen relaciones independientemente de su sistema económico y social.

A grandes rasgos: la Revolución en Cuba, inspirada en principios Marxistas-Leninistas y Martianos, había triunfado en 1959 a 90 millas de Estados Unidos, que nos impuso la Enmienda Platt y era propietario de la economía de nuestro país.

Casi de inmediato, el imperio promovió contra nuestro pueblo la guerra sucia, las bandas contrarrevolucionarias, el criminal bloqueo económico, y la invasión mercenaria de Girón, custodiada por un portaaviones y su infantería de marina lista para desembarcar si la fuerza mercenaria obtenía determinados objetivos.

Apenas año y medio después nos amenazó con el poderío de su arsenal nuclear. Una guerra de ese carácter estuvo a punto de estallar.

Todos los países latinoamericanos, con la excepción de México, participaron del criminal bloqueo que todavía perdura, sin que nuestro país jamás se rindiera. Es importante recordarlo para los que carecen de memoria histórica.

En enero de 1986, esgrimiendo la idea de que Libia estaba detrás del llamado terrorismo revolucionario, Reagan ordenó romper relaciones económicas y comerciales con ese país.

En marzo, una fuerza de portaaviones en el Golfo de Sirte, dentro de aguas consideradas nacionales por Libia, desató ataques que ocasionaron la destrucción de varias unidades navales provistas de lanzamisiles y de sistemas de radares de costa que ese país había adquirido en la URSS.

El 5 de abril, una discoteca en Berlín Occidental, frecuentada por soldados de Estados Unidos, fue víctima de explosivos plásticos, en el que tres personas murieron, dos de ellas militares norteamericanos y muchos fueron heridos.

Reagan acusó a Gaddafi y ordenó a la Fuerza Aérea que diera respuesta. Tres escuadrones despegaron de los portaaviones de la VI Flota y bases en el Reino Unido, atacaron con misiles y bombas siete objetivos militares en Trípoli y Bengasi. Alrededor de 40 personas murieron, 15 de ellas civiles. Advertido del avance de los bombarderos, Gaddafi reunió la familia y estaba abandonando su residencia ubicada en el complejo militar de Bab Al Aziziya, al sur de la capital. No había concluido la evacuación cuando un misil impactó directamente en la residencia, su hija Hanna murió y otros dos hijos resultaron heridos. El hecho recibió un amplio rechazo; la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución de condena por violación de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional. Igual hizo en términos enérgicos el Movimiento de Países No Alineados, la Liga Árabe y la OUA.

El 21 de diciembre de 1988, un Boeing 747 de la compañía Pan Am que volaba de Londres a Nueva York se desintegró en pleno vuelo por el estallido de una bomba, los restos cayeron sobre la localidad de Lockerbie, y la tragedia costó 270 vidas de 21 nacionalidades.

En un principio el Gobierno de Estados Unidos sospechó de Irán, como represalia por la muerte de 290 personas por el derribo de un Airbus de su línea estatal. Las investigaciones, según los yankis, implicaban dos agentes de la inteligencia Libia. Imputaciones similares contra Libia se hicieron por un avión de la aerolínea francesa en ruta Brazzaville-N’Djamena-Paris, implicando a funcionarios libios que Gaddafi rechazó extraditar por hechos que negó categóricamente.

Una leyenda tenebrosa se fabricó contra él con la participación de Reagan y Bush padre.

Desde 1975 hasta la etapa final del gobierno de Reagan, Cuba se había consagrado a sus deberes internacionalistas en Angola y otros países de África. Conocíamos de los conflictos que se desarrollaron en Libia o en torno a ella por lecturas y testimonios de personas muy vinculadas a ese país y al mundo árabe, así como por las impresiones que guardamos de numerosas personalidades de distintos países con los que tuvimos contactos en aquellos años.

Muchos conocidos líderes africanos con los que Gaddafi mantenía relaciones estrechas se esforzaron por buscar soluciones a las tensas relaciones entre Libia y el Reino Unido.

El Consejo de Seguridad le había impuesto sanciones a Libia que comenzaron a superarse cuando Gaddafi aceptó someter a juicio, con determinadas condiciones, a los dos acusados por el avión que estalló sobre Escocia.

Delegaciones libias comenzaron a ser invitadas a reuniones intereuropeas. En julio de 1999 Londres inició el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Libia, después de algunas concesiones adicionales.

En septiembre de ese año, los ministros de la Unión Europea aceptaron revocar las medidas restrictivas al comercio tomadas en 1992.

El 2 de diciembre, Massimo D’Alema, primer ministro italiano, realizó la primera visita de un jefe de gobierno europeo a Libia.

Desaparecida la URSS y el campo socialista de Europa, Gaddafi decidió aceptar las demandas de Estados Unidos y la OTAN.

Cuando visité Libia en mayo de 2001, me exhibió las ruinas del traidor ataque con que Reagan asesinó a su hija, y estuvo a punto de exterminar a toda la familia.

A inicios del 2002, el Departamento de Estado informó que estaban en curso conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Libia.

En mayo se había vuelto a incluir a Libia en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, aunque, en enero, el presidente George W. Bush no había mencionado al país africano en su célebre discurso sobre los integrantes del “eje del mal”.

Al iniciarse el año 2003, en virtud del acuerdo económico sobre indemnizaciones alcanzado entre Libia y los países demandantes, Reino Unido y Francia, el Consejo de Seguridad de la ONU levantó las sanciones de 1992 contra Libia.

Antes de finalizar el 2003, Bush y Tony Blair informaron de un acuerdo con Libia, país que había entregado a expertos de inteligencia del Reino Unido y Washington documentación de los programas no convencionales de armas, así como misiles balísticos con un alcance superior a 300 kilómetros. Funcionarios de ambos países ya habían visitado diversas instalaciones. Era el fruto de muchos meses de conversaciones entre Trípoli y Washington, como reveló el propio Bush.

Gaddafi cumplió sus promesas de desarme. En pocos meses Libia entregó las cinco unidades de misiles Scud-C con un alcance de 800 kilómetros y los cientos de Scud-B, cuyo alcance sobrepasaba los 300 kilómetros en misiles defensivos de corto alcance.

A partir de octubre de 2002 se inició el maratón de visitas a Trípoli: Berlusconi, en octubre de 2002; José María Aznar, en septiembre de 2003; Berlusconi de nuevo en febrero, agosto y octubre de 2004; Blair, en marzo de 2004; el alemán Schröeder, en octubre de ese año; Jacques Chirac, en noviembre de 2004. Todo el mundo feliz. Poderoso caballero es don dinero.

Gaddafi recorrió triunfalmente Europa. Fue recibido en Bruselas en abril de 2004 por Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea; en agosto de ese año el líder libio invitó a Bush a visitar su país; Exxon Mobil, Chevron Texaco y Conoco Philips ultimaban la reanudación de la extracción de crudo a través de joint ventures.

En mayo de 2006, Estados Unidos anunció la retirada de Libia de la lista de países terroristas y el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas.

En 2006 y 2007, Francia y Estados Unidos suscribieron acuerdos de cooperación nuclear con fines pacíficos; en mayo de 2007, Blair volvió a visitar a Gaddafi en Sirte. British Petroleum firmó un contrato “enormemente importante” según se declaró para la exploración de yacimientos de gas.

En diciembre de 2007, Gaddafi realizó dos visitas a Francia y firmó contratos de equipamientos militares y civiles por valor de 10 000 millones de euros; y a España, donde se entrevistó con el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Contratos millonarios se suscribieron con importantes países de la OTAN.

¿Qué es lo que ahora ha originado la retirada precipitada de las embajadas de Estados Unidos y los demás miembros de la OTAN?

Todo resulta sumamente extraño.

George W. Bush, el padre de la estúpida guerra antiterrorista, declaró el 20 de septiembre de 2001 a los cadetes de West Point “Nuestra seguridad requerirá […] la fuerza militar que ustedes dirigirán, una fuerza que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo. Y nuestra seguridad requerirá que estemos listos para el ataque preventivo cuando sea necesario defender nuestra libertad y […] nuestra vidas.”

Debemos descubrir células terroristas en 60 países o más […] Junto a nuestros amigos y aliados, debemos oponernos a la proliferación y afrontar a los regímenes que patrocinan el terrorismo, según requiera cada caso.

¿Qué pensará Obama de ese discurso?

¿Qué sanciones impondrá el Consejo de Seguridad a los que mataron más de un millón de civiles en Irak y a los que todos los días asesinan hombres mujeres y niños en Afganistán, donde en días recientes la población enardecida se lanzó a las calles a protestar contra la matanza de niños inocentes?

Un despacho de la AFP procedente de Kabul, fechado hoy 9 de marzo, rebela que: “El año pasado fue el más letal para los civiles en nueve años de guerra entre los talibanes y las fuerzas internacionales en Afganistán, con casi 2.800 muertos, un 15% mas que en 2009, indicó el miércoles un informe de la ONU, que subraya el costo humano del conflicto para la población.

“…la insurrección de los talibanes se intensificó y ganó terreno en estos últimos años, con acciones de guerrilla más allá de sus bastiones tradicionales del sur y del este.

Con 2 777 exactamente, el número de civiles muertos en 2010 aumentó en 15% con respecto a 2009, indica el informe anual conjunto de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán…”

El presidente Barack Obama expresó el 3 de marzo su “profundo pesar” al pueblo afgano por los nueve niños muertos, y también lo hicieron el general estadounidense David Petraeus, comandante en jefe de la ISAF, y el secretario de Defensa, Robert Gates.

“…el reporte de la UNAMA destaca que el número de civiles muertos en 2010 es cuatro veces superior a los soldados de las fuerzas internacionales caídos en combate en ese mismo año.

El año 2010 ha sido, de lejos, el año más mortífero para los soldados extranjeros en nueve años de guerra, con 711 muertos, confirmando que la guerrilla de los talibanes se intensificó pese al envío de 30.000 soldados estadounidenses de refuerzo el año pasado.

Durante 10 días, en Ginebra y en Naciones Unidas, se pronunciaron más de 150 discursos sobre violaciones de los derechos humanos que fueron repetidos millones de veces por televisión, radio, Internet y la prensa escrita.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en su intervención del pasado 1º de marzo de 2011 ante los Ministros de Relaciones Exteriores reunidos en Ginebra, expresó:

La conciencia humana rechaza la muerte de personas inocentes en cualquier circunstancia y lugar. Cuba comparte plenamente la preocupación mundial por las pérdidas de vidas de civiles en Libia y desea que su pueblo alcance una solución pacífica y soberana a la guerra civil que allí ocurre, sin ninguna injerencia extranjera, y que garantice la integridad de esa nación.

Algunos de los párrafos finales de su intervención fueron lapidarios:

Si el derecho humano esencial es el derecho a la vida, ¿estará listo el Consejo para suspender la membresía de los Estados que desaten una guerra?

¿Suspenderá a los Estados que financien y suministren ayuda militar empleada por el Estado receptor en violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos y en ataques contra la población civil, como las que ocurren en Palestina?

¿Aplicará esa medida contra países poderosos que realicen ejecuciones extrajudiciales en territorio de otros Estados con empleo de alta tecnología, como municiones inteligentes y aviones no tripulados?

¿Qué ocurrirá con Estados que acepten en sus territorios cárceles ilegales secretas, faciliten el tránsito de vuelos secretos con personas secuestradas o participen de actos de tortura?

Compartimos plenamente la valiente posición del líder bolivariano Hugo Chávez y el ALBA.

Estamos contra la guerra interna en Libia, a favor de la paz inmediata y el respeto pleno a la vida y los derechos de todos los ciudadanos, sin intervención extranjera, que solo serviría a la prolongación del conflicto y los intereses de la OTAN.

Marzo 9 de 2011
9 y 35 p.m.


Ideas sobre una nueva Internacional. El internacionalismo en la teoría marxista.

In Actualidad on 10 marzo, 2011 at 0:01

Eleni Mpelou [1]


Para el Partido Comunista de Grecia (KKE) es una cuestión de principios que la vanguardia ideológica, política y organizativa de la clase obrera debe expresarse de forma distintiva y unificada a nivel internacional.

La base teórica de este prinicipio, que descansa en las obras de Marx y Engels, puede encontrarse en la actividad y dimensión internacionales del capital, las cuales nosotros estudiaremos a la luz de los acontecimientos actuales.

Para que el capital pueda reproducirse como relación socioeconómica, ya ha logrado superar la frontera del “estado nacional”, que creó como forma de poder político estatal para establecerse y para superar las relaciones feudales, para abolir la estrechez de la economía natural y del mercado local, así como de la producción artesana.

El fenómeno del comercio internacional y de las compañías por acciones, que Marx había analizado, tomó nuevas dimensiones y características a finales del siglo XIX y, especialmente, en el siglo XX, a través de la exportación extensiva de capital para inversiones extranjeras directas, la creación a escala internacional de bolsas y otros mercados para el capital financiero (p.ej. el Banco Mundial, el FMI, etc.) y la composición internacional de los accionistas en compañías de inversiones.

Sobre esta base, tras la II Guerra Mundial y a pesar de la continua agudización de la competencia capitalista (entre empresas y entre estados), se formaron centros más fuertes para la elaboración de una estrategia unificada del sistema imperialista mundial contra la clase obrera, su organización revolucionaria y su actividad como movimiento dentro de los estados capitalistas e incluso más contra su poder estatal en los países que estaban construyendo el socialismo.

Tales centros para la producción de una estrategia y actividad unificadas del capital internacional estaban vinculados a la coordinación de la toma de decisiones (p.ej. el G7, que hoy ha sido ampliado a G20) y en órganos de intervención directa económica (FMI, Banco Mundial, etc.) y militar (OTAN, Euroejército, etc.).

Por supuesto, el desarrollo desigual del capitalismo y la competencia, que son inherentes al sistema, llevan a cambios en la correlación de fuerzas entre estos centros, mientras al mismo tiempo se forman otros regionales (p.ej. UE, ALCA, ALBA, MERCOSUR, ASEAN, Acuerdo de Shanghai, etc.).

En todos estos centros, en los que se expresa la unidad del poder estatal del capital en relación con su oponente, la clase obrera, la continuidad del estado capitalista está salvaguardada independientemente del color político-ideológico de un gobierno u otro.

Un ejemplo característico de esta realidad es la composicióin del bien conocido “Grupo Bilderberg”, en donde empresarios, armadores, banqueros, diplomáticos, militares, economistas, periodistas, intelectuales y políticos de todas las tendencias de la burguesía de todo el mundo deliberan “a puerta cerrada”.

Paralelamente, las corrientes políticas burguesas y los representantes naturales del capital se han organizado en uniones internacionales y regionales.

¿Qué clase no tiene una expresión internacional en relación al poder capitalista que se organiza a nivel estatal y a nivel internacional? La clase obrera.

Junto a la obvia necesidad de contar con esta expresión, lo que debemos examinar son las causas de los problemas relativos a la promoción de la organización internacional de la vanguardia ideológica y política de la clase obrera.

En opinión del KKE, el problema no es principalmente de tipo organizativo, sino teórico e ideológico, el cual por supuesto refleja la separación, la división de la clase obrera a nivel nacional.

La unidad ideológica del movimiento comunista internacional ha sido destruida y esto es lo que necesita restaurarse. Ésta es la tarea básica para todos los PPCC – independientemente de sus diferentes nombres – que tienen el necesario contenido de clase en su base y en sus órganos dirigentes, que aseguran la voluntad de la vanguardia de la clase obrera para organizar la lucha contra la explotación capitalista y no para pactar con ella.

La profunda crisis ideológica, política y organizativa del movimiento obrero internacional se ha expresado en los últimos 25 años y sus raíces van aún más atrás (décadas, de hecho).

El KKE opina que el desmantelamiento de esta unidad ideológica tuvo lugar debido al gradual fortalecimiento y difusión del revisionismo. Por supuesto, lo que ocurre a nivel de conciencia, en este caso el revisionismo, es un reflejo de los acontecimientos socioeconómicos – las secciones de la clase obrera en los países capitalistas avanzados gozaron de salarios más altos y mejores condiciones de vida debido a la plusvalía extra que el capital obtenía en sus países, tomando por ejemplo el monopolio en el comercio exterior (Gran Bretaña hasta finales del siglo XIX) y la capacidad para explotar materias primas y trabajo barato en sociedades menos desarrolladas. Los hijos de estas secciones de la clase obrera y de la aristocracia obrera en el movimiento sindical y político absorbieron la propaganda burguesa por medio del sistema educativo y fueron incorporados a los mecanismos ampliados del estado – bien en los “servicios” del Estado burgués (educación, salud, bienestar) o puramente en mecanismos administrativos (oficinas tributarias, administraciones locales, mantenimiento de la propiedad estatal, etc.) o en empresas públicas o semipúblicas (bancos, servicios públicos, energía, agua, industria de telecomunicaciones, turismo, etc.).

La compra de secciones de la clase obrera y su incorporación a sectores dinámicos de la industria capitalista se logró en combinación con el soborno amplio de científicos que tenían raíces obreras; así podemos ver que la ampliación de la base social del oportunismo y el fortalecimiento del revisionismo son fenómenos interconectados. La capacidad de las fuerzas políticas burguesas para comprar a amplias secciones de la clase obrera sirvió al objetivo político de corromper al movimiento obrero, de distraerlo de su objetivo estratégico de la revolución socialista en Europa y, más en general, en el mundo capitalista desarrollado e incluso en condiciones en las que la correlación de fuerzas había mejorado para las fuerzas del socialismo tras el fin de la II Guerra Mundial.

El revisionismo y el oportunismo en los PPCC de los estados capitalistas fuertes ejercieron presión sobre los PPCC gobernantes, en condiciones extremadamente complejas.

a) el período histórico a nivel internacional (p.ej. el desarrollo de la bomba atómica primero por los EEUU o la política de la “guerra fría” contra la URSS inmediatamente tras el fin de la II Guerra Mundial), cuando las pérdidas del capitalismo no se analizaron objetivamente en combinación con su capacidad para recuperar su posición.

b) la debilidad y los descuidos en la creación de una estrategia del movimiento comunista internacional contra el sistema imperialista internacional, dado que en varias instancias, extremadamente importantes en aquel momento, el frente de lucha contra la ocupación extranjera y el eje de Hitler se separó de la lucha por la toma del poder estatal por la clase obrera.

c) la URSS se enfrentó a tareas teóricas y prácticas sin precedentes (p.ej. la contención y posterior abolición de las relaciones mercantiles, la contradicción entre trabajo manual e intelectual, el desarrollo de la organización del trabajo en sectores productivos de la industria socialista, la amplia participación obrera en la organización y administración de la producción y los servicios, en el control obrero de la gestión y, más generalmente, de los órganos del poder estatal obrero). La lucha de clases para el desarrollo socialista entró en una nueva fase.

La revisión y el oportunismo irreversiblemente corrompieron a los PPCC gobernantes, con el resultado de que dirigieron derrocamientos contrarrevolucionarios, la restauración capitalista violenta o controlada, proceso que todavía está en marcha.

Otra corriente del revisionismo y el oportunismo, conocida como “eurocomunismo”, corrompió al movimiento obrero en las sociedades capitalistas desarrolladas y continúa haciéndolo, por un lado manteniendo la continuidad histórica y los símbolos del movimiento comunista, y por otra creando una organización oportunista europea (el PIE). El PIE utiliza y fomenta las debilidades existentes y las dificultades de los PPCC, por ejemplo en América Latina y Asia, debilidades que surgen del desarrollo relativamente retrasado del capitalismo en esos países. El PIE promueve una línea de alianza con fuerzas burguesas de otros centros imperialistas a los que denomina aliados (por ejemplo, la UE) contra el imperialismo norteamericano.

En las condiciones actuales, los PPCC en países en los que el poder estatal burgués trata de elevar su posición a nivel continental e internacional, se enfrentan al siguiente desafío – elaborar su estrategia teniendo en cuenta y superando los problemas estratégicos en el movimiento comunista internacional que ellos habían desarrollado como partidos.

Frente a todo esto, los PPCC dedicados a la ideología comunista, al marxismo-leninismo, al papel histórico de la clase obrera para el progreso social y la necesidad del socialismo, a la necesidad de la revolución política y del poder estatal obrero revolucionario (la dictadura del proletariado), tienen como prioridades las siguientes tareas:

1. El estudio profundo y la difusión de la ideología comunista, por medio de la publicación de los trabajos de sus fundadores en todos los idiomas, escuelas del partido para la educación marxista organizada de sus cuadros, extensión de estas tareas a sus militantes y trabajo similar con los cuadros de las juventudes comunistas.

2. La formación de una intelectualidad comunista, es decir, cuadros científicos del partido con educación marxista y educación similar para los cuadros obreros que tienen las capacidades necesarias para el trabajo intelectual. Todo PC, utilizando a la intelectualidad marxista, estudiará científicamente –no sólo mediante la observación empírica– la situación socioeconómica y política de su país, su posición en el sistema imperialista internacional, sus relaciones internacionales, estudios que se basarán científicamente en las fuerzas comunistas, para que su carácter científico no entre en conflicto con su carácter de clase.

Para que los PPCC no se conviertan en rehenes de la ideología burguesa, deben superar la tendencia a subestimar el trabajo ideológico y teórico, una tendencia hacia la fetichización del trabajo práctico, la tendencia a situar el trabajo teórico fuera de sus órganos dirigentes. Este trabajo necesita ser asignado dentro del CC, y los resultados de este trabajo teórico deben ser discutidos y adoptados por el CC, y debería darse una tendencia a discutir y adoptar estas tareas para su extensión a todos los órganos del Partido y organizaciones de base y en la juventud comunista.

La asimilación creativa de la teoría comunista revolucionaria incluye no sólo la necesidad de que sea asimilada, sino también de su desarrollo, ya que tanto la sociedad como la lucha de clases están en constante desarrollo.

Igual que es cierto que la teoría revolucionaria fundada por Marx y Engels fue muy avanzada, la teoría que Lenin desarrolló especialmente en relación con la teoría del Partido, la revolución, el estado obrero, que dio fuerza a la acción revolucionaria, también lo es que objetivamente no cubrieron fenómenos y acontecimientos que no existían aún o no se habían completado hace un siglo y medio.

No obstante, tales fenómenos pueden hoy interpretarse erróneamente y empujar a un PC en una línea de cooperación con secciones de la clase burguesa.

La tarea de desarrollar nuestra teoría revolucionaria está interrelacionada con la tarea de elaborar una estrategia revolucionaria.

Hoy existe la base teórica para el posicionamiento estratégico de los PPCC en relación a los fenómenos como las uniones económicas, políticas y militares de los estados capitalistas, tales como la UE, la OTAN, el FMI, etc., y en relación a otros fenómenos como la aristocracia obrera. Existe una base teórica para el rechazo de los análisis teóricos burgueses relativos al “fin de la clase obrera”, “fin de la lucha de clases”, “obsolescencia del socialismo y el capitalismo” porque supuestamente la sociedad de hoy es postindustrial o constructos ideológicos que dicen que la crisis económica es causada por el “capitalismo casino” como una desviación del capitalismo industrial, etc.

A pesar de esto, dado que esta base teórica no se ha asimilado, viejas tesis revisionistas ganan terreno, apareciendo como supuestamente “contemporáneas” y, como resultado de la confusión ideológica y de problemas estratégicos, se manifiestan en los PPCC.

El oportunismo contemporáneo promueve una línea de unión contra la plusvalía extra, presentando esto como un fenómeno que se desvía de los beneficios industriales, del desarrollo capitalista “saludable”.

Basta con retrotraernos a los escritos de Engels relativos a las crisis económicas en Inglaterra en la primera mitad del siglo XIX para descubrir la perdurabilidad de este fenómeno y de las posiciones burguesas que hoy están promoviéndose como “pensamiento contemporáneo de izquierdas que refleja la nueva realidad social”.

Sobre esta base surge la denominada “estrategia moderna”, el análisis de que los “PPCC como fuerza dirigente de la izquierda deberían unirse a las fuerzas dispersas de la izquierda en un polo que trabaje por un gobierno de izquierdas”. Esta problemática estrategia ha sido probada, con consecuencias negativas, en todo el siglo XX y hasta el presente. Se basa en la concepción equivocada de las alianzas, que da prioridad a una alianza “por arriba”, con fuerzas políticas que representan al oportunismo en el seno del movimiento obrero revolucionario, que tiene como estrategia el cambio de la correlación de fuerzas en el parlamento burgués para formar un gobierno que no será capaz de, o no deseará, entrar en conflicto con el dominio capitalista.

La política de alianzas de un PC, es decir, de la clase obrera y los sectores sociales oprimidos, no puede tener como objetivo la política utópica de reformar al capitalismo y hacerlo pasar de su fase monopolista a su fase premonopolista.. Puede y debe ser una alianza que empuje a los sectores populares intermedios a una lucha por la ruptura con los monopolios, con sus uniones imperialistas. Debe ser una línea para la maduración del factor subjetivo para la lucha por el socialismo, incluso aunque no exija que las fuerzas sociales aliadas lo entiendan y acepten plenamente. Incluso si el objetivo del poder estatal (p.ej. “el poder popular”) y las relaciones económicas vinculadas (p.ej. “la economía popular”) se explican en términos generales, como en el caso del Frente Antimonopolista y Antiimperialista de lucha del KKE, esto no excusa la confusión ideológica sobre la posibilidad de una forma intermedia de poder estatal, un estadio intermedio entre el capitalismo y el socialismo.

Es necesario que exista una visión común entre los PPCC en este tema, de los PPCC que operan en sociedades capitalistas, independientemente de la posición de estas sociedades en el sistema capitalista internacional. Esta verdad básica la formuló en 1887 Engels en el prólogo a la edición norteamericana de “La condición de la clase obrera”: “ya que, como dije antes, no puede existir ninguna duda de que la última plataforma de la clase obrera norteamericana debe y es esencialmente la misma que la que adopte toda la clase obrera militante de Europa, la misma que la del Partido Laborista Socialista Alemán-Americano[2]. Esta posición hace referencia a las históricas diferencias en el desarrollo capitalista en EEUU, Alemania, Gran Bretaña y Francia.

Por supuesto que existen fenómenos cuya investigación histórica no llevó a generalizaciones teóricas desde el punto de vista de la estrategia revolucionaria unificada contra el sistema imperialista mundial. Y teniendo esto en cuenta, la elaboración estratégica de los PPCC se hace aún más difícil.

La posición de un PC relativa al movimiento nacional que no se ha asimiliado todavía por la clase burguesa dominante de un único estado unificado es un asunto de este tipo, o incluso a la inversa, la posición de un PC relativa a un movimiento autonomista nacional.

El KKE ha estado lidiando con este tipo de asuntos en relación con la población grecochipriota durante muchos años, mientras nuestro partido hermano (el PC Turco) ha estado preocupado durante muchos años con el tema de la población kurda.

En opinión del KKE, la necesidad de y la promoción de una estrategia comunista revolucionaria internacional, de la perspectiva de una nueva internacional, surge de este tipo de investigación teórica y estratégica, de la que hablaré luego.

Especialmente durante los siglos XVIII y XIX, con la formación de los estados capitalistas, no sólo existía la expresión nacional del vehículo natural creado de relaciones capitalistas, es decir, las respectivas clases burguesas de Francia, Alemania, Grecia, etc, sino que se creó la correspondiente clase obrera.

Los respectivos estados, dependiendo en su herencia precapitalista y de las especificidades históricas en el desarrollo de sus revoluciones burguesas y formaciones estatales capitalistas, contribuyen en mayor o menor medida al surgimiento “suave” de las naciones, a la creación más o menos coherente de la conciencia nacional. Mientras la organización capitalista de la sociedad y la correspondiente formación de un estado capitalista se retrasaba, donde los imperios sobrevivieron durante un largo período de tiempo con poderes feudales, como el Imperio Otomano, el paso a formaciones estatales capitalistas no armonizó las diferencias nacionales desde el punto de vista de los intereses unificados del capital.

Sobre esta base se desarrollaron los movimientos separatistas. Algunos estados capitalistas apoyaron a estos movimientos mientras otros se pusieron en contra según las contradicciones y alianzas que se formaban en el marco de la tendencia a competir por la distribución de los mercados, que es la ley del capitalismo.

En la era reaccionaria del imperialismo, en la que la clase obrera ha disociado claramente su estrategia de la de la burguesía, independientemente de cuestiones nacionales, idiomas y otros legados culturales, creemos que los partidos comunistas deben formar sus posiciones de acuerdo a los criterios de clase, de acuerdo a la unidad de la clase obrera contra la burguesía, sin importar si la burguesía nacional aparece como dividida a nivel nacional.

Somos de la opinión de que la siguiente posición de Engels es importante y cierta:

Los comunistas – ese fue el nombre que adoptamos en la época y que incluso ahora no repudiamos – los comunistas no formamos un partido separado opuesto a otros partidos obreros.

No tienen intereses separados y aparte de los intereses de toda la clase obrera”.

No establecen principios sectarios propios, por los cuales formar y modelar al movimiento proletario”.

“Los comunistas se distinguen de los otros partidos obreros sólo por esto: 1.En las luchas nacionales de los proletarios de los diferentes países señalan y ponen delante los intereses comunes de todo el proletariado, intereses independientes de toda nacionalisdad; 2.En los diferentes estadios de desarrollo que la lucha de la clase obrera contra la clase capitalista transitará, siempre y en todo lugar representan los intereses del movimiento en su conjunto.

Los comunistas, por tanto, son por una parte prácticamente la sección más avanzada y decidida de los partidos obreros de todos los países, la sección que arrastra a todas las demás; por otro lado, en lo teórico, tienen, por encima de la gran masa de proletarios, la ventaja de entender claramente la línea de marcha, las condiciones y los resultados generales finales del movimiento proletario.

Así, luchan por la consecución de objetivos inmediatos, por el reforzamiento de los intereses monetarios de la clase obrera, pero en el movimiento del presente, representan y les preocupa el futuro del movimiento[3].

Según estos criterios, el KKE forma sus posiciones en estos temas, por ejemplo en lo relativo a los intereses tanto de los trabajadores grecochipriotas como los turcochipriotas, disociándolos de la burguesía greco y turcochipriota. Sobre la misma base, el KKE expresa la solidaridad de la clase obrera griega con la turca (así como con la kurda, la armenia, etc., independientemente de su origen étnico) a pesar de las diferencias entre las burguesías que puedan haber establecido su poder estatal (griega, turca) o no (kurda).

En consecuencia, la cuestión crucial es la unidad de las varias secciones de la clase obrera, que están objetivamente estructuradas en el marco de una esepcífica entidad capitalista estatal, para su derrocamiento y para la abolición de la burguesía étnicamente dominante así como de la que se efnrenta a algunas restricciones.

Aunque la formación de los estados nacionales burgueses hasta el inicio del siglo XX representaba progreso en la historia del desarrollo humano, la secesión de grupos étnicos y la formación de nuevos estados capitlaistas hoy, bajo las condiciones del dominio del capitalismo a nivel global, no puede traer nada positivo para el movimiento obrero, sino que causa realineamientos en la correlación de fuerzas en el seno del capitalismo.

Por tanto, la posición de que el patriotismo y el internacionalismo tienen carácter de clase, capitalista u obrero, que se determina por las principales clases de la sociedad capitalista, sigue siendo cierta hoy, más de lo que lo era en la época de Lenin en el imperio multinacional zarista así como en todo estado burgués independientemente del grado de homogeneización étnica.

Esto significa que no puede haber patriotismo para las capas medias independiente del cosmopolitismo monopolista. Las capas medias tendrán que tomar posición bien con el patriotismo del capital, que incluye la contradicción entre la defensa de su estructura nacional estatal y el cosmopolitismo, o con el patriotismo obrero que incluye la solidaridad obrera internacionalista sin ninguna contradicción (internacionalismo proletario).

La clase obrera cumple su papel dirigente objetivo en la lucha por la abolición de la explotacion capitalista, por tanto por la abolición de las diferencias nacionales, hasta el punto de que el movimiento obrero revolucionario – transformado en partidos comunistas – dirige conscientemente a los sectores de las capas medias a la acción común con la clase obrera contra el poder capitalista; hasta el punto de que asegura la acción conjunta con la clase obrera de estados vecinos, así como a nivel regional e internacional.

Así, cada partido comunista promueve la lucha revolucionaria en su país adoptando iniciativas y apoyando las de otros partidos que fortalezcan la unidad ideológica y política. Estas actividades pueden incluir varias formas de acción que han sido probadas en el pasado, por ejemplo declaraciones conjuntas sobre problemas comunes de la clase obrera internacional, solidaridad y apoyo a toda clase obrera que se enfrente a problemas graves en su país, actividad conjunta para informar y movilizar, iniciativas conjuntas para la propagación de la ideología comunista y desarrollo de la teoría revolucionaria por medio de escuelas del partido, seminarios, publicaciones, etc. Además, tales actividades fortalecen la unidad organizativa.

La forma de una organización comunista internacional no puede ser producto del pensamiento abstracto en condiciones en las que la unidad ideológica y política de los partidos comunistas de diferentes países, y también de cada país por separado, requiere de la férrea y unificada posición del movimiento frente al oportunismo, considerándolo como enemigo y no tolerándolo como fuerza política con la que cooperar sobre la base de un “programa mínimo”.

El más profundo estudio de las anteriores internacionales comunistas y, especialmente, de la Tercera Interancional Comunista, nos llevará a conclusiones que son necesarias para la reconstrucción ideológica y estratégica del movimiento comunista internacional y su revitalización.

La nueva expresión organizativa de esta unidad debería reflejar definitivamente esta maduración. En este sentido, será diferente de las expresiones organizativas de la tercera internacoinal, que se basó en la victoria revolucionaria del PCR (B) en Rusia y en la influencia que ejerció en las fuerzas revolucionarias de los viejos partidos que han sido asimilados por el sistema de los partidos socialdemócratas. Estas fuerzas no se han disociado de la “socialdemocracia”, en primer lugar en el movimiento sindical, como para ganar a la mayoría de sectores militantes de la clase obrera.

No obstante, estos son aspectos de investigación histórica que deben discutirse de forma más detallada.


NOTAS

[1] Artículo de Eleni Mpellou, miembro del Buró Político del Comité Central del KKE, escrito a petición del Partido Comunista de Turquía para una actividad organizada por el Centro de Investigación Marxista-Leninista de Turquía. El artículo fue publicado en la revista teórica del Partido Comunista de Grecia (Komunistiki Epitheorisi, segundo número de 2010)

[2] Marx, K. y Engels, F. OOCC. 2ª ed. t. 21, pp. 351.

[3] Marx, K. y Engels, F. OOCC. 2ª ed. t. 21, pp. 353.


¡No se hace justicia al obrero!

In Cultura, Historia on 10 marzo, 2011 at 0:00

Pino González

-¡No se hace justicia al Obrero!

-¡No se hace justicia al Obrero, no se tributa homenaje al Obrero, no se respeta al Obrero! Pasan ante Él y no le saludan; pasan ante Él, y ni siquiera le miran; pasan ante Él y ¡le injurian a la cara!

¿Quién sino el obrero ha levantado con mano potente y generosa esta bóveda que nos da cobijo?

¿Quién sino el obrero ha sido el carpintero, el cantero, el albañil que ha ideado todas las maravillas, y las ha ejecutado, y las ha puesto al servicio del hombre?

Y sin embargo… ¡¡No se hace justicia al Obrero!!

Estas palabras están escritas en un libro que he encontrado guardado en una cajita, no olvidada pero si escondida de posible pérdida. Es el libro de una mujer republicana que tenía su propia fe hacia un Dios que para ella era un revolucionario, que subía a las montañas y a los pulpitos predicando la libertad y la justicia al obrero. Rosa García López, una mujer pequeña pero que desprendía una energía muy positiva, una mujer increíble que sufrió las inclemencias de la guerra civil española. Por defender sus ideas, por ser una mujer con carácter fuerte .Se enfrentaba a todo y todos. Fue apresada en su casa y llevada al calabozo en el año 1.936, le torturaron, le raparon la cabeza y luego la dejaron tirada en el barranco de Tamaraceite, semidesnuda. Ella como pudo llega a su casa y todavía con más fuerza, con más ganas de seguir luchando.

Los días siguientes a lo ocurrido sale de su casa y va por todo el pueblo hablando de lo que le habían hecho los fascistas. Su lucha acaba de empezar.

Me cuentan que todos los días se acercaba a la casa del fascista del pueblo, que había mandado a apresarla y se ponía enfrente de su puerta y a todos los vecinos que pasaban; ella les decía : “que allí vivía un criminal”. Una forma de evadirse de las crueldades que estaban ocurriendo con la llegada de la salvaje guerra y de los salvajes fascistas que tenían al pueblo oprimido era sentarse a leer. Una lectura que la hacía olvidarse de lo ocurrido en su familia y a ella. Empezaron las habladurías de que ella renegaba de la palabra de Dios.

Los vecinos a su paso, hablaban por lo bajito:

-No va ni a misa-

-Así la cogieron y le pegaron una paliza-

-Dicen que es comunista- ¡¡Ah, esa está loca!!

Pero ella seguía leyendo su pequeño libro.

Ese libro que hablaba de amor, de paz y de libertad.

Cuando el cura del pueblo se atreve a ir a casa de Rosa a obligarla a escuchar la misa de los domingos. Estas fueron las palabras de Rosa al cura:

-¿Cómo voy a escuchar la palabra de ese Dios que apoya la guerra y todos los crímenes que están ocurriendo?

-¿Tú qué sabes de la palabra de Dios?- dice el cura. Ella le enseña su librito, y le dice:

-Este es mi Dios. El Dios que predica la paz, la libertad y que los hombres aclaman. El Dios del carpintero, del herrero, del albañil, el Dios del Obrero.

-Él que se sube en el pulpito y los hombres y mujeres aplaudimos y aclamamos-.

-Él que levanta el puño; pero no para maltratar, ni humillar y violar a las mujeres-.

-Él que duerme en el suelo a ras de la tierra-.

-Él que comparte el pan duro con el hambriento y el agua con el sediento-.

-Él que invade mi corazón de esperanza-.

-Él que hace que hoy deje que yo le abra mi puerta y le enseñe su doctrina.

-Ese es el que le da fuerza a todos los hombres y mujeres que mueren por la libertad.

-¡Cura, cura, cura sana, te vas con tu sotana!

Así era Rosa García, una mujer luchadora, que hasta los últimos años de su vida, seguía hablando de su DIOS REPUBLICANO.

PARA ELLA

Para ti, mujer abnegada, mujer trabajadora.

Para ti mujer, va hoy esta flor y mi canción.

Para ti, dulce, tenaz y sacrificada luchadora.

Para ti, todo mi respeto y toda mi admiración.

Los diarios nos mencionan a mujeres famosas.

Nombres grabados a fuego y oro en la historia.

Cantan loas a sus logros, a sus grandes cosas.

Nos hablan de sus virtudes y de sus memorias.

Pero yo quiero cantarte a ti, silenciosa luchadora.

Que te levantas la primera, al atisbar los rayos del sol.

Mujer de mil nombres, de mil caras, de mil horas.

Compañera en la lucha y con tiempo aun para el amor.

A ti, que aunque llegas a casa extenuada, rendida.

Todavía guardas una sonrisa y reservas para amar.

Me viene este canto de lo más profundo de la vida.

Acumulado estaba el homenaje a tan maravilloso ser.

Muchos versos habían escrito, pero a ti te lo debía.

Madre, hermana, esposa, hija, compañera… mujer.