Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

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El Comandante Supremo de la OTAN confirma presencia de Al-Qaeda entre los rebeldes libios

In Actualidad, África on 1 abril, 2011 at 1:35

LA OTAN CONTRADICE LAS INTENCIONES ANGLO-NORTEAMERICANAS DE SUMINISTRAR ARMAS A LOS REBELDES

El Comandante Supremo de la OTAN, el almirante James G. Stavridis, [en la foto] presentó al Senado estadounidense un informe de inteligencia que confirma la presencia de Al Qaeda entre las fuerzas rebeldes contra Muamar El Gadafi. Ante esa eventualidad, según The Washington Post, la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono analizan la conveniencia de suministrarles armas a los opositores.

El almirante Stavridis confesó que examinan con rigor el contenido, la composición y las personalidades, de los líderes de las fuerzas contrarias al líder libio. Antes la Secretaria de Estado Hillary Clinton aseguró en una conferencia de prensa, que, como grupo, los rebeldes fueron en gran parte un misterio. “No sabemos tanto como nos gustaría conocer y tanto como esperamos que lo sabremos”, dijo.

Hemos visto señales de la presencia potencial de al-Qaeda” y los combatientes de Hezbolá entre las fuerzas de la oposición, dijo Stavridis.

Por su parte, la OTAN, a través de su Secretario General Anders Fogh Rasmussen, ha rechazado armar a los rebeldes libios como han planteado EEUU y Gran Bretaña para intentar reequilibrar las fuerzas sobre el terreno y ha asegurado que hará respetar por vía marítima el embargo de venta de armas al país decretado por la ONU, incluso si van destinadas a los rebeldes.

Evidentemente, las presiones diplomáticas de Rusia y China empiezan a hacer mella en la alianza militar imperialista, así como la presencia de Alemania y Turquía en la toma de decisiones sobre las operaciones a llevar a cabo, tras el traspaso del mando del AFRICOM y los estados mayores de Francia y Reino Unido a la OTAN.

Vamos a hacer respetar el embargo de armas a Libia, incluso si van destinadas a los rebeldes“, ha asegurado el presidente del comité militar de la Alianza Atlántica, el almirante Paolo Di Paola. “Si hay un buque que transporta armas o mercenarios, lo interceptaremos“, ha advertido Di Paola. “Confío que ningún país intente hacerlo”, ha añadido el jefe del estado mayor aliado.

Libia ha sido durante años un terreno fértil de reclutamiento para Al Qaeda. Libios han servido en las filas superiores de la red terrorista y han estado a Irak en número desproporcionadamente grande para llevar a cabo ataques contra las fuerzas de EEUU. El Grupo Islámico Combatiente Libio, enemigo de Gadafi, se unió formalmente a al-Qaeda en 2007.

Desde el inicio de esta contienda El Gadafi responsabilizó a Al Qaeda de la insurrección violenta en su país, pero sus advertencias sobre la presencia de grupos extremistas fueron desoídas.

Pese a ello, la posibilidad de entregar armas a los opositores libios está latente con el argumento de proteger a los civiles y contrario a lo dispuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU.

La víspera el presidente Barack Obama, frente a la emisora de televisión NBC News, no descartó tal suministro, lo cual llevaría incluso el envío de entrenadores para el buen uso de la técnica.

El Post mencionó los esfuerzos anteriores de Estados Unidos para apoyar a rebeldes “en Angola, Nicaragua, Afganistán y otros lugares, muchos de los cuales les salió por la culata”. Y acotó, que este país tiene “una historia profunda, a menudo sin éxito, de armar a grupos insurgentes”.

Entre los miembros de la coalición imperialista también se baraja la posibilidad de ayudar a los rebeldes con la entrega de parte de los 30.000 millones de dólares en fondos congelados a Libia.

El acoso nacional-católico

In Actualidad, Cultura, Represión on 1 abril, 2011 at 0:01

Shangay Lily


La Iglesia lleva siglos procesando y ejecutando a las dos grandes amenazas de su pirámide productiva: los homosexuales (hombres que no cumplen su cometido en la cadena reproductora de la que se nutría la Iglesia con sus diezmos, sus fieles y sus siervos) y las feministas (mujeres que no acatan su posición de meras máquinas reproductoras-de placer-sirvientas familiares), pero ahora también van a por los bufones, a por uno en concreto: Leo Bassi. Pero esta represión no hace más que evidenciar su naturaleza: tiranos, déspotas, dictadores, enemigos acérrimos de la libertad.

Quizás por eso su furia procesal se vea cada vez más aislada de una sociedad en la que se ha convertido en un mero anacronismo, una reliquia con escasa representación, un viejo instrumento de una oligarquía que observa con ira cómo ese pueblo, que antes se dejaba pisar, ejecutar, torturar y matar de hambre, tiene algo más de voz. Y la Iglesia, que ha gozado de verdaderos abismos de despotismo, tiranía y caprichosa masacre del pueblo, se está hinchando de ira.

Sus tiranos, esos obispos, cardenales y demás figuras creadas para subrayar la diferencia de clases, los privilegios que han instaurado en una sociedad feudal que hace tiempo desapareció (menos en su estado, una dictadura que ya quisiera para sí Gadafi), son como niños malcriados que no conciben que la población no obedezca cada uno de sus caprichosos designios e ignore sus peligrosas pataletas. Porque eso son estos acosos a la democracia, a la libertad, a la evolución, que estamos viendo últimamente: pataletas de un dictador que ya no puede asesinar a su pueblo esperando el agradecimiento del ajusticiado por su magnánima caridad.

Toda esta caterva de “sindicatos” (menuda perversión de una palabra que designa a una organización creada para defender al pueblo justamente de esos a los que Manos Limpias representa: los tiranos), asociaciones, fundaciones y demás figuras legales que los magos eclesiásticos no dejan de sacar de su chistera (¿cómo podía ser de otro modo?, los códigos penales, civiles y el corpus jurídico fue creado por ellos, los inventores de la norma represora; saben muy bien cómo utilizar los vericuetos legales para reprimir, someter, callar a sangre y fuego; es lo que llevan siglos haciendo), nos pretenden hacer creer que son la voz del pueblo, de esa supuesta mayoría de practicantes que sus voceros afirman que viven en España (me caigo de la risa, las Iglesias son monumentos al pasado para disfrute de turistas), y afirman una y otra vez que la Iglesia, “magnánima”, “caritativa”, “bondadosa”, no está detrás de estas organizaciones manufacturadas a base de dinero y privilegios sociales (dos componentes de los que la Iglesia posee sumas incalculables) que se han atrevido a atacar abiertamente a toda figura que haya cuestionado sus privilegios dictatoriales, sus maneras tiránicas, su desprecio a la más elemental libertad.

Primero fue el juez Garzón. Claro, si seguía tirando del hilo de los desmanes del dictadorFranco y los rebeldes que ejecutaron a millones de españoles, pronto acabaría en la “santa” Madre Iglesia y sus “bondadosos” ejecutivos vestidos de sotana y cirios que delataron, condenaron y hasta empuñaron armas. Luego fue ese grupo de feministasvalientas de la Complutense que se atrevió a desafiar el poder y los privilegios de la Iglesia en nuestros campus universitarios, estas reunían de un golpe a sus dos “minorías” más perseguidas: feministas y LGTBs. Y ahora le llega el turno al bufón Leo Bassi, que se atreve a no comportarse como un atemorizado siervo que cuchichea su descontento a oscuras y luego se ve obligado a sonreírle al cura del pueblo que robó todo el dinero de su familia, o abusó de su hijo, o le señaló para que la policía de la dictadura le detuviese (todas figuras muy conocidas en la España profunda y menos profunda), o se fue a África, un continente que agoniza de sida, a decirles que el preservativo es la causa del HIV y que para complacer a su Dios de cuento de hadas deben contagiarse y contagiar a otros: hacer morir a niños nacidos infectados, a madres contagiadas, a hombres en la flor de la vida, a todo un continente que ha sido convertido al cristianismo a base de tretas, mentiras y miedo al misionerito tirano y cobarde que denunciaba a los “soldados malos” (puestos a su disposición por gobiernos financiados por la Iglesia), a los pocos indígenas que se atreviesen a cuestionar el saqueo de sus tierras, sus vidas, sus creencias por el misionerito que “ayudaba” a “los negritos”.

La Iglesia Católica no está acostumbrada a que se le diga “No”. Llevan siglos haciendo y deshaciendo a su antojo. Mimando la corrupción, los abusos, el sexo a escondidas… y ahora se ven cada vez más solos, más aislados, más anacrónicos. Y eso no les gusta. Quieren que las cosas sigan como estaban, que el pueblo salga en pleno a apedrear al maricón, a violar a la bollera, a apalear a la feminista… por supuesto, en nombre de Dios y de la caridad. Y como eso no es buena imagen en esta sociedad algo más libre, han creado a unos mercenarios, unos vicarios que harán el trabajo sucio por ellos mientras ellos miran hacia otro lado. Como siempre. Policía bueno-Policía malo. Ellos inventaron ese juego. Así es como siguen acallando a las pocas voces que denuncian sus privilegios, sus corruptelas, sus abusos… ¿Y los emigrantes?, se preguntará alguien que piense en los sospechosos habituales cuando estas máquinas de reprimir se ponen a funcionar. Los emigrantes se libran porque son su plataforma publicitaria favorita. El catolicismo sólo sobrevive en países pobres, desesperados, pueblos sin acceso a la cultura, a la más elemental información.

Ahora esa dictadura sobre la información peligra. Y la Iglesia quiere seguir gozando de impunidad. Por eso ataca con esta desproporción al más simple desafío. ¿Qué va a ser lo siguiente, detener a las comparsas o chirigotas de Cádiz por hacer una parodia religiosa? ¿Ponernos una demanda en el Orgullo Gay si llevamos un hábito con barbas y liguero? ¿Secuestrar los ninots de Valencia si se atreven a insinuar que el Papa promociona el sida? Lo siento pero no podéis seguir imponiendo el silencio, el miedo y la mentira sobre lo que el pueblo realmente piensa. Las prebendas se están acabando.

Porque, por mucho miedo que intenten infundir, hay algo que no pueden conseguir: hacernos querer lo que nos daña, ignorar las voces lúcidas que denuncian sus excesos.

Por eso sólo puedo decir: ¡Bravo Leo Bassi! ¡Te seguiremos hasta el fin! ¡Bravas, feministas de la Complutense!  ¡Os apoyamos hasta el fin!

Porque son voces como las vuestras las que hacen falta para evolucionar como especie y sobrevivir y no rodillas ensangrentadas que miran hacia el otro lado mientras ese monopolio del miedo traiciona cada uno de los preceptos que decían defender: ¿Caridad? ¿Amaos los unos a los otros? ¿Asilo al desvalido? Debe ser que no leyeron la letra pequeña… “existencias limitadas a los primeros usuarios. En cuanto salgamos de las catacumbas y un emperador nos encumbre, repetiremos todo lo que nos han hecho y más”.

 

[Fuente: Público]

Los jesuitas norteamericanos obligados a pagar 166 millones de dólares por abusos sexuales a niños indígenas

In Actualidad on 1 abril, 2011 at 0:00

La orden católica de los Jesuitas aceptó pagar más de 166 millones de dólares a las más de 500 víctimas que sufrieron abusos sexuales cuando eran niños en las escuelas católicas de cinco estados del noroeste de Estados Unidos. La mayoría de los afectados son indígenas que sufrieron abusos a manos de los sacerdotes de la denominada Provincia de Oregón, que abarca los estados de Oregon, Washington, Alaska, Idaho y Montana.

Los abusos se cometieron entre 1940 y 1990 en escuelas de poblaciones remotas o reservas, donde, según denunciaron, la orden enviaba a los sacerdotes que consideraban problemáticos.

Clarita Vargas, miembro de la tribu Colvill, es una de las víctimas y compareció ante la prensa junto con el fiscal local Blaine Tamaki para celebrar que “se ha hecho justicia“.

Es un día de justicia y para saldar cuentas”, señaló Clarita Vargas, quien en la actualidad tiene ya 51 años, pero que sufrió abusos, junto con sus dos hermanas, a finales de la década de 1960 y comienzos de 1970, cuando las tres tenían tan sólo 6 y 7 años.

Las niñas se vieron especialmente indefensas debido a que las habían separado de sus familias y comunidades de origen y las habían llevado de manera forzosa a la escuela-hogar de la Misión de Santa María en la reserva indígena de Colville que dirigían los jesuitas. “Mi espíritu fue herido —dijo la señora Vargas—, y esto [el fallo judicial] hace que se sienta mejor”.

El fiscal indicó que se trata del mayor pago económico realizado por una orden católica. La Compañía de Jesús de la Provincia de Oregon se declaró en bancarrota en 2009 después de llegar a un acuerdo con otro centenar de víctimas, por lo que es más que probable que no paguen la totalidad del dinero.

Tamaki consideró que con este acuerdo, los jesuitas “reconocen que traicionaron la confianza de cientos de niños que estaban a su cuidado y cometieron terribles atrocidades con ellos“. Añadió que “en vez de enseñar a esos niños nativos americanos el amor de Dios, esos curas pederastas estuvieron abusando de esos niños“.

Clarita Vargas consideró que estos ataques contra ella y otros niños nativos han sido “un trauma generacional” para todos ellos.

No fue un único accidente. Las pruebas demostraron que lo hicieron con alevosía y eso fue la violencia”, manifestó al respecto un fiscal de California, John Manly. Él y varios colegas suyos de los estados vecinos defendieron la parte agraviada en un proceso en el estado de Washington que duró varios meses y se saldó con la tercera suma más grande que las compañías y las diócesis territoriales de la Iglesia católica hayan tenido que pagar por las prácticas de abusos sexuales.

Anteriormente la diócesis de Los Ángeles había sido condenada a pagar 660 millones de dólares a 508 víctimas demostradas y la de San Diego aceptó un total de 198 millones que se repartirían entre las 144 víctimas. Los 166 millones de dólares serán pagados en parte por los jesuitas y en parte por las aseguradoras.

El fiscal Tamaki, destacó que el sacerdote que había acosado a las hermanas Vargas y también a un centenar de niños y adolescentes más fue identificado y todavía vive, pero la legislación impide que se le imputen cargos que ya están atribuidos a la Compañía de Jesús. Por ese motivo el grupo de fiscales participó en la elaboración de un proyecto de ley estatal que levante las restricciones a los procesamientos personales en casos semejantes.

Una de las causas de las repeticiones múltiples de los abusos en colegios de poblaciones remotas o reservas, como el de Colville, reveladas durante las audiencias fue la práctica general de enviar a tales sitios a sacerdotes a los que la orden consideraba problemáticos.