Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias

La mano que mece la cuna

In Actualidad, África on 2 abril, 2011 at 0:01

Zhang Xinyi


Son muchos los que hoy afirman que la actual ola de disturbios políticos que sacude el Medio Oriente es la consecuencia de gobiernos autoritarios, que no han dejado más salida que la rebelión. Pero ¿es realmente así? A mi juicio, empero, la respuesta hay que buscarla en los constantes cambios que se operan en las geoestrategias de Occidente.

La coalición occidental, conducida por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, lanzó ataques militares conjuntos contra Libia el 19 de marzo, bajo el pretexto de poner coto al deterioro de la situación, matizada por la extensión de la violencia y la alta cifra de víctimas civiles.

Mientras tanto, en Bahréin, donde las condiciones eran bien distintas a las de Libia, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) anunció el 14 de marzo que ofrecería apoyo militar al Gobierno bareiní. Un día después, Bahréin declaró el estado de emergencia y utilizó la fuerza contra los manifestantes que se congregaban en la Plaza de la Perla. El saldo fue 15 muertos y docenas desaparecidos. La situación es tan grave como en Libia, si se tiene en cuenta que Bahréin es un pequeño país con una población de 600.000 habitantes.

Los países occidentales han estado haciendo la vista gorda ante lo que ocurre en Bahréin. Cuando se le preguntó por la masiva presencia militar en Libia mientras no ocurría lo mismo en Bahréin, un experto en seguridad nacional de EEUU dejó en claro que las clases dominantes de estos países están con EEUU, aunque no fueran exactamente buenas. Otro analista, esta verz del Centro de Estudios Estratégicos e Iinternacionales (CSIS), admitió incluso la existencia del doble rasero, pero, aclaró, como un “acto racional.”

Pero incluso estas verdades evidentes no dejan ver del todo las intenciones reales de EEUU. De hecho, Muamar el Gadafi se ha mostrado cooperativo con EEUU en los años transcurridos desde 2003, cuando renunció a su programa nuclear por orden de Washington. También se sumó a aquél en su guerra contra el terror y le entregó mil 500 millones de dólares como compensanción por actos de terrorismo, incluido el bombazo del vuelo 103 de Pan Am.

Los dos países restauraron totalmente las relaciones diplomáticas en 2006, y con apoyo estadounidense Libia accedió al Consejo de Seguridad en calidad de miembro temporal. En fin, que Libia tuvo una positiva acogida de EEUU, lo cual, empero, no fue impedimento para que el país norafricano deviniera blanco de la arremetida occidental ¿Por qué? Simple: EEUU necesitaban un cambio y Muamar el Gadafi era una piedra en su camino.

EEUU aplicó una táctica de triple rasero en el Medio Oriente en busca de consolidar su propia estrategia. En las repúblicas que le resultaban favorables, como en el caso de Egipto, se pronunció por que las autoridades escucharan la voz popular. En las monarquías amistosas, optó por que se mantuviera el status quo, en atención a sus intereses en el petróleo y a la situación potencialmente volátil en Irán. Y en aquellos países opuestos a su política, como Irán y Siria, EEUU favorece las protestas anti-gubernamentales que traigan aparejados los cambios.

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