Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La Bolivalogía (VII)

In Cultura, Historia, Opinión on 11 marzo, 2011 at 0:01

Víctor J. Rodríguez Calderón


Así va apareciendo la alienación como sistema. Históricamente observamos ciertas reacciones que se levantan en busca de un nacionalismo de libertad económica solamente, las ideas dominantes del imperio están plenamente formadas en conciencia, se han materializado como un fenómeno social. Por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase, son las de la clase mantuana y eso lo vemos claramente en el levantamiento de Chirino, cuando está clase mantuana no aceptó por ningún concepto la acción del pueblo esclavo y mostró allí su papel dominante y sus ideas inexistentes de una verdadera revolución. Ella tiene su lugar individual de actuación, penetran en las zonas no conscientes del siquismo, entendidas desde el punto de la dinámica de justicia, igualdad y libertad.

Pero continuemos examinando para demostrar el nacimiento de la bolivalogía ante todas estas dificultades.

CONSPIRACION DE GUAL Y ESPAÑA

Este movimiento preindependentista es una evidencia de la penetración moderna de la revolución, el cual estaba predestinado para estallar en Julio de 1797. Fueron sus dirigentes Manuel Gual y José María España, el primero Capitán retirado del Batallón Veterano de Caracas y el segundo Justicia Mayor de Macuto. Desde el año de 1794 venían preparando la subversión, sus conciencias se despertaron debido a las noticias recibidas del extranjero y a la influencia de unos ciudadanos españoles prisioneros en la Guaira por su participación en la conspiración española de San Blas. Entre ellos, Juan Bautista Picornell, un audaz propagandista de las ideas republicanas. Los conjurados llegaron a comprometer una vasta congregación de blancos y pardos, militares de baja graduación, trabajadores de la artesanía, proyecto que fue abortado por la traición de algunos comprometidos. José María España fue condenado a muerte y descuartizamiento. Manuel Gual, logró escapar y continúo sus acciones propagandísticas en el extranjero. Murió ocho años después en Trinidad probablemente envenenado. Estos dirigentes dejaron importantes documentos en los cuales se advierte el influjo de la revolución francesa y las ideas del liberalismo español. Entre esos documentos se destacan: las Ordenanzas, los derechos del hombre y del ciudadano con varias máximas republicanas y un discurso preliminar dirigido a los americanos, la Carmañola Americana y la Canción Americana, muchos de los cuales se utilizaron después de 1811. Los Mantuanos juzgaron a este alzamiento como una “abominable delincuencia” y apoyaron la represión de los funcionarios españoles.

LAS INVASIONES DE MIRANDA

La historia lo tilda como el precursor aunque sus intentos fueron un fracaso, pero la verdad es que estas invasiones fueron el resorte definitivo para el trabajo de la liberación que vendría a proseguir Bolívar. Venezolano por nacimiento, su figura refleja toda la modernidad europea, fue un protagonista de la revolución francesa directamente, admirado por su valor y su coraje, Miranda es el gestor de planes de invasión ante la corte de Londres, trata de cumplir sin éxito el cometido insurgente en 1806. Con ayuda de factores británicos y estadounidenses, fracasa en un primer intento de llegar con soldados a las costas de Ocumare. Un segundo intento lo conduce a las costas de Coro. Logra desembarcar y enarbola por primera vez el pabellón de la revolución, que posteriormente se tomaría como la bandera nacional. Pero este general no supo llegar, ni menos trabajar con el pueblo, tanto así, que tuvo que abandonar el territorio ante la indiferencia y el miedo de los pobladores, quienes, por influencia publicitaria de las autoridades, se les hizo creer que se trataba de un hereje, un agente ingles o un peligroso jacobino. La reacción negativa de los criollos frente a los planes del Precursor, deben considerarse entre los factores que convierten su aventura en un enorme descalabro.

Miranda anhela la libertad de toda la América española, a la que llama “COLOMBEIA” en sus escritos. Pensaba en la fundación de un gran estado que comenzaría en la Nueva España (México), incorporando a las islas del Caribe y extendiéndose hasta los dominios del Rio de la Plata. La vastedad estaría dominada por dos primeros magistrados con el titulo de Incas que ejercerían funcione durante diez años con la ayuda de una red de cuestores, ediles y censores asentados en las grandes capitales del continente. La justicia se administraría por una Alta Corte Nacional designada por los Incas, quienes igualmente escogerían a los miembros de un Congreso de dos cámaras que se ocuparía de la legislación. Con el proyecto, conocido por la corte de Inglaterra y considerado como una mezcla de las instituciones clásicas con barruntos de la cultura autóctona de América y notables influjos de las costumbres y el régimen civil británicos, permaneció en el papel por el fracaso de sus invasiones y mas que todo por subestimar al pueblo. A la postre, el precursor sólo pudo atender asuntos relacionados con la emancipación de Venezuela, después de 1810, sin ocuparse de esa “Colombeia” que había formado parte de sus sueños.

CONJURACION DE 1808

Las informaciones que llegan de España hablan de la invasión que ha provocado Napoleón, los criollos se reúnen en secreto y advierten que ha llegado la hora de un principio de autonomía, pero también son traicionados y delatados por las castas de los “blancos de orilla” que temen la instauración de un régimen oligárquico y tiránico.

En esta conjuración se ven comprometidos José Félix Ribas, José y Martin Tovar Ponte, Los Toro, los Bolívar y los Blanco, ello dirigen a lo mas granado de la aristocracia caraqueña. La gravedad de esta acción hace que se traiga un Regente Visitador para que instruya expedientes especiales, pero solo se ordena el confinamiento de los probables conspiradores, se redobla la vigilancia armada en la capital, se profundiza la persecución de toda literatura revolucionaria y se prohíben las discusiones de tipo político.
Ya la lucha revolucionaria comienza a prepararse como necesidad de nación libre y justa.

PRIMER GRITO FIRME DE LIBERACION

Recordemos aquel jueves santo de 1810, específicamente era 19 de abril, cuando se inició en nuestra Caracas el comienzo de una etapa histórica que se regaría como una lengua de pólvora por todas nuestras naciones. En este día, el cabildo de Caracas, con el apoyo de parte del pueblo y de importantes sectores de las fuerzas armadas, tanto de los batallones de veteranos como de milicias, así como de destacados personajes del clero, la sociedad, de los intelectuales, depuso al gobernador y capitán general Vicente Emparan y a los demás altos funcionarios españoles, enviándolos al exilio. Fue un movimiento revolucionario que se llevó a cabo de una manera incruenta, y que en definitiva tuvo un impacto en los campos político, económico, social y cultural, no sólo de Venezuela, sino de todas estas patrias nuestras.

Desde ese día y para siempre nos sumamos agregando luz al patriotismo sincero y leal, anclando en las conciencias revolucionarias las convicciones bolivarianas, como son la libertad, la justicia, la igualdad y la paz, convencidos como Bolívar, que estas se conquistan y nunca se mendiga para destrozarlas.

Así se desarrollaron estas acciones revolucionarias:

El capitán general Vicente Emparan, deseoso de ganar tiempo e indeciso ante el camino a seguir, suspendió la sesión del Cabildo y se dirigió a la catedral; sin embargo a las puertas de ésta, uno de los revolucionarios, Francisco Salías, se interpuso y tomando del brazo a Emparan, le conminó a regresar al Cabildo. La actitud de Salías fue ampliamente celebrada por la multitud en general y por un grupo de conjurados; ante la osadía de Salías, los soldados que formaban la guardia del capitán general hicieron un ademán de apercibir sus armas, pero una orden del oficial venezolano que los mandaba, los mantuvo firmes en sus puestos sin intervenir. Dadas la circunstancias, Emparan regresó al Cabildo, acompañado de los alcaldes, regidores y notables, mientras una multitud invadía la plaza mayor. Al poco tiempo llegaron al Cabildo el abogado Juan Germán Roscio, el canónigo José Cortés Madariaga y otros representantes del pueblo y del clero, quienes se incorporaron a la reunión.

Presionado por los factores de poder presentes en el Cabildo de Caracas, Emparan pronunció las palabras que señalaron el principio del fin, por lo menos jurídicamente, del régimen español en Venezuela. Dirigiéndose al pueblo congregado en la plaza, desde el balcón del cabildo, les preguntó si deseaban que él continuase mandando; ante la respuesta negativa de las personas presentes, exclamó Emparan: “¡Pues yo tampoco quiero mando!“. Luego de esto, quedó establecida la que oficialmente recibió el nombre de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII.

El mismo 19 de abril de 1810 fue redactada el acta en la cual se consignaba el establecimiento de un nuevo gobierno. En la misma se precisaba que el gobernador y capitán general, el intendente de Ejército y Real Hacienda, el subinspector de artillería y el auditor de Guerra y asesor general, así como la Real Audiencia, quedaban privados del mando que ejercían, a la vez que suprimían esas instituciones. En consecuencia el Cabildo de Caracas, con sus 2 alcaldes José de Llamozas y Martín Tovar y Ponte a la cabeza, asumió el poder, incorporando en su seno a los representantes del clero, del pueblo y de los pardos, ya mencionados, mientras que el mando militar era confiado momentáneamente al teniente coronel Nicolás de Castro y al capitán Juan Pablo Ayala. El acta del 19 de abril fue firmada por todos los asistentes al Cabildo extraordinario de ese día, incluyendo a los funcionarios españoles depuestos (Vicente Emparan), los que desempeñaron un papel secundario y los que a partir de ese momento asumieron el poder (Tovar, Roscio, Cortés de Madariaga, etc.). El acta fue leída el mismo día en diversos lugares de Caracas por los escribanos Fausto Viaña y José Tomás Santana, quienes certificaron que la población reaccionó gritando las siguientes consignas: “Viva nuestro Rey Fernando VII, nuevo Gobierno, Muy Ilustre Ayuntamiento y Diputados del Pueblo que lo representan”.

En definitiva la revolución se llevó a cabo sin derramamiento de sangre. Los funcionarios depuestos fueron conducidos luego a La Guaira y encerrados en las fortalezas o confinados a bordo de buques anclados hasta que se les expulsó. De acuerdo con el testimonio de uno de ellos, el intendente Basadre, durante el tiempo que estuvo en prisión pudo apreciar como los revolucionarios compusieron e hicieron circular canciones alegóricas de su Independencia, en las cuales convidaban a toda Hispanoamérica a hacer causa común y a tomar “… a los caraqueños por modelo para dirigir revoluciones” , ya se entonaba la canción que mucho más tarde fue declarada Himno Nacional de Venezuela: “Unida por lazos / que el cielo forjó / la América toda / existe en Nación / y si el Despotismo levanta la voz seguid el ejemplo / que Caracas dio.” En conclusión, aunque el 19 de abril de 1810 no fue declarada jurídicamente la Independencia de Venezuela, políticamente se produjo un cambio radical que culminó con la declaración del 5 de Julio de 1811. Lo que si quedo testimoniado históricamente que aquí se inicio el grito de América libre.

Y también quedo para siempre que en una acción como esta, hay un origen único de todas las revoluciones: el deseo del hombre por una vida más humana, más noble, por un sistema libre y progresista y por una libertad de expresión capaz de crear una nueva fraternidad entre los hombres. A partir de este momento las accione se dirigen hacia el camino sin regreso de la independencia política.

(…Continuará)


La Bolivalogía (VI)

La Bolivalogía (V)

La Bolivalogía (IV)

La Bolivalogía (III)

La Bolivalogía (II)

La Bolivalogía (I)


(*) El venezolano Víctor Rodríguez Calderón es politólogo, periodista, escritor, poeta, director de empresas y experto en Planeación de Organizaciones. Recomendamos su blog El Victoriano.


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